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De nada sirve mantener un estándar alto de calidad una vez el producto es transportado a los comercios y grandes superficies, si durante el desarrollo de la planta o fruto, no se controla absolutamente nada los parámetros mínimos de seguridad alimentaria.

Cada año, existen centenares de sanciones relacionadas con la higiene rural en invernaderos y superficies al aire libre. Sin embargo, pocas de ellas prosperan porque mientras se procesa la sanción, el usuario realiza una limpieza a fondo para evitar la apertura de expediente.

Cuando hablamos de manipulador de alimentos, no sólo hay que referirse a aquellas personas que alteran un producto en post-cosecha, sino también a aquellas personas que intervienen en su producción desde la misma germinación de la semilla. Las medidas higiénico-sanitarias de las hortalizas y frutas no sólo hay que tomarlas cuando son transportadas a las cámaras frigoríficas o los grandes establecimientos.

manipulación de alimentos
Aunque tenemos que remitirnos al año 2011, aún sufrimos coletazos de lo que se denominó «crisis del pepino». Una alerta sanitaria europea causada por un brote de E. Coli que finalmente resultó ser falso. Ahora, muchas empresas españolas se están beneficiando de las indemnizaciones por las grandes pérdidas sufridas.

Sin embargo, hay tener mucha seriedad con la manipulación de los alimentos, ya que realmente sí se detectó algunos focos E. Coli en pepinos pero no la cepa tan virulenta que causó las muertes, algo normal ya que el mayor porcentaje de cepas de esta bacteria no son dañinas para el hombre.

El origen se encontraba en unos brotes germinados en la propia Alemania (Baja Sajonia).

A partir de aquí, muchos coinciden que la imagen de la agricultura española y, concretamente, la intensiva de Almería, salió reforzada. A día de hoy, son muchos los análisis de trazabilidad que reciben estos alimentos antes de salir a su destino final y muchos de los agricultores están plenamente formados en materia de manipulación de alimentos.

Guía de higiene y trazabilidad en la agricultura
La producción agraria debe ser sometida continuamente a los estándares de calidad más alto. Es por eso que se invierte anualmente grandes cantidades de dinero en formación y en la publicación de guías de higiene y buenas prácticas.

Como hemos dicho, la manipulación de los alimentos empiezan desde la semilla (y si no que se lo digan a los germinados de Alemania con E. Coli). En este aspecto, existen cursos para obtener el carnet de manipulador de alimentos gratis, muchos de ellos subvencionados y promocionados.

Existe normativa de obligado cumplimiento, como el Reglamento (CE) Nº 852/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo de 29 de abril de 2004, relativo a la higiene de los productos alimenticios, pero como se quiere facilitar la tarea, hay guías donde se puede consultar y realizar un check list de comprobación de la legislación.

Uno de los principales factores a evitar en la agricultura primaria y la manipulación de alimentos es la de evitar la propagación e inoculación de microorganismos potenciales para el ser humano y otros animales.

Por ello, los esfuerzos en la higiene y trazabilidad se centran en los siguientes aspectos:

Uso del agua agrícola
Condiciones higiénico-sanitarias de los trabajadores y manipuladores de frutas y verduras
Las condiciones sanitarias en las operaciones de carga, descarga, transporte y almacenamiento de estos productos.

Uso del agua agrícola
El agua es el principal foco de propagación de bacterias y microorganismos potencialmente dañinos. Sin agua no hay vida, por lo que la seguridad alimentaria debe centrarse en este aspecto.

¿Cuáles la procedencia del agua? ¿Qué tipo de riego empleo? ¿Cuáles son las características físicas del cultivo?

De obligatorio cumplimiento:

Conocer la procedencia del agua de riego y realizar análisis periódicos de su calidad así como de los sistemas de almacenamiento (balsas de riego) y distribución.

El agua de riego depurada implica el cumplimiento de normativas actualmente vigentes, así como conocer las restricciones de uso y los análisis pertinentes. Todo esto queda recogido en el Real Decreto 1620/2007, sobre la reutilización de aguas depuradas.
Recomendaciones:

Mantener los almacenamientos de agua o pozos tapados en la medida de lo posible, ya que la probabilidad de ser contaminados se reduce enormemente.

Analizar el agua mínimo cada 6 meses para detectar posibles microorganismos dañinos en ella.
Eliminar el agua por escorrentía si no se ha tratado previamente, ya que puede arrastrar todo tipo de bacterias potencialmente dañinas.
Evitar el contacto entre el estiércol u otro tipo de materia orgánica almacenado y el agua de riego.
agua de riego de depuración
Uso de productos fitosanitarios
Podemos pensar que el uso de productos fitosanitarios va de la mano con la buena gestión de los alimentos, al evitar la propagación de enfermedades de los cultivos. Sin embargo, el uso indiscriminado de estos productos aumenta la resistencia de muchos organismos y provoca una ruptura del circulo seguro de manipulación de alimentos.

La legislación vigente contempla una cantidad máxima de materias activas autorizadas y un número de LMR o residuos fijados en los frutos. En cada producción y cada campaña, es imprescindible conocer estas informaciones.

Condiciones higiénico-sanitarias de los trabajadores
Todos los trabajadores deben tener conocimientos mínimos de higiene y manipulación de alimentos, de ahí la importancia de la realización de cursillos y ponencias relacionadas con la temática. Igualmente, un manipulador de alimentos no podrá trabajar si no se garantiza un estado de salud mínimo.

Una enfermedad infecciosa puede suponer un riesgo para las personas futuras que se alimenten de los productos que ha manipulado.

El personal deberá lavarse las manos continuamente si la manipulación de los alimentos es alta, así como usar equipos de protección (guantes, botas, ropa adecuada) en las distintas tareas agrícolas.

Los guantes, bien usados, son una medida de protección y una buena táctica higiénico-sanitaria. Sin embargo, si no se cambian temporalmente o se limpian, pueden ser un foco de propagación de enfermedades.

Sanidad alimentaria en las operaciones de carga, descarga y manipulación de los alimentos
conservación y manipulación de alimentos.

La operación de carga y descarga de los productos ya recolectados, considerado esto como una actividad post-cosecha, es una operación de alto riesgo. En estas operaciones hay una clara manipulación de alimentos, y por tanto deben tomarse medidas cautelares para asegurar la máxima higiene posible.

Los vehículos, camiones, furgonetas y camionetas pueden ser una fuente de propagación de enfermedades, entre ellas E. Coli, ya que muchas veces permanece en la base charcos con líquidos de productos aplastados o mal conservados.

Estos residuos orgánicos deberán limpiarse al menos en cada transporte con agua y jabón a presión.

