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Además del fuego y el calor, la congelación es otra de las formas ancestrales de conservación de los alimentos. Detiene la proliferación de muchos de los microorganismos responsables del deterioro de los alimentos (aunque no siempre los elimina, solo los paraliza). Es perfecta para el pescado, porque elimina el anisakis (para ello se necesita congelar la pieza a –20 ºC o menos durante cinco días), o para el pulpo, porque rompe sus fibras y lo ablanda. Sin embargo, esta técnica resulta demoledora, por ejemplo, con frutas como las fresas, que pierden su textura y consistencia al volver a la temperatura ambiente. Nuevos sistemas pretenden encontrar solución.

De la congelación a la ultracongelación

¿Por qué se ablandan los vegetales congelados? Al aplicar temperaturas bajo cero, muchas frutas y verduras rompen sus estructuras celulares con la aparición de los cristales de hielo, lo que hace que pierdan su textura crujiente y se reblandezcan.

Esta técnica ha evolucionado hacia la ultracongelación, que reduce la formación de microcristales de hielo, haciendo que las carnes o los pescados congelados mantengan una calidad óptima al descongelarse. Cuanto menos hielo haya dentro de las células, menos probabilidades de que se rompan las paredes celulares y dejen los alimentos blandos.

El proceso de ultracongelación se lleva a cabo en tanques con nitrógeno líquido o dióxido de carbono a 40 grados bajo cero. Posteriormente, se sube la temperatura hasta los -18/-22 grados que encontramos en el supermercado y que mantendremos en el congelador de casa.

La técnica da resultados excelentes con los alimentos que tienen cantidades medias de agua, como carnes y pescados, incluso para las verduras de cocción —judías verdes, coliflor, zanahorias o menestras— y las frutas troceadas. Pero no termina de convencer para los vegetales en crudo, porque no quedan suficientemente crujientes.

Descongelar también es un desafío

Otro problema al que se enfrentan las bolsas de congelados es que, al descongelarse, los alimentos se deterioran mucho más rápido que el producto refrigerado. Esto se explica porque los microorganismos patógenos se reactivan y se reproducen con más facilidad gracias los líquidos del descongelado. Por eso, se desaconseja el recongelado.

La empresa Carburos Metálicos ha desarrollado la tecnología Freshline Superfresh, una combinación de congelación criogénica con envasado en atmósfera protectora. De esta forma los alimentos descongelados duran más. Y una buena noticia para el consumidor final: se podrían volver a congelar, siempre que la bolsa no se haya abierto y el primer descongelado se haya realizado en las condiciones adecuadas. Este sistema, no obstante, está aún pendiente de patente.

Cómo lograr sandía y tomate crujientes
se puede congelar tomate
Imagen: Klaus Hausmann

La empresa andorrana Nice Tech ha ido un paso más allá con un sistema patentado de congelado para productos hortofrutícolas que no emplea elementos químicos y no genera microcristales de hielo. De esta forma, se mantiene intacta la estructura de las células al congelarse y no se añaden elementos externos que pudieran modificar el sabor o la textura crujiente de los vegetales tras la descongelación.

Por ahora, sus clientes son cooperativas de agricultores o restaurantes a los que proveen de tomate en rodajas para las hamburguesas, aguacate en tacos para las ensaladas o sandía troceada para brochetas de frutas que pueden aguantar hasta tres años en el congelador. En España se han asociado a La Unión, una cooperativa de agricultores almeriense con la que han creado una gama de frutas y hortalizas congeladas. Comercializan pepinos, tomates, pimientos, melón y aguacate troceados y congelados.

Esta técnica permite aprovechar al máximo los años de buenas cosechas congelando aquello que no se va a vender de forma inmediata antes de que se eche a perder. La capacidad de congelación de esta planta hace posible, incluso, asumir encargos externos. Durante la erupción del volcán de La Palma, muchos plátanos afectados exteriormente por la ceniza y descartados para su venta en supermercados se trasladaron a su planta de El Ejido. Allí se trocearon y congelaron. De esta forma se evitaba el desperdicio alimentario que habría supuesto dejar que se pudrieran por falta de compradores. En este caso, su destino final serán comedores sociales.

Fuente: consumereroski.com

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Incluir frutas y verduras en la dieta es algo saludable e indispensable para gozar de buena salud. Por ello, es claro que este tipo de alimentos tienen muchas propiedades que benefician nuestro organismo, mejoran nuestras defensas y nos previenen de muchas enfermedades. Sin embargo, antes de llevarlos a casa, ambos alimentos son susceptibles de contaminarse con muchos patógenos que afectan nuestra salud, no sólo por el hecho de estar expuestos directamente a los agentes de nuestro entorno, sino que también en el proceso de siembra y cultivo, donde son sometidos a fumigaciones con pesticidas altamente contaminantes.

