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Con la introducción de cultivos modificados genéticamente, pesticidas más potentes y de uso más frecuente, y un clima que cambia rápidamente, las colonias de abejas están desapareciendo rápidamente en muchas partes del mundo.

Las abejas son uno de los polinizadores más valiosos, responsables de la polinización del 80% de las plantas del mundo. Eso significa que 1 de cada 4 bocados de comida que comemos se debe al duro trabajo de las abejas. Sin ellas, nuestro suministro de alimentos disminuiría drásticamente, y la vida tal y como la conocemos, se vería gravemente alterada.

Además, la demanda de miel ha hecho que muchas marcas comerciales de miel racionalicen la producción alimentando a las abejas con una dieta de jarabe de maíz, en lugar de flores silvestres, lo que hace que las abejas enfermen.

¿Por qué salvar a las abejas?
Desde las manzanas hasta las almendras, pasando por la calabaza, tenemos que dar las gracias a las abejas.

Ahora, una enfermedad conocida como Colony Collapse Disorder está provocando la caída en picado de las poblaciones de abejas, lo que significa que estos alimentos también están en peligro. Sólo en Estados Unidos, más del 25% de la población de abejas melíferas ha desaparecido desde 1990. Las abejas son uno de los muchos animales, como pájaros, murciélagos, escarabajos y mariposas, llamados polinizadores.

Los polinizadores transfieren el polen y las semillas de una flor a otra, fertilizando la planta para que pueda crecer y producir alimentos. La polinización cruzada ayuda a prosperar al menos al 30% de los cultivos del mundo y al 90% de nuestras plantas silvestres. Sin las abejas para esparcir las semillas, muchas plantas -incluidos los cultivos alimentarios- morirían.

Según un artículo publicado en Newsweek, un estudio realizado el año pasado encontró 35 pesticidas y fungicidas, algunos en dosis letales, en el polen recogido de las abejas que se utilizaban para polinizar los cultivos alimentarios en cinco estados de Estados Unidos. Se descubrió que las abejas que comían polen contaminado con fungicidas tenían tres veces más probabilidades de ser infectadas por un parásito relacionado con el colapso de las colonias.

¿Qué podemos hacer para ayudar a las abejas?
Sencillo y complicado a la vez, tener un jardín beneficioso para las abejas. Hablamos de algunas plantas con mucho polen que facilitarán el trabajo de las abejas y quizá también les ayuden a salvarse.

Plantas autóctonas con flor. Las plantas más beneficiosas y fáciles para tu jardín son siempre las autóctonas. Las plantas autóctonas se encuentran de forma natural en tu región, por lo que están especialmente adaptadas a las condiciones de cultivo, la fauna y el clima locales. Las plantas autóctonas de floración abierta son las mejores para las abejas, y puedes consultar en tu vivero local. Las plantas de una sola flor son más fáciles de acceder para las abejas y suelen proporcionar más néctar y polen que sus versiones híbridas de doble flor. Busca flores orgánicas y tradicionales que tus abuelos o bisabuelos hayan plantado en sus jardines. Las abejas tienen una excelente percepción por el color, así que no temas mezclar tu paleta de colores de floración. Les gustan especialmente los azules, morados, blancos y amarillos.

Hierbas. Las hierbas aromáticas son el mejor aliado. No sólo las adoran las abejas, sino que son comestibles, ayudan a controlar las poblaciones de insectos invasores, huelen bien y tienen un aspecto maravilloso. Muchas hierbas se auto-siembran (especialmente si hay muchas abejas mezclando el polen), así que asegúrate de plantarlas donde vayas a tenerlas. Además, otras hierbas, como la menta y el tomillo, se extienden como un loco, así que cultívalas en macetas o en jardines bien delimitados. La borraja, la hierba gatera, el eneldo, la melisa, la menta, la lavanda, la salvia, el romero, la albahaca, la mejorana y el tomillo son muy populares entre los polinizadores. Deja que algunas de las plantas de hierbas florezcan y plántalas entre las hortalizas de tu jardín para aumentar las cosechas.