Rechazar frutas y hortalizas con podredumbres
Eliminar suciedad de tierra, barro o polvo de los frutos en la medida de lo posible
Utilizar cajas de campo o bandejas previamente limpias e higienizadas
Asegurar la cadena de frío una vez se conservan para su transporte.

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Por: Miguel Ángel Lurueña Martínez

El avance del conocimiento y la transformación en los hábitos de vida (por ejemplo, ahora somos más sedentarios), explican, en parte, los cambios en la percepción de algunos alimentos, que antes se creían saludables y ahora no lo son. Lo que antes tomábamos sin ningún tipo de control, ahora tenemos que moderar o evitar su consumo. Del mismo modo, otros alimentos han tenido muy mala reputación durante años, pero ahora sabemos que esa mala fama era inmerecida. Te mostramos cuáles son unos y otros.

Alimentos saludables que antes no lo eran
A finales de la década de 1950, el fisiólogo estadounidense Ancel Keys realizó un famoso estudio que le llevó a concluir que el consumo de grasas se relacionaba con las muertes por enfermedades cardiovasculares. Este es uno de los principales motivos por los que algunos alimentos altos en grasas fueron demonizados hasta hace unos pocos años.

Alimento Antes Ahora
Leche entera Se creía que su consumo provocaba aumento de peso y de los niveles de colesterol, debido a su contenido en grasa (3,6 %). La leche entera no se relaciona con aumento de peso ni de colesterol, además aporta vitaminas y es más saciante. Para la población general, especialmente para niños, se recomienda optar por esta versión.

Pescado azul Por su contenido en grasa, se creía que el consumo de pescado azul provocaba aumento de peso y de los niveles de colesterol en sangre. Contiene ácidos grasos esenciales, como omega 3, y se considera un alimento saludable.

Huevo Debido a su contenido en colesterol, se pensaba que aumentaba el colesterol en sangre y se recomendaba no comer más de tres a la semana. Rico en proteínas y no aumenta el colesterol. Podemos consumirlo con normalidad, es decir, podríamos ingerir siete a la semana, pero no sería buena idea comer siete al día.

Frutos secos Se creía que no eran muy recomendables por su alto aporte calórico y su elevado contenido en grasa, que podría provocar aumento de peso. Hoy sabemos que los frutos secos son saludables y no se relacionan con el aumento de peso.

Aceite de oliva Se pensaba que el aceite de oliva era poco saludable porque podía aumentar los niveles de colesterol y se recomendaban otros aceites, como el de girasol o el de maíz. Sabemos que el aceite de oliva es saludable y el más recomendable de los que hay en nuestro entorno.

Cacao Se pensaba que provocaba aumento de peso debido a su alto contenido graso. También se consideraba insano porque normalmente se comercializaba azucarado. El cacao puro tiene cabida dentro de una dieta saludable, así como el chocolate con alta proporción de cacao (a partir del 75 %), eso sí, para consumir con moderación.

Aguacate Es una fruta muy grasa, así que se pensaba que podía provocar aumento de peso. Sabemos que no todas las grasas tienen el mismo efecto sobre la salud. El aguacate es saludable.
Alimentos poco recomendables que tenían buena fama
arroz blanco no es saludable

Alimento Antes Ahora
Pan, arroz blanco y pasta Se consideraban saludables y una importante fuente de energía en un contexto donde se realizaba más trabajo físico. Por esas razones se recomendaban como base de la dieta. Las harinas refinadas pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2. Además, pueden favorecer la obesidad, especialmente en un contexto en el que buena parte de la población es sedentaria. Se recomienda optar por cereales integrales y basar la dieta en otros vegetales, como hortalizas o verduras.

Carnes procesadas (jamón cocido, pechuga de pavo, embutidos…) No existía evidencia que desaconsejara su consumo. Incluso se consideraban productos saludables. La evidencia científica ha mostrado que aumentan el riesgo de sufrir cáncer colorrectal. Por lo tanto, se recomienda evitar o reducir su consumo en la medida de lo posible.
Carne roja No existía evidencia que desaconsejara su consumo y se consideraba un alimento saludable. Aporta nutrientes interesantes, como proteínas y vitaminas, pero es probable que un elevado consumo aumente el riesgo de sufrir cáncer colorrectal. Se recomienda reducir su consumo.

Productos azucarados No existía evidencia que desaconsejara el consumo de productos como galletas y yogures azucarados, tabletas de chocolate, bollería o refrescos.Se relaciona con enfermedades como caries, obesidad y diabetes tipo 2, entre otras. Se recomienda evitar su consumo en la medida de lo posible.

Vino o cerveza Las bebidas con una baja graduación de alcohol no se percibían como productos perjudiciales e incluso algunas versiones se ofrecían a los niños para desayunar, como ocurría con el vino dulce.

Fuente: consumereroski.es

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La yersiniosis es una enfermedad que podemos contraer, si consumimos alimentos contaminados con la bacteria responsable: la Yersinia. Se trata de una enfermedad zoonótica (es decir, que se transmite de los animales a las personas) que afecta al tracto intestinal. Y es la tercera más frecuente de Europa. En las siguientes líneas, con ayuda de la Fundación Vasca para la Seguridad Alimentaria (Elika), te contamos qué es la Yersinia, cuáles son sus efectos en nuestra salud de la yersiniosis y cómo prevenirla con un buen manejo de los alimentos.

Qué es la ‘Yersinia’
La Yersinia no es una única bacteria, sino un género de bacterias conformado por más de diez especies. Dos de ellas son las que pueden causar toxiinfecciones alimentarias: la Yersinia enterocolítica y laYersinia pseudotuberculosis.

La Yersinia enterocolítica se encuentra, sobre todo, en el cerdo (en sus amígdalas, heces y tracto gastrointestinal). Es la responsable del 99 % de las intoxicaciones.

La Yersinia pseudotuberculosis se halla en animales domésticos y en animales salvajes (por ejemplo, cerdos, ciervos, aves silvestres y roedores), así como en aguas no tratadas.

A qué temperatura puede vivir la ‘Yersinia’
Uno de los principales problemas de estas bacterias es que pueden vivir y reproducirse en un rango muy amplio de temperatura. Resisten entre 0 y 42 ºC; por tanto, pueden sobrevivir dentro del frigorífico. «La capacidad de multiplicarse a bajas temperaturas es motivo de considerable preocupación», señalan desde Elika.

Y es que, además, permanecen viables a temperatura de congelación, por lo que sobreviven en alimentos congelados durante varias semanas. No solo eso: la Yersinia persiste más en los alimentos cocinados y platos preparados listos para su consumo que en los alimentos crudos, puede crecer en envases al vacío y en atmósfera modificada, y toleran muy bien las condiciones de pH alcalino, en comparación con las condiciones ácidas.

