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¿Por qué comer orgánico?

Consumir productos orgánicos es actuar para..:
Respetar el medio ambiente y proteger nuestros recursos naturales

Protección de la fauna y la flora
Reducción de los riesgos de contaminación y erosión
Conservación y mejora de la fertilidad del suelo y la calidad del agua
Preservación de los recursos fósiles mediante el rechazo de los productos químicos sintéticos
Comer sano

La producción orgánica asegura el crecimiento armonioso de plantas y animales.

Le da a las frutas y vegetales una mayor densidad de fibra y materia seca.
Los animales son criados con respeto a sus necesidades y bienestar.

Promoción del empleo en las zonas rurales
La agricultura orgánica, debido a sus técnicas, requiere más mano de obra en las granjas.

Así pues, promueve el empleo y el mantenimiento de una dinámica en las zonas rurales.

Los productores orgánicos dan prioridad a los canales de comercialización locales y, por lo tanto, promueven el desarrollo local del territorio, respetando a todas las partes interesadas.

Fuente: agriculturaorganica.org

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Muchos consumidores notan diferencias en el sabor de los alimentos y bebidas según el material utilizado en el envase. ¿Hay alguna explicación científica detrás?

Existen muchos tipos de materiales dentro de la industria alimentaria para entrar en contacto con alimentos: vidrio, metal, plástico, madera o cartón, por ejemplo. Entre todos ellos, algunos suelen ofrecer mayores ventajas de seguridad alimentaria por su fácil higiene y menor riesgo de desarrollo microbiano. De esta forma, los materiales que ofrecen mayores ventajas y versatilidad suelen aplicarse en los envases alimentarios. Sin embargo, también existe la creencia de que el tipo de material podría afectar al sabor del alimento. ¿Hasta qué punto esto es cierto?

La seguridad del envase es lo primero
En primer lugar, es importante remarcar que los materiales utilizados por parte de la industria alimentaria son seguros, porque se someten a estrictos controles de seguridad alimentaria, así como a estudios de vida útil y migración de componentes tóxicos. Esto significa que si un material está en contacto con alimentos, debe cumplir con una serie de requisitos legales que lo acrediten dentro de la industria alimentaria.

Para ello se siguen las directrices del Reglamento 1935/2004 de la Unión Europea sobre los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos. Entre otras cuestiones, esta normativa dice que los materiales y objetos en contacto con alimentos no deben transferir sus componentes a los alimentos en cantidades que puedan:

Representar un peligro para la salud humana.
Provocar una modificación inaceptable de la composición de los alimentos.
Provocar una alteración de las características organolépticas de éstos.
Percepción psicológica de los materiales
Si bien queda claro el apartado de la seguridad, es cierto que no todos los materiales ofrecen la misma sensación a los consumidores. En general, el vidrio suele percibirse como un material de mayor calidad. Quizá algunas de sus propiedades físicas influyan en una valoración positiva por parte de los usuarios: su mayor peso nos indica protección, y su transparencia permite ver el alimento en su totalidad. Esto ayuda a que veamos al vidrio como una mejor solución frente a materiales totalmente opacos como los metales que no dejan ver tras de sí.

En el caso de las conservas —tanto vegetales como de pescado o marisco— podemos comparar fácilmente ambos materiales, ya que existen soluciones tanto de vidrio como de metal. Por ello, en general, los envases de vidrio suelen emplearse para aquellos alimentos de mayor calidad organoléptica o que cuentan con un valor económico más costoso. De esta forma, podemos observar que el tipo de material utilizado en los envases también cuenta con una enorme carga psicológica para los consumidores.

La gran pregunta es: ¿el material influye realmente en el sabor?
En este sentido, y teniendo claro que los envases son seguros, podemos analizar si algún componente podría transferirse hacia el alimento y modificar sus propiedades organolépticas.

Los metales son aquellos materiales que de forma más sencilla podrían transmitir pequeñas cantidades de iones metálicos, alterando el sabor del alimento. Sin embargo, la industria alimentaria ya tiene en cuenta estos posibles inconvenientes y recubre las latas con una película de plástico para evitar la transmisión de componentes desde el metal hacia el alimento. Así que, si hacemos un uso correcto del envase, en principio no deberíamos notar ningún sabor extraño.

Por ejemplo, si almacenamos latas de conservas abiertas en la nevera durante varios días es posible que el material protector interno de las latas se degrade y comience a migrar hacia el alimento. En estos casos, cuando el contenido de una lata abierta nos sobra, lo mejor es pasarlo a un táper o recipiente limpio y hermético que nos permita alargar la vida útil del producto durante algunos días más en mejores condiciones.

tape cristal en nevera
Imagen: iStock
🔴 El tipo de alimento influye
Pero no todos los alimentos se comportan igual en relación al envase. De forma general, aquellos productos con un pH más ácido podrían ser más problemáticos en relación al deterioro de los envases. Por eso las conservas vegetales o encurtidos que cuentan con cantidades elevadas de vinagre y ácido cítrico, por ejemplo, necesitan un mayor hincapié con estos recubrimientos internos en las latas.

De igual forma, algunos productos como la leche han mostrado diferencias organolépticas en función de si se envasan en vidrio, plástico o cartón. Una investigación publicada recientemente en ‘Journal of Dairy Science‘ afirmó que las leches envasadas en cartón modificaban más su sabor que aquellas en materiales plásticos o vidrio, donde se mantenía mucho más estable su nivel de compuestos volátiles.

Es una confirmación de algo que ya se sabía en la industria alimentaria. De hecho, no plantea grandes problemas en el mercado español, ya que los envases más utilizados son el tereftalato de polietileno (PET) para las leches pasteurizadas —aquellas que se almacenan en frío— y el famoso tetrabrik para las leches UHT que guardamos a temperatura ambiente. Este último material tiene cartón, pero en combinación con diferentes capas de materiales plásticos, como polietileno y aluminio, que aseguran una excelente protección del alimento y resistencia a cambios de sabor y otras alteraciones organolépticas.

Las bebidas con gas tienen particularidades
Pero ¿qué sucede con las bebidas? Muchas personas afirman que los refrescos y bebidas alcohólicas como la cerveza no saben igual en lata que en una botella de vidrio. “Es que la cocacola en botella de cristal sabe mejor que la que viene en plástico”. Seguro que has oído esa frase. Pues también se han llevado a cabo investigaciones para tratar de arrojar luz a este asunto.

En el año 2016 se publicó un estudio que llevó a cabo una cata a ciegas de cerveza procedente de latas y botellas de cristal. Sorpresivamente, los participantes apenas notaron diferencias tras ocultar el envase original y servir las diferentes cervezas en vasos de cristal antes de su ingesta. Esta investigación refuerza la idea del componente psicológico existente en los consumidores según la percepción de los sabores en función del envase ofrecido.