Puedes empezar por estas plantas:

Lavanda
Romero
Salvia
Melisa
Girasol
Mejorana
Hierba gatera
Tomillo
Menta
Albahaca
Arándano
Manzanilla
Azafrán
Orégano
Milenrama

Abeja en flor. Imagen: Kletr Shutterstock

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Un estudio científico ha analizado la orientación de las colmenas para determinar si el hecho de que la piquera se orienta hacia un lado u otro influye en el rendimiento de la colonia. Aunque las diferencias encontradas no son demasiado significativas, los científicos han establecido algunos patrones que permiten sacar conclusiones interesantes.

¿Hacia dónde debe mirar una colmena? ¿Cuál es la orientación más interesante? ¿Debe mirar hacia la salida del sol? ¿Al mediodía? ¿A la puesta de sol? Los apicultores llevan siglos discutiendo esta cuestión y no suelen ponerse de acuerdo: hay teorías que dicen que la mejor orientación de las colmenas es hacia el este, otras hacia el sur y otras, hacia el oeste o incluso el norte.

Para tratar de aclarar este largo debate, un equipo de investigadores del Carl Hayden Bee Research Center de los Estados Unidos ha hecho una serie de pruebas de campo con diferentes orientaciones y sistemas de monitorización de las colmenas. Sus hallazgos acaban de publicarse en la revista Journal of Apicultural Research, una de las más prestigiosas del mundo. El trabajo, firmado por William Meikle, Milagra Weiss y Eli Beren, trata de aportar luz a este asunto, que ha sido tratado por otros muchos investigadores. Sigue leyendo para conocer los resultados de esta investigación.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – El problema de la orientación de las colmenas
2 – Resultados de la investigación: cuál es la mejor orientación de las piqueras
3 – Orientación de las colmenas: consejos básicos
4 – Bibliografia empleada

1 – El problema de la orientación de las colmenas
Hace mucho tiempo que los apicultores debaten cómo orientar correctamente las colmenas. Una orientación hacia el este, hacia la salida del sol, parece ofrecer ventajas en verano, cuando hace mucho calor y las abejas prefieren estar sombreadas. Y también en invierno, porque reciben luz y calor más temprano. Sin embargo, esta orientación hace que rápidamente se quede la piquera en el lado en sombra de la colmena.

Los que prefieren la orientación sur dicen que es una posición intermedia y, por tanto, válida en todo momento. Por su parte, los que consideran que una colmena debe mirar al oeste aseguran que, de esa forma, las abejas aprovechan más el día y pecorean más horas. Sin embargo, las orientaciones sur y oeste presentan problemas con el calor: demasiadas horas de sol sobre la piquera.

abejas entrando a una colmena a través de un agujero
En estado silvestre, las abejas no se definen por una orientación concreta. Foto: Orangeaurochs, en Flickr.

En torno a estas tres ideas se ha discutido mucho y los manuales de apicultura no siempre se ponen de acuerdo. Además, también hay que tener en cuenta el lugar donde estén las colmenas, el clima de esa zona y otros factores determinantes para decidir la correcta orientación de las colmenas.

Y, en realidad, no sirve observar a las abejas, porque, si pueden elegir, no se decantan por una orientación concreta: para ellas parecen más relevantes las condiciones interiores de la colmena. Cuando buscan ubicaciones en la naturaleza, los enjambres eligen lugares de una determinada capacidad, que estén elevados del suelo, sean estancos y tengan una entrada pequeña y fácil de defender. A partir de ahí, no se decantan por una orientación u otra.

Por tanto, resolver cuál es la orientación de las colmenas más adecuada sigue siendo un problema para los apicultores. El trabajo de Meikle y sus colaboradores publicado en Journal of Apicultural Research aporta algunos datos que permiten aclarar esta cuestión.