Cómo se transmite la ‘Yersinia’
La yersinia tiene tres vías de transmisión:

Por contacto directo con animales enfermos.
Por contaminación cruzada, tanto en las explotaciones ganaderas como en la transformación de los alimentos, y en la preparación y cocinado de los alimentos en casa.

Por consumo de alimentos contaminados con esta bacteria. Esta es la principal vía de transmisión.
Qué es la yersiniosis y cuáles son sus síntomas
La yersiniosis es una enfermedad gastrointestinal que afecta, sobre todo, a niños y jóvenes menores de 15 años, a los mayores de 65 años y a las personas inmunideprimidas. Tiene un periodo de incubación de entre 4 y 7 días, y sus síntomas pueden durar hasta 3 semanas.

síntomas de la yersinia y duración

En general, el cuadro clínico de la yersiniosis es similar al de una gastroenteritis. Los principales son los siguientes:

Diarrea
Vómitos
Fiebre
Dolor abdominal
Cómo prevenir la yersiniosis en casa
Los expertos de Elika señalan que gran parte de las yersiniosis ocurren en el hogar por un inadecuado cocinado (a menos de 70 ºC) y una insuficiente refrigeración de la carne y platos preparados. Entre las medidas de prevención, recomiendan estas cinco:

Usar agua y materias primas seguras. Lavar bien con agua corriente las frutas y hortalizas que vayan a consumirse crudas.
Mantener los alimentos a temperaturas seguras. Refrigerar los alimentos a temperaturas inferiores a 5 °C para limitar o reducir el crecimiento potencial.

Mantener la limpieza con la consiguiente desinfección de las superficies, utensilios y tablas para cortar.
Evitar la contaminación cruzada. Separar alimentos crudos y cocinados para evitar la contaminación cruzada.
Cocinar a más de 70 ºC. Cocinar completamente los alimentos (70 ºC) y mantenerlos calientes hasta su consumo. Refrigerar los excedentes lo antes posible (a menos de 5 ºC) y consumirlos en 24 horas, previamente recalentados.
Además de estas medidas generales de manipulación de alimentos, es importante tener en cuenta estas otras:

Mantener la cadena de frío durante el transporte, especialmente de los alimentos crudos susceptibles de ser contaminados con virus.

Cumplir las indicaciones de tiempo y temperaturas de conservación, así como la fecha de caducidad que figuran en el etiquetado de los alimentos.

No descongelar los alimentos a temperatura ambiente, sino en la parte baja del frigorífico.
No consumir embutidos de procedencia no garantizada.

Fuente: consumereroski.com

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Los coronavirus pueden sobrevivir durante un mes en carne congelada
Un reciente estudio señala que los coronavirus pueden sobrevivir en alimentos de origen animal, incluso cuando están congelados. Analizamos los datos de la investigación y explicamos por qué no hay motivo de alarma

Por:Mario Sánchez Rosagro 10 de agosto de 2022
coronavirus sobrevive en carne congelada
Imagen: iStock

«Los coronavirus pueden sobrevivir durante un mes en la carne congelada». Leer un titular así puede alarmarte. Y es lógico. El temor por contraer la covid-19 a través de los alimentos y sus envases alcanzó niveles preocupantes allá por 2020, cuando los consumidores acudíamos atemorizados al supermercado huyendo de la tos y el estornudo ajenos. ¿Lo recuerdas? En ese contexto caótico, entidades sanitarias como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) anunciaron que no había pruebas de que los alimentos fueran una vía de transmisión de SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la enfermedad covid-19. Aún así, la fiebre por desinfectar envases a diestro y siniestro se mantuvo durante largos meses. ¿Qué se sabe sobre esto a día de hoy? ¿Cuáles son las evidencias actuales de los coronavirus en alimentos?

Coronavirus y carne: qué dice el nuevo estudio científico

La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene a día de hoy lo que decía la EFSA entonces, afirmando que «es muy poco probable que la covid-19 se transmita a través de los alimentos o de envases de productos alimenticios». Actualmente, casi todo el temor que sentían los consumidores en los supermercados se ha disipado.

Sin embargo, algunos medios de comunicación se han hecho eco en las últimas semanas de un nuevo estudio científico publicado en la revista Applied and Environmental Microbiology por científicos estadounidenses de Carolina del Norte y Texas, en EE UU, que advierte sobre la supervivencia de coronavirus en alimentos de origen animal, como carne y pescado. El estudio ha sido realizado en alimentos refrigerados y congelados a 4ºC y -20ºC, respectivamente, como carne de cerdo, vacuno, pollo, y salmón.

El origen de la investigación
Esta investigación ha sido motivada por los contagios dados en Asia en mataderos y zonas de producción de alimentos, espacios que se creía que podrían ser idóneos para la proliferación de la covid-19. También por la suposición de que el coronavirus SARS-CoV-2 podría haber llegado hasta la carne envasada de dichas zonas geográficas, algo que en Europa no planteó motivos de preocupación, tal y como afirmó la EFSA. Los investigadores también aluden, cómo no, al posible origen de la pandemia en un mercado de alimentos en Wuhan, China. Una motivación adicional para seguir investigando sobre la supervivencia de los coronavirus en alimentos.

En este sentido, el citado estudio ha arrojado interesantes conclusiones sobre algunos virus catalogados dentro de la familia de los coronavirus: pueden sobrevivir en carne y pescado refrigerados y también congelados durante 30 días. La investigación no se ha realizado específicamente con SARS-CoV-2, por desgracia, sino que ha utilizado dos tipos de coronavirus que infectan habitualmente a animales: MHV, virus de la hepatitis en ratones y TGEV, causante de gastroenteritis transmisible en cerdos. Además, también se ha estudiado la capacidad de supervivencia del bacteriófago Phi 6, ya que es un análogo y sustituto habitual del coronavirus en este tipo de estudios por su similar pico de proteínas.

¿Debemos preocuparnos por este hallazgo?
No es ninguna novedad que los coronavirus pueden sobrevivir a temperaturas frías e incluso de congelación cercanas a los -20ºC. Ya teníamos pruebas de ello antes. Lo que sí podemos extraer como novedoso de este análisis es la supervivencia de algunos coronavirus en alimentos concretos, como es el caso de la carne y el pescado.

coronavirus en comida congelada
Imagen: iStock
Además, debemos tener en cuenta que no solo la temperatura de conservación influye en la supervivencia de los coronavirus. También la temperatura de cocinado, así como otros parámetros relativos a la estabilidad de la membrana del virus como el pH o la humedad también resultan claves. Así lo muestran otros estudios como este, donde se examinó la adsorción —esta vez sí— del SARS-CoV-2 en las superficies de la carne, descubriendo que una interacción entre un pH menor a 5,5 y las fuerzas electrostáticas contribuía de manera importante a la supervivencia del virus.

