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Factores ambientales que limitan el potencial de rendimiento de hortalizas durante primavera – verano

potencial de rendimiento de hortalizasLas plantas están expuestas a una serie de condiciones medio ambientales y a las características del suelo que determinan su ciclo de desarrollo, productividad y características organolépticas. Estos factores pueden limitar el potencial de rendimiento de hortalizas y pueden generar estrés en las plantas, cuyo efecto se ve reflejado en la reducción de su crecimiento, desarrollo y calidad de la producción; por ende, el rendimiento final del cultivo puede ser drásticamente afectado.

Un estrés abiótico corresponde a cualquier condición ambiental (temperatura, humedad relativa, déficit de presión de vapor, cantidad de luz, etc.) o del suelo (falta de agua, deficiencia de nutrientes, exceso de sales, etc.) que impacte negativamente en el normal desarrollo de la planta, su valor nutracéutico, calidad y/o potencial de rendimiento.

Entre las condiciones más frecuentes que generan estrés abiótico en el país y que afectan a distintas especies de importancia económica son: la sequía, la salinidad del suelo, las temperaturas no óptimas (altas o bajas) y la baja fertilidad del suelo. En la mayoría de las ocasiones, estas condiciones se presentan como factores combinados en el campo y no individuales, generando un mayor impacto negativo en la fisiología y productividad de los cultivos.

Condiciones de estrés que limitan el potencial de rendimiento de hortalizas
Para hacer frente a estas condiciones de estrés abiótico y mejorar la tolerancia de las plantas, es fundamental un buen manejo agronómico, que incluya la elección de la variedad, fechas de plantación acorde a la variedad, la densidad de plantación, cantidad de agua y fertilizantes aplicados.

Estas medidas deben ser tomadas inicialmente durante la planificación de la temporada agrícola, ya que durante el desarrollo de los cultivos, al presentarse condiciones de estrés abiótico son pocos los manejos que se pueden realizar para mitigar sus efectos.

En esta ficha técnica se revisan tres factores ambientales importantes que limitan el desarrollo de las especies hortícolas en el período de primavera y verano, como: altas temperaturas, humedad relativa y déficit de presión de vapor.

Factores ambientales que limitan desarrollo de especies hortícolas
1. Altas Temperaturas
El daño por exceso de temperatura en la planta inicia a nivel de la estabilidad de las membranas celulares y la actividad enzimática de las hojas.

En el caso de plantas con metabolismo C3, a la cual pertenecen la mayoría de las especies hortícolas cultivadas, temperaturas igual o mayor a 30 °C, afectan el funcionamiento de la actividad fijadora de CO2 por parte de la enzima Rubisco en el ciclo de Calvin-Benson. Este proceso aumenta la fotorespiración (fijación de O2 ) y se deja de fijar CO2, perdiendo Carbono y producción de azúcares.

La severidad de la pérdida de rendimiento va a depender del nivel de estrés térmico, el tiempo de exposición, el estado fenológico y la sensibilidad de la especie a este factor.

Golpes de calor y el potencial de rendimiento de hortalizas
Estos se producen con una frecuencia de tres o más días con temperaturas iguales o superiores a los 30 °C (3). Por ejemplo, si el promedio normal de enero es de 25 °C, bajo el escenario de cambio climático actual, la temperatura aumentará a 27 °C (2 °C más), sin embargo, en términos de golpe de calor, con tres o más días con temperaturas de 30 o 32 °C, existe un incremento de 5 o 7 °C en relación a la temperatura promedio del mes.

Estos golpes de calor son altamente perjudiciales para las plantas, por el tiempo de exposición de ellas a temperaturas inusuales para el período.

En el Cuadro 1 se puede observar distintos rangos de temperatura en los cuales las plantas pueden comenzar a experimentar algún grado de estrés. Cabe señalar que estos rangos son generales, puesto que existen especies con un grado de sensibilidad mayor, que pueden comenzar a generar un estrés con menor temperatura a la señalada en la tabla.

potencial de rendimiento de hortalizas

En el caso de los invernaderos, es muy común que durante el periodo de primavera y verano, las temperaturas superen los 35 °C, principalmente por una inadecuada ventilación, condición que pone en riesgo la producción, debido a que se limita el potencial productivo del cultivo.

2. Humedad relativa (HR)
Dentro de las variables ambientales, la HR es una de las más complejas de manejar bajo condiciones de producción forzada (invernaderos o túneles). En ambientes con una humedad relativa de 50 a 60 % se favorece la actividad fotosintética de las plantas y por ende el crecimiento. En caso de que la HR supere el 70 %, se favorece la aparición de enfermedades y plagas.

Por el contrario; con HR inferior al 50 % se comienza a incrementar el cierre estomático lo que lleva a una limitante para el crecimiento de la planta. Los cambios en la HR van acompañados de fluctuaciones de la temperatura ambiente (Ta).

3. Déficit de presión de vapor (DPV)
El DPV se define como la diferencia entre la cantidad de vapor de agua que puede retener la atmósfera (presión de vapor de saturación HR 100 %); menos la cantidad de vapor de agua que contiene el ambiente en un momento determinado (presión de vapor de agua real; es decir % HR en el momento), estrechamente asociado a la temperatura ambiental.

El DPV se mide en kilo Pascales (KPa); y hay rangos generales que nos permiten determinar si las condiciones son las adecuadas para el crecimiento de las plantas. La respuesta estomática de la planta (apertura o cierre) y la regulación de la transpiración y formación de materia seca; es altamente dependiente del DPV, por eso la importancia de manejar esta variable.

Por ejemplo, rangos de DPV entre -0,5 a -2,0 KPa son los adecuados para el desarrollo fisiológico de las plantas. DPV sobre -2,0 KPa, la planta comienza a cerrar estomas y generar una condición de estrés, semejante al estrés por falta de agua. Por el contrario, con un DPV menor a -0,5 KPa, se favorece la proliferación de enfermedades y plagas que afectan a los cultivos.

Controlar y manejar estos factores podría traer consigo cambios significativos en la producción; lo primero que se debe considerar es incorporar dentro del invernadero un termómetro junto a un higrómetro que mida humedad relativa del momento; el cual debe ser ubicado a la altura de las especies que se están cultivando.

Fuente: El contenido de este artículo fue elaborado por: Félix Estrada Bravo y Constanza Sepúlveda Teuber / INIA Remehue, para www.inia.cl

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Los herbicidas residuales son productos relativamente antiguos, pero que en el último tiempo se han incorporado con un gran despliegue para controlar malezas, especialmente en cultivos anuales que están muy amenazados por la presencia de poblaciones resistentes a herbicidas.

Malezas como ballica, avenilla, cola de zorro, hualcacho y maicillo, han desarrollado biotipos con resistencia a la mayoría de los herbicidas aplicados en postemergencia para su control. Adicionalmente, otras malezas como: rábano, manzanillón y calabacillo, también están desarrollando poblaciones resistentes en diversos ambientes.

La ballica es una de las malezas más agresivas y con amplia distribución en el país, muy abundante en invierno, compitiendo con diversos cultivos anuales, particularmente en siembras de cereales. Para combatirlas en los últimos años se están utilizando herbicidas suelo activo o residuales, aplicados de preemergencia al cultivo y las malezas, y también de postemergencia en los primeros estados de desarrollo del cultivo.

Características de los herbicidas residuales

Los herbicidas residuales aplicados al suelo sufren diversos procesos biológicos y físicos que pueden afectar y dificultar su actividad y niveles de residuos. Esta interacción dependerá de las características del herbicida, contenido de materia orgánica, tipo y humedad de suelo.

Un aspecto relevante es la persistencia, que se refiere al período durante el cual un herbicida permanece en el suelo con suficiente actividad para controlar las malezas. Es difícil predecir la persistencia de un herbicida en el suelo. Sin embargo, un indicador de esta característica es la vida media (TD50), que corresponde al tiempo en que el 50% de la cantidad inicial se ha disipado.

En el cuadro 1 se presentan las vidas medias de varios herbicidas utilizados en cereales. En términos generales, se puede indicar que, frente a condiciones de alta humedad, altas temperatura y altos niveles de materia orgánica la vida media del producto decrece, mientras que en condiciones secas y frías esta se puede prolongar por más tiempo.

herbicidas residuales

¿Cómo actúan los herbicidas residuales?
En el cuadro 2 se presentan los productos con registro SAG para su uso en trigo, triticale, avena, cebada, raps y lupino. Para cada ingrediente activo se indican los productos comerciales, familia química a la que pertenece, el sitio de acción y los principales síntomas que provocan en las malezas y especies sensibles. Algunos productos comerciales contienen más de un ingrediente activo en su formulación.
El sitio de acción se refiere al proceso bioquímico que el herbicida lesiona o inhibe directamente, y que corresponden a los siguientes:

a) Inhibidor de síntesis de carotenoides (PDS): diflufenican y flurtamona.

b) Inhibidor de síntesis de ácidos grasos de cadena larga (VLCFAs): flufenacet, propisocloro y s-metolacloro.

c) Inhibidor de la protoporfirinógeno oxidasa (PPO): flumioxazina y oxifluorfeno.

d) Inhibidor de proteína (D1) en el fotosistema II: isoproturon.

e) Inhibición del ensamblaje de microtúbulos (disruptores mitóticos o de la división celular): pendimetalina y trifluralina.

f) Inhibidor de la síntesis de lípidos (no ACCasa): prosulfocarb.
herbicidas residualesherbicidas residuales
La profundidad de siembra
Por otra parte, se muestra la disposición en profundidad de la semilla del cultivo la que queda fuera de la zona de acción de los herbicidas residuales, o lo que es denominado como selectividad de tipo posicional (Figura 1). Si el herbicida alcanza la zona de crecimiento radicular y de brotación del cultivo, podría presentarse síntomas de fitotoxicidad y daño a las plantas.