2 – Resultados de la investigación: cuál es la mejor orientación de las piqueras
La investigación de estos científicos parte de un objetivo claro: averiguar qué orientación es más favorable para la actividad de las abejas. Pretendían saber de qué forma la orientación influye en su capacidad de cosechar más miel y en el consumo de recursos dentro de la colonia. Así, tras revisar la literatura científica al respecto, partieron de una hipótesis fuerte: la orientación debe ser importante para la actividad de las abejas, al menos durante una parte del año.

Para averiguarlo, tomaron 20 colmenas, las dividieron en cuatro grupos de cinco colonias cada uno y las situaron mirando a los cuatro puntos cardinales. Para orientarlas, fueron moviéndolas poco a poco, en lapsos de entre 2 y 10 días, para evitar confusiones en las abejas.

abejas en la piquera de una colmena con la orientación de las colmenas al este
Abejas, en la piquera de una colmena. Foto: Quisnovus, en Flickr.

Todas eran colonias sanas, con reinas jóvenes y fuertes, y con un mínimo de un kilogramo de abejas. Las colmenas eran Langstroth estándar, de 10 panales y pintadas.

El lugar de ubicación se situó al norte de la ciudad de Tucson, en Arizona, una zona en la que son frecuentes los mezquites, árboles que dan una de las mieles más exclusivas del mundo. También cactus, creosota, alfalfa y otras plantas melíferas. El periodo de análisis empezó el 1 de abril de 2019 y acabó en junio de 2020.

Cada colmena se colocó sobre una báscula electrónica, un dispositivo inteligente capaz de monitorizar continuamente el peso de la colmena, así como otros parámetros. Además, en el interior de cada colonia se colocó un sensor de temperatura conectado a la red. Son equipos habituales ya en la llamada apicultura de precisión.

Con estos dispositivos y la observación, analizaron cuatro puntos clave:
Inicio de la mañana. Momento en el que la colonia inicia su actividad cada día.
Fin del día. Momento en que las abejas cesan la actividad exterior.

Cantidad de pecoreadoras. Se calculó la cantidad de abejas pecoreadoras diarias.
Cada día se tomó la referencia del peso de cada colmena y su variación con respeto al día anterior.
Además, en repetidas inspecciones se valoró el estado de cada colmena, su evolución, la cantidad de cría y otros indicadores de buena salud.

Análisis de los datos de invierno
Tras un año de muestreo y recogida de información, los investigadores pudieron iniciar el análisis de los datos y obtener resultados. En el artículo explican que la orientación tuvo influencia en algunos parámetros, pero no en otros.

Así, sus datos prueban que, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, las colmenas orientadas al este comenzaron la actividad de vuelo diaria 50 minutos antes que las colmenas orientadas al oeste y terminaron la actividad de vuelo 57 minutos antes que las colmenas orientadas al sur.

colmenas cubiertas de nieve
En invierno, la orientación al este da peores resultados. Foto: Andrea Mantelli, en Flickr.

Por otra parte, las colmenas que miraban al este (a la salida del sol) tenían un 27 por ciento menos de pecoreadoras al principio de la temporada. Además, perdían menos peso diario, un 40 por ciento menos que las orientadas al norte, y su temperatura promedio fue 7 grados más baja que las que miraban al este. Es decir, su actividad fue mucho más baja.

Análisis de los datos de primavera
Dada la configuración del periodo de análisis, la primavera fue el único tramo del año que se pudo monitorizar dos veces. Así, entre abril y junio de 2019 y el mismo bimestre de 2020 se han encontrado diferencias. En el segundo año, las colmenas que miraban al este empezaban a trabajar mucho más temprano, hasta 24 minutos antes que las otras. Sin embargo, en 2019 no se había registrado esta diferencia, con lo que los datos no son concluyentes.

En ese año, para los meses de abril a junio, las colmenas que se orientaban al este presentaban mucha menos cantidad de pecoreadoras.

Conclusiones del estudio
Con estos resultados, los investigadores consideran que la orientación de la piquera “puede ser un factor que afecte al comportamiento de la colonia, particularmente durante las épocas del año en que tanto la luz como la temperatura limitan la actividad de vuelo y donde las colmenas están completamente expuestas al sol”.

