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Por: Alejandro Tena

Están desapareciendo, pero a nadie parece importarle. Los insectos se están extinguiendo a un ritmo cada vez más elevado sin que organismos internacionales presten atención a este drama. Así lo entiende la Asociación de Entomología Española, que, con la bibliografía científica actual, estima que en los últimos años se han perdido el 70% de las poblaciones voladoras de Europa. La tasa de extinción de estos seres, los populares bichos, es hasta ocho veces superior que la de los animales vertebrados y las consecuencias podrían desencadenar problemas a múltiples niveles.

De acuerdo con  el medio Público”los insectos pasan desapercibidos y su desaparición también, a pesar de que tiene una importancia tremenda”, dice José María Hernández, vicepresidente de la Asociación Española de Entomología, que considera que la pérdida de individuos es ya un problema de “escala global” por la funcionalidad biológica de estos seres. “No es que vayan a desaparecer todos los insectos, porque son un grupo hiperdiverso, pero sí constatamos ya una bajada en su riqueza y en su abundancia, lo que puede derivar perfectamente en una catástrofe ambiental, por mucho que no se hable de ello”, expone.

Esa catástrofe tiene que ver con la utilidad de muchos de estos seres, cuyas poblaciones no hacen otra cosa que menguar como consecuencia de la crisis climática y de la presión del ser humano sobre los ecosistemas. Los polinizadores son la cara visible de cómo un problema de biodiversidad puede convertirse un problema económico y social global. Este tipo de fauna –abejas, mariposas o algunos tipos de moscas, entre otros– son esenciales para que los cultivos puedan tener un rendimiento adecuado y producir el fruto plantado.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 75% de los cultivos dependen de alguna u otra manera de estos animales para la polinización. En términos productivos, el porcentaje es más bajo, y se estima que el 35% de los alimentos cosechados dependen de los insectos polinizadores, lo que sigue siendo un porcentaje preocupante en mitad de una coyunta de crisis climática donde las temperaturas podrían condicionar aún más el declive de estos seres vivos. Las poblaciones de mariposas y de abejorros, por ejemplo, ya han descendido un 25% desde 1991 en la mayor parte de los países europeos, según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

“Esto tiene unas consecuencias importantes a nivel económico”, indica Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción. Un informe de dicha organización publicado recientemente estima que por cada euro que produce un cultivo de manzana, 92 céntimos no serían posibles sin polinización. En el caso de los arándanos, la cifra se sitúa en los 80 céntimos; 78 céntimos en el kiwi; y 50 en la fresa. Los insectos polinizadores aportan 2.400 millones de euros de valor asociado agrícola en España. “A corto plazo ya estamos viendo los efectos de los cambios del uso del suelo y del uso desmesurado de pesticidas y biocidas”, comenta el experto. “A largo plazo las consecuencias podrían ser peores por el cambio climático, que es un factor más que agravará la situación”.

Pero el rendimiento agrario no es el único elemento perjudicado por el descenso de las poblaciones de insectos. Hernández señala el papel de algunas especies coprófagas o coleópteras, como los escarabajos, en la limpieza del campo. “Estos animales son descomponedores, lo que quiere decir que se alimentan de la materia fecal de los herbívoros. Son los responsables, en buena medida, de que los prados donde pasta el ganado extensivo esté limpio, sin ellos estarían saturados de excrementos y no serían sostenibles para la ganadería”, advierte el entomólogo.

Están desapareciendo, pero a nadie parece importarle. Los insectos se están extinguiendo a un ritmo cada vez más elevado sin que organismos internacionales presten atención a este drama. Así lo entiende la Asociación de Entomología Española, que, con la bibliografía científica actual, estima que en los últimos años se han perdido el 70% de las poblaciones voladoras de Europa. La tasa de extinción de estos seres, los populares bichos, es hasta ocho veces superior que la de los animales vertebrados y las consecuencias podrían desencadenar problemas a múltiples niveles.