Sin embargo, en el caso de las bebidas, sí que podría existir una razón más lógica que motive ese cambio de sabor o percepción “metálica” que muchos consumidores sienten al beber directamente de la lata. Si bien el interior está recubierto por un plástico protector, no sucede lo mismo con el orificio de salida, donde se coloca la anilla. Por ello, al beber directamente de la lata podríamos percibir cierto sabor metálico.

🟢 Solución: servir la bebida en un vaso
La solución más práctica consiste en servir la bebida en un vaso, así evitaremos este inconveniente. Además, es recomendable hacerlo por cuestiones de seguridad alimentaria. Las latas de refrescos y otras bebidas suelen almacenarse durante largos períodos de tiempo, por lo que el polvo y la suciedad pueden acumularse con facilidad en su parte superior. De esta forma, es preferible no beber directamente de la lata y limpiar en la medida de lo posible la apertura de la lata para asegurar su higiene.

Por último, en el caso de la cerveza existe otro factor muy importante que hay que tener en cuenta respecto a la percepción organoléptica. La cantidad de dióxido de carbono que emana el envase de cerveza hacia nuestra boca y nariz cuando procedemos a beber podría variar ligeramente según el tamaño del orificio de salida en el envase. También en función del volumen de la lata o la botella de vidrio: si es de 250 mililitros, 33 centilitros o 1 litro. Esto podría otorgar ligeros matices organolépticos vinculados al olfato y los compuestos aromáticos de la cerveza que explicarían un comportamiento diferente según el formato y envase utilizado.

Fuente: consumereroski.es

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A menudo nos encontramos con que alguno de nuestros cultivos o plantas, ya sea de interior o dispuestas en el jardín, tiene algún problema que de primera mano no sabemos diagnosticar. ¿Será una plaga o una enfermedad? Pues no, a veces se debe a errores que podemos cometer a la hora de mantener el cultivo. Se conocen como fisiopatías. ¿Quieres conocerlas?

No es ni plaga ni enfermedad, ¿entonces qué le pasa a mi planta?

fisiopatías

El rajado del fruto
Esta es una fisiopatía que ocurre en bastantes frutos como el tomate o el pimiento. Sucede que cuando el fruto está en proceso de maduración aparecen una especie de cicatriz o rajadura que nacen del cáliz y se extienden a lo largo de la hortaliza.

Esto es un problema de cara a su comercialización (tenemos la capacidad automática de desechar algún producto imperfecto en el supermercado a través de la vista aunque luego su sabor sea extraordinario).

Causas: la piel del fruto crece a la misma velocidad que su interior, lo que se conoce como la pulpa, y como en el caso de la piel humana tiene un límite de elasticidad. Un fruto que recibe un estímulo extra como el aumento de la temperatura o riego extra provoca un crecimiento del fruto por encima de las posibilidades de la piel, por lo que se forma el rajado del fruto, similar a las estrías en la piel humana.

fisiopatía
Necrosis apical o blossom-end rot
Este es un problema de carácter grave que se puede dar en plantas como la berenjena, el tomate o el pimiento. Durante el crecimiento del fruto y su maduración aparece una lesión que se vuelve negra y necrosa. Esta podredumbre apical muchas veces es confundida con algún tipo de enfermedad de tipo fúngica aunque los orígenes son distintos.

Causas: es un trastorno fisiológico asociado a una baja concentración de calcio en el fruto. Cuando una planta sustenta varios frutos y no es capaz de aportar el suficiente calcio a cada una, se produce una lesión en los tejidos, normalmente debido a una estructura del suelo que no permite la movilización de este mineral, a una estrés por sequía, o a variaciones frecuentes en la humedad del suelo.

Todos estos ejemplos no son el origen del problema de forma directa si no que causan el déficit de calcio en la planta. Es decir, aunque haya un estrés por sequía no se originará la necrosis apical si los niveles de calcio son los adecuados.

Asfixia radicular, una de las fisiopatías más comunes

La asfixia radicular está íntimamente ligada con el exceso de humedad a la hora de regar nuestros cultivos en el huerto. Con ello favorecemos la podredumbre de las raíces y la muerte de la planta. Hay una serie de pautas para descubrir este tipo de fisiopatías, como una parada generalizada del crecimiento, una clorosis de las hojas o bien su defoliación y una futura caída de frutos.

Causas: no existe ningún factor externo más que la acumulación de agua en el suelo. La cantidad de agua con la que reguemos influye pero no es determinante, ya que se puede dar el caso de que reguemos con normalidad pero nuestro suelo, al tener un drenaje pésimo, no es capaz de infiltrar el agua y por ello causa la podredumbre.

Por tanto la principal causa es un mal drenaje de suelo y la solución es simple, mejorarlo. Estas fisopatías relacionadas con el manejo del huerto son fáciles de solucionar si tenemos cuidado.

Aborto de los frutos (abscisión)
El aborto o abscisión de los frutos es una fisiopatía que origina, en mayor o menor grado, la caída de flores y frutos.

Causas: puede tener varios orígenes. Uno de ellos es el mecanismo propio de aclareo del árbol cuando está demasiado cargado de frutos. Otro origen es debido a una mala compensación de los nutrientes en el cultivo debido a un mal abonado o bien una mal actuación en el riego.

Golpe de sol o asoleado
Cuando el fruto llega a su madurez justo antes de recolectarse se encuentra en el punto más vulnerable. Es una fisiopatía muy visible en la piel del fruto, en el que aparece una mancha de color marrón que evoluciona desfavorablemente con el tiempo, aunque haya sido cosechado.

Causas: Cuando se encuentra expuesta a la radiación solar directa o por altas temperaturas justo antes de su recolección, cuando la carne del fruto está más tierna. Existen algunos manejos para intentar paliar el problema, uno de ellos sería control la densidad foliar en el caso del árbol evitando podas excesivas o el estrés hídrico, que agranda el problema.

Malformación del fruto
Esta fisiopatía tiene carácter específico en algunos cultivos, como el chupado del calabacín, y aunque anteriormente se ha achacado el problema al tratamiento mediante hormonas que se realiza sobre el cultivo para su fecundación, también existe un componente ambiental relacionado con el estrés hídrico.

Causas: uede deberse a dos factores, o bien falta de humedad en el suelo y por lo tanto estrés hídrico; o bien por todo lo contrario, un exceso de humedad ambiental. A demás también hay situaciones que puede provocar la malformación del fruto, como el viento. Un viento seco provoca un problema en el desarrollo del cultivo que se refleja en los frutos. Todos estos problemas hacen que la planta cierre sus estomas y evita realizar de forma completa su actividad fotosintética.

Nos quedan muchos más por poner
Hay muchísimos más problemas que podemos achacar a enfermedades virus o plagas; que luego realmente, no tiene nada que ver, y se tratan de este tipo de fisiopatías.