Por otro lado, los resultados muestran que el factor en el que más impacta la orientación es en el momento de inicio de la actividad de la colmena. Esto se debe a que la luz del sol incide más temprano en las colmenas con orientación al este. A cambio, la orientación oeste hace que las abejas trabajen hasta más tarde.
Los investigadores consideran que esta diferencia puede ser muy importante en épocas del año en que los recursos disponibles en el campo sean escasos y se concentren en un momento del día. Esto sucede, por ejemplo, con muchas plantas que tienen más néctar por la mañana, cuando la temperatura es más fresca.

Además, las colmenas que se orientaban hacia la salida del sol también tuvieron una pérdida diaria de peso de la colmena un 40% menor que las colmenas orientadas al norte durante el período de invierno. Las principales fuentes de pérdida de peso de la colmena son pérdidas de abejas adultas, consumo de alimentación y pérdida de humedad del metabolismo de las abejas y del secado del néctar.

Pese a estas diferencias, lo cierto es que el estudio no encuentra cambios en la cantidad de cría y de abejas adultas relacionados con la orientación de las piqueras.

Y, finalmente, algo que sí deja claro el estudio es que la peor orientación de todas es la que mira al norte. Las otras tres (este, sur y oeste) tienen sus ventajas y sus desventajas.

3 – Orientación de las colmenas: consejos básicos
A la vista de los resultados del estudio, parece claro que la orientación de las colmenas hacia el este tiene algunas ventajas: arrancan antes a trabajar y parece que consumen menos recursos que, por ejemplo, las que miran al norte.

En todo caso, a la hora de ubicar las colmenas hay que tener en cuenta esa orientación. Y, por supuesto, es básico contar con datos como la climatología.

abejas en entrada de una colmena con la orientación de las colmenas al oeste
Abejas en la piquera. Foto: Rebecca Leaman, en Flickr.

Así, en zonas muy cálidas, conviene orientar las colmenas más hacia el este. De esa forma, aprovecharán mejor las mañanas y no tendrán tanto calor en las tardes largas y calurosas del verano. En estos lugares, conviene incluso sombrear las colmenas con árboles o cobertizos.

En cambio, en lugares más fríos, la orientación más aconsejable es al sur o hacia el oeste. Así, en invierno, las abejas podrán aprovechar mejor las horas más cálidas del día.

Como se puede ver, la orientación de las colmenas es un factor importante que se debe tener en cuenta a la hora de instalar un apiario. ¿Cómo orientas tus colmenas? Cuéntanoslo en los comentarios.

4 – Bibliografía empleada
Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio. Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones apícolas del mundo. Barcelona, Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Meikle, W; Weiss, M. & Beren, E. (2023) Effects of hive entrance orientation on honey bee colony activity. Journal of Apicultural Research. DOI: 10.1080/00218839.2023.2165769

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En Chile la productividad de la mayoría de las explotaciones comerciales de palto cultivar Hass es baja comparada con su rendimiento potencial y con el promedio de producción obtenido en países de características agronómicas similares. Las hipótesis que intentan explicar esta baja productividad son numerosas e incluyen factores ambientales, como el clima, suelo y manejo de variables agronómicas (riego, fertilización y poda, entre otras). Sin embargo, también existen factores biológicos que inciden fuertemente en la productividad, entre los que destaca el proceso de polinización. El correcto manejo de las colmenas y de las abejas es de gran importancia en la polinización del palto Hass, y po consiguiente, en su rendimiento.

polinización del palto HassAbejas y polinización

Los estudios en Chile y el extranjero han demostrado que, dadas las características de las flores y la compleja floración del palto, es imprescindible la participación de insectos que transporten el polen entre las flores. La abeja de miel es el insecto más importante que cumple este rol en las principales zonas productoras de Chile (cuadro 1).

La polinización es el proceso por el cual el polen se traslada desde las partes masculinas de la flor (antera del estambre) a las partes femeninas (estigma del pistilo) de la misma o de otra flor de la misma especie.