“Los insectos pasan desapercibidos y su desaparición también, a pesar de que tiene una importancia tremenda”, dice José María Hernández, vicepresidente de la Asociación Española de Entomología, que considera que la pérdida de individuos es ya un problema de “escala global” por la funcionalidad biológica de estos seres. “No es que vayan a desaparecer todos los insectos, porque son un grupo hiperdiverso, pero sí constatamos ya una bajada en su riqueza y en su abundancia, lo que puede derivar perfectamente en una catástrofe ambiental, por mucho que no se hable de ello”, expone.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 75% de los cultivos dependen de alguna u otra manera de estos animales para la polinización. En términos productivos, el porcentaje es más bajo, y se estima que el 35% de los alimentos cosechados dependen de los insectos polinizadores, lo que sigue siendo un porcentaje preocupante en mitad de una coyunta de crisis climática donde las temperaturas podrían condicionar aún más el declive de estos seres vivos. Las poblaciones de mariposas y de abejorros, por ejemplo, ya han descendido un 25% desde 1991 en la mayor parte de los países europeos, según los datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

“Esto tiene unas consecuencias importantes a nivel económico”, indica Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción. Un informe de dicha organización publicado recientemente estima que por cada euro que produce un cultivo de manzana, 92 céntimos no serían posibles sin polinización. En el caso de los arándanos, la cifra se sitúa en los 80 céntimos; 78 céntimos en el kiwi; y 50 en la fresa. Los insectos polinizadores aportan 2.400 millones de euros de valor asociado agrícola en España. “A corto plazo ya estamos viendo los efectos de los cambios del uso del suelo y del uso desmesurado de pesticidas y biocidas”, comenta el experto. “A largo plazo las consecuencias podrían ser peores por el cambio climático, que es un factor más que agravará la situación”.

Pero el rendimiento agrario no es el único elemento perjudicado por el descenso de las poblaciones de insectos. Hernández señala el papel de algunas especies coprófagas o coleópteras, como los escarabajos, en la limpieza del campo. “Estos animales son descomponedores, lo que quiere decir que se alimentan de la materia fecal de los herbívoros. Son los responsables, en buena medida, de que los prados donde pasta el ganado extensivo esté limpio, sin ellos estarían saturados de excrementos y no serían sostenibles para la ganadería”, advierte el entomólogo.

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Cómo usar humus de lombriz en tu huerto

Humus de lombriz: Para los amantes de la jardinería y la horticultura no hay nada mejor que utilizar productos ecológicos para tratar sus cultivos, con el objetivo de aplicar estrategias sustentables y amigables con el medio ambiente mientras se garantiza también el preservar la salud de los productores y de los consumidores finales.

humus de lombrizUna de las herramientas agroecológicas que se encuentra disponible para este fin es el humus de lombriz, que se ha demostrado que presenta características idóneas en su composición para procurar el fortalecimiento de los cultivos, así como propiciar su enraizamiento de un modo bastante asequible, incluso presentándose la opción de desarrollar el propio humus de lombriz en casa.

En las siguientes líneas se plasman los aspectos generales que sitúan al humus entre las mejores opciones para fertilizar los huertos y las plantas de jardín.

¿QUÉ ES EL HUMUS DE LOMBRIZ?

El humus de lombriz no es más que el excremento que producen las lombrices después de ingerir y digerir su dieta cotidiana. Esta materia orgánica es realmente rica en nutrientes y sustancias que favorecen el desarrollo de las plantas como lo son el fósforo, nitrógeno y potasio.

Por otro lado, las excretas de lombrices presentan un alto contenido de microorganismos que desarrollan reacciones químicas en las que sus productos secundarios actúan modificando la textura del suelo y su composición de gases, estas características especiales son las que hacen al humus tan atractivo para añadir a los cultivos del huerto.

A este punto, vale mencionar que el humus puede fabricarse en casa, un método conocido como vermicompostaje.