Fuente: agromatica.es

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Hoy toca la remolacha roja o remolacha de mesa. Dependiendo de lugares, ya podemos pensar en sembrarla en nuestro huerto. El cultivo de remolacha es agradecido, no da problemas y las propiedades nutritivas son muy reconocidas.

Te ponemos en antecedentes antes de cultivar

Lo primero decir que la remolacha es la acelga. ¿Te lo imaginabas? La acelga es una subespecie de la remolacha que interesa más por sus hojas que por sus raíces. Pero las dos son Beta vulgaris. Es una Quenopodiácea. Hay diversas variedades destinadas para fines concretos. Ya conocemos la famosa remolacha azucarera y existe la forrajera para el ganado. La que nos interesa hoy para nuestro huerto es la remolacha de mesa. La que solemos comer cocida en ensalada. Tiene una importante cantidad de flavonoides (son antimicrobianos, anticancerígenos y disminuyen la hipertiensión arterial. Sus dos pigmentos (betacianina y betaxantina) indigeribles para nuestro organismo (lo veréis si la coméis ;-)) son utilizados en la industria como colorante alimentario.

Empecemos con el cultivo de remolacha. Clima

En el aspecto climático tiene un aguante ejemplar. Prefiere climas templados y húmedos pero aguanta bien el calor, el frío, las heladas (hasta cierto punto). Un portento de planta en lo que ha condiciones climáticas se refiere. Cuando los periodos de cultivo son tirando a fríos, la remolacha alcanza su mayor calidad. Sin embargo, cuando son más cálidos, el engrose de la raíz puede ser algo mayor.

Preferencias de suelo

Para el cultivo de la remolacha necesitamos suelos medios y ricos en humus. No le vienen bien partes de compost o abono poco descompuestos. Es mejor haber tenido un cultivo precedente al que se le haya añadido una buena parte de compost, para que lo que queda de ese compost esté bien descompuesto. Es una hortaliza que a diferencia de la gran mayoría resiste suelos pesados y arcillosos, aunque no es su ideal porque las raíces se deformarán con este tipo de suelo. Si son arenosos y más ligeros tendremos una mayor precocidad.

Frecuencias y dosis de riego para el cultivo de remolacha

El cultivo de la remolacha de mesa requiere de un riego moderado pero con una alta frecuencia. Es mejor regar menos y más veces de forma que consigamos un nivel de humedad en el suelo lo más constante posible. Los suelos secos entre riegos provocarán que la remolacha se parta.

Cultivo de remolacha. Siembra

La semilla de remolacha, tal y como la vemos, es una cápsula o fruto y dentro de él, están las semillas en sí mismas. Una de las ventajas de este cultivo es que podemos hacer siembra directa en el huerto sin pasar por semillero, lo que facilita bastante la previsión y el inicio del cultivo. Al crecer varias semillas juntas será necesario hacer un aclareo cuando empiecen a crecer para dar más vigor a las plantas que queden. Si vivimos en zonas cálidas, podremos disfrutar de ellas durante todo el año hasta que nos hartemos. En zonas más frías del norte se suele sembrar a partir de finales de marzo. Zonas más templadas en febrero.

Cultivo de remolacha. Semillas en el huerto
Semillas de remolacha
Fuente: frogstarfarm.com

Recolección de la remolacha de mesa
En aproximadamente 3-4 meses tendremos la remolacha lista para su consumo. En condiciones climáticas cálidas y con variedades precoces es posible que lleguen a término en 2 meses.

Para su consumo, lo más común es la cocción. Se recomienda lavarlas y no quitarles la hoja o dejarles algo. Nunca quitar la raíz o pelarlas. Perderemos todos los pigmentos y muchos de sus nutrientes y sabor. Cocer toda la planta durante 1 hora aproximadamente. Una vez cocidas se pelan y se pueden consumir. Otra opción es asarlas al horno hasta que estén tiernas. Mantienen mejor sus propiedades. También se pueden comer crudas aunque resultan menos digeribles. Cuestión de gustos.

Cultivo de remolacha
Cocción de la remolacha
Fuente: paradeladecoles.blogspot.com.es

Variedades
Plana de Egipto: Buena en precocidad. La raíz es más aplastada. De rojo intenso y de sabor dulzón pero tiene la carne algo más dura que la variedad Detroit.

Detroit: De forma redondeada y rojo oscuro. Carne muy fina y dulce. Se puede sembrar todo el año. Es de las más conocidas por su versatilidad y buena calidad.

Cylindra: Como su nombre apunta, es más alargada. La forma cilíndrica se presta más a procesado industrial que la presenta en rodajas.

Otras variedades: Claudia, Globo rojo, Faro, Rubidus

Fuente: agromatica.es

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Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (Unal), sede Medellín, reveló que, a través del biocarbón o biochar de residuos de palma, que es un producto orgánico muy complejo químicamente, se puede incrementar la permeabilidad de los suelos, mejorar el pH y aportar nutrientes fundamentales como nitrógeno, fósforo y potasio en la producción de hojas, tallo, raíces, entre otros.

Esta investigación fue desarrollada por Nevis Alejandra Ruiz, ingeniería química de la Unal, quien creó un modelo matemático completo que por primera vez se podría aplicar a todo tipo de suelo por su versatilidad.

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“Aumentar la permeabilidad de un suelo es muy importante, en especial de aquellos que son arenosos, y, por lo tanto, menos fértiles. El pH del suelo se modifica con el uso, y con el biochar se puede neutralizar y recuperar. Además, este le aporta nutrientes a la tierra, que son fundamentales para el crecimiento de la planta”, comentó Ruiz.

Para verificar la utilidad de este método se realizaron pruebas en plantaciones de rábanos. La investigadora tuvo que hacer pirólisis, un proceso basado en incrementar la temperatura de compuestos orgánicos en privación de oxígeno, a distintas temperaturas y tiempos, luego aplicó el biochar al terreno, realizó mediciones, pruebas y determinó el efecto de esas aplicaciones. En el modelo matemático integraron distintos parámetros del suelo, como la porosidad, efecto en la raíz, reacciones químicas, transporte y liberación de nutrientes, entre otros, según dijo la Unal.

“¿Esto qué nos permite? Que la persona seleccione la porosidad según el suelo y la apetencia de la planta dependiendo del cultivo, por ejemplo. Así, el modelo puede trasladarse a cualquier terreno o sembrado, no solo a cultivos de rábano que fueron los que evaluamos”, mencionó Ruiz.

Los suelos de las plantaciones tratados con biochar dieron como resultado el aumento de su permeabilidad de 24% a 29%, la capacidad del suelo para intercambiar nutrientes aumentó 4% y las materias de estudio como el nitrógeno, el fósforo y el magnesio incrementaron aproximadamente 2%.