Las limitaciones del estudio
No obstante, debemos tener en cuenta las limitaciones evidentes del estudio original que hemos analizado. Tal y como señalan los propios investigadores: “Una limitación de este estudio es el uso de coronavirus sustitutos en lugar del propio virus SARS-CoV-2. El objetivo principal de este estudio fue examinar la persistencia de los virus de ARN envueltos en productos alimenticios almacenados a temperaturas frías o congeladas”.

Además, los investigadores recomiendan que se siga investigando con experimentos similares que incluyan virus adicionales, como el SARS-CoV-2 y otros CoV humanos y animales que permitan estudiar mejor su supervivencia en una mayor variedad de carne, pescado y otros productos alimenticios. Así que, aunque este estudio no suponga una gran revolución, lo cierto es que necesitamos más investigaciones en esta línea para conocer datos adicionales sobre la naturaleza y capacidad de reproducción de los coronavirus en alimentos.

No debemos temer a la carne congelada
Nuevas investigaciones en el futuro podrían arrojar otros resultados más certeros, pero por el momento seguimos sin contar con pruebas lo suficientemente sólidas como para mostrar preocupación por la transmisión alimentaria de la covid-19. Todo sigue como hasta ahora. Así que no, este estudio no quiere decir que vayamos a enfermar de covid-19 por consumir carne congelada. Sobre todo si tenemos en cuenta los altos estándares de calidad y seguridad alimentaria de la Unión Europea.

En otras zonas del planeta puede no ser así, por lo que es importante reforzar los sistemas de control para evitar no solo la transmisión de coronavirus, sino de cualquier otro tipo de patógeno tradicional en alimentos que causa estragos en países con pocos recursos, como Salmonella, Campylobacter o Staphylococcus aureus.

Precauciones al manipular los alimentos
Otro asunto bien distinto es si contaminamos accidentalmente alimentos que posteriormente vayan a ser congelados en casa, por ejemplo. Ahora que sabemos que algunos coronavirus pueden sobrevivir en carne congelada durante bastante tiempo, es importante maximizar las medidas higiénicas si nosotros estamos contagiados. Algo que ya deberíamos tener más que interiorizado desde hace tiempo. Es decir, no deberíamos toser ni estornudar sobre los alimentos o cerca de ellos si estamos contagiados (y si no estamos contagiados de covid-19, tampoco).

Además, una cosa es que los coronavirus puedan sobrevivir en carne congelada y otra bien distinta que sean capaces de enfermarnos por esta vía. Como bien sabemos desde hace tiempo, el coronavirus SARS-CoV-2 se transmite vía aérea por pequeñas gotitas, aerosoles o fómites (objetos contaminados por el virus). La vía alimentaria sigue siendo poco propicia para la infección, ya que SARS-CoV-2 no es un patógeno alimentario. En resumen, nada nuevo en el horizonte. Con unas medidas básicas de higiene y manipulación de alimentos podemos mantener a raya al coronavirus igual que lo hemos hecho hasta ahora.

Fuente: consumereroski.com

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Por:Laura Caorsi

En la lista de alimentos potencialmente peligrosos en estado natural hay algunos más famosos que otros. Del pescado ya se sabe que eliminar el anisakis requiere ciertas técnicas de cocción o de congelación. Del huevo también se conoce que hay que ser cuidadosos con su manipulación y conservación para minimizar los riesgos de sufrir una intoxicación alimentaria cuando no se han cocido. Así y todo, tanto el pescado como el huevo se pueden tomar crudos (mayonesa, sushi, ceviche o poké). Sin embargo, hay otros alimentos de consumo habitual que no se deben comer sin cocinar. A continuación se cuentan cuáles son y por qué hay que tener cuidado con ellos.

1. El pollo
El pollo es un alimento económico, saludable y muy fácil de preparar. Basta poner un par de filetes a la plancha o colocar un pollo entero en el horno para resolver una parte de la comida o de la cena. Sin embargo, cuando la carne está cruda puede causarnos problemas. El pollo crudo suele estar contaminado con Campylobacter, una de las tres bacterias que provocan más infecciones alimentarias.

Por este motivo, desde el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas de Estados Unidos (NCEZID) aconsejan tomar algunas precauciones, como utilizar una tabla de cortar diferente para el pollo crudo, lavar bien los utensilios que se emplean para cortarlo o guardarlo y no colocar nunca otros alimentos en superficies donde haya habido antes pollo crudo.

¿Es seguro lavar el pollo?
alimentos que no se deben comer crudos
Imagen: Depositphotos

2. Los anacardos
Los acanardos, también llamados nueces de la India o castañas de cajú, son uno de frutos secos más apreciados: tienen un sabor exquisito y están entre los menos calóricos que hay en el mercado. Pero, a diferencia de otros frutos secos que se toman con frecuencia, como las avellanas, los pistachos o las nueces, nunca se comercializan crudos; tampoco con cáscara. La razón se halla en dos sustancias: el ácido anacárdico, que se encuentra en la cáscara y es muy irritante, y el urushiol, un aceite presente en el fruto crudo que provoca reacciones alérgicas.

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Imagen: Migle Seikyte

3. Las alubias rojas
Las legumbres son un alimento sano, completo, saciante y con un estupendo perfil nutricional. Con ellas se pueden preparar desde los guisos más tradicionales hasta otros más ligeros; también ensaladas y distintos tipos de patés. El humus, que se ha puesto tan de moda en estos años, es un buen ejemplo de esta versatilidad. Pero, por mucho que nos gusten las legumbres, hay que tener precaución, sobre todo con las alubias rojas. Esta variedad de legumbre -también llamada habichuela roja y frijol rojo- es muy rica en una lectina llamada fitohemaglutinina.

La fitohemaglutinina es una sustancia extremadamente tóxica para las personas; provoca náuseas extremas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Los expertos en seguridad alimentaria de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y la Fundación Food-Info señalan que estas alubias, cuando están crudas, contienen entre 20.000 y 70.000 unidades de hemaglutinación (hau), mientras que, cuando están por completo cocinadas, la cantidad de esta lectina desciende a menos de 400 hau. Por eso cocinar las alubias -y hacerlo bien- es tan importante. ¿Cómo resistirse a un buen plato de alubias? Sencillo: sabiendo que están crudas o poco cocinadas.

Las tres técnicas que mejoraron como nunca la seguridad de los alimentos

4. Las patatas
La patata es uno de los alimentos con mayor presencia en las cocinas de nuestro país. Fritas, en tortilla, al horno, hervidas e incluso al microondas, constituyen un ingrediente muy versátil y apreciado por los comensales; también por el bolsillo de los cocineros. Las patatas siempre están buenas… a menos que estén crudas. ¿Por qué? Además de la textura o el sabor, las patatas crudas contienen un alcaloide, la solanina, que irrita las mucosas, genera problemas gastrointestinales y afecta al sistema nervioso. La patata cruda, así como las partes verdes no comestibles de los tomates y las berenjenas (que son de la misma familia), pueden provocar alucinaciones.