VENTAJAS DEL USO DEL HUMUS PROCEDENTE DE LOMBRIZ

Como ya es sabido, el humus de lombrices presenta innumerables beneficios para los cultivos del huerto:

FAVORECE EL TRASPLANTE

Al presentar un alto contenido de minerales y nutrientes para las plantas, una vez que se realiza el trasplante la planta encuentra un microambiente óptimo para enraizar, proceso que realizará con fortaleza y podrá dar una buena cosecha.

humus de lombriz

MEJORA LA TEXTURA Y COMPOSICIÓN DEL SUELO

El humus, al ser totalmente orgánico, modifica la composición del suelo aportando nutrientes y microorganismos que le dan una textura mucho más suelta y aireada. Cuando el suelo se vuelve más blando, resulta más fácil que la planta enraíce y soporte condiciones adversas.

MEJORA LA CALIDAD DE LOS FRUTOS

Mientras más rico sea el suelo en nutrientes, los frutos del cultivo serán mucho más gustosos, jugosos y grandes; sin duda alguna representa un aspecto positivo en la productividad del huerto.

NO PRODUCE MAL OLOR

Este tipo de abono orgánico no genera el olor característico que produce el estiércol, por lo que resulta bastante agradable de trabajar, especialmente en zonas urbanas, lo que favorece el desarrollo sustentable en todo tipo de espacios mientras se aleja la antigua creencia de que solo el campo produce.

El humus de lombrices realmente no presenta mayores desventajas en su uso; puede resultar un poco más costoso que el uso de fertilizantes químicos. Pero si se hace un análisis concienzudo del coste de la inversión contra la productividad y calidad de los frutos del huerto; es un gasto que de verdad vale la pena realizar.

¿CÓMO USAR HUMUS DE LOMBRIZ?

El uso o aplicación del humus de lombrices varía de acuerdo al momento de la colocación del mismo o del tipo de especie de cultivo a tratar. Cuando se va a realizar la siembra o plantación, el humus debe ser colocado en el fondo del hueco de cultivo en una cantidad aproximada de 100 gr; puede variar de acuerdo a las exigencias de la especie para favorecer el crecimiento y enraizamiento de la plántula.

Si más bien se realizará la fertilización de plantas ya crecidas; se debe realizar un aporte de humus de lombriz de entre medio a un kg por metro cuadrado de suelo; luego se realiza un rastrillado del suelo para luego aplicar directamente el producto. Mientras que, al realizar cuidados del césped, este debe ser fertilizado con medio kilo de humus por metro cuadrado.

Una presentación de humus que se ha popularizado por su practicidad para ser colocado es el humus líquido de lombriz. Este fertilizante puede ser suministrado a los cultivos o plantas por el sistema de riego, sin necesidad de remover la tierra o de cargar sacos para su colocación.

Si se trata de una siembra pequeña que no cuenta con un sistema de riego, sencillamente de sebe disolver el producto en una relación de 5 litros por cada 100 litros de agua y realizar el riego de las plantas de modo cotidiano.

humus de lombriz

¿CÓMO HACER HUMUS DE LOMBRIZ?

Preparar humus procedente de lombriz es una tarea bastante sencilla conocida como vermicompostaje. Esta labor consiste en alimentar a las lombrices con los restos de pieles de frutas y verduras; así como cáscaras de huevo para que estos animalitos produzcan las heces conocidas como humus de lombriz; luego pueden ser aplicadas directamente sobre las macetas o sobre el huerto familiar.

Es importante ser conscientes de que para iniciar esta tarea que traerá grandes beneficios al cultivo del huerto primero debe realizarse la compra de lombrices de california, una especie reconocida por su buen desempeño en el vermicompostaje.

¿CUÁNTO SE DEBE UTILIZAR DE HUMUS POR MACETA?

Entre tantas formas de aplicar el humus de lombriz, se debe tener claro en que este no se aplica únicamente sobre el suelo a fertilizar; también puede ser colocado en macetas con plantas.