Por lo general las frutas y verduras se consumen crudas y esto implica un mayor riesgo para la salud, es por eso que resulta muy importante aprender a lavar y desinfectar muy bien este tipo de alimentos, con el fin de disminuir notablemente el riesgo de sus diferentes contaminantes, que pueden estar presentes por la suciedad, el proceso de almacenaje, el transporte y, como decíamos anteriormente, el uso de químicos y pesticidas con los que son cultivados. ¿Quieres aprender a lavar correctamente las verduras y frutas? 

  1. En primer lugar debes tener en cuenta que lo mejor que puedes hacer para lavar tus frutas y verduras, es hacerlo antes de partirlas o pelarlas. Cuando lavas la fruta o verdura entera, evitas que los patógenos que hay sobre la corteza, se trasladen hasta el interior del alimento. Esto lo puedes hacer independientemente de que la vayas a consumir o no, con cáscara.
  2. También debes asear muy bien tus manos antes de manipular cualquier tipo de verduras y frutas. La higiene personal también jugará un papel muy importante en la no contaminación de este tipo de alimentos.
  3. Al seleccionar las frutas y verduras que vas a lavar, las debes poner al menos dos minutos bajo el grifo, o bien, puedes ponerlas en un recipiente con agua para ahorrar agua. Si tienen muchos excesos de suciedad, puedes ayudarte utilizando un cepillo o esponja limpia y libre de jabones.
  4. Es recomendado eliminar las hojas externas de algunas frutas y verduras, ya que pueden estar contaminados.
  5. Para desinfectar las frutas y verduras, hay varios trucos caseros que puedes tener en cuenta, ya que utilizan productos antibacteriales, capaces de combatir las bacterias en estos productos y disminuyendo el riesgo que tienen sus patógenos contaminantes.
  6. Después de seguir estos pasos, es importante también limpiar muy bien los utensilios de cocina a utilizar, para evitar que el alimento se contamine mientras se manipula en la cocina.

¿Cómo desinfectar las verduras y frutas?

Cuando ya hayas lavado tus frutas y verduras, y preferiblemente antes de cortarlas, lo ideal es desinfectarlas completamente, con algunos tips caseros muy efectivos.

Bicarbonato de sodio

Este producto es muy económico, fácil de encontrar y, por lo general, lo incluimos en la canasta familiar, ya sea con fines culinarios o para uno que otro problema de salud. Otra de sus virtudes es limpiar y desinfectar efectivamente, es por eso que lo podemos utilizar para darle una correcta limpieza a las frutas y verduras.

¿Cómo hacerlo?

Diluir una cucharada sopera de bicarbonato de sodio en un litro de agua, poner las verduras y/o frutas en remojo por 10 minutos y listo.

Vinagre

El vinagre es otro de los desinfectantes naturales más poderosos que podemos encontrar, pues elimina todo tipo de bacterias al ser antimicrobiano. Al igual que el bicarbonato, es un producto muy económico y que encontramos en la canasta familiar. Lo mejor de todo es que es bueno para la salud y no tiene componentes tóxicos.

¿Cómo hacerlo?

Diluir un vaso de vinagre en un litro de agua, posteriormente remojar las frutas durante 10 minutos u optar por rociar la mezcla con un spray antes de usar el alimento en las preparaciones de la cocina.

Limón

El limón es un alimento conocido por sus propiedades desinfectantes y antibacteriales, que se deben principalmente al ácido cítrico. Este alimento combinado con un poco de vinagre, hace un desinfectante natural, ideal para eliminar cualquier patógeno de tus frutas y verduras.

¿Cómo hacerlo?

En un recipiente mezcla muy bien partes iguales de agua, limón y vinagre. Posteriormente coloca a remojar las frutas y/o verduras a utilizar, dejando actuar por 10 minutos, para luego enjuagar, secar con una toalla limpia y posteriormente utilizar.

Evita una contaminación de E.coli y Salmonella en tus cultivos de lechuga y espinaca

Espinacas y lechugas son cultivos sujetos a contaminación periódica de E. coli y Salmonella. A continuación, expertos de la Universidad de California comparten su experiencia y lecciones aprendidas al examinar la ecología y la biología de estos peligrosos patógenos bajo ambientes de producción.

P1: Si hay agua o materia orgánica contaminada con bacterias en el campo de cultivo durante la siembra, las plántulas que están germinando ¿se infestarán? ¿Terminarán las bacterias en los productos cosechados?