En el caso del palto la flor es hermafrodita (posee pistilo y estambres), pero la maduración de sus órganos sexuales se produce generalmente desfasada, por lo que la autopolinización es casi nula. En el cultivar Hass la flor abre solo dos veces en su existencia.

La primera, durante algunas horas de la mañana el estigma de su pistilo (órgano femenino) es receptivo y los estambres que generan el polen están inmaduros. Luego se cierra y solo vuelve a abrirse durante la tarde del día siguiente, cuando el estigma ya no está receptivo, y el polen sobre los estambres está apto, en un régimen de floración denominado tipo “A”.

Floración y otros factores

Existen otras variedades que tienen un régimen tipo “B”, en que la primera apertura de la flor es en la tarde y sólo con el estigma receptivo, cerrándose para volver a abrirse durante la mañana del día siguiente, con el polen disponible y el estigma no receptivo. Estas variedades tipo “B” son las que se utilizan como polinizantes y su manejo adecuado permite lograr una polinización cruzada.

Todo lo anterior implica que se requiere algún mecanismo efectivo que transporte el polen entre flores diferentes. Dado que los granos de polen del palto tienden a pegarse unos a otros, la contribución del viento (o polinización anemófila) es poco probable.

Abejas y polinización del palto Hass

Polinización

Ello explica que este frutal sea una de las especies de reconocida dependencia de las abejas (u otros insectos), lo que se denomina polinización entomófila. Para una polinización efectiva, varios granos de polen deben ser depositados sobre la superficie del estigma en su momento receptivo.

Sobre el estigma el polen germina, crece y desarrolla el tubo polínico por el que viaja el núcleo espermático para llegar al óvulo, donde se produce la fertilización y, posteriormente, la formación de la semilla.

Los procesos fisiológicos vinculados a la apertura floral, desarrollo del tubo polínico y viabilidad del óvulo están asociados a una temperatura ambiente superior a 13ºC. Los insectos también dependen de la temperatura para desarrollar sus actividades. Por ejemplo, las abejas comienzan a ser activas y a recolectar polen y néctar sobre la misma temperatura indicada.

Insectos asociados a las flores del palto

El palto florece en racimos compuestos o panículas de hasta un centenar de pequeñas flores localizadas en los extremos de los brotes o en las axilas de las hojas de los brotes. Una planta adulta sana produce normalmente una gran cantidad de flores, que pueden alcanzar a millares, aunque solamente una fracción muy pequeña de ellas se convierte en frutos maduros.

Las flores son de un verde amarillento, poco vistosas, pequeñas y de escasa fragancia, lo que puede parecer poco atractivo para los insectos. Sin embargo, producen néctar y polen que atraen a una alta diversidad de insectos (cuadro 2).

Entre los diferentes órdenes de insectos que se pueden observar, los himenópteros son los más diversos, encontrándose incluso algunas abejas nativas.

En zonas de clima mediterráneo como Chile, se ha determinado que la abeja de miel ( Apis mellifera L.) contribuye en más de un 80% al proceso de polinización del palto. Para las abejas el néctar del palto puede constituirse en una fuente nutritiva muy importante, lo que no sucede con el polen.

Estudios realizados en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso señalan que el polen del palto constituye un porcentaje inferior al 3,5% del total colectado por las abejas.

El polen y la polinización del palto Hass

El polen de la flor del palto no sería preferido por la abeja de miel, como fuente proteica y vitamínica, debiendo buscar otras flores para obtenerla. Entre las abejas recolectoras de la colmena, un grupo colecta néctar, otro néctar y polen, y una fracción menor sólo polen.

Estas últimas visitan únicamente flores masculinas y no contribuyen en forma directa con la polinización, mientras que aquellas que van por néctar o néctar y polen, visitan flores en estado femenino y masculino.

Esto es muy importante, porque implica que la flor del palto es polinizada por los granos de polen transportados a la flor femenina sobre diversas partes del cuerpo de las abejas que recolectan néctar, indistintamente de flores masculinas y femeninas.