Alimentos cotidianos que matan, ¿cuánto hay de cierto?
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Imagen: Shaiith79

5. Las almendras (amargas) y otras semillas conocidas
Las almendras que hay en el mercado son dulces. Se obtienen de un árbol llamado Prunus Dulcis y se comercializan de maneras distintas: fritas, horneadas, crudas al natural, molidas, en láminas… Son el ingrediente estrella de muchos platos tradicionales ya que aporta muchos beneficios.

Pero existe otra variedad: las almendras amargas, que proceden del Prunus Amara. Las almendras amargas, en crudo, contienen amigdalina, una sustancia que, en contacto con el agua (o con la saliva), produce ácido cianhídrico, que podría provocar una letal intoxicación cianhídrica.

Pero estas almendras no son las únicas semillas que no se deben ingerir. Como advierten desde Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR), el hueso y las semillas de los albaricoques, las manzanas y los melocotones pueden contener cantidades sustanciales de compuestos que liberan cianuro. La recomendación es evidente: «Las personas deben evitar comer el hueso y semillas de estas frutas para así evitar envenenamientos accidentales por cianuro».

La nuez moscada: ¡cuidado con la cantidad!
La nuez moscada es un ingrediente que se utiliza a menudo para realzar el sabor de algunos platos. Su gusto es muy característico y tiene mucha presencia. Por eso se emplea rallada y en pizcas. Por eso… y porque la nuez moscada, en altas dosis, es tóxica.

A diferencia de los otros alimentos de la lista, la nuez moscada se puede comer cruda. Sin embargo, esta baya es un buen ejemplo de lo que decía Paracelso: el veneno está en la dosis. La nuez moscada contiene sustancias alucinógenas. Por ello, la Federación Española de Nutrición (FEN) advierte que “se puede considerar potencialmente tóxico su consumo en grandes cantidades”. Con más de 10 gramos se pueden sufrir alucinaciones, taquicardia y la llamada “psicosis de la nuez moscada”.

Fuente: consumereroski.com

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Además del fuego y el calor, la congelación es otra de las formas ancestrales de conservación de los alimentos. Detiene la proliferación de muchos de los microorganismos responsables del deterioro de los alimentos (aunque no siempre los elimina, solo los paraliza). Es perfecta para el pescado, porque elimina el anisakis (para ello se necesita congelar la pieza a –20 ºC o menos durante cinco días), o para el pulpo, porque rompe sus fibras y lo ablanda. Sin embargo, esta técnica resulta demoledora, por ejemplo, con frutas como las fresas, que pierden su textura y consistencia al volver a la temperatura ambiente. Nuevos sistemas pretenden encontrar solución.

De la congelación a la ultracongelación

¿Por qué se ablandan los vegetales congelados? Al aplicar temperaturas bajo cero, muchas frutas y verduras rompen sus estructuras celulares con la aparición de los cristales de hielo, lo que hace que pierdan su textura crujiente y se reblandezcan.

Esta técnica ha evolucionado hacia la ultracongelación, que reduce la formación de microcristales de hielo, haciendo que las carnes o los pescados congelados mantengan una calidad óptima al descongelarse. Cuanto menos hielo haya dentro de las células, menos probabilidades de que se rompan las paredes celulares y dejen los alimentos blandos.

El proceso de ultracongelación se lleva a cabo en tanques con nitrógeno líquido o dióxido de carbono a 40 grados bajo cero. Posteriormente, se sube la temperatura hasta los -18/-22 grados que encontramos en el supermercado y que mantendremos en el congelador de casa.

La técnica da resultados excelentes con los alimentos que tienen cantidades medias de agua, como carnes y pescados, incluso para las verduras de cocción —judías verdes, coliflor, zanahorias o menestras— y las frutas troceadas. Pero no termina de convencer para los vegetales en crudo, porque no quedan suficientemente crujientes.

Descongelar también es un desafío

Otro problema al que se enfrentan las bolsas de congelados es que, al descongelarse, los alimentos se deterioran mucho más rápido que el producto refrigerado. Esto se explica porque los microorganismos patógenos se reactivan y se reproducen con más facilidad gracias los líquidos del descongelado. Por eso, se desaconseja el recongelado.

La empresa Carburos Metálicos ha desarrollado la tecnología Freshline Superfresh, una combinación de congelación criogénica con envasado en atmósfera protectora. De esta forma los alimentos descongelados duran más. Y una buena noticia para el consumidor final: se podrían volver a congelar, siempre que la bolsa no se haya abierto y el primer descongelado se haya realizado en las condiciones adecuadas. Este sistema, no obstante, está aún pendiente de patente.

Cómo lograr sandía y tomate crujientes
se puede congelar tomate
Imagen: Klaus Hausmann

La empresa andorrana Nice Tech ha ido un paso más allá con un sistema patentado de congelado para productos hortofrutícolas que no emplea elementos químicos y no genera microcristales de hielo. De esta forma, se mantiene intacta la estructura de las células al congelarse y no se añaden elementos externos que pudieran modificar el sabor o la textura crujiente de los vegetales tras la descongelación.

Por ahora, sus clientes son cooperativas de agricultores o restaurantes a los que proveen de tomate en rodajas para las hamburguesas, aguacate en tacos para las ensaladas o sandía troceada para brochetas de frutas que pueden aguantar hasta tres años en el congelador. En España se han asociado a La Unión, una cooperativa de agricultores almeriense con la que han creado una gama de frutas y hortalizas congeladas. Comercializan pepinos, tomates, pimientos, melón y aguacate troceados y congelados.

Esta técnica permite aprovechar al máximo los años de buenas cosechas congelando aquello que no se va a vender de forma inmediata antes de que se eche a perder. La capacidad de congelación de esta planta hace posible, incluso, asumir encargos externos. Durante la erupción del volcán de La Palma, muchos plátanos afectados exteriormente por la ceniza y descartados para su venta en supermercados se trasladaron a su planta de El Ejido. Allí se trocearon y congelaron. De esta forma se evitaba el desperdicio alimentario que habría supuesto dejar que se pudrieran por falta de compradores. En este caso, su destino final serán comedores sociales.

Fuente: consumereroski.com

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Los científicos han desarrollado la fotosíntesis artificial como medio para producir alimentos sin necesidad de la fotosíntesis orgánica.

Fotosíntesis artificial

El proceso convierte el agua, la energía y el dióxido de carbono en acetato a lo largo de dos pasos electrocatalíticos.

Después, en la oscuridad, los organismos que producen alimentos utilizan el acetato. La conversión de la luz solar en alimento podría ser hasta 18 veces más eficiente con el sistema híbrido orgánico-inorgánico.