Esto puede ocurrir cuando la semilla queda dispuesta muy superficialmente o con escaso recubrimiento de suelo, y también en situaciones de exceso de humedad en el suelo debido a lluvias intensas.

Cuando estos herbicidas toman contacto con raíces y brotes de las plántulas del cultivo, particularmente cuando se realizan aplicaciones en preemergencia y de postemergencia temprana – estrategia conocida como “doble sello” – pueden ocurrir síntomas de fitotoxicidad correspondientes a manchas que decoloran la lámina (blanqueamiento) e incluso tonalidades rojizas o púrpuras como se muestran en la foto 1, e incluso en situaciones severas pueda afectar y disminuir la población de plantas.

Similares síntomas se pueden apreciar en malezas sensibles a herbicidas residuales como flufenacet / flurtamone / diflufenicam (Bacara Forte ®) y propisoclor / diflufenican (Binomio ®).

En la foto 2 se puede observar una falta de pigmentación en los cotiledones y/u hojas nuevas, coloración rojiza a púrpura y un pobre desarrollo de las plántulas en las especies de hoja ancha (rábano y sanguinaria), y en ballica adicionalmente un enrollamiento de la lámina de las hojas, síntomas que en su conjunto avanzan hasta causar una necrosis de las hojas y tallos.

El pronóstico del tiempo
Para evitar posibles daños al cultivo se debe tener en cuenta el pronóstico del tiempo, aplazando la aplicación frente a lluvias inminentes. También, es recomendable rodonar después de la siembra y previo a la aplicación, con lo cual se compacta los primeros centímetros de suelo y se reduce el movimiento en profundidad, ayudando a que los herbicidas se mantengan dentro de la zona donde van a controlar las malezas.

De esta manera se optimiza su actividad residual, controlando las malezas durante un período relativamente prolongado, y a la vez permite extender las ventanas de aplicación de otros herbicidas de postemergencia.

¿Cuál es la intensidad de uso de este tipo de herbicidas residuales?
Para responder esta pregunta se utilizó la información sobre declaración de ventas que entregan los distribuidores de plaguicidas al SAG desde el año 2001 hasta el 2019, con la excepción de los años 2013 al 2017, período que no está disponible. En el cuadro 3 se presentan las estadísticas de venta de los herbicidas residuales mencionados en el cuadro 2.

Algunas tendencias interesantes se pueden observar para el período comprendido desde el 2010 al 2019, donde este tipo de herbicida representan aproximadamente el 6 a 7% del total de herbicidas vendidos en el país; pero para el año 2019 esta participación se incrementó a un 11,5%.

Algunos tienen un comportamiento fluctuante en sus ventas de una temporada a otra, como por ejemplo propisocloro y prosulfocarb; en el caso de s-metolacloro con registros similares entre los años; la flumioxazina con una disminución hacia los últimos años, y otros con un importante incremento de las ventas.

En este último caso están la pendimetalina, trifluralina, oxifluorfeno, prosulfocarb / s-metolacloro y flufenacet / flurtamone / diflufenican.

Resultados de las pruebas
Se estimó que la superficie potencialmente aplicada con cada uno de estos productos alcanzó cerca de 1.783.000 y 2.359.000 ha para el 2018 y 2019; respectivamente (Cuadro 4).

En los casos de oxifluorfeno, pendimetalina, propisocloro, s-metolacloro y trifluralina, además de los cereales, se pueden utilizar en frutales y hortalizas. Mientras que los restantes productos se aplican en cultivos anuales como cereales, lupino, papa y raps.

Si nos centramos en los que se recomiendan exclusivamente para trigo y avena; que son las principales especies en una rotación de cultivos en la zona centro-sur, entonces se cuenta con diflufenican / isoproturon / propisocloro (Theron Max); flufenacet / flurtamone / diflufenican (Bacara Forte); propisocloro / diflufenican (Binomio), y prosulfocarb / s-metolacloro (Falcon Gold).

Estos productos se aplicaron sobre una superficie estimada de 220.903 hectárea el 2018 y 282.066 hectárea el 2019; lo que corresponde al 74 y 93% de la superficie nacional sembrada con trigo y avena; respectivamente, indicando una alta intensidad y frecuencia de uso de estos herbicidas.

Comentarios sobre el uso de herbicidas residuales
Estas cantidades de superficie tratada indican un alto uso en este tipo de herbicidas residuales; herramienta que debe ser utilizada con la mayor precaución y cuidado.

Esto es porque se sabe que el uso intensivo de herbicidas con el mismo sitio de acción es una las principales causas de desarrollo de poblaciones resistentes a herbicidas.

A lo anterior se debe considerar que la industria de agroquímicos no visualiza en el corto a mediano plazo la introducción de herbicidas con nuevos sitios de acción. En consecuencia, estamos frente a una situación que se puede tornar compleja, que debe enfrentarse mediante una diversificación de los programas de control.

Para lo cual es relevante incorporar estrategias, que además de la rotación de herbicidas con diferentes sitios de acción, contemplen prácticas culturales como rotaciones largas de cultivo; controlar malezas en la etapa de preparación de suelo; modificar fechas de siembra, y emplear altas dosis de siembra para lograr sementeras con una alta población de plantas, entre otras medidas.

Fuente: Jorge Diaz S., Ing. Agrónomo Dr. | INIA Carillanca, para www.inia.cl

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El fertirriego o aplicación de fertilizantes a través del agua de riego, es común en sistemas de producción de hortalizas y otros cultivos de alto valor; sin embargo, se ha realizado poca investigación en fertirriego orgánico, por lo que hay muchas preguntas pendientes sobre las mejores prácticas, los beneficios y las desventajas de este sistema.

Foto: www.groworganic.com

A continuación, presentaremos algunas recomendaciones importantes para hacer que su sistema de producción sean mucho más eficiente. Cabe destacar que la aplicación de fertilizante durante las etapas finales del riego ayudará a retener la mayor parte del fertilizante dentro de la zona radicular del cultivo. Asimismo, después de la sesión de fertirriego, es necesario permitir que fluya agua por el sistema durante cierto tiempo para lavarlo y expulsar todas las partículas que hayan quedado dentro y pudieran obstruir los goteros.

Se requiere cierta información para determinar cuándo empezar a inyectar fertilizante. En primer lugar, hay que determinar cuánto tiempo le lleva al agua llegar al gotero más lejano al punto de inyección.

Lineamentos generales

Usen fertilizantes que se mezclen bien en el agua. Si el producto no se disuelve por completo, sus partículas deben ser tan pequeñas que permanezcan en suspensión y pasen a través de los goteros sin obstruirlos.
Presuricen por completo el sistema de riego por goteo antes de iniciar la inyección. El gotero que se encuentra más lejos de la bomba debe tener presión completa cuando se inicie la inyección.
Instalen un dispositivo para evitar el retroflujo entre la fuente de agua y el sistema de inyección de fertilizante, para proteger la fuente de agua.
Instalen un filtro entre el inyector y las líneas laterales para asegurarse de que todas las partículas no disueltas sean filtradas y no vayan a obstruir los goteros. Dependiendo del tipo de fuente de agua y del tipo del inyector, tal vez se requiera un filtro entre la fuente de agua y el inyector.
Inyecten fertilizante al menos durante el tiempo que requiera el sistema para alcanzar la presión completa. Esto permitirá que cada goteo en la línea de riego tenga contacto por cierto tiempo con la solución nutritiva, mientras ésta viaja por el sistema de riego, reduciendo la variabilidad de la distribución de fertilizante.
Laven los nutrientes del sistema de riego después de la inyección, para mantener las líneas limpias y evitar el taponamiento.

Foto: www.haifa-group.com

Tome nota de su desempeño
Es necesario observar el funcionamiento del sistema durante las primeras aplicaciones de riego y tomar nota de este tiempo. Después, es preciso determinar cuánto tiempo se requiere para inyectar la cantidad deseada de fertilizante. Esto puede hacerse cronometrando el tiempo de inyección o puede calcularse basándose en el volumen de la solución que se inyectará, los caudales de flujo que tendrán el sistema y la bomba.

Puede resultar útil monitorear el flujo de nutrientes al inyectar colorante natural grado alimentario como marcador.

También resulta práctico utilizar un medidor de Conductividad Eléctrica (CE) para monitorear la solución en los goteros. Finalmente, es preciso calcular el tiempo que queda disponible antes de que se termine el riego, para empezar a inyectar el fertilizante, sumando:

El tiempo que requiere el agua para viajar del punto de inyección al gotero más lejano.
El tiempo requerido para inyectar la solución de fertilizante.