La experiencia muestra que la producción de néctar es variable entre temporadas, aun habiendo una floración similar. Hay años en que se cosecha miel de palto y en otros no. La situación probablemente se relaciona con algún efecto del ambiente sobre la fisiología del palto.

Una oferta diversificada de fuentes de néctar en el huerto o sus alrededores es un factor que afecta la polinización.

Abejas y polinización del palto Hass

El néctar de las flores en la polinización del palto Hass

El néctar de las flores de los cítricos es más atractivo, por lo tanto su presencia floreciendo al mismo tiempo tendrá un efecto negativo sobre la tasa de polinización del palto. Asimismo, existen especies vegetales nativas o malezas que “compiten” con la flor del palto por la atracción de polinizadores.

La acción de las abejas también es afectada por el tamaño de los huertos. Por ejemplo en los de menos de 5 hectáreas, las abejas pueden preferir otras especies, a diferencia de huertos grandes, donde la oferta de otras plantas es menor. En estos casos debe manejarse la cantidad de abejas en cada huerto.

Polinizantes y su distribución

Particularmente en la variedad Hass, desde la etapa de diseño del huerto debe considerarse la incorporación intercalada de variedades polinizantes tipo “B”. Se cree que el ciclo floral antes descrito favorece la polinización cruzada que contribuye a dar una mayor resistencia al fruto ante situaciones de estrés del árbol.

Los estudios demuestran que las variedades a utilizar para obtener una polinización efectiva dependen de la zona. Por ejemplo, el cultivar Ettinger es efectivo en Israel, Edranol en Chile y Zutano, Fuerte y Bacon en California.

Abejas y polinización del palto Hass

Los aspectos más importantes en la selección de un cultivar polinizante son la compatibilidad del ciclo floral con el del cultivar Hass, y la cantidad suficiente de polinizantes distribuidos de modo de maximizar la posibilidad de que el polen llegue en la cantidad y oportunidad necesarias.

El mejor efecto se obtiene cuando están próximos a los árboles Hass, ya que las abejas tienden a visitar en un mismo vuelo un área que no sobrepasa de 3 árboles. Existe una combinación que implica incluir un 11% de plantas polinizantes para obtener un diseño que siempre deja un árbol polinizante rodeado de Hass.

Roles del agricultor y apicultor

El proceso de polinización considera una participación activa del agricultor y del apicultor que arrienda sus colmenas. Ambos tienen responsabilidades para obtener el mejor resultado. El agricultor debe tener su plantación en condiciones adecuadas en cuanto a polinizantes, poda, fertilización, riegos, libre de plagas, enfermedades y malezas que puedan interferir.

La responsabilidad del apicultor es aportar las colmenas en buenas condiciones. Esto significa que las colmenas tengan una buena población tanto de abejas recolectoras como crías, ya que estas últimas estimulan a las abejas a recolectar polen y néctar para su alimentación.

El apicultor, además, debe cumplir con la fecha que le han indicado como la más efectiva para llegar con las colmenas.

En caso de muerte de colmenas o detección de colmenas que no cumplen con las condiciones mínimas, deben ser repuestas. En caso de hacer manejos específicos durante la floración para optimizar la polinización, el apicultor debe participar activamente, vigilando el estado de las colmenas o alimentándolas si fuese necesario.

El éxito del proceso es clave para que el agricultor mantenga su actividad, y así vuelva a solicitar los servicios del apicultor durante las temporadas siguientes.

La colmena estándar en la polinización del palto Hass

Aunque no existe una definición clara acerca de qué es “una buena colmena para polinizar”; hay aproximaciones que deben ser compartidas por el agricultor y el apicultor. Frecuentemente se considera el peso de las colmenas o la presencia de alzas en ellas como una referencia de calidad.

Estos parámetros no siempre reflejan una buena colmena, ya que el peso puede indicar mucha miel, pero no necesariamente una adecuada población de abejas recolectoras. Tampoco la presencia de una o más alzas es suficiente, ya que pueden estar vacías o la colmena puede no tener reina o crías.