Durante millones de años, la fotosíntesis se ha desarrollado en las plantas para convertir el agua, el dióxido de carbono y la energía solar en biomasa vegetal y en los alimentos que consumen los humanos.

Sin embargo, este mecanismo es increíblemente ineficiente, ya que sólo el 1% de la energía de la luz solar llega realmente a la planta.

Al adoptar la fotosíntesis artificial, los investigadores de las universidades de Delaware y Riverside han descubierto un medio para producir alimentos sin el requisito de la fotosíntesis biológica.

Proceso electrocatalítico
El estudio utilizó un proceso electrocatalítico de dos pasos para transformar el CO2, la energía y el agua en acetato, que es la forma química del ingrediente principal del vinagre.

Luego, en la oscuridad, los organismos que producen alimentos utilizan el acetato. Este sistema híbrido orgánico-inorgánico podría mejorar la eficiencia de la conversión de la luz solar en alimentos, hasta 18 veces más eficiente para algunos cultivos, cuando se combina con paneles solares para crear la electricidad que alimenta la electrocatálisis.

Con nuestro enfoque esperábamos descubrir un medio novedoso de fabricar alimentos que pudiera romper las restricciones impuestas por la fotosíntesis biológica, Robert Jinkerson, profesor adjunto de Ingeniería Química y Medioambiental de la Universidad de California en Riverside.

La salida del electrolizador se ajustó para ayudar al crecimiento de los organismos productores de alimentos con el fin de unir todas las partes del sistema.

Fotosíntesis artificial
Electrolizadores
Los electrolizadores son máquinas que utilizan la electricidad para transformar sustancias químicas y productos inutilizables, como el CO2, en recursos básicos. Las mayores cantidades de acetato generadas en un electrolizador hasta la fecha se consiguieron aumentando la cantidad de acetato producido y reduciendo la cantidad de sal utilizada.

Fuimos capaces de obtener una alta selectividad hacia el acetato que no se puede alcanzar con las vías tradicionales de electrólisis de CO2 utilizando un montaje de electrólisis de CO2 en tándem de última generación construido en nuestro laboratorio, Feng Jiao, Universidad de Delaware.

Los experimentos revelaron que una variedad de especies productoras de alimentos, incluidas las algas verdes, la levadura y el micelio de hongos que produce setas, pueden cultivarse en la oscuridad directamente en la salida del electrolizador rica en acetato.

Con este método, la producción de algas es unas cuatro veces más eficiente desde el punto de vista energético que su cultivo por fotosíntesis. Cuando se utiliza el azúcar del maíz en lugar de los métodos de cultivo tradicionales, la producción de levadura es unas 18 veces más eficiente desde el punto de vista energético.

Fotosíntesis artificial
Fotosíntesis biológica
Sin ninguna ayuda de la fotosíntesis biológica, hemos sido capaces de desarrollar criaturas que producen alimentos. Estas criaturas suelen crecer con azúcares vegetales o ingredientes derivados del petróleo, que son subproductos de la fotosíntesis biológica que se produjo hace millones de años.

En comparación con la producción de alimentos que depende de la fotosíntesis biológica, esta técnica es una forma más eficaz de convertir la energía solar en alimentos, Elizabeth Hann, estudiante de doctorado del laboratorio Jinkerson.

También se estudió si esta técnica podría utilizarse para cultivar. Cuando se cultivaron en la oscuridad, el caupí, el tomate, el tabaco, el arroz; la colza y el guisante verde fueron capaces de utilizar el carbono del acetato.

Descubrimos que diversos cultivos eran capaces de convertir el acetato que les dábamos en los componentes moleculares esenciales que un organismo necesita para desarrollarse y prosperar. Ahora estamos trabajando en técnicas de cultivo e ingeniería que podrían permitirnos cultivar con acetato como fuente de energía adicional para aumentar el rendimiento agrícola, Marcus Harland-Dunaway, estudiante de doctorado en el laboratorio Jinkerson.

Producción de alimentos con fotosíntesis artificial
La fotosíntesis artificial permite cultivar alimentos en las condiciones más complicadas; que ha traído el cambio climático humano al liberar a la agricultura de su total dependencia de la luz.

Si los cultivos para las personas y los animales crecieran en condiciones reguladas y menos intensivas en recursos, la sequía; las inundaciones y la menor disponibilidad de tierras serían un peligro menor para la seguridad alimentaria mundial.

Además, se podrían cultivar en zonas urbanas y otras regiones que ahora no son aptas para la agricultura; e incluso alimentar a los futuros viajeros espaciales.

El uso de técnicas de fotosíntesis artificial podría suponer un cambio de paradigma en la forma de alimentar a la población. A medida que la producción de alimentos sea más eficiente, se necesitará menos tierra, lo que reducirá el efecto medioambiental de la agricultura.

Además, la mejora de la eficiencia energética podría ayudar a alimentar a más miembros de la tripulación; al tiempo que se utilizan menos recursos para la agricultura en zonas no tradicionales, como el espacio, Robert Jinkerson.

Este método de producción de alimentos se presentó al Deep Space Food Challenge de la NASA y ganó la fase I.

Fuente: ecoinventos.com

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Por Francine Brossard, directora ejecutiva FIA.


 

Francine Brossard

 

Un llamado a repensar el modelo agroalimentario actual que asegure la alimentación para todos. Esa es nuestra batalla, y nuestra meta, que no se te detiene.

Hasta hace algunos años nuestra producción en agricultura se solía pensar de forma cuantitativa, sin considerar en cómo se alcanzaba dicha producción. Sin embargo, las inclemencias y efectos del cambio climático, reflejados entre otros, en sequía, han reconvertido diversos territorios, obligando a los agricultores a buscar nuevas formas de producir, rescatar variedades e innovar para poder continuar en el rubro.

Desde esta necesidad el Ministerio de Agricultura ha implementado el “Plan Nacional de Seguridad y soberanía alimentaria”, de forma tal de favorecer el acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos, para satisfacer sus necesidades alimenticias en forma segura, y conforme a sus requerimientos. Es por ello que la Fundación para la Innovación Agraria ha establecido entre sus lineamientos estratégicos el promover y contar con “Sistemas Alimentarios Sostenibles”.

Los Sistemas Alimentarios Sostenibles, garantizan la seguridad alimentaria y la nutrición de todas las personas sin poner en riesgo sus bases económicas, sociales y ambientales para las futuras generaciones, abarcando cada actividad relacionada a la cadena agroalimentaria y sus efectos, como: medio ambiente, insumos, procesos, infraestructura, instituciones, mercados, comercio, producción, procesamiento y distribución.