El tiempo necesario para que la última gota de la solución de fertilizante llegue al gotero más lejano.
El tiempo adicional que se requiere para lavar el sistema.

Por ejemplo, supongamos que se requiere media hora para que el agua viaje del punto de inyección hasta el gotero más lejano; una hora para inyectar la solución y media hora para lavar el sistema; si se necesitan alrededor de siete horas para aplicar la cantidad de agua deseada en el campo, entonces en este ejemplo, el fertirriego debe comenzar 4,5 horas (7-2,5) después de que inicia el riego.

Buen manejo del sistema

Los nutrientes deben ser lavados del sistema de riego después de la inyección para mantener las líneas de riego limpias y evitar el taponamiento. Si el taponamiento llega a ser un problema, se pueden abrir los extremos de las líneas laterales para dejar correr el agua por toda la cintilla permitiendo que salga por los extremos de las líneas. Esta práctica puede hacerse de manera periódica a lo largo del ciclo agrícola.

Los nutrientes aplicados a través del riego por goteo serán distribuidos siguiendo el patrón de humectación del suelo. Los patrones de humectación del suelo tienden a ser hemisféricos u ovalados, con la porción más ancha a la misma profundidad del gotero (o de la superficie del suelo, en caso de que no se entierre la cintilla); siendo el punto más profundo el que queda justo por debajo del gotero.

La distancia que recorrerá el agua de manera horizontal en el suelo y la profundidad de humectación dependen de la textura del suelo, de la tasa de riego y de su duración. La tasa de riego y la duración deben ser ajustadas conforme a las necesidades de riego que tenga el cultivo.

Fertilizantes orgánicos

Para que los fertilizantes sean aplicados de manera efectiva por medio del riego, deben ser solubles y cualquier partícula no disuelta debe ser capaz de viajar mediante el sistema de riego sin ocasionar obstrucciones. Hay muchos fertilizantes líquidos aprobados para la producción orgánica, así como fertilizantes en polvo completamente solubles que pueden ser utilizados para fertirriego.

El manual del Programa Nacional de Producción Orgánica del Departamento de Agricultura de EUA 2010 (NOP, por sus siglas en inglés) tiene información actualizada referente a los fertilizantes orgánicos líquidos.

Consideraciones sobre los fertilizantes orgánicos líquidos
Cuando se selecciona un fertilizante para fertirriego, es preciso tomar en cuenta ciertas consideraciones además del precio por unidad de nitrógeno, tales como:

Presencia de otros nutrientes además del nitrógeno.
Equilibrio de nutrientes.
Facilidad de aplicación.

De manera adicional, algunos productos se disuelven fácilmente en agua y se inyectan con rapidez en el sistema de riego sin ocasionar problemas como filtros y goteros tapados; mientras que otros productos no se disuelven fácilmente o tienen más probabilidades de obstruir los goteros.

Otro aspecto importante es la presencia de sales solubles en el fertilizante.

Manejo de sales
Algunos fertilizantes solubles y fertilizantes líquidos orgánicos, en especial los que tienen alto contenido de nitrógeno, tienden a ser producidos con nitrato de sodio (NaNO3), conocido como nitrato chileno o nitrato de potasio de Chile.

El nitrato de sodio es un compuesto de nitrógeno natural con 16% de nitrógeno (N) que se utiliza en gran medida como fertilizante orgánico y es sumamente soluble en agua. Cuando se disuelve el nitrato de sodio, los iones de sodio quedan a disposición de la planta para ser absorbidos en la solución del suelo; lo cual puede llegar a representar un problema para algunos cultivos cuando su presencia alcanza tasas relativamente altas.

Foto: www.netafim.com

Implementación el sistema
A los productores se les pide probar los productos a pequeña escala para asegurarse de que el producto es adecuado para su sistema de riego y para sus cultivos. Aún cuando el nitrato de solio está permitido, el reglamento NOP estipula que el uso del nitrato de sodio debe limitarse a menos del 20% del total de nitrógeno requerido por el cultivo.

Los productores también deben saber que en octubre de 2009, el Programa Nacional de Producción Orgánica (NOP) de USDA requirió una revisión detallada de todos los fertilizantes orgánicos líquidos con niveles de nitrógeno mayores al 3%. Esta revisión se debió a que a principios del 2009, las autoridades del NOP detectaron dos casos de incumplimiento con la normativa NOP de dos fertilizantes orgánicos líquidos que se vendían en el mercado de Estados Unidos.

Por este motivo, y desde entonces, los fertilizantes con porcentajes de nitrógeno más altos (superiores al 3%) deben ir acompañados de documentación que demuestre que el nitrógeno proviene de fuentes aprobadas, después de someterse a una inspección realizada por terceras partes autorizadas.

Como condición para ser reconocidos por NOP, los inspectores de terceras partes deben auditar a los productores de fertilizantes tomando como base los reglamentos NOP, además de haber aprobado ellos mismos las auditorías a las que deben ser sometidos. Estas medidas más rigurosas están encaminadas a ayudar a que los certificadores cuenten con los mejores criterios posibles al momento de autorizar la introducción de fertilizantes orgánicos y otros agroinsumos.

Mantenimiento preventivo en las cintillas de riego con fertilización orgánica
Comparada la fertirrigación convencional con el fertirriego orgánico, en el primero se usan fertilizantes puros (Ca(NO3)2, KNO3, Mg(NO3)2, etc) que son muy solubles en el agua. En la fertirrigación orgánica se utilizan sangre descompuesta de animales, pescado hidrolizado, té guano de aves marinas, té de gallinaza, té de composta, té de lombricomposta, sulfato de calcio, sulfato de potasio, sulfato de potasio-magnesio, nitrato de sodio o chileno, entre otros, éstos fertilizantes y abonos tienen la característica de ser poco solubles en agua y llevar partículas grandes no disueltas en la mezcla nutritiva que al momento de estar fertirrigando van tapando los orificios de los goteros de las cintillas de riego (figura 1).

Figura 1. Gotero de manguera tapado por abonos orgánicos.


Figura 2: Deficiencia de calcio en tomate tipo mini roma, variedad: Flavorino, causado por falta de agua.

Al momento de tener goteros tapados los fertilizantes, abonos y el agua se distribuirán muy desuniformes y habrá lugares del área de producción con un exceso y déficit de agua.

Lo cual va a ocasionar que los elementos nutritivos estén de forma limitada, una de ellas va a ser la deficiencia de calcio en frutos (figura 2), plantas en estrés hídrico por falta de agua, ustedes pueden ver la figura tres como en el borde de las hojas se observa una coloración verde-grisácea síntoma visual que indica falta de agua (figura 3), en tomate el racimo que está en floración será abortado.

Figura 3. Hoja de tomate tipo grape, variedad: Sweetelle

En partes del área de producción donde exista un exceso de agua, lo que va a pasar es que todos los nutrientes se van a lixiviar. En la figura 4 se observa como el surco que se ubica a la izquierda del surco con estacones, las plantas de tomate se observan vigorosas, mientras que las plantas que están en el surco con estacones y el surco de lado derecho observamos plantas cloróticas, moradas, de tallos y hojas delgadas, y chaparras.

Figura 4. Exceso de agua en surcos de plantas de tomate. Tomate para racimo, variedad: Speedella

Fuente: www.hortalizas.com

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El presidente de la Federación Nacional de Arroceros (Fenarroz), Marcelo Reyes, resaltó la importancia del sector en la República Dominicana, pero advierte que este “podría desaparecer” por la falta de políticas públicas dirigidas a los productores.

Dijo que el sistema político por más de 22 años “no ha hecho nada” para detener un DR-Cafta, “que es y será la principal amenaza de muerte que presenta el cultivo de arroz” en la República Dominicana, “con una fecha letal de 2025″.

Resaltó que “esta cruel agonía no es peor a las políticas públicas agropecuarias implementadas pospandemia, que han llevado a los productores a enfrentar situaciones” que creían superadas.

Dijo que las altas penalidades (Taras) que se han establecido para la segunda cosecha en estos últimos dos años, “agoniza” la rentabilidad de más de 32,000 productores debido a una sobreoferta del cereal a la industria arrocera.

“Mostrando en sí un desinterés en adquirir la producción y a la vez colocando altas penalidades, afectando el valor real de arroz, erosionando los pocos beneficios del productor, hemos observado Taras nunca antes vistas en los campos dominicanos”, señaló.

Sobre el Programa de Pignoración

Reyes aseguró que la falta de Recursos del Programa de Pignoración afecta el flujo de caja del sector arrocero nacional, generando que la industria limite sus compras de acuerdo a sus necesidades, propiciando un mercado de sobreoferta e inestabilidad en el arroz producido en el campo.

Aseguró que hay que regular la Tara en el cultivo del arroz, que no es más que un factor de conversión que ayuda a estimar cuánto producirá ese arroz verde cosechado en campo luego de ser procesado por la industria (secado, descascarado, pilado y pulido).