“La aplicación es promisoria. Es simplemente hacerle una caracterización al suelo a tratar y medir su pH, para que luego el modelo matemático indique cómo se comportarán los nutrientes, o si la retención de agua aumentará con la aplicación del biochar”, explicó la investigadora.

El biocarbón se obtiene a partir de los residuos forestales, agroindustriales y el estiércol, para obtenerlo a partir de piedra, se somete a pirólisis, en este caso se utilizaron cascarilla de palma.

“Aunque la combustión se hace para obtener energía, después de esta queda un residuo sólido que es el biochar. Para entonces era importante buscarle una aplicación, por lo que fusionamos el biocarbón, los suelos y el modelamiento matemático”, comentó Ruiz.

En su artículo plantean la idea de la aplicabilidad de este producto, agregando que se podría utilizar para analizar un suelo en el que se piensa construir.

“Podría servirles a los ingenieros civiles para la construcción de edificios, para determinar la retención de humedad que tendría un suelo con biochar. Habría que hacer un cambio en las variables del modelo, pero el panorama de aplicación es bastante amplio”, agregó Ruiz.

Fuente: agronegocios.com

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La elección de la raza adecuada es esencial para maximizar la producción y la rentabilidad en una operación lechera. A continuación, se presentan las características distintivas de cada raza, así como los factores importantes a considerar al elegir una raza para una operación lechera, como el clima, la geografía, el tamaño de la operación y la disponibilidad de alimentos y recursos.

El ganadero desde 25 años y médico veterinario, Jairo José Nieto, dio su opinión a cerca de cuáles son las mejores razas de ganado para producción lechera, teniendo en cuenta sus característics físicas y los resultados que él ha obtenido en su producción. A continuación, el top 3 de las mejores razas para producción de leche, detallando sus características, ventajas y desventajas, y los factores a considerar al elegir una raza para una operación lechera.

Holstein

La Holstein es la raza de ganado lechero más común en todo el mundo, y por una buena razón. Según Nieto, “Los Holstein son conocidos por su alta producción de leche, con un promedio de 22,000 litros de leche por año. Además, la leche de Holstein es rica en proteínas y baja en grasa, lo que la hace ideal para la producción de queso y otros productos lácteos.”

Los Holstein son grandes y corpulentos, con vacas adultas que pueden pesar hasta 1,500 libras. Son animales dóciles y fáciles de manejar, lo que los hace ideales para operaciones lecheras de gran escala. Sin embargo, los Holstein son propensos a enfermedades y pueden requerir más cuidado y atención que otras razas de ganado lechero.

Jersey

La raza Jersey es conocida por su leche rica y cremosa, que es alta en proteínas y grasas. Aunque la producción promedio de leche por vaca es menor que la de Holstein, con alrededor de 14,000 litros de leche por año, la calidad de la leche de Jersey es superior, lo que la hace ideal para la producción de queso, mantequilla y otros productos lácteos.

Los Jersey son animales pequeños y elegantes, con vacas adultas que pesan alrededor de 1,000 libras. Son animales dóciles y fáciles de manejar, lo que los hace ideales para operaciones lecheras de pequeña escala. Sin embargo, los Jersey tienen una mayor necesidad de pastos de alta calidad y una dieta equilibrada para mantener su producción de leche, y pueden ser más susceptibles a enfermedades que otras razas de ganado lechero.

Ayrshire

La raza Ayrshire es conocida por su capacidad de producción de leche consistente y su versatilidad en diferentes condiciones climáticas y geográficas. De acuerdo con Nieto, las vacas Ayrshire producen alrededor de 17,000 libras de leche por año, con una leche rica en proteínas y grasas.

Los Ayrshire son animales de tamaño mediano, con vacas adultas que pesan alrededor de 1,200 libras. Son animales resistentes y adaptables a diferentes condiciones climáticas, lo que los hace ideales para operaciones lecheras en regiones con climas variables. Sin embargo, los Ayrshire pueden ser un poco más difíciles de manejar que otras razas de ganado lechero y pueden ser más susceptibles a ciertas enfermedades.

Factores a considerar al elegir una raza para una operación lechera

Además de las características de la raza en sí, hay varios factores importantes a considerar al elegir una raza para una operación lechera, como, por ejemplo, el clima y geografía: “Al elegir una raza para una operación lechera, es importante considerar las condiciones climáticas y geográficas de la región. Algunas razas son más resistentes y adaptables a ciertos climas que otras.”

El tamaño de la operación lechera también puede ser un factor importante al elegir una raza de ganado lechero. Algunas razas, como Holstein, son más adecuadas para operaciones de gran escala, mientras que otras, como Jersey, son más adecuadas para operaciones de pequeña escala

Por otro lado, algunas razas de ganado lechero pueden requerir una dieta más equilibrada y pastos de alta calidad para mantener su producción de leche. Es importante considerar la disponibilidad de alimentos en la región al elegir una raza de ganado lechero.

La elección de la raza de ganado adecuada es fundamental para maximizar la producción y la rentabilidad en una operación lechera. Las razas Holstein, Jersey y Ayrshire son tres de las mejores razas para la producción de leche, cada una con sus propias ventajas y desventajas.

Fuente: contextoganadero.com

Foto: agrotec.com.mx

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Almacenar la carne en el congelador permite conservarla más tiempo, garantizándonos además el suministro para cuando queramos llevarla a la mesa. Sin embargo, puede ocurrir que nos olvidemos de sacar a tiempo la cantidad deseada y, por tanto, nos encontremos con unos minutos disponibles antes de una comida, en la que quizás también participen familiares o amigos. ¿Qué hacer en esta situación? No te preocupes, hay algunas formas rápidas y fáciles de descongelar carne en minutos. De hecho tenemos un truco que contarte que consiste en el uso de usar dos ollas y con el que podrás descongelar la carne en cinco minutos.

El truco para descongelar la carne en cinco minutos

El truco que os queremos revelar se conoce como el método de la olla doble invertida y requiere, como su nombre indica, dos ollas y una bolsa. Una vez sacada del congelador la carne a servir, hay que introducirla en una bolsa de plástico, una de las que usas precisamente para el congelador son perfecta, sellándola bien con el cierre zip que suelen tener este tipo de bolsas. Llegados a este punto, pasamos al fregadero, en el que se coloca una olla vacía boca abajo, es decir, con el fondo hacia arriba.

Sobre este fondo se colocará nuestra carne previamente metida en la bolsa y sobre ella se colocará una segunda olla llena de agua caliente. La presión de esta segunda olla combinada con el calor que produce el agua que la recubre logrará lo imposible: en tan solo cinco minutos, la carne estará perfectamente descongelada y lista para ser cocinada.