Desde FIA seguimos apoyando la pequeña y mediana agricultura y hemos iniciado un camino claro y definido para promover e impulsar innovaciones que promuevan el establecimiento de Sistemas Alimentarios Sostenibles ya sea a nivel de producción, transformación, transporte, venta y consumo de los productos alimenticios y agrícolas de origen nacional.

Esto debe hacerse con el aporte de diversos actores, implementando capacitaciones y orientando a las comunidades rurales sobre diferentes sistemas y variedades de alimentos que mantengan activa la producción, y al mismo tiempo disponer de productos que se adapten a los nuevos hábitos alimenticios, nuevas dietas alimentarias, y requerimientos nutritivos especiales para algunos segmentos de la población, como niños, niñas y adultos mayores.

FIA viene trabajando hace años en la diversificación de la matriz productiva para la obtención de alimentos sostenibles manteniendo su calidad y beneficios nutritivos e inocuidad alimentaria. Hoy hemos creado un nuevo programa: “Programa de Transferencia y Adopción de Innovación”, mediante el cual estamos entregando a la comunidad agrícola todo el acervo y conocimiento acumulado durante más de 25 años de existencia a partir de los resultados obtenidos de los proyectos apoyados por FIA.

Por otra parte, estamos apoyando a los y las jóvenes rurales, con el ánimo de reconquistarlas/os y hacerlas/os parte de las acciones de innovación para que ellas y ellos puedan continuar este camino de emprendimiento y renovación del sector. Hemos identificado varios proyectos que demuestran que la juventud rural está motivada y que su impulso innovador los ha llevado a resolver variados problemas de su sector, tanto productivos, de comercialización y/o gestión. Dado lo anterior, nuestra fundación se ha enfocado en apoyar este grupo etario de la población agrícola con nuestro “Programa de Juventud rural emprendedora”.

A pesar de que se ha avanzado bastante, entregando permanentemente información acerca de la seguridad alimentaria, se requiere seguir apoyando la innovación a distintos niveles de producción primaria mediante el aprovechamiento de recursos, apuntando a la diversificación y transformación, mediante manejos cada vez más sostenibles como: producción orgánica, agroecológica, regenerativa, uso de bioinsumos, entre otras.

En esta línea, hay que sumar el rescate de alimentos mediante la agregación de valor, resaltando la identidad local y las tradiciones. Pensar de manera saludable para que en su procesamiento sean inocuos y mantengan su calidad y beneficios nutritivos, por otro lado reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos, que ascienden, según FAO, a un tercio de la producción total de alimentos destinados al consumo humano.

En esta labor de alimentar la población nacional, la mujer juega un rol clave, tanto en la producción agrícola como en la seguridad alimentaria. Las mujeres son las principales agricultoras y productoras en gran parte del mundo, sin embargo, su trabajo agrícola sigue siendo bastante invisibilizado. Sin embargo, desde hace unos pocos años, las mujeres rurales han demostrado una capacidad adicional, y es su facilidad de adaptación y adopción de nuevas herramientas tecnológicas, como ha sido demostrado en un reciente documento que hemos publicado junto a INDAP y Prodemu. En este documento se evidencian las nuevas habilidades digitales que han ido adquiriendo como un nuevo aporte a la economía familiar, y explorando en el uso de herramientas tecnológicas transversales como las redes sociales, e incluso comercio virtual mediante plataformas en la web.

Todo este panorama nos hace reflexionar en que nuestra agricultura debe adecuarse cada vez más a un entorno económico y social más exigente y competitivo, tanto por condiciones naturales y climáticas inestables, por economías internacionales oscilantes y con consumidores cada vez más informados y demandantes en calidad y diversidad de productos, con efectos directos hacia nuestra producción alimentaria nacional. Por ello nuestra Fundación continua trabajando para entregar soluciones innovadoras, que se adapten y que se difundan hacia el sector silvoagropecuario y de esta forma colaborar en esta importante labor de nutrir la población con alimentos sanos, y considerando los Sistemas Alimentarios Sostenibles.

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Los científicos han desarrollado la fotosíntesis artificial como medio para producir alimentos sin necesidad de la fotosíntesis orgánica.

 Fotosíntesis artificialFotosíntesis artificial

 

El proceso convierte el agua, la energía y el dióxido de carbono en acetato a lo largo de dos pasos electrocatalíticos.

Después, en la oscuridad, los organismos que producen alimentos utilizan el acetato. La conversión de la luz solar en alimento podría ser hasta 18 veces más eficiente con el sistema híbrido orgánico-inorgánico.

Durante millones de años, la fotosíntesis se ha desarrollado en las plantas para convertir el agua, el dióxido de carbono y la energía solar en biomasa vegetal y en los alimentos que consumen los humanos.

Sin embargo, este mecanismo es increíblemente ineficiente, ya que sólo el 1% de la energía de la luz solar llega realmente a la planta.

Al adoptar la fotosíntesis artificial, los investigadores de las universidades de Delaware y Riverside han descubierto un medio para producir alimentos sin el requisito de la fotosíntesis biológica.

Proceso electrocatalítico

 

El estudio utilizó un proceso electrocatalítico de dos pasos para transformar el CO2, la energía y el agua en acetato, que es la forma química del ingrediente principal del vinagre.

Luego, en la oscuridad, los organismos que producen alimentos utilizan el acetato. Este sistema híbrido orgánico-inorgánico podría mejorar la eficiencia de la conversión de la luz solar en alimentos, hasta 18 veces más eficiente para algunos cultivos, cuando se combina con paneles solares para crear la electricidad que alimenta la electrocatálisis.

Con nuestro enfoque esperábamos descubrir un medio novedoso de fabricar alimentos que pudiera romper las restricciones impuestas por la fotosíntesis biológica, Robert Jinkerson, profesor adjunto de Ingeniería Química y Medioambiental de la Universidad de California en Riverside.

La salida del electrolizador se ajustó para ayudar al crecimiento de los organismos productores de alimentos con el fin de unir todas las partes del sistema.

 Fotosíntesis artificial

Electrolizadores

 

Los electrolizadores son máquinas que utilizan la electricidad para transformar sustancias químicas y productos inutilizables, como el CO2, en recursos básicos. Las mayores cantidades de acetato generadas en un electrolizador hasta la fecha se consiguieron aumentando la cantidad de acetato producido y reduciendo la cantidad de sal utilizada.

Fuimos capaces de obtener una alta selectividad hacia el acetato que no se puede alcanzar con las vías tradicionales de electrólisis de CO2 utilizando un montaje de electrólisis de CO2 en tándem de última generación construido en nuestro laboratorio, Feng Jiao, Universidad de Delaware.

Los experimentos revelaron que una variedad de especies productoras de alimentos, incluidas las algas verdes, la levadura y el micelio de hongos que produce setas, pueden cultivarse en la oscuridad directamente en la salida del electrolizador rica en acetato.