“Su importancia radica para determinar el valor real del arroz pagado al productor nacional, que está compuesto por el precio que es establecido por la comisión nacional arrocera y sirve de base para regular el programa de Pignoración que, en la actualidad, de acuerdo a la resolución 01-2022, es de 2,850 pesos”, expuso.

Además, dijo que la Tara, que generalmente es establecida por el molino cuando compra el arroz sin ninguna regulación estatal, sirva de contra peso y validación.

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“Fenarroz solicita la intervención del Ministerio de Industria y Comercio, a través del Indoca,l para el establecimiento de normativas y reglamentos que estandaricen y normalice a toda la industria molinera-arrocera, la aplicación de un sistema de Tara que sea bajo un método científico y estadístico que logre establecer una aplicación de medidas justas tanto para la industria como para los productores”, indicó.

Agregó que los 32,000 productores nacionales congregados en las diferentes asociaciones y federaciones han venido solicitando al Ministerio de Agricultura el establecimiento de laboratorios de referencia, pesos regionales que sirvan de monitoreo y equilibrio al momento de establecer las Taras en procura de crear un comercio justo “donde todos ganemos”.

Sector arrocero
El sector arrocero dominicano, con más de 1,200,000 tareas, es generador de medio de vida de más de 96 municipios de todo el territorio nacional.

Su desaparición “provocaría anemia y hambruna a más de 32,000 productores, y con ellos a 80,000 empleos directos sumados a 300,000 empleos indirectos”, aseguró Reyes.

Fuente: diariolibre.com.do

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El suelo está compuesto por minerales, materia orgánica, diminutos organismos vegetales y animales, aire y agua. Es una capa delgada que se ha formado muy lentamente, a través de los siglos, con la desintegración de las rocas superficiales por la acción del agua, los cambios de temperatura y el viento.

el suelo

Los plantas y animales que crecen y mueren dentro y sobre el suelo son descompuestos por los microorganismos, transformados en materia orgánica y mezclados con el suelo.

Los minerales provienen de la roca madre, que se deshace lentamente. También pueden ser aportados por el viento y el agua, que los arrastran desde otras zonas erosionadas.

La materia orgánica es el producto de la descomposición de vegetales y animales muertos. Puede almacenar gran cantidad de agua y es rica en minerales.

Los microorganismos o pequeños organismos son de dos tipos: los que despedazan la materia orgánica (insectos y lombrices) y los que la descomponen liberando los nutrientes (hongos, bacterias). Viven dentro del suelo y, además de intervenir para que la materia orgánica sea nuevamente utilizada por las plantas, ayudan a pulverizar las rocas. Lombrices e insectos forman poros que permiten la aireación, el almacenaje del agua y el crecimiento de las raíces.

La importancia del agua y el aire en el suelo
Agua y aire ocupan los poros, espacios entre las partículas de suelo que se producen por las irregularidades de su forma y tamaño. La distribución y tamaño de los poros es importante. Una excesiva cantidad de poros pequeños origina suelos compactos, pesados, húmedos y un pobre crecimiento de las raíces. Demasiados poros grandes forman suelos sueltos que se secan rápidamente. Cuando más pequeño es el poro, más difícil es para la planta absorber agua de él.

Los organismos del suelo y las plantas necesitan agua para vivir. Las plantas la utilizan para mantener sus tejidos, transportar nutrientes y realizar la respiración y nutrición. El agua del suelo es absorbida por las raíces y utilizada en el proceso de fotosíntesis. La disolución de minerales y materia orgánica en el agua facilita que sean captados por las plantas.

Cuando el agua del suelo escasea, se detiene el crecimiento de las plantas, que llegan a marchitarse y morir. Un exceso de agua desplaza el aire del suelo. Este es importante porque aporta oxígeno para la respiración de las raíces. Además es la fuente del nitrógeno que transforman las bacterias, haciéndolo aprovechable por las plantas.

Formas de vida
En el suelo se multiplican miles de formas de vida, la mayoría invisibles para nuestros ojos. Una hectárea de tierra fértil puede contener más de 300 millones de pequeños invertebrados: insectos, arañas, lombrices y otros animales diminutos.

La tierra que cabe en una cuchara puede encerrar un millón de bacterias, además de cientos de miles de células de levaduras y pequeños hongos.

Todos las sustancias que forman el suelo son importantes por sí mismas, pero lo fundamental es el equilibrio adecuado entre los diferentes constituyentes.

La materia orgánica y los microorganismos aportan y liberan los nutrientes y unen las partículas minerales entre sí. De esta manera, crean las condiciones para que las plantas respiren, absorban agua y nutrientes y desarrollen sus raíces.

Lombrices, bacterias y hongos también producen humus, que es una forma estable de materia orgánica. El humus retiene agua y nutrientes y ayuda a prevenir la erosión.

el suelo

En resumen, el manejo sostenible del suelo debe estimular la actividad de los microorganismos, manteniendo o aportando una cantidad adecuada de materia orgánica.

¿Cómo se forma el suelo?
La formación del suelo es un proceso muy lento: se precisan cientos de años para que el suelo alcance el espesor mínimo necesario para la mayoría de los cultivos.

Al principio, los cambios de temperatura y el agua comienzan a romper las rocas: el calor del sol las agrieta, el agua se filtra entre las grietas y con el frío de la noche se congela. Sabemos que el hielo ocupa más lugar que el agua, y esto hace que las rocas reciban más presión y se quiebren. Poco a poco se pulverizan y son arrastradas por las lluvias y el viento. Cuando la superficie es en pendiente, este sedimento se deposita en las zonas bajas.

Luego aparecen las pequeñas plantas y musgos que crecen metiendo sus raíces entre las grietas. Cuando mueren y se pudren incorporan al suelo materia orgánica que es algo ácida y ayuda a corroer las piedras.

Se multiplican los pequeños organismos (lombrices, insectos, hongos, bacterias) que despedazan y transforman la vegetación y los animales que mueren, recuperando minerales que enriquecen el suelo. Este suelo, así enriquecido, tiene mejor estructura y mayor porosidad. Permite que crezcan plantas más grandes, que producen sombra y dan protección y alimento a una variedad mayor aún de plantas y animales.

¿Cuáles son sus características?
Las características de cada suelo dependen de varios factores. Los más importantes son el tipo de roca que los originó, su antigüedad, el relieve, el clima, la vegetación y los animales que viven en él, además de las modificaciones causadas por la actividad humana.

El tamaño de las partículas minerales que forman el suelo determina sus propiedades físicas: textura, estructura, capacidad de drenaje del agua, aireación.

Los gránulos son más grandes en los suelos arenosos. Estos son sueltos y se trabajan con facilidad, pero los surcos se desmoronan y el agua se infiltra rápidamente. Tienen pocas reservas de nutrientes aprovechables por las plantas.

Los suelos limosos tienen gránulos de tamaño intermedio, son pesados y con pocos nutrientes.

Los suelos arcillosos están formados por partículas muy pequeñas. Son pesados, no drenan ni se desecan fácilmente y contienen buenas reserva de nutrientes. Al secarse se endurecen y forman terrones. Son fértiles, pero difíciles de trabajar cuando están muy secos.
Los suelos francos
Los suelos francos son mezclas de arena, limo y arcilla. Son fértiles y al secarse forman pequeños terrones que se deshacen. Un suelo con una composición equilibrada de cada mineral es un suelo agrícola fácil de trabajar y con buenas reservas de nutrientes. Mantiene la humedad a pesar de drenar libremente.

Cuando los poros entre las partículas de suelo son muy pequeños, se favorece la retención de agua y el encharcamiento. La presencia de materia orgánica permite que el agua se impregne e infiltre lentamente, logrando así que las raíces la aprovechen mejor. A su vez, la presencia de materia orgánica permite limitar la pérdida de nutrientes y facilita que sean captados por las plantas.

el suelo

Los suelos no tienen una estructura uniforme: están constituidos por capas que se diferencian por el tamaño y composición de las partículas. La capa superficial es más compacta, se seca con rapidez y está poblada por pocos organismos, especialmente lombrices. Por debajo de ella, está el humus, donde se acumulan microorganismos y nutrientes.

Las propiedades químicas del suelo dependen de la proporción de los distintos minerales y sustancias orgánicas que lo componen. El contenido de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio debe ser abundante y equilibrado. La materia orgánica siempre contiene carbono, oxígeno e hidrógeno, además de otros elementos. Al despedazar y descomponer las plantas y animales muertos, los microorganismos liberan los nutrientes permitiendo que puedan ser utilizados nuevamente.

Las propiedades físicas y químicas del suelo, unidas a los factores climáticos, determinan los vegetales y animales que pueden desarrollarse y la forma en que se debe cultivar la tierra.

La fertilidad en el suelo
Sabemos que para crecer las plantas precisan agua y determinados minerales. Los absorben del suelo por medio de sus raíces. Un suelo es fértil cuando tiene los nutrientes necesarios, es decir, las sustancias indispensables para que las plantas se desarrollen bien.

Las plantas consiguen del aire y del agua algunos elementos que necesitan, como el carbono, el hidrógeno y el oxígeno. Otros nutrientes esenciales están en el suelo: aquellos que los vegetales requieren en grandes cantidades se llaman nutrientes principales.