El otro método para descongelar la carne

El agua caliente que acabamos de usar también se puede utilizar en un segundo método de descongelación, especialmente útil cuando trabajamos con carne contada en filetes, lonchas finas o cortes en trozos pequeños. También en este caso, la carne debe embolsarse de manera hermética y luego colocarse en una olla con agua precalentada, revolviendo ocasionalmente. Si es necesario, también puedes rellenar con agua caliente nueva: tardará diez minutos en completar la descongelación. O si lo prefieres puedes rellenar un táper con agua caliente lo pones en el fregadero, y metes dentro la bolsa. En otros diez minutos nuestra carne loncheada o por ejemplo, una pechuga de pollo, estará completamente descongelada.

Evidentemente, quienes dispongan de microondas también pueden utilizar la función específica de descongelación que permite tener los alimentos descongelados ad hoc normalmente en unos diez minutos. Sencillo, ¿no?

Fuente: Okdiario

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Para abordar un programa de mejoramiento genético es fundamental definir cuál es el biotipo requerido en cada producción y ecosistema y así escoger adecuadamente las razas, las líneas genéticas y los reproductores.

El biotipo requerido depende de la línea de producción, el ecosistema y el mercado en el cual se quiere participar, señaló Ricardo Arenas, médico veterinario especialista, en un nuevo capítulo del Manual Práctico Ganadero elaborado por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán).

En tal sentido indicó el profesional amigo, que es importante tener clara la diferencia entre genotipo y fenotipo. El primero es la información genética que posee un individuo en relación con una característica dada como la producción de leche, la ganancia de peso, etc., por lo tanto no se puede observar fácilmente a simple vista.

En cambio, el fenotipo es la manifestación externa o visible de una característica que puede relacionarse con las anteriores como tamaño de la ubre, capacidad abdominal o profundidad, entre otras, o no relacionarse como la presencia de cuernos y su forma.

Tanto el diseño del programa como la ejecución y evaluación deben ser el producto de un trabajo en equipo en el cual aunque el ganadero como gerente toma las decisiones debe participar el médico veterinario o zootecnista asesor, el administrador, los trabajadores y hasta el industrial que compra los productos o al menos tener claro hacia qué mercados apunta la producción. (Lea: Conozca cómo debe ser la selección por biotipo y aptitud funcional).

En la implementación de un programa de mejoramiento genético se debe tener en cuenta varios puntos fundamentales como las condiciones generales entre las que se encuentran la heredabilidad mayor a 0,10 en las características que se buscan mejorar para que el proceso genético sea más rápido.

Características medibles

Otra condición indispensable es que las características que se quieren mejorar deben ser medibles con exactitud y que tengan incidencia económica en la producción ganadera.

Las características que se deben tener en cuenta en los programas de mejoramiento son la producción de leche por lactancia, la calidad de la leche en porcentaje de grasa y proteína, la ganancia de peso diario, y la calidad de la canal, entre otras.

También es preciso considerar los rasgos de tipo que, aunque no inciden directamente sobre la producción sí permiten que el animal tenga una mejor y más larga vida productiva tales como la línea del corazón y la cruz que deben ser amplias; la ubre con una adecuada composición y buenos soportes; los aplomos y pezuñas en cuanto a tamaño, posición y resistencia al medio; la pelvis que debe ser amplia y ligeramente inclinada hacia la parte posterior.

Igualmente se deben mirar los rasgos de resistencia ya que para zonas donde las condiciones son adversas hay que tener en cuenta la resistencia al calor y a las enfermedades, lo cual puede evaluarse directamente observando animal por animal o de manera indirecta a través de su comportamiento productivo y reproductivo. (Lea: Lo primero que se debe hacer al iniciar un programa de mejoramiento genético).

Desde el punto de vista genético la alternativa disponible en este caso es la de razas adaptadas que deben mantenerse cruzadas con las más especializadas en producción por lo menos en una proporción de un cuarto de sangre.

Características como el largo del pelo, el color de la piel y mucosas, son algunas de las que tienen cierto grado de relación con la adaptabilidad y resistencia de los animales al entorno.

Es bueno conocer las experiencias de otros ganaderos de la región y de la misma línea productiva las cuales hay que someter a una evaluación técnica y económica antes de asumirlas como válidas.

Igualmente, las diferentes razas productivas y sus cruces han sufrido cambios en el biotipo ideal en el curso del tiempo. Al abordar este análisis es necesario tener en cuenta algunos conceptos que hasta hace algunos años fueron considerados paradigmas o verdades absolutas y hoy están siendo revaluados.

El primero tiene que ver con que es más productiva una vaca de alta producción de leche que varias de baja, lo cual es válido hasta cierto punto, sobre todo en un clima cálido o medio donde el animal tiene que producir en condiciones adversas. (Lea: Conozca el biotipo funcional de la raza Brahman).

Allí es más recomendable tener animales de producción media, de 2.000 a 3.000 kilogramos por lactancia que no son tan delicados y en cambio aumentar la capacidad de carga teniendo en cuenta que la rentabilidad de la explotación está en relación con el volumen de leche producida por hectárea y no tanto por el volumen producido por vaca.

El segundo es el de las catedrales, es decir, aquellos animales que impresionan por su gran tamaño. Hoy día está comprobado que los animales de talla media son los más productivos pues comen menos, tienen intervalos más cortos entre partos y pueden producir tanto como los granes.

Lo anterior es válido para animales productores de leche como de carne, en este último caso la rentabilidad no está dada por el tamaño que pueda llegar a tener un animal adulto sino por la ganancia diaria de peso y la calidad de su canal.

Fuente: contextoganadero.com

Foto: Captura de pantalla de video

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Muchas veces, los apicultores se encuentran con colmenas que se han debilitado y no tienen fuerza suficiente para desarrollarse con rapidez y ser productivas. Ante esa situación, es necesario tomar decisiones para resolver el problema. Te explicamos los diferentes manejos para solucionar los problemas de colmenas débiles.

A todo apicultor se le plantea a menudo un dilema importante: qué hacer con una o varias colmenas débiles. Esta situación se da habitualmente al principio de la temporada, a finales del invierno. En ese momento, se descubren colmenas que han pasado mal la invernada y tienen poca población y muestran síntomas de debilidad. También puede suceder ya entrada la campaña, cuando el apicultor se da cuenta de que hay colmenas que no llevan el mismo ritmo y se quedan atrás, sin desarrollarse.

Sin embargo, no existe una fórmula que se pueda aplicar a todas las colmenas débiles. Cada una tiene su propio diagnóstico y su propia solución. El apicultor debe saber qué técnica de manejo es más apropiada en cada caso y situación. Sigue leyendo para saber cómo resolver los problemas de las colonias débiles. Te lo contamos, paso a paso.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO
1 – Diagnóstico de colmenas débiles: ¿qué le pasa a la colonia?
2 –Reunión de colmenas débiles
3 – Refuerzo de una colmena débil con panales de cría
4 – Cambio de reina en colmenas débiles
5 – Recuperación de colmenas débiles con tácticas de alimentación
6 – Bibliografia empleada

Saber qué hay que hacer para recuperar una colmena débil es uno de los conocimientos más complejos de adquirir en apicultura. Si no se acierta con el diagnóstico y el tratamiento, seguramente la colmena no saldrá adelante. Por tanto, el apicultor debe ser capaz de hacer un análisis acertado de cuál es la situación y elegir el camino más adecuado para solventarla.