Con este método, la producción de algas es unas cuatro veces más eficiente desde el punto de vista energético que su cultivo por fotosíntesis. Cuando se utiliza el azúcar del maíz en lugar de los métodos de cultivo tradicionales, la producción de levadura es unas 18 veces más eficiente desde el punto de vista energético.

 Fotosíntesis artificial

Fotosíntesis biológica

Sin ninguna ayuda de la fotosíntesis biológica, hemos sido capaces de desarrollar criaturas que producen alimentos. Estas criaturas suelen crecer con azúcares vegetales o ingredientes derivados del petróleo, que son subproductos de la fotosíntesis biológica que se produjo hace millones de años.

En comparación con la producción de alimentos que depende de la fotosíntesis biológica, esta técnica es una forma más eficaz de convertir la energía solar en alimentos, Elizabeth Hann, estudiante de doctorado del laboratorio Jinkerson.

También se estudió si esta técnica podría utilizarse para cultivar. Cuando se cultivaron en la oscuridad, el caupí, el tomate, el tabaco, el arroz; la colza y el guisante verde fueron capaces de utilizar el carbono del acetato.

Descubrimos que diversos cultivos eran capaces de convertir el acetato que les dábamos en los componentes moleculares esenciales que un organismo necesita para desarrollarse y prosperar. Ahora estamos trabajando en técnicas de cultivo e ingeniería que podrían permitirnos cultivar con acetato como fuente de energía adicional para aumentar el rendimiento agrícola, Marcus Harland-Dunaway, estudiante de doctorado en el laboratorio Jinkerson.

Producción de alimentos con fotosíntesis artificial

 

La fotosíntesis artificial permite cultivar alimentos en las condiciones más complicadas; que ha traído el cambio climático humano al liberar a la agricultura de su total dependencia de la luz.

Si los cultivos para las personas y los animales crecieran en condiciones reguladas y menos intensivas en recursos, la sequía; las inundaciones y la menor disponibilidad de tierras serían un peligro menor para la seguridad alimentaria mundial.

Además, se podrían cultivar en zonas urbanas y otras regiones que ahora no son aptas para la agricultura; e incluso alimentar a los futuros viajeros espaciales.

El uso de técnicas de fotosíntesis artificial podría suponer un cambio de paradigma en la forma de alimentar a la población. A medida que la producción de alimentos sea más eficiente, se necesitará menos tierra, lo que reducirá el efecto medioambiental de la agricultura.

Además, la mejora de la eficiencia energética podría ayudar a alimentar a más miembros de la tripulación; al tiempo que se utilizan menos recursos para la agricultura en zonas no tradicionales, como el espacio, Robert Jinkerson.

Este método de producción de alimentos se presentó al Deep Space Food Challenge de la NASA y ganó la fase I.

Fuente: ecoinventos

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Nunca antes hemos tenido tantas opciones para cultivar aunque no tengamos un trocito de tierra donde hacerlo. Existen las mesas de cultivo, el cultivo en azoteas, en paredes como huertos verticales y un sinfín de ideas para poder cultivar aunque sea una mata de guindillas o rábanos o tomates cherry en un simple jardinera o maceta, todas estas son diferentes formas de tener un huerto urbano.

La desconexión de la gente urbanita con la naturaleza es abrumadora. Aunque creemos espacios verdes como jardines y parques, siempre hay una separación física que influye en nuestra genética ancestral. El asfalto, por lo general nos cansa y necesitamos escapar de la ciudad a menudo para sentir el aire más limpio y fresco.

Esta misma desconexión la hemos sufrido con la alimentación. Todo viene envasado, todo viene encerado, impoluto, brillante, sin gusanos, sin caracoles entre hoja y hoja de lechuga. Todas las verduras son turgentes, perfectas, sin manchas, sin hojas comidas por alguna larva de algún insecto o pájaro hambriento de brotes verdes.

Y es después de esa desconexión tan absoluta cuando mucha gente siente la irrefrenable sensación de volver a mancharse las manos de tierra y estar preocupado por el riego, por el abonado, por las malas hierbas, por los insectos depredadores… todo ello para conseguir en muchos casos aunque solo sea 4 lechugas y 3 tomates que comes con más intensidad que cualquier tomate raff bio en caja de madera y con todas las etiquetas de ecológico que hayas podido comprar. ¿Por qué? Muy sencillo. Lo has hecho tú.

El coste de la tierra para un huerto urbano

Parece una nimiedad pero es por lo primero por lo que tenemos que empezar. Tener un suelo donde cultivar es algo inherente a la agricultura y al huerto. ¿Seguro? En la gran mayor parte de casos sí, pero recuerda que hay infinidad de proyectos de huertos en ciudades en casi cualquier espacio.

Una azotea, un balcón, un patio, el bajo de una casa, hasta una maceta! Pero no vamos a discutir que quien tenga un cacho de jardín, o un pueblo cerca de donde vive, tiene mucho ganado. Afortunadamente, los agentes sociales de las ciudades (ayuntamientos, asociaciones etc) de muchos sitios, se han dado cuenta del aumento de tenencia a cultivar en las ciudades.

No tengo tierra. ¿Cómo empiezo?

Si no tienes un pedazo de suelo donde empezar, el plan número uno es empezar por una mesa de cultivo, tierra, semillas y una regadera. No necesitas mucho más.

Las mesas de cultivo son la mayor inversión inicial si optas por este tipo de huerto urbano. El rango de precios es muy amplio, hay de todos los tipos.

Las semillas son baratas. Aunque si eres nuevo en esto te recomendamos que empieces en primavera comprando plantones de hortalizas ya germinadas, lechugas por ejemplo.

¿Si tengo tierra, por dónde debería empezarmi huerto urbano?

Tener un pequeño terreno es lo ideal para producciones algo mayores que te permitan incluso regalar hortalizas a familiares y amigos pero requiere una inversión inicial algo más elevada. Si tenemos más metros, necesitaremos aperos algo más adecuados. Azadones, y pala para quitar piedras y cantos, igualar el suelo y airearlo si está compactado.

El bancal profundo es una de las maneras más interesantes de empezar para recuperar un suelo que no ha sido utilizado y enriquecerlo con estiércol compostado equino y algo de mantillo a partes iguales.

El siguiente punto es saber de dónde vamos a obtener un punto de agua para el riego. Una vez lo tengamos, debemos decidir si regamos a manguera o regadera de primeras o si queremos automatizarlo. En este caso, el coste de electroválvulas, programador, cableado, tubos, codos, conexiones, grifería, difusores de riego etc requieren una inversión algo mayor. Si se saca partido, al final, merece la pena hacer tu propio sistema de riego.

Fuente: agromatica.es

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