Son el nitrógeno, el fósforo, el potasio, el calcio y el magnesio. Proceden de las rocas que dieron origen al suelo y de la materia orgánica descompuesta por los microorganismos. Los nutrientes deben estar siempre presentes en las cantidades y proporciones adecuadas.

Un suelo es fértil cuando:
Su consistencia y profundidad permiten un buen desarrollo y fijación de las raíces.

Contiene los nutrientes que la vegetación necesita.

Es capaz de absorber y retener el agua, conservándola disponible para que las plantas la utilicen.

Está suficientemente aireado.

No contiene sustancias tóxicas.

Los suelos naturalmente cubiertos de vegetación conservan su fertilidad. Un ejemplo es el bosque: las raíces de los árboles sujetan la tierra, el follaje de las copas suaviza el impacto de la lluvia y la fuerza del viento. Las hojas secas que caen (hojarasca), junto con los animales muertos y sus excrementos, se pudren y son descompuestas por los microorganismos, formando humus.

El humus es un abono orgánico que enriquece el suelo, aumenta la porosidad superficial, absorbe el agua lentamente y la retiene. Así, el suelo permanece húmedo por más tiempo, el agua no se escurre por su superficie y no se produce arrastre de tierra.

La sombra de los árboles permite el desarrollo de otras especies vegetales que no pueden crecer a pleno sol, como los helechos, orquídeas, musgos y líquenes. Diversos insectos y pájaros se alimentan de sus frutos y ayudan a la multiplicación de las plantas colaborando en la polinización de las flores y en la diseminación de las semillas.

el suelo

Cubiertas vegetales
También protegen el suelo las praderas de pastos bajos y tupidos: las gotas de lluvia y los vientos llegan al suelo a través de las hojas que atenúan su impacto y la tierra se mantiene entre sus raíces entrelazadas. El suelo es rico en humus debido al constante aporte de materia orgánica.

Los terrenos cultivados gastan lentamente sus nutrientes y están más expuestos a la pérdida de suelo. El suelo arado opone menos resistencia a ser arrastrado por el agua y el viento. La erosión se intensifica en terrenos en pendiente y no protegidos por cortinas rompevientos y setos vivos, formados por árboles y arbustos.

Además, el producto de la cosecha se usa como alimento o como materia prima para algunas industrias y no regresa al suelo para enriquecerlo. Si no actuamos para reponer la fertilidad perdida, después de varios años de cultivo continuo la tierra se agota. Por eso debemos cuidar el suelo que cultivamos, incorporando abono y materia orgánica.

Si queremos sostener nuestro productividad, base de nuestro desarrollo, debemos proteger el suelo. Su degradación tiene numerosas causas, pero las que agotan rápidamente la tierra son la erosión, la contaminación, la sobreexplotación de los pastos y la destrucción de los bosques.

La erosión en el suelo
El suelo que utilizamos para la agricultura es una capa delgada que descansa sobre una base de rocas. Esta capa necesitó muchos siglos para formarse, pero puede ser destruida en pocos años si no se la usa con cuidado. Los suelos que se originan a partir de la roca madre crecen un centímetro en un período que puede durar varios cientos de años. Sin embargo, los terrenos pueden degradarse con rapidez, volviéndose estériles.

Además, sólo el 12% de la superficie de la tierra es fácilmente cultivable. Son más abundantes las zonas difíciles de trabajar. Los obstáculos posibles son varios: sequía por falta de lluvia, temperaturas muy bajas, suelos no fértiles por carencia de nutrientes minerales o por contener exceso de sal, terrenos siempre cubiertos de nieve o hielo o con pendiente muy acentuada.

Varios peligros amenazan el suelo: la pérdida de fertilidad, la contaminación y la desaparición del suelo mismo debido a la erosión. Muchas veces la pérdida de fertilidad o la contaminación acaban con la vegetación y el suelo desprotegido se erosiona rápidamente. Así, estos efectos se producen en la misma zona, uno después de otro.

La pérdida de fertilidad en el suelo
La pérdida de fertilidad y la contaminación se deben a cambios en la composición del suelo. Sabemos que para crecer la vegetación necesita nutrientes de los que se alimenta. Y que existen sustancias que son tóxicas para las plantas, que actúan como verdaderos venenos.

Las plantas absorben por las raíces determinados elementos, imprescindibles para su desarrollo, especialmente nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y calcio. Estos minerales se reducen con los cultivos. Si no son reemplazados con el agregado de abono y materia orgánica, la fertilidad del suelo disminuye hasta agotarse.

La contaminación es otra forma de deterioro del suelo debida a sustancias químicas dañinas para la vegetación, los animales o para la salud humana. Puede estar causada por el agua de riego contaminada por letrinas y pozos negros o por desechos mineros o industriales. También contaminan ciertos insecticidas y herbicidas, que destruyen especies no nocivas e incluso perjudican la salud de las personas.

Más sobre la erosión del suelo
Se llama erosión al desgaste, arrastre y pérdida de partículas de suelo. Se produce por acción del agua y del viento sobre zonas no protegidas:

Las gotas de lluvia caen con fuerza sobre el suelo deshaciendo progresivamente su estructura. El agua, al escurrirse, quita partículas y nutrientes al suelo y los transporta a las zonas bajas. Los arroyos y ríos arrancan la tierra de las riberas. El material arrastrado se sedimenta y rellena cauces y embalses, aumentando la probabilidad de inundaciones.

El viento también arrastra partículas de tierra fértil, especialmente cuando está recién removida o en los períodos de sequía, produciendo en algunos lugares verdaderas tormentas de polvo.

el suelo

El suelo se mantiene debido a la capa de vegetación que lo cubre. Las hojas atenúan el impacto de la lluvia, del calor del sol y de los vientos fuertes sobre el suelo y las raíces ayudan a sostenerlo. El follaje que cae forma una capa de protección, y contribuye a la formación del humus.

Al disminuir la vegetación, disminuye el aporte de materia orgánica y la densidad de las raíces que ayudan a sujetar el suelo. Desciende la actividad de los microorganismos y el suelo pierde fertilidad. Asimismo, pierde porosidad y estructura, haciéndose más erosionable.

En resumen, cuando el suelo se empobrece y se reduce la vegetación que crece en él y ayuda a fijarlo, aumenta la erosión causada por la lluvia y el viento.

Otras causas que aceleran la erosión son la destrucción de los bosques, la labranza inapropiada y el pisoteo excesivo del ganado sobre un suelo limitado (sobrepastoreo).

La capa fértil
El arrastre de la capa fértil es mayor con las lluvias intensas y en las laderas no protegidas. El agua no alcanza a infiltrarse y fluye por la superficie cargada de partículas de tierra. Luego se concentra en chorros que cavan surcos de pocos centímetros de profundidad, en los que el líquido corre a mayor velocidad. En esta etapa la erosión ya causa graves daños, pero puede ser detenida con barreras de piedras, cultivando en andenes perpendiculares a la pendiente, sembrando pastos que cubran el suelo y construyendo zanjas de escurrimiento.

Si no se toman medidas adecuadas, los regueros se unen, aumenta su caudal y cavan barrancos que se desmoronan.

La tierra es arrastrada y se forman socavones o cárcavas. La situación es muy grave y no sólo hay que detener el agua en la parte superior, sino que es necesario proteger el suelo que todavía queda en los bordes del barranco, sembrando hierbas, arbustos y árboles para que sujeten el terreno con sus raíces.

Cuando la erosión avanza, el terreno queda surcado por cárcavas y desaparece la capa fértil. En las zonas bajas aumentan las inundaciones. La tierra transportada es lavada de sus nutrientes y mezclada con pequeñas piedras. Este sedimento recubre con una capa estéril las tierras de los valles, perjudicando los cultivos.

¿Qué debemos hacer para conservar el suelo y mantener su fertilidad?
La cantidad de tierra que disponemos para cultivar es escasa y debe ser usada cuidadosamente y aplicando medidas de conservación apropiadas.

Un adecuado manejo del suelo ayuda a mantenerlo, restaurarlo y a mejorar su calidad. Para asegurarnos buenas cosechas durante muchos años, es importante que sepamos qué es y cómo se produce la erosión. Además, debemos conocer y utilizar técnicas de cultivo que eviten la pérdida de suelo y conserven su fertilidad.

Los métodos usados para prevenir la erosión ayudan a sujetar el suelo, reduciendo el impacto del agua y del viento para evitar que lo arrastre. La pérdida de la fertilidad se combate reponiendo en el suelo los nutrientes y la materia orgánica que los cultivos y la misma erosión se llevan.

La pérdida de suelo es más intensa en zonas en pendiente porque en ellas el agua corre con más fuerza.
Para impedir que el agua y el viento se lleven partículas de tierra, podemos usar algunas técnicas que son muy eficaces a pesar de su sencillez. Se trata de prácticas para conservar el suelo y el agua.

Cuando cultivamos suelos de laderas, hay que realizar las operaciones de cultivo en sentido perpendicular a la pendiente o en curvas de nivel. De esta manera, cada surco actúa como una barrera que frena el movimiento del agua. Al disminuir la escorrentía superficial, la capa fértil no es arrastrada. Además, lograremos un mayor aprovechamiento del agua que aumenta su penetración al correr más lentamente.