Para este fin, lo ideal es añadir unos 50 gr del humus después de remover la tierra de la superficie trimestralmente, con el objetivo de darle mantenimiento a las plantas y enriquecer el suelo en el que se desarrollan.

Lógicamente, si se trata de macetas pequeñas con especies botánicas que no alcanzan un gran tamaño en su ciclo de vida; la dosis de humus de lombriz debe ser reducida a una cantidad aproximada de 30 gr por cada trimestre como mantenimiento.

Fuente: agromatica.es

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El cambio climático mundial es resultado del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero inducidos por la acción humana. Esta modificación global del clima afectará severamente diversos sectores, se espera que el incremento de las temperaturas provoque escasez de agua e inundaciones. Se estima que muchas poblaciones de animales y plantas puedan reducirse en tamaño, debido a las altas temperaturas y a las menores precipitaciones, lo que limitará la disponibilidad de fuentes alimentarias esenciales para la nutrición del ser humano.

Las alteraciones generadas por el cambio climático afectarán seriamente la agricultura a nivel mundial. El calentamiento global ocasionará que se produzca una disminución en los rendimientos de los cultivos, debido a las crecientes temperaturas y a las menores precipitaciones, lo que a su vez agudizará la inseguridad alimentaria.

Durante la cumbre del cambio climático (COP21), celebrada en París entre el 28 y 30 de noviembre de 2015, México, junto a otras 194 naciones, refrendaron su compromiso para fortalecer el modelo de producción económica sustentable, estableciendo un acuerdo para reducir en al menos un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020.

Huella de carbono

En ese sentido, las actividades productivas desarrolladas en el país, como en cualquier otra parte del mundo, en la medida en la que utilizan energía a lo largo de sus cadenas de valor, son responsables de una cantidad significativa de emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. La agricultura no es una excepción, ya las prácticas agrícolas actuales son responsables de la emisión de más del 30% del total de gases de efecto invernadero producidos globalmente. La suma de esas emisiones de gases es lo que se denomina huella de carbono.

La agricultura juega un importante papel en el balance de los tres gases de efecto invernadero más significativos; dióxido de carbono (CO2), óxido de nitrógeno (N2O) y metano (CH4). Particularmente, las emisiones de N2O están relacionadas con el manejo del suelo y el uso de fertilizantes nitrogenados.

El óxido nitroso absorbe radiación infrarroja de la atmósfera contribuyendo al efecto invernadero, siendo actualmente el responsable del 5% del calentamiento global y pudiendo llegar hasta valores del 10% en el futuro cercano.

Las emisiones de N2O se ven muy influenciadas por la humedad, temperatura, contenido de carbono, nitrógeno del suelo y tipo de fertilizante. En general, se producen menos emisiones de N2O cuando el contenido de materia orgánica es menor, por ello, la aplicación de compostas y otros biofertilizantes favorecen la emisión de este gas invernadero.

Además, el nitrógeno aplicado el suelo a través de fertilizantes salinos tiene un índice de asimilación muy bajo por las plantas. Del total de fertilizante que se aplica al suelo, dependiendo del manejo y del tipo de fertilizante aplicado, más del 50% (hasta el 80%) es perdido por la lixiviación.
El nitrógeno se pierde también por la volatilización de los gases que se producen en el suelo, amonio, óxido nítrico y óxido nitroso.

Por otro lado, los fertilizantes orgánicos pueden provocar impactos ambientales negativos si no existe un control en el almacenamiento, el transporte o la aplicación, debido a la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera, y la acumulación de metales pesados en el suelo y en los cuerpos hídricos superficiales.

Es importante que los productores agrícolas se aseguren de que el tipo, la cantidad y el tiempo de aplicación del nitrógeno no resultara en una pérdida significante por desnitrificación, volatilización o lixiviación. Una buena estructura en el suelo mejora la eficacia en el uso del nitrógeno y reduce las pérdidas de N2O. Optimizar la eficiencia de nitrógeno es la clave para mantener y hasta incrementar la productividad y las ganancias del campo.