1 – Diagnóstico de colmenas débiles: ¿qué le pasa a la colonia?
Todo empieza con el diagnóstico. El apicultor debe detectar lo antes posible la mala marcha de una colmena. Esto no siempre es fácil. Las más de las veces, la colmena entra en declive durante el invierno, cuando las revisiones son menos frecuentes y cuando las colonias están paradas, lo que puede dificultar la detección del problema. En estos casos, el apicultor suele descubrir los síntomas al final del invierno, cuando la colonia no arranca como debería.

En otras ocasiones, la situación de debilidad se manifiesta ya entrada la temporada, a lo largo de la primavera o incluso del verano. En estos casos, la colonia se debilitará en un momento en que el campo tiene alimento, sin que concurran situaciones de frío o escasez.

Panal afectado de polilla en un colmenar castigado por la sequía
La sequía produce debilidad en las colmenas, que se vuelven vulnerables a problemas como la polilla. Foto: Seachange_Au, en Flickr.

En el caso de que las colmenas débiles estén enfermas, se impone iniciar rápidamente el tratamiento necesario para lograr su curación. A veces, la enfermedad está tan avanzada o es tan contagiosa y peligrosa que es mejor destruir la colonia. Sin embargo, para la mayoría de las patologías existen tratamientos eficaces.

Motivos para la debilidad de las colmenas
Si no contamos con las enfermedades como causa de la debilidad, hay que pensar en otros motivos para explicar esa situación. Los más frecuentes son estos:

Mal manejo previo. Si en otoño o invierno no se ha llevado a cabo un buen manejo, garantizando suficientes reservas alimenticias y cuidando que la colonia esté bien protegida, la colmena se ha podido debilitar hasta no tener fuerza como para arrancar la temporada.

Exceso de explotación. Hay situaciones de debilidad producidas por una excesiva explotación por parte del apicultor. Puede ser que una colmena sea demasiado exprimida para producir núcleos, paquetes o reinas, o para cosechar polen. Son manejos demasiado exigentes que acaban por estresar y debilitar la colonia.

Falta de campo. Si la zona en la que están las colmenas no ofrece suficiente alimento, bien porque el clima no acompaña o bien porque hay demasiados colmenares en la zona, puede darse una caída grave en el ingreso de néctar y polen, degenerando rápidamente en debilidad.

Falta de reservas y frío. Uno de los problemas más habituales que generan debilidad en las colmenas es, sencillamente, la falta de reservas. Un invierno muy largo puede hacer que las abejas consuman su miel y no tengan suficiente alimento para poner en marcha la nueva temporada. La debilidad llegará por hambre e, inevitablemente, acarreará la muerte por frío e inanición, salvo que se corrija el problema.

Reina de mala calidad o vieja. A menudo, el problema está en una reina envejecida o desgastada. En estos casos, la colonia puede iniciar un proceso natural de sustitución, pero es mejor acelerar esos pasos para que se recupere cuanto antes.

Colmena zanganera. Si la reina ha muerto o se ha agotado su fertilidad, la colonia puede volverse zanganera. Es una situación sin remedio, salvo que el apicultor la detecte a tiempo y tome medidas para recuperar una colmena zanganera.

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Síntomas y signos visibles para identificar las colmenas débiles
Cuando se revisan las colmenas, el apicultor debe estar pendiente de muchos signos para comprender y analizar su estado. Para detectar la debilidad, hay algunos síntomas inequívocos que lanzan señales de alarma:

Pérdida de peso. Uno de los síntomas más visibles de la debilidad de una colmena es la pérdida de peso. A menudo, los apicultores tantean a mano sus colonias para detectar estas pérdidas de reservas. Es más sencillo con una báscula que monitorice constantemente la colmena. Sin embargo, la caída del peso no siempre es mala señal: simplemente las abejas transforman alimento en cría, más ligera. El apicultor deberá comprender esta situación y, si es preciso, alimentar para que las abejas mantenga esa nueva cría.

Serrín en las piqueras. Si la colonia está consumiendo demasiados recursos, o si ha tenido que desopercular reservas de emergencia, es fácil ver que en la piquera se acumula serrín de cera procedente de los opérculos. Es señal de que el consumo de reservas se ha disparado y de que se puede producir un desequilibrio que lleve a la pérdida de vigor por parte de la colonia.

abejas muertas en la piquera de una colmenas débiles
Abejas muertas en la piquera: un claro síntoma de debilidad. Foto: JP Goguen, en Flickr.

Abejas muertas. Una de las señales inequívocas de que algo va mal en una colmena es la presencia de muchas obreras muertas en la piquera o sus inmediaciones.

Pocas abejas en el exterior. A medida que acaba el invierno, las colmenas empiezan sus primeros trabajos de pecorea. Las más fuertes muestran gran actividad en las piqueras, sobre todo en las horas centrales del día. Las débiles tienen muy poca actividad, signo que deberá llamar la atención del observador.

Deyecciones sobre la pared y la piquera. Si aparecen deyecciones (heces) sobre la pared y la piquera, puede ser síntoma de problemas de salud, como nosemosis y otras enfermedades.

Poca cría. Una vez abierta la colmena, el apicultor ya puede evaluar mejor la presencia de recursos y decidir si los aumenta. Sin embargo, lo que más debe preocuparle es la falta de cría. Si la temporada ya ha empezado y hay colmenas que ya tienen panales con cría, no debería haber colonias rezagadas. Las que lo estén y tengan muy poca cría estarán, sin duda, débiles y será necesario analizar por qué lo están. Si es una cuestión de alimentación, de enfermedad o de mala calidad de la reina.

Poca cantidad de abejas. Muchas veces, la poca cantidad de cría se debe a que la colmena tiene muy pocas abejas y no puede permitirse más cría. Eso ralentiza mucho el desarrollo y requiere un reequilibrio. En general, se considera que por debajo de 400 abejas, la colonia ya no es viable. Sin embargo, una colmena se considerará débil si sale del invierno con menos de tres cuadros cubiertos de abejas.

Exceso de cría de zánganos. Si al abrir la colonia se aprecia un exceso de zánganos y solo hay cría de machos, la colmena será zanganera.

Retraso en el ‘blanqueo’ de cera. Una señal inequívoca de que una colmena va bien es el llamado ‘blanqueo’, la aparición de cera nueva blanca y limpia. Aparece en forma de panales estirados para acoger cría o reservas y es un claro síntoma de vigor y fuerza. Si la mayoría de colmenas ya ‘blanquea’, habrá que ver qué sucede en las que no lo hacen.

abejas estirando cera en un panal
Panales “blanqueados”, con cera nueva, síntoma de fuerza en la colmena. Foto: Richardoyork, en Flickr.