La cobertura vegetal (pastos tupidos, residuos de cosecha), además de enriquecer el suelo, ayuda a protegerlo contra la erosión, especialmente en la época de lluvias. En la época de sequía, evita que el suelo se reseque, al disminuir la pérdida de agua por evaporación. Es posible sembrar cultivos de cobertura entre un ciclo agrícola y otro.

Asimismo, la utilización del rastrojo como cobertura ayuda a controlar las malezas y aumenta la materia orgánica y la fertilidad.

El viento y la lluvia
Para defender al suelo de la erosión provocada por el viento y la lluvia es necesario usar barreras. Pueden ser barreras vivas, formadas por franjas de árboles y arbustos de hojas perennes y crecimiento denso, transversales a la dirección del viento y a la pendiente del terreno.

También es útil construir barreras hechas con piedras para evitar que el agua se escurra rápidamente y arrastre partículas de suelo. La tierra retenida se acumula y es excelente para agregarla a los cultivos.

Las zanjas y acequias permiten capturar el agua de escorrentía, que puede ser acumulada allí (surcos de infiltración), o puede ser llevada fuera del terreno (zanjas de drenaje y canales de desviación) hacia tanques para almacenarla.

Las terrazas
Las terrazas o andenes: hay terrenos de pendiente muy acentuada, y en ellos la construcción de terrazas ayuda a que el agua se absorba, evitando que arrastre el suelo y lo erosione. Además se obtienen superficies planas y más profundas, lo que permite sembrar diversos cultivos. Pueden construirse pequeñas terrazas individuales y circulares, en las que se planta, generalmente, un frutal.

La labranza mínima limita la roturación del suelo a los surcos donde se va a sembrar. El resto del terreno queda sin tocar. Este tipo de labranza permite mantener la estructura del suelo, disminuyendo el arrastre ocasionado por la lluvia y el viento.

El control de cárcavas: las cárcavas son zanjas causadas por el agua, que socava el suelo y se lo lleva. Dificultan la agricultura y tienden a agrandarse, aumentando la erosión y los desmoronamientos de tierra. Para controlarlas, hay que detener el flujo de agua que las forma.

Después hay que intentar su recuperación, construyendo muros de piedras dentro de la cárcava para que se acumule tierra. También se pueden sembrar barreras vivas, por ejemplo, pastos. Para fijar sus bordes, se plantan árboles.

Es importante evitar el sobrepastoreo. Cuando se concentra el ganado, el pisoteo constante compacta el suelo. Al alimentarse selectivamente de los pastos que prefieren, estos desaparecen poco a poco.

el suelo

Conservación de la fertilidad
La conservación de la fertilidad se consigue reponiendo en el suelo los nutrientes y la materia orgánica que los cultivos y la erosión se llevan.

Prácticas que ayudan a conservar la fertilidad son la rotación de cultivos y los cultivos asociados.Rotar los cultivos es sembrar diferentes cultivos en un mismo terreno, durante años sucesivos. Cada especie utiliza con mayor intensidad nutrientes diversos y sus raíces llegan a distinta profundidad. Así, mientras un cultivo utiliza ciertos nutrientes, se están regenerando los nutrientes que tomó la cosecha anterior. Esta rotación ayuda también a disminuir las plagas, ya que al año siguiente no encuentran los vegetales que atacan específicamente.

La asociación de cultivos es la siembra de diferentes especies vegetales en un mismo año.Cada cultivo absorbe los nutrientes que necesita sin competir con los otros.

El maíz sirve de apoyo para que trepe el frijol.

La calabaza da sombra al suelo, conserva la humedad y evita que crezcan las hierbas.Si se siembra maíz, frijol y calabaza:

El frijol, que es una leguminosa, fija el nitrógeno, enriqueciendo el suelo.

La importancia de la materia orgánica
Reposición de materia orgánica. Esta reposición puede ser natural, cuando se deja descansar el suelo y se espera que crezca nuevamente la vegetación. Pero también es posible enriquecerlo usando composte, agregando estiércol de los animales o enterrando los restos de las cosechas. Otra posibilidad es usar abonos verdes, como el chocho o tarwi, cultivos que no se recogerán porque sirven para nutrir los suelos. Se entierran en la época de floración, que es cuando acumulan la mayor cantidad de nutrientes.

La materia orgánica del suelo no sólo lo enriquece de nutrientes, también lo hacen más esponjoso, lo que permite que retenga la humedad y esté mejor aireado.

Plantación de leguminosas: algunas plantas como el frijol, el garbanzo, las habas, la alfalfa, el trébol, la soya y las acacias tienen en sus raíces nódulos con bacterias que toman el nitrógeno del aire y lo fijan en el suelo. De esta manera, el nitrógeno es utilizado como nutriente por otras especies.

Los fertilizantes minerales pueden ser usados pero siempre con moderación y precaución al aplicarlos. Es necesario conocer previamente qué mineral falta en el suelo y agregarlo en las proporciones necesarias para las plantas que deseamos cultivar. Si se usan en exceso pueden dañar los cultivos y matar a los microorganismos del suelo.Debemos recordar que son compuestos químicos que tienen los nutrientes necesarios para las plantas, pero no mejoran la calidad del suelo porque no contienen materia orgánica, como los abonos verdes, el composte y el estiércol.

Otras soluciones
Cuando la erosión es muy avanzada es necesario encontrar soluciones que abarquen la cuenca en su totalidad. El agua debe ser detenida en las zonas donde cae, porque la pendiente contribuye a que aumente su fuerza y velocidad y destruya las obras de protección.

Fuente: fao.org

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Energía solar

La energía solar es la energía asociada con la radiación solar y representa la fuente primaria de energía en la Tierra.

La energía solar, de hecho, es utilizada normalmente por organismos autotróficos, es decir, aquellos que realizan la fotosíntesis, las “plantas” (de las que también se originan los combustibles fósiles); otros organismos vivos, en cambio, explotan la energía química obtenida de las plantas u otros organismos que a su vez se alimentan de las plantas y, por lo tanto, en última instancia también utilizan la energía solar, aunque sea indirectamente.


Casi todas las demás fuentes de energía disponibles para el hombre, como los combustibles fósiles, la energía eólica, la energía de las olas, la energía hidroeléctrica, y la biomasa, derivan más o menos directamente de esta energía, con la única excepción de la energía nuclear, la geotérmica y la mareomotriz. Se puede utilizar directamente con fines energéticos para producir calor o electricidad con varios tipos de sistemas.

Otra definición de Energía Solar

Desde el punto de vista energético, es una energía alternativa, renovable y limpia respecto a los combustibles fósiles tradicionales y una de las energías que apoyan la llamada economía verde en la sociedad moderna. Puede ser explotada a través de diferentes tecnologías y para diferentes propósitos, aunque en las diferentes tecnologías de explotación sufre de variabilidad e intermitencia en la producción, que no es totalmente programable debido a los ciclos día-noche y a las condiciones meteorológicas.

energía solar


La cantidad de energía solar que llega a la tierra es enorme, unas diez mil veces superior a toda la energía utilizada por la humanidad en su conjunto, pero no muy concentrada, en el sentido de que es necesario recoger energía de áreas muy extensas para disponer de cantidades significativas; y bastante difícil de convertir en energía fácilmente explotable con eficiencias aceptables.

En la Tierra, el valor de esta energía (local o global, diaria, mensual o anual) puede calcularse como el producto de la insolación media; la heliofanía en el intervalo de tiempo considerado y la superficie incidente considerada.

Tecnologías solares asociadas a la energía solar

La energía solar puede utilizarse para generar electricidad (fotovoltaica) o para generar calor (solar térmica). Existen tres tecnologías principales para transformar la energía del sol en energía:

1. Panel solar térmico; utiliza los rayos solares para calentar un líquido de características especiales, contenido en su interior, que transfiere calor; a través de un intercambiador de calor, al agua contenida en un acumulador.

2. Panel fotovoltaico; aprovecha las propiedades de determinados elementos semiconductores para producir energía eléctrica bajo la luz.

3. Panel solar concentrado; utiliza una serie de espejos parabólicos de estructura lineal para transportar los rayos solares a un tubo receptor por el que fluye un fluido de transferencia de calor o una serie de espejos planos que concentran los rayos al final de una torre en la que se coloca una caldera; llena de sales que se funden por el calor. En ambos casos, el equipo receptor se calienta a temperaturas muy altas (400 °C ~ 600 °C) (solar termodinámico).

Energía solar en la agricultura

La energía solar tiene múltiples aplicaciones, una de las menos desarrolladas es la utilización para las explotaciones agrícolas. Esta tecnología ayuda a desarrollar las actividades económicas, incrementar la productividad agrícola sino también para mejorar la calidad de vida de la población rural.

energía solar


Hay diferentes formas de aprovechar y utilizar la energía solar en este sector como para secar semillas o fruta de forma muy simple y ecológica. Pero además para brindar electricidad para poder extraer mediante bomba de agua para riego o para otros requerimientos como sistemas de calefacción. Además de utilizar en los invernaderos paneles solares fotovoltaicos; lo cual le permitiría un ahorro importante de energía y un aumento de la producción, pero además alarga la vida útil del mismo.