Agricultura sostenible

El manejo inadecuado de los agroecosistemas con fines de uso agrícola, ha originado en mayor o menor medida cambios y deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, con el consiguiente efecto de disminución sobre la productividad y la producción en general. Por lo anterior, resulta crítico contar con prácticas de agricultura sostenible que, además de reducir el impacto de la agricultura en el medio ambiente, mejoren el rendimiento de los cultivos.

La fuente de fertilizantes y el manejo del cultivo pueden afectar las emisiones de N2O.
Los fertilizantes de liberación controlada y estabilizados son productos que minimizan el potencial de pérdidas de nutrientes al ambiente, cuando se comparan con los fertilizantes salinos convencionales. Los fertilizantes que no se evaporan ni se lixivian deben ser preferentemente utilizados. Sus beneficios para reducir las emisiones de N2O son una alternativa a corto plazo para disminuir el daño ecológico generado por la actividad agrícola.

En este sentido, la nutrición vegetal basada en el uso de coloides amfífilos enantiomórficos permite trasladar los nutrientes desde el medio externo que sustenta la planta (suelo u otro sustrato), y transportarlos de forma precisa hasta el nivel intracelular de las células de los tejidos y órganos donde la planta los requiera.

Con base a ello, se pueden suministrar nutrientes en la forma y cantidades necesarias para acelerar o desacelerar procesos vegetativos o productivos, ya que la tecnología basa en coloides amfífilos posibilita aplicar nutrientes miles de veces más pequeños que las partículas de fertilizantes químicos, lo que convierte a los nutrientes aplicados en ultra-asimilables, y que además no generan efectos adversos al suelo, reduciendo así el deterioro del terreno agrícola.

La tecnología de los coloides amfífilos eficientizan el suministro de nutrientes a las plantas, disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero y pérdidas por lixiviación, al volver los micro y macro nutrientes en sustancias ultra-asimilables, lo cual permite aplicar sólo la cantidad de fertilizante que la planta requiere.

Esta tecnología para la nutrición vegetal es totalmente amigable con el medio ambiente, debido a que utilizan las cantidades adecuadas de nutrientes en función de la actividad metabólica de las plantas. Esto proporciona un 100% de integración asimilativa de los nutrientes al tejido vivo, tanto vegetativo como generativo. En contraste con los métodos de fertilización salina u orgánica.

Fuente: www.hortalizas.com

Foto de portada: www.valleybolivia.com

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Introducción

 

Durante los últimos años ha aumentado la superficie de producción hortícola bajo plástico en Magallanes y de la Antártica Chilena en desmedro de la cultivada al aire libre. Ello, en conjunto con la disminución en las áreas verdes o jardines aledaños, ha provocado una reducción en la biodiversidad de la entomofauna asociada a la huerta. La incorporación de herramientas como el establecimiento de bandas florales promueven un mayor equilibrio biológico y favorecen la permanencia de fauna autóctona y auxiliar tan necesaria para el control de plagas y enfermedades en los cultivos hortícolas.

bandas florales¿Qué son las bandas florales?

 

Las bandas florales son un conjunto de flores que además de ser muy decorativas otorgan fuentes de alimentación (néctar y polen) para los polinizadores (Figura 1), los cuales ayudan a incrementar la calidad y rendimiento de los cultivos.

bandas florales

Figura 1. Polinizador Bombus terrestris, alimentándose en flor de Rubdeckia (marzo, 2021).

El néctar y polen que otorgan las flores constituyen una fuente de alimento esencial para los predadores y parásitos de insectos perjudiciales para los cultivos. Por ello, las bandas florales al atraer a los controladores naturales ayudan indirectamente a tener una mejor sanidad de los cultivos y con ello disminuir los costos de tratamientos fitosanitarios.

Las estructuras de las plantas actúan como un refugio para albergar insectos y artrópodos del suelo (carábidos y arañas, por ejemplo) quienes también cumplen un rol de biocontroladores.