Ante cualquiera de estas situaciones, el apicultor debe interpretar los síntomas y hacer un diagnóstico certero que debe responder a dos cuestiones fundamentales:

1 – ¿Qué le pasa a la colmena? Puede ser que sea una falta puntual de alimento, que la temporada invernal haya sido muy dura, que el campo no produzca néctar y polen en invierno o verano… También puede ser que la reina sea vieja o defectuosa, que la colonia se haya vuelto zanganera o, simplemente, que tenga alguna enfermedad. La varroa, por ejemplo, debilita silenciosamente las colmenas y, si el apicultor no es consciente, acabará por matarlas.

2 – ¿La situación tiene arreglo? A menudo, no hay solución y las colmenas débiles están ya en un estado irrecuperable. En esos casos, el apicultor debe optar por sacrificar esas colonias, bien reuniéndolas con otras, bien, simplemente, dispersando al aire las pocas abejas que queden y retirando o cerrando la colmena.
Una vez que se sabe qué le sucede a la colonia y se ha determinado que se puede salvar, es necesario poner en marcha cuanto antes el manejo necesario.

2 –Reunión de colmenas débiles
Quizá sea la estrategia de manejo más empleada por los apicultores para resolver el problema de una colmena débil. La idea es reunir dos o más colonias flojas en una sola que, al sumar todos los recursos, mejore rápidamente.

Hay muchas técnicas para reunir colmenas, cualquiera de ellas es útil. En todo caso, se debe tener siempre en cuenta que, aunque se hayan reunido, siguen siendo colonias en dificultades. Si la debilidad procede de una reina vieja o desgastada, no se solucionará con la reunión, sino que, además, será necesario cambiar la reina en cuanto la colonia unificada se estabilice.

A veces, la mejor forma de actuar es reunir la colonia débil con otra zanganera, que aportará sus recursos alimenticios y sus pecoreadoras. Otras veces, si la debilidad se detecta entrada la primavera o incluso en verano, la mejor solución es reunir la colmena débil con un núcleo o con un enjambre. También un jabardo puede ayudar en esta forma de trabajar.

En cualquier caso, siempre se debe apoyar la reunión con alimento estimulante que anime a la reina a poner rápidamente. También será conveniente vigilar la evolución de la nueva colmena, prestando atención a su estado sanitario y verificando que ‘arranca’ con fuerza tras la unificación.

3 – Refuerzo de una colmena débil con panales de cría
Otra estrategia para combatir la debilidad de las colmenas consiste en reforzarlas con panales con cría. Esta técnica es efectiva, pero se debe utilizar con cuidado. En primer lugar, la cría que se aporte debe estar operculada. Por un lado, nacerá antes. Por otro, no se obligará a las abejas a alimentar toda esa cría: sencillamente, se contribuiría a debilitarla más.

A partir de ahí, se debe evaluar si la colonia débil tiene suficientes abejas para recibir esa cría operculada. Aunque consume menos recursos, es necesario mantenerla caliente, y si las abejas son tan pocas que no pueden cubrir los panales, simplemente esa cría fracasará. Por tanto, se deben aportar panales en función de la capacidad que tenga la colmena débil de asimilarlos.

Otro enfoque sería aportar panales de cría que, además, lleven abejas nodrizas. Esto se logra sacudiendo ligeramente los cuadros para que las pecoreadoras que puedan tener se queden en la colmena donante.

Abejas caminando sobre un panal de cría operculada, lista para aplicar la técnica de rasca la cría.
Abejas caminando sobre un panal de cría operculada. Foto: Rebeca Leaman.

Y, finalmente, un método de trabajo propuesto por Carmelo Salvachúa y Elena Robles pasa por contar con colmenas de apoyo e, incluso, colmenares de apoyo. Es decir, dedicar una parte de las colonias a servir de “banco” para el resto. A medida que hay colmenas débiles, se van reforzando con cría, abejas y reservas procedentes de esos colmenares de apoyo.

De nuevo, este manejo debe tener como complemento la aportación de alimento a la colonia reforzada (y, a veces, también a la que ha donado material vivo).

4 – Cambio de reina en colmenas débiles
Una de las causas más frecuentes para explicar la situación de las colmenas débiles es el deterioro de la reina. A medida que se hacen mayores, las reinas pierden capacidad de puesta y se van desgastando.

Lo normal es que las abejas pongan en marcha un proceso de sustitución de las reinas, generando nuevas princesas y matando a la vieja. Sin embargo, este procedimiento no siempre se da, por pura debilidad de la colonia. Otras veces, tarda tanto que se acentúa demasiado la situación de falta de vigor y puede que el relevo llegue demasiado tarde.

Por tanto, lo mejor es que el apicultor acelere el recambio forzándolo. La forma más simple es matar a la reina vieja y dejar que las abejas produzcan una nueva. Sin embargo, esto dará lugar a celdas reales de emergencia, que no siempre tienen la calidad deseada. Por eso, una vez orfanizada la colonia, la mejor solución es introducir una nueva reina, fecundada, virgen o en forma de celda real operculada. Así, se adelanta la presencia de una reina y se asegura su calidad.

Para determinar si el problema de la debilidad está en la reina, el apicultor atenderá a la cría. Las reinas desgastadas ya no ponen huevos de forma ordenada: saltean la cría, dejan zonas sin poner o simplemente ponen muy poco, en pequeños círculos o rodales de cría. Además, las reinas viejas suelen presentar daños: alas rotas, falta de pelo en el abdomen… Son signos de que la edad puede con ellas.

Jaula de transporte de reinas, preparada para insertarse en un núcleo. Apicultura y miel.
Una vez recogidas, las reinas se introducen en jaulas de transporte. Foto: Penn State, en Flickr.

En todo caso, el apicultor debe marcar sus reinas para controlar la edad. Sabiendo cuándo nacieron, es más fácil entender si el problema de la colonia tiene que ver con su desgaste. En términos generales, se recomienda sustituir las reinas cada dos años. De esta forma, una reina nacida en primavera de 2023 haría la campaña de ese año y la de 2024. Después, debería ser reemplazada en el otoño de 2024 o al principio de la primavera de 2025. Así, se garantiza que las colmenas tienen siempre reinas jóvenes, fuertes y de calidad.

5 – Recuperación de colmenas débiles con tácticas de alimentación
En la mayoría de los casos, las situaciones de debilidad se resuelven con aporte de alimento. Sin embargo, el apicultor debe tener claro qué tipo de alimentación requiere cada momento del año y cada situación.