En una prueba de campo, cepas de E. coli aplicadas en forma de aerosol base agua (para simular servicios de riego), así como cepas que se mezclaron con arena y fueron colocadas en bolsas de malla (simulando fuentes de contaminación), no sobrevivieron en suelo durante largos periodos de tiempo en condiciones de cultivo comercial. No se recuperó el inóculo del aerosol ni el de las bolsas mediante cultivo directo en cajas Petri; trabajamos con plantas de lechuga y espinaca que crecían en suelo inoculado, o cerca del inóculo en las bolsas.

P2: Las bacterias patógenas que afectan al ser humano ¿se “internan” en cultivos hortícolas de hoja grande que crecen bajo condiciones reales de campo?

“Internalización” es el fenómeno mediante el cual las raíces de las plantas absorben microorganismos y los transportan hacia las hojas y tallos aéreos.

Algunos estudios realizados en laboratorio y cámaras de crecimiento indican que las hortalizas de hoja grande pueden absorber E. coli de esta manera, contaminando hojas que podrían llegar a ser consumidas por el ser humano.

Establecimos pruebas en una operación comercial para investigar la internalización bajo condiciones de campo. Cuando se inocularon varias cepas genéricas de E. coli en las raíces de espinacas utilizando el sistema de cintilla riego por goteo, el follaje sobre la superficie del suelo no arrojó resultados positivos a E. coli con métodos de siembra directa.

La esterilización superficial de las plantas con cloruro de mercurio seguida por el cultivo enriquecido, dio como resultado una de cada 80 plantas con resultados positivos para las cepas genéricas de E. coli. Con base en este experimento, creemos que E. coli no se interna en las hortalizas de hoja larga que se cultivan bajo condiciones de campo.

P3: Dado que las bacterias pueden sobrevivir en los residuos de cultivos, ¿qué se puede hacer en el campo para mejorar la degradación y reducir el número de bacterias?

Se realizaron otros estudios para determinar si las prácticas de producción podían incrementar la muerte y reducir el número de los patógenos que vivían en los residuos de cultivos de lechuga y espinaca.

Simulamos la contaminación de la lechuga al inocular cultivos maduros de operaciones comerciales con cepas genéricas de E. coli y Salmonella. Las parcelas con lechuga fueron tratadas de manera diferenciada por medio del uso de la podadora, el rodillo de anillos, o al no tocar los cultivos contaminados.

Después de un periodo de retención, los cultivos contaminados fueron mezclados en el suelo por medio del disco. Un conjunto de parcelas que incluían todos los tratamientos de suelo recibió un tratamiento de riego durante una semana después del discado.

La supervivencia de E. coli y Salmonella fue monitoreada al muestrear el suelo y los residuos de cultivos desde el día de la incorporación y luego a los 1, 6, 11, 20 y 48 días después de la incorporación.

Después de 21 días, se plantó un segundo cultivo de lechugas en las parcelas originales y las plantas fueron muestreadas en la etapa de entresacado (27 días después de la emergencia), a fin de evaluar la transferencia de las cepas inoculadas a este cultivo que se había vuelto a sembrar.

Después de la incorporación del primer cultivo, las bacterias objetivo fueron cuantificables sólo en unas cuantas parcelas, durante la primera fecha de muestreo; sin embargo, fueron recuperadas en las pruebas tomadas en fechas posteriores a los 48 días después de la inoculación.

Ninguna planta de lechuga del cultivo secundario en ninguna de las parcelas arrojó resultados positivos a E. coli.

Fuente: mejorconsalud.com

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Según una investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la Universidad de Aston (Reino Unido), cuyos resultados han sido publicados en la revista científica British Journal Of Nutrition, las personas que comen fruta con frecuencia son más propensas a manifestar un mayor bienestar mental positivo y tienen menos probabilidades de presentar síntomas de depresión que las que no lo hacen. Es más, el equipo también descubrió que las personas que comen aperitivos salados, como las patatas fritas, que tienen pocos nutrientes, son más propensas a tener mayores niveles de ansiedad.

Entre sus hallazgos, también descubrieron que la frecuencia con la que se come la fruta es más importante para la salud psicológica que la cantidad total que se consume durante una semana típica.

Menos “lapsos mentales cotidianos”
En contraste, las personas que consumían con frecuencia alimentos salados pobres en nutrientes eran más propensas a sufrir “lapsos mentales cotidianos” (conocidos como fallos cognitivos subjetivos) y a informar de un menor bienestar mental. Además, un mayor número de lapsus se asoció con un mayor número de síntomas de ansiedad, estrés y depresión, y con una menor puntuación de bienestar mental.