Manjeo de la colmena

La condición más relevante es la presencia de una reina joven y en postura; y una población abundante de abejas: 7 a 8 marcos con abejas, de los cuales 4 a 5 deben tener crías. Otro factor importante es que la colmena esté libre de parásitos o enfermedades como varroasis, nosemosis, acariosis, loque y otras plagas que disminuyan su actividad.

Una de las mejores formas de reconocer la calidad polinizadora de una colmena, es observar el flujo de abejas por la piquera. Se estima que la entrada de 60 abejas por minuto, contabilizadas a mediodía, con temperatura ambiente sobre 20°C, indica una adecuada población de recolectoras.

Así, el agricultor chequea de una manera fácil y rápida si las colmenas se encuentran en condiciones de cumplir su objetivo. Es importante que esta prueba sea realizada por ambos interesados, quienes acordarán las acciones a tomar si alguna de las colmenas no cumple la “norma”.

Abejas y polinización del palto Hass

Manejo de colmenas durante la polinización del palto Hass

Para lograr una polinización más eficiente, se recomienda: Inicio de la polinización: es conveniente que las colmenas lleguen al huerto una vez iniciada la floración; para evitar que las abejas busquen otras fuentes de alimento atractivas.

Es aconsejable ingresar las colmenas en dos parcialidades; la mitad cuando exista al menos un 10% de floración y la otra mitad cuando el huerto está en plena floración. Una alternativa práctica es incorporar las colmenas en forma escalonada, llegando al total durante plena floración. Es muy importante que las abejas estén presentes en los huertos durante todo el periodo de floración.

Algunos apicultores dejan definitivamente durante todo el año las colmenas en el huerto; lo que disminuye los costos, estrés y pérdidas de abejas que implica el transporte masivo del material biológico en un periodo reducido.

Distribución y orientación de las colmenas

En huertos de paltos en plena floración, las abejas recolectoras trabajan en un radio que no sobrepasa los 250 m de la colmena. Por lo tanto se recomienda distribuir homogéneamente los grupos de colmenas a una distancia menor a 200 m; abarcando todas las plantas con la actividad de las abejas, para que no queden “lagunas” sin polinizar.

Dado que muchos de los huertos no consideran espacios para las colmenas; a menudo no hay posibilidad de escoger y se debe usar lo que exista disponible.

Las colmenas deben ser ubicadas de preferencia en lugares asoleados; con la piquera mirando al norte u oriente y sobre banquillos que las aíslen de la excesiva humedad natural o la generada por los equipos de riego. Esta orientación permite que la radiación solar directa seque la humedad antes de que se acumule en el área de la piquera. En las plantaciones en laderas; la distribución y orientación óptima es más difícil comparada a los terrenos planos.

Volcamiento de colmenas

Lo mismo ocurre con la estabilidad del material; es común que se produzcan volcamientos de las colmenas, en especial luego de una lluvia de intensidad media a alta. Cantidad de colmenas: actualmente en Chile se utilizan 10 colmenas por hectárea (ha) y no se considera otros factores que influyen en el proceso de polinización; por ejemplo; la cantidad de flores de otras plantas –sean de malezas u otros cultivos, como cítricos– que compiten con las del palto, y la superficie que debe ser polinizada.

Experiencias en el extranjero

En el extranjero los especialistas recomiendan 8 colmenas/ha en “años normales”; 4 o menos en años secos y 10 o más en años con precipitaciones abundantes que originan floraciones en otras plantas que atraen también a las abejas.

Cuando el cultivo a polinizar presenta dificultades, por ejemplo una época muy temprana de floración, incompatibilidad de los polinizantes; distribución o mala calidad de las variedades polinizantes, o cualquier otro factor que influya negativamente, conviene aumentar la cantidad de colmenas/ha; ya que es la manera más segura de incrementar la cantidad de abejas en las flores y, por lo tanto, tener una mayor polinización.