Sitio de establecimiento y manejo de las bandas florales

 

Para favorecer la oportuna intervención de la entomofauna autóctona y auxiliar, las bandas florales deben establecerse en un lugar cercano a los cultivos (Figura 2); tales como los bordes perimetrales del huerto, en las cabeceras de las camas o en la entrada de los invernaderos; es decir en todos los espacios donde no se cultive y en donde no afecten negativamente el desarrollo del cultivo.

Las bandas florales no necesitan un mantenimiento muy intensivo, salvo el correspondiente abonado y riego. Es importante monitorear la fauna auxiliar que eventualmente podría verse atraída por las flores. Las flores espontáneas que pudiesen emerger en el huerto constituyen un buen complemento de las bandas florales . Se estima que una banda floral debe ocupar un 2% del huerto (INTA Argentina).

bandas florales

Figura 2. Bandas florales en evaluación INIA Kampenaike (marzo 2021).

Selección de especies

 

Para optimizar el espacio y los beneficios de las bandas florales, es muy importante seleccionar adecuadamente sus especies componentes. En primera instancia se deben priorizar especies autóctonas; de lo contrario privilegiar aquellas con una floración lo más prolongada posible, de manera que cubran varios meses.

Por ejemplo, una especie de floración más temprana que el inicio de la temporada hortícola, atraerá oportunamente la entomofauna benéfica. Las especies seleccionadas para la banda deben ser fáciles de sembrar, resistentes a las condiciones climáticas de la región y además deben presentar una coloración vistosa y variada; y en lo posibles con distintas formas de estructura floral (ej. tipo campanulada Figuras 3 y 4).

bandas florales

Figura 3. Flor de Phacelia, estructura tipo campanulada (enero 2021). Figura 4. Flor de Amapola mix, estructura tipo campanulada (enero 2021).

Mientras más variada sea la banda, más diversa serán las comunidades de polinizadores e insectos benéficos que visiten la huerta; ya que contarán con mayor cantidad de alimento y un hábitat en donde podrán reproducirse y así mantenerse cerca de los cultivos realizando su labor de controladores biológicos desde el inicio y hasta el término de la temporada productiva.

Especies más aptas para bandas florales

 

Algunas de las flores que pueden ser de utilidad en la región para formar bandas florales son las de tipo compuestas (asteráceas); tales como: caléndula, zinnia, margarita, crisantemo, cosmos, rubdeckia, ajenjo, manzanilla, cardo, achicoria; y las de tipo umbelíferas (apiáceas) como el cilantro, perejil, zanahoria, eneldo, aliso, anís y apio. Otras especies de leguminosas como vicia, trébol y alfalfa también son beneficiosas.

Estas especies atraen y refuerzan las poblaciones de sírfidos (como la mosca tigre, ver Figuras 5 y 7) y otros dípteros depredadores (Figura 6). Si se dispone de otras especies de hierbas aromáticas u ornamentales; se pueden incluir en la banda floral, siempre y cuando éstas no compitan con los cultivos, producto de su hábito de crecimiento.

bandas florales

Figura 5. Mosca tigre (sírfido) en flor Gipsophila. Figura 6. Díptero en flor de Aliso (Puerto Natales, marzo 2021). Figura 7. Mosca tigre en hojas de calafate (febrero 2021).

Cuadro 1. Calendario fenológico especies florales, evaluadas en INIA Kampenaike.

bandas florales

Evaluación de bandas florales

 

Con el objetivo de evaluar la adaptación a las condiciones climáticas de la región de diferentes especies que pudiesen aportar una fuente de alimento para los polinizadores; durante la temporada 2020-2021 se estableció una banda floral de 82 m2 en INIA Kampenaike.

El estudio además monitoreó la fenología de las especies de la banda (Cuadro 1). El listado de las especies evaluadas es el siguiente: Cosmos sulfureus, Zinnia gigante, Cosmos bipinnatus, Rubdeckia, Gipsophila, Amapola mix, Amapola roja, Caléndula y Phacelia.

Fuente: inia.cl

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