“Se sabe muy poco sobre cómo la dieta puede afectar a la salud mental y al bienestar, y aunque aquí no examinamos directamente la causalidad, nuestros resultados podrían sugerir que picar con frecuencia alimentos salados pobres en nutrientes puede aumentar los lapsos mentales cotidianos, lo que a su vez reduce la salud psicológica”, explica la autora principal, la estudiante de doctorado Nicola-Jayne Tuck.

Fuente: abc.com.py

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Un estudio reciente en humanos publicado en la revista científica Antioxidants descubrió que consumir uvas protege contra el daño de los rayos ultravioleta (UV) en la piel.¹ Los sujetos del estudio mostraron una mayor resistencia a las quemaduras solares después de consumir unos 500 g de uvas todos los días durante dos semanas. Además, los sujetos que mostraban resistencia a los rayos UV demostraron perfiles microbiómicos y metabolómicos únicos que sugerían una correlación entre el intestino y la piel. Se cree que los componentes naturales conocidos como polifenoles que se encuentran en las uvas son los responsables de estos efectos beneficiosos.

Este estudio refuerza la investigación previa en esta área. En esta investigación con 29 voluntarios humanos, los investigadores examinaron el impacto de consumir polvo de uva entera, equivalente a 500 g de uvas por día, durante 14 días contra el daño solar causado por la luz ultravioleta. La respuesta de la piel de los sujetos a la luz ultravioleta se midió antes y después de consumir uvas durante dos semanas, determinando la dosis umbral de radiación ultravioleta que indujo el enrojecimiento visible después de 24 horas: la dosis mínima de eritema (MED). Además, se llevó a cabo un análisis metabolómico del microbioma intestinal, muestras de sangre y orina.

Un tercio de los sujetos demostraron resistencia a los rayos UV después del consumo de uvas y estos mismos sujetos mostraron diferencias significativas en el microbioma y el metaboloma en comparación con los que no respondieron. Los mismos tres metabolitos urinarios estaban deprimidos en el grupo resistente a los rayos UV. Un metabolito en particular (2′-desoxirribosa) es un fuerte indicador de fotodaño reducido y sugiere perfiles genéticos únicos de relevancia para la medicina.

Tres de los sujetos resistentes a los rayos UV mostraron una respuesta duradera en la que se mantuvo la protección UV después de volver a no consumir uvas durante cuatro semanas más. Esto sugiere que un segmento de la población es capaz de resistir las quemaduras solares tras el consumo de uvas y que existe una correlación entre el intestino-piel y la resistencia a los rayos UV.

Más de 3 millones de estadounidenses se ven afectados por cáncer de piel cada año, en gran parte como resultado de la exposición a la luz solar. Se estima que uno de cada cinco estadounidenses desarrollará cáncer de piel a la edad de 70 años.² La mayoría de los casos de cáncer de piel están asociados con la exposición a la radiación ultravioleta del sol: alrededor del 90 por ciento de los cánceres de piel no melanoma y el 86 por ciento de los melanomas, respectivamente.

John Pezzuto, autor principal del artículo y profesor y decano de la Universidad de Western New England en Springfield, Massachusetts, señala: “’Que tu comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida’ se remonta a la época de Hipócrates. Ahora, después de 2.500 años, como lo demuestra este estudio en humanos realizado con uvas, todavía estamos aprendiendo la realidad de esta declaración”.

 

¹Pezzuto, J.M; Dave, A.; Park, E.-J.; Beyoglu, D.; Idle, J.R. Short-Term Grape Consumption Diminishes UV-Induced Skin Erythema. Antioxidants 2022, 11,2372. 
²Skin Cancer Facts and Statistics. Skin Cancer Foundation website 

Foto: Dreamstime

Fuente:

Nick Nakashian
Grapes from California

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Apoyados con 250.000 libras de financiación, los médicos de cabecera de los distritos londinenses han empezado a recetar frutas y verduras a sus pacientes.

Las autoridades locales de Tower Hamlets y Lambeth y una organización benéfica local, que aportan los fondos, evaluarán si esta iniciativa piloto ayuda a combatir las enfermedades relacionadas con la dieta y la inseguridad alimentaria.

A los participantes (122 residentes) en el proyecto piloto se les recetarán, a lo largo de un año, vales de entre 6 y 8 libras a la semana, añadiendo 2 libras más a la semana para que cada miembro de la familia los gaste en comercios locales.

Si el proyecto piloto se considera un éxito, podría extenderse a todo el Reino Unido, siempre en función de la financiación disponible.

Fuente: www.pulsetoday.co.uk

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