Acercando la energía solar a los campesinos

Los campesinos o los mas pobres de diversas regiones del mundo no pueden alcanzar este tipo de tecnología ya que, aunque su costo no es muy elevado no pueden costearlo por lo que se necesita la ayuda del gobierno. Brindarles apoyo a los habitantes de áreas rurales para que accedan a la tecnología solar es una forma de ayudarlos a mejorar su situación económica y social además de fomentar y desarrollar actividades locales.

El sector agrícola tiene gran posibilidad de incorporar las energías renovables limpias no solo la solar sino la eólica, etc. El uso de estas fuentes de energía permitirá un mejor rendimiento comercial; pero sobre todo mejorara la calidad de vida de las poblaciones rurales y generan un menor impacto ambiental. El uso de las energías renovables en la agricultura en especial la solar; considera una herramienta muy útil para desarrollar las comunidades rurales pobres en poco tiempo; fomentar proyectos que acerquen la tecnología solar a zonas rurales debería ser una política de estado debido a los beneficios que ofrece a nivel personal y comunitario.

Fuente: enercitysa.com y ecoinventos.com

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El manganeso (Mn) es un importante micronutriente para las plantas y requerido en mayor cantidad. Al igual que sucede con cualquier otro elemento, su deficiencia o su toxicidad pueden representar una limitante para el desarrollo de las plantas.

manganeso Generalidades sobre el manganeso
El manganeso contribuye al funcionamiento de varios procesos biológicos incluyendo la fotosíntesis, la respiración y la asimilación de nitrógeno. También interviene en la germinación del polen, el crecimiento del tubo polínico, el alargamiento celular en la raíz y la resistencia a patógenos de la misma.

Es esencial en la síntesis de proteínas, ya que participa en la asimilación del amonio (NH4+). Regula el metabolismo de los ácidos grasos. Fomenta la formación de raíces. Activa el crecimiento, influyendo el crecimiento alargador de las células. Convierte los nitratos que forman las raíces en formas que la planta pueda utilizar.

El manganeso también interviene de forma específica en la actividad hidroxilamina reductasa, dentro de la fase de la reducción de los nitratos y en actividad ácido indol acético oxidasa.

La deficiencia de manganeso en los cultivos se manifiesta mayormente en una clorosis en las hojas ya que el manganeso juega un papel importante en la fotosíntesis y por ende puede influir en la clorofila que es la cromoproteína que le da el color verde a las plantas.

El hierro
El manganeso y el hierro están vinculados por lo que los síntomas de deficiencias suelen confundirse, sin embargo, a diferencia principal consiste en que, en el caso del manganeso, aparecen áreas bronceadas entre las venas; y en el del hierro, las hojas se vuelven casi blancas.

Cuando los suelos tienen un pH muy alto o el suelo es muy arenoso puede presentarse una deficiencia del manganeso ¿Cómo se puede contrarrestar dicha deficiencia? Aplicando por ejemplo un quelato de Manganeso EDTA eficaz y estable, micro gránulo de alta solubilidad, con estabilidad de pH de 4 a 9 y un alto grado de quelación.

El manganeso (Mn) es un importante micronutriente para las plantas y, después del hierro, es el que las plantas requieren en mayor cantidad. Al igual que sucede con cualquier otro elemento, su deficiencia o su toxicidad pueden representar una limitante para el desarrollo de las plantas. En varias formas se asemeja al hierro, por lo que su deficiencia o su toxicidad suelen ser confundidas con las de éste.

manganeso
Función

Respecto a las plantas, es uno de los elementos que más contribuyen al funcionamiento de varios procesos biológicos incluyendo la fotosíntesis, la respiración y la asimilación de nitrógeno. También interviene en la germinación del polen, el crecimiento del tubo polínico, el alargamiento celular en la raíz y la resistencia a patógenos de la misma.

Deficiencia
Los síntomas de deficiencia de manganeso, que a menudo se asemejan a los de la deficiencia de hierro, son: clorosis intervenal (hojas amarillas con venas verdes) en las hojas jóvenes y, en ocasiones, manchas bronceadas hundidas en las áreas cloróticas intervenales.

También el crecimiento de las plantas puede verse disminuido y retrasado. La deficiencia de manganeso puede surgir cuando el pH del sustrato de cultivo es superior a 6,5, pues dicho elemento es fijado y pierde disponibilidad para su absorción.

Asimismo, la deficiencia puede presentarse debido a bajos índices de aplicación de fertilizante, al empleo de fertilizantes para usos múltiples (cuyo contenido de micronutrientes normalmente es menor), a la lixiviación excesiva o a demasiadas aplicaciones de quelato de hierro.

Toxicidad

La toxicidad del manganeso comienza con la quemadura de las puntas y los bordes de las hojas más viejas; o bien con la aparición de manchas de color rojizo a castaño en ellas. Cuando la toxicidad es severa, las manchas pueden aumentar en número y en tamaño formando parches en esas mismas hojas.

Con niveles de pH por debajo de 5,5, el manganeso se vuelve altamente soluble y es probable que las plantas muestren síntomas de toxicidad.

Esto ocurre particularmente con el geranio zonal, la caléndula, el lisianthus y la impatiens de Nueva Guinea. La toxicidad del manganeso ocurre cuando el índice de aplicación de fertilizante es excesivo.

manganeso

Similitudes con el hierro
El manganeso y el hierro están íntimamente vinculados. El manganeso compite con el hierro y, en menor grado, con el zinc, el cobre, el magnesio y el calcio para ser absorbido por la planta. Para obtener mejores resultados, mantenga el índice; tanto del manganeso como del hierro en 1:2 y realice pruebas en el sustrato de cultivo para comprobar que el pH; así como los niveles de todos los nutrientes, se encuentre dentro del rango de lo normal.

El manganeso y el hierro muestran síntomas similares en cuanto a deficiencia y toxicidad. Respecto de ambos minerales, la deficiencia se manifiesta como clorosis intervenal de las hojas jóvenes.

La diferencia principal consiste en que, en el caso del manganeso, aparecen áreas bronceadas entre las venas; y en el del hierro, las hojas se vuelven casi blancas. En cuanto a la toxicidad, provenga ésta del hierro o del manganeso, sus síntomas son idénticos, por lo que es difícil distinguirlos.

Es imposible hacer conjeturas e implementar medidas correctivas sin pruebas de laboratorio que confirmen una deficiencia de manganeso. Ante la sospecha de algún problema relativo al manganeso (o al hierro); lo más prudente será analizar tanto el sustrato como el tejido de las plantas -normales y anormales-; así como la solución nutritiva que se esté aplicando. Esta es la única forma de comprobar la presencia de toxicidad o deficiencia de manganeso.

Dónde encontrar manganeso

En la mayor parte de los sustratos de cultivo que se encuentran en el Mercado se incluye un paquete de nutrientes iniciadores que contiene manganeso y otros micronutrientes esenciales; sin embargo, sólo cubrirá los requerimientos del cultivo durante una semana, aproximadamente.

Una alimentación constante con fertilizantes completos solubles en agua es la mejor manera de asegurarse de que todos los micronutrientes esenciales; comprendido el manganeso, serán recibidos en la proporción correcta. Analice su agua antes de la temporada de producción y pida la opinión del fabricante de fertilizantes acerca de los productos necesarios para realzar su calidad.

Algunas fuentes de este líquido contienen manganeso, aunque rara vez el suficiente para satisfacer las necesidades de un cultivo.

Fuente: tradecorp.com y pthorticulture.com

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Invernaderos inteligentes que operen sin conexión a la red eléctrica, que necesiten menos agua para los cultivos y que logren, además, que estos crezcan incluso mejor que en explotaciones bajo plástico convencionales.

Es lo que ha logrado la Universidad californiana de Santa Cruz que, tras poner a prueba una nueva tecnología solar en explotaciones reales, acaba de demostrar que los invernaderos de doble uso (para la captación de energía y para el cultivo de alimentos) ofrecen resultados prometedores en cuanto a la producción y el autoabastecimiento eléctrico.

«Hemos demostrado que los invernaderos inteligentes pueden capturar energía solar sin que se reduzca el crecimiento de las plantas”, sintetiza uno de los impulsores de este trabajo de investigación, el profesor Michael Loik. De hecho, han demostrado más. Así se desprende de las pruebas realizadas en tres explotaciones dotadas de una tecnología especialmente diseñada para invernaderos de doble uso. Tras cultivar 20 variedades, entre ellas tomate, pepino, limón, lima o fresa, los resultados sorprenden.

El 80% de los productos cultivados no resultaron afectados en modo alguno por la instalación del sistema para la captación de energía solar sobre el invernadero. El 20% restante creció mejor que en una explotación convencional. Además, en casos como el del tomate, el equipo comprobó cómo se reducían sus necesidades de agua. “Las plantas necesitaron un 5% menos de agua para alcanzar el mismo nivel de crecimiento que en un invernadero convencional”, asegura Loik.