Otoño. La alimentación en otoño puede ser de dos tipos. De estímulo (líquida) al principio del otoño, para generar mucha población de cara al invierno, o para superar procesos como el rascado de la cría en la lucha contra la varroa. Y sólida, ya más entrado el otoño, para generar reservas que permitan a las abejas superar el invierno con más garantía.

Invierno. En la parte más dura del invierno, la mejor alimentación posible es la miel. Para reforzar una colonia débil en invierno, nada como rodear el bolo de abejas con dos panales bien cargados de miel. Si no se dispone de ella, se puede optar por soluciones como el candi o los preparados alimenticios sólidos (pastas) que ofrecen las casas de material apícola. Después, a medida que se acerca la primavera, la forma de alimentar será utilizando tortas ricas en proteínas. Eso reforzará a la colonia para encarar el inicio de la campaña.
Primavera. En esta época, la alimentación será líquida y consistirá en jarabes azucarados que simulen la entrada de néctar. Generalmente, se administran con alimentadores y, además de darle energía a la colmena, animará a la reina a poner más.

bolsa de alimento sobre panales de una colmena
Una bolsa de plástico con alimento sólido. Foto: Ajr595,. en Flickr.

Cambiar la cera. La cera vieja, ennegrecida por el uso, es un vector de enfermedades y problemas. Se aconseja cambiar un 30 por ciento de los panales cada año por láminas de cera estampada. Se evitará así que la cera acumule hongos, restos de tratamientos médicos y otros patógenos.

Reducir espacio. Una forma muy frecuente de ayudar a una colmena débil es reducir el espacio en su interior. Los apicultores suelen utilizar los llamados “ponchos”. Son trozos de plástico con los que envuelven por arriba y por un lado los panales que tienen abejas y reservas, aislándolos del resto y reduciendo así el espacio en la colmena. También se pueden utilizar divisores de poliespán u otros materiales. Al reducir el espacio, la colonia tiene que calentar menos volumen de aire y consume mucho menos, con lo que se recupera mejor.

Reparar colmenas. Las colmenas rotas, mal aisladas, húmedas o enmohecidas pueden hacer que la colonia pierda calor, o que entren roedores u otros animales que se coman las reservas. Hay que mantener siempre las cajas en buen estado.

una colmena muerta, resultado de las colmenas débiles
Imagen de una colmena muerta. Foto: BBC, en Flickr.

Como se puede ver, son muchas las razones para que un apicultor se encuentre con colmenas débiles. Lo más importante es que sepa identificar la causa de esa falta de vigor y que pueda adoptar las medidas idóneas para corregirla.

6 – Bibliografia empleada
Biri, Melchiorre & Prats, Carmen (1988) El gran libro de las abejas. Barcelona: Editorial de Vecchi.

Jean Prost, Pierre (2007) Apicultura. Conocimiento de la abeja. Manejo de la colmena. Barcelona: Editorial Mundi Prensa.

Lasanta, Eugenio. Apicultura práctica tradicional y moderna: La esencia en el hexágono. Madrid: Liber Factory.

Philippe, Jean-Marie (2008) Guía del apicultor. Utilizable en todas las regiones apícolas del mundo. Barcelona, Omega.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2012) Iniciación a la apicultura. Tecnología y calendario. Madrid: Editorial Mundi Prensa.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2007) Gestión zootécnica del vigor de las colonias de abejas. Bilbao: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Robles, Elena & Salvachúa, Carmelo (2003) Manual de apicultura práctica. A Coruña: Sector apícola galego.

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Vamos a explicar la diferencia entre un concepto y otro que debemos tener muy en cuenta a la hora de elaborar el plan de abonado, así conseguiremos una fertilización eficiente y una nutrición óptima para la planta.

La FERTILIZACIÓN consiste en proporcionar a la planta los fertilizantes (sólidos o líquidos) que se han seleccionado y preparado previamente.

La NUTRICIÓN es el proceso para obtener los nutrientes que hay en los fertilizantes una vez que han sido aplicados al medio donde se desarrolla las plantas, para que una vez absorbidos, puedan crecer y producir adecuadamente.

fertilización

Fertilización y Nutrición vegetal son dos conceptos muy relacionados pero distintos:

Una planta puede estar sobradamente fertilizada si se ha aportado suficiente cantidad de fertilizante, pero puede estar mal nutrida si con esos fertilizantes no puede tomar los nutrientes que necesita para poder desarrollarse y producir correctamente.

Por tanto, a la hora de planificar el abonado no debemos pensar en qué producto vamos a aplicar al suelo, sino en los nutrientes que queremos aportar a nuestros cultivos. Si las plantas reciben los nutrientes necesarios mediante el aporte de fertilizantes, estarán sanas y en condiciones de producir.

Utilizaremos una analogía entre el cuerpo humano y las plantas. La alimentación (al igual que fertilización) sería el acto de comer (alimentarse). A pesar de estar muy bien comidos o alimentados, en caso de utilizar alimentos de mala calidad o no ingerirlos en el momento adecuado, podríamos estar mal nutridos. En el caso de la fertilización de los cultivos, podemos fertilizar mucho (en exceso) pero si estos fertilizantes no se aportan en el momento oportuno, o el tipo de suelo interfiere con los fertilizantes aportados de forma inapropiada o interactúan otros factores exógenos, la planta puede tener una mala nutrición.

nutrición vegetal

La fertilización es una práctica que conlleva el aporte de fertilizantes para una correcta nutrición del cultivo, es decir, una herramienta de la nutrición vegetal. Un cultivo puede fertilizarse con altas cantidades de fertilizantes y sin embargo no estar bien nutrido (de hecho, es lo que sucede en muchos casos). La fertilización es la acción de aplicar fertilizantes, en cambio la nutrición es un concepto más amplio, que abarca al anterior, pero que tiene en cuenta todos los factores que influyen sobre el balance de nutrientes minerales que realmente necesita la planta para su crecimiento, desarrollo y producción de granos. Por lo tanto, se usa a la fertilización, entre otras prácticas, para nutrir a los cultivos.

Una correcta fertilización es el aporte correcto de fertilizantes en el momento oportuno, que tiene como consecuencia una buena nutrición de los cultivos. Para realizar una correcta fertilización y en consecuencia una buena nutrición, es necesario conocer la demanda de nutrientes de los cultivos, el momento de aportar los fertilizantes y conocer los parámetros exógenos, es decir, aquellos que influyen en la correcta asimilación de los fertilizantes (tipo de suelo, sistema de riego, características del agua de riego, etc).

Si quieres fertilizar correctamente y que tus cultivos tengan una nutrición óptima te recomendamos que utilices ORCELIS FITOCONTROL, donde podrás conocer las necesidades nutritivas de tus cultivos y cómo planificar una fertilización adecuada de una manera rápida y sencilla.

Por:

Marco A. Oltra Cámara, Doctor Ingeniero Agrónomo, profesor en la Universidad de Alicante y experto en fertirrigación.

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