Si el huerto es suficientemente grande y las abejas no disponen de flores alternativas, probablemente menos de 10 colmenas/ha serán suficientes para una polinización efectiva.

Control de hormigas y malezas

La hormiga argentina Linepithema humile (Mayr) es uno de los peores enemigos de las colmenas. Ingresa a ellas para extraer la miel y transportarla a sus nidos; ocasionando en poco tiempo que la colonia abandone la cámara de cría y alzas. Las colmenas deben colocarse sobre banquillos que permitan monitorear y controlar permanentemente las hormigas.

La presencia de malezas que obstruyan la piquera o permitan el ascenso de hormigas es otro factor que debe ser monitoreado y manejado siempre. Otras consideraciones: durante los días calurosos y secos las abejas necesitan agua para diluir los azúcares cristalizados del néctar.

Se sugiere disponer recipientes con agua sobre una plataforma flotante para evitar que las abejas vuelen grandes distancias buscando una fuente de agua.

Actualmente el palto es el cultivo frutal que más abejas demanda en Chile por concepto de arriendo para polinización.

El contenido de este artículo fue preparado por: Sergio de la Cuadra, Ingeniero Agrónomo y Fernando Rodríguez, Biólogo M.Sc., para www.inia.cl.

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Un 40% de las abejas mueren cada año como resultado de enfermedades, pesticidas y el cambio climático, en parte porque los apicultores comerciales no ven las señales de advertencia. Ahí es donde entra Beewise, una colmena inteligente impulsada por la inteligencia artificial. Usando robótica de precisión, visión por ordenador e inteligencia artificial, una casa de abejas, que cuesta 15 dólares al mes y podría albergar 2 millones de abejas, vigila los insectos 24 horas al día, 7 días a la semana.

Cuando una colmena se expone a, digamos, parásitos o experimenta temperaturas irregulares, su sistema responde inmediatamente aplicando alguna solución programada.

El uso de esta tecnología inteligente puede duplicar la capacidad de polinización y la producción de miel, a la vez que disminuye la tasa de mortalidad de las colonias.

«No sólo las abejas no mueren«, dice Saar Safra, director general de Beewise. «Ellas prosperan«.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El zumbido de las abejas ahoga el retumbe del brazo robótico, que trabaja con una eficacia que ningún apicultor humano podría igualar.

Una tras otra, la máquina escanea pilas de panales que, en conjunto, podían albergar hasta dos millones de abejas.

El brazo las inspecciona en busca de enfermedades, controlando la presencia de pesticidas e informando en tiempo real de cualquier peligro que amenazara a la colonia.

Colmena inteligente: La tecnología para salvar a las abejas

La colmena de nueva generación fue desarrollada por la empresa israelí Beewise, que afirma que este tipo de atención permanente es lo que se necesita para minimizar el riesgo de colapso de las colonias.

El número de abejas ha disminuido drásticamente en todo el mundo, debido a la agricultura intensiva, uso de pesticidas, plagas y el cambio climático.

Las empresas han buscado diferentes tecnologías para intentar frenar el colapso masivo de las colonias.

La colocación de sensores en las colmenas tradicionales de madera o métodos para hacer frente a la pérdida de abejas, como la polinización artificial.

¿Cómo funciona Beewise?

La colmena de Beewise, del tamaño aproximado de un remolque de carga, alberga 24 colonias.

En su interior, está equipada con un brazo robótico que se desliza entre los panales, visión por ordenador y cámaras. Las aberturas con códigos de colores en los laterales permiten a las abejas entrar y salir.

«Todo lo que haría un apicultor, el mecanismo robótico puede imitarlo y hacerlo más eficazmente sin cansarse; sin irse de vacaciones y sin quejarse»; dice el director general Saar Safra.

Esto incluye la recolección de miel, la aplicación de medicamentos y la combinación o división de colmenas.

Beewise consiguió 40 millones de dólares de financiación de inversores privados; y más de 100 de sus sistemas están en uso en Israel y Estados Unidos.

 

Puedes ver este video sobre la colmena digital

Fuente: ecoinventos

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