Y todo esto, ¿cómo se ha conseguido? Con el desarrollo de una novedosa tecnología creada específicamente para este fin. Se trata de WSPV (Wavelength-Selective Photovoltaic Systems), un sistema fotovoltaico de longitud de onda selectiva que consiste en la instalación de paneles de techo transparentes con un tinte magenta luminiscente. Con esto, se logra que el equipo absorba la luz y transfiera la energía a unas pequeñas tiras fotovoltaicas en las que se produce la electricidad.

Al mismo tiempo, esta innovación que conjuga las células solares luminiscentes con paneles convencionales de silicio, absorbe parte de las longitudes de onda azules y verdes, pero transmite a los cultivos todas las demás, que son precisamente las que se usan para hacer la fotosíntesis.

Además de convivir en perfecta armonía con los cultivos, esta tecnología permite generar energía de forma más eficiente y a un coste más bajo que los paneles convencionales. Tanto es así que, tal y como aseguran los promotores de esta innovación, el coste por panel WSPV es de 65 céntimos de dólar por vatio, lo que supone alrededor del 40% menos que si se optara por células tradicionales de silicio.

«Esta tecnología tiene potencial para llevar a los invernaderos a desconectarse de la red eléctrica”, asegura el equipo científico, que visualiza ya un futuro con explotaciones autosuficientes, que obtengan del sol la energía necesaria para controlar la temperatura y alimentar los ventiladores y cualquier otro sistema para monitorizar los cultivos. Este camino hacia la autosuficiencia energética es clave para reducir el impacto ambiental de un tipo de producción agrícola que ha multiplicado por seis su superficie en las últimas dos décadas.

“Es grande y será mayor”, anticipan los científicos. China, donde ya se analizan los invernaderos solares; Canadá, país en el que crecen las explotaciones bajo plástico, o España, con más de 30.000 hectáreas de cultivo bajo cubierta solo en la provincia de Almería, son algunas de las zonas en las que estos invernaderos inteligentes podrían dar un auténtico giro a la industria para hacerla más sostenible.

Fuente: ecoinventos.com

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Los estudiantes del THI han demostrado que la energía solar es una opción viable y asequible a largo plazo con su proyecto de sistema agrofotovoltaico vertical. Utilizando módulos fotovoltaicos bifaciales, han logrado maximizar la eficiencia energética y reducir el costo total del sistema, demostrando así que la fotovoltaica es una solución sostenible y beneficiosa tanto económica como ambientalmente.

Nueve estudiantes de la Technische Hochschule Ingolstadt (THI) han construido y probado un sistema vertical agro-fotovoltaico en un proyecto piloto, en cooperación con Schletter Solar y los proveedores de energía E.ON Deutschland y LEW Lechwerke de Augsburgo. Para el proyecto se utilizaron módulos bifaciales.

En un sistema agrovoltaico vertical, estos módulos se montan como una pared vertical que discurre en dirección norte-sur.

Como resultado, un lado del módulo mira hacia el este y genera electricidad desde primera hasta última hora de la mañana, mientras que la parte trasera del módulo contribuye desde primera hora de la tarde hasta la noche.

En total, un sistema de este tipo puede producir incluso más electricidad que un sistema fotovoltaico convencional de la misma potencia montado en el suelo y orientado al sur.

Sigrid del Río, gestora de proyectos fotovoltaicos de LEW Lechwerke
Los sistemas agrovoltaicos verticales con orientación norte-sur pueden ser un complemento útil para el suministro de energía porque generan electricidad principalmente por la mañana y por la tarde, mientras que los sistemas solares clásicos orientados al sur alcanzan su máximo rendimiento al mediodía.

Thomas Pellkofer, director de proyectos solares de E.ON Alemania

Valor de la energía generada frente a los costes del sistema.

Así lo demuestran también los cálculos de los estudiantes, como informa el profesor Peter Weitz, supervisor de los estudiantes en el THI: «De media anual, hay casi un 10% más de ingresos por la electricidad generada con este sistema en horas valle. Estos ingresos adicionales incluso aumentarán en el futuro debido a la expansión prevista de los sistemas fotovoltaicos convencionales y el consiguiente mayor suministro de energía solar en las horas centrales del día.«

Dado que el espacio entre las filas de módulos puede seguir utilizándose con fines agrícolas, preferentemente para prados forrajeros y pastos, como descubrieron los estudiantes, estos sistemas agro fotovoltaicos verticales recibirán una compensación EEG en casi todos los terrenos agrícolas de Alemania como resultado de la enmienda EEG de 2022.

El sofisticado diseño de los estudiantes es ligeramente más caro que un sistema estándar orientado al sur, en parte debido a las altas cargas de viento y al cableado más complejo.

Cedrik Zapfe, CTO de Schletter.
En su opinión, el mayor precio de venta de la electricidad compensa con creces los costes adicionales, lo que se traduce en una mayor eficiencia económica. Por lo tanto, Schletter Solar ofrecerá la subestructura para un sistema fotovoltaico vertical en el mercado el próximo año; la demanda está aumentando claramente.

Cerrar la brecha de generación por la mañana y por la tarde.
Además de la eficiencia económica, el proyecto también se centró en la contribución a la transición energética. El profesor Peter Weitz muestra la conexión: «La brecha de generación de energía solar por la mañana y por la tarde de los sistemas fotovoltaicos orientados al sur podría cerrarse con el almacenamiento de electricidad«.

Es mucho más sostenible generar electricidad directamente con sistemas fotovoltaicos verticales en este momento; las preciosas y caras capacidades de almacenamiento se reservan así para las horas nocturnas. Para que la transición energética tenga éxito también es necesario alinear la generación y el consumo en términos de tiempo. Esto significa desplazar la carga, como cargar los coches eléctricos durante el día, pero también desplazar el momento de la generación.

Qué es un sistema agrovoltaico

Un sistema agrofotovoltaico es una combinación de energía solar fotovoltaica y agricultura. Se trata de un sistema que integra paneles fotovoltaicos en una explotación agrícola, con el fin de aprovechar la energía solar para producir electricidad y, al mismo tiempo, proporcionar sombra y protección a los cultivos. Los sistemas agrofotovoltaicos tienen varias ventajas, como la reducción de la dependencia de combustibles fósiles y la protección del medio ambiente, así como la mejora del rendimiento y la calidad de los cultivos. También pueden ser una fuente de ingresos adicionales para los agricultores al generar energía que puede ser vendida a la red eléctrica.

Fuente: www.thi.de

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Un joven ingeniero costarricense ha hecho posible que cientos de productores agropecuarios de América y África puedan producir su propia energía a través de biodigestores personalizados que convierten los residuos orgánicos del ganado en biogás.

Los alrededor de 200 equipos instalados por el momento han supuesto un ahorro en la factura energética de los propietarios gracias a la reutilización del estiércol, además de haber controlado el nivel de contaminación de las explotaciones.

De hecho, se calcula que los equipos instalados han evitado la emisión de 9.000 toneladas de CO2 por la reducción del metano que genera la propia granja, y por el consumo de combustibles fósiles para la producción de energía, que ha sido sustituido por la que proveen los biodigestores ideados por Joaquín Víquez.

Sus raíces familiares, ligadas al campo, sus estudios como ingeniero agrónomo y su experiencia posterior en explotaciones agropecuarias, le llevaron a crear en 2009 la empresa Viogaz y a dar forma a la idea que le rondaba la cabeza tras ver cómo las granjas seguían tratando los excrementos del ganado de forma contaminante e ineficiente, un lujo difícil de asumir para pequeños productores que, precisamente, necesitan afinar al máximo en productividad para subsistir.

Así fue como nació su biodigestor, que ha sido reconocido por el MIT Technology Review porque, que un productor incorpore esta tecnología, se traduce en “un mejor aprovechamiento de los residuos agrícolas, mejorando la productividad de áreas rurales en vías de desarrollo”, considera Mark Hoffmann, miembro del jurado de Innovadores menores de 35 años Centroamérica 2016, en el que Joaquín Víquez resultó galardonado.

Esta solución para el manejo de estiércol contiene los costes de las explotaciones, está ideada para ser especialmente duradera y se enfoca a pequeños y medianos ganaderos, que pueden sustituir buena parte de la energía que consumían por la que obtienen del biogás.

La empresa ofrece a los ganaderos servicios de asesoramiento y de formación, así como dos opciones de biodigestor. La primera, los biodigestores Viogaz, con hasta una veintena de modelos disponibles de entre 2 y 120 metros cúbicos de capacidad líquida, para que cada finca encuentre el que se ajusta a sus necesidades. El invento, creado con una geomembrana PVC, tiene una vida útil de 10 años.

La segunda posibilidad son las Lagunas cubiertas Viogaz, preferibles para una capacidad líquida por encima de los 360 metros cúbicos, y aptas para aquellas fincas que cuenten con lagunas que, con esta alternativa, se recubren por el fondo y por lo alto con geomembrana de polietileno. La vida útil de esta opción se estima en entre 12 y 15 años.

Muchos de los productores que necesitan estas tecnologías carecen de recursos para adquirirlas. Por ello, la empresa liderada por este joven ha puesto en marcha una iniciativa a través de la organización Kiva para conceder microcréditos que permitan a los pequeños ganaderos dotar sus granjas de esta solución integral para la mejora del manejo del estiércol.

Fuente: Viogaz

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