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Es algo de lo que nunca hemos hablado en Agromática y yo creo que ya va siendo hora. La agricultura de precisión es una rama de la agricultura que está en boca de todos. Sensores, satélites, datos en tiempo real, monitorización, big data, teledetección, drones, GPS, software SIG, imágenes multiespectrales, mapeo de suelos, índices agrónomicos… todo un mundo tecnológico al servicio de un sector, que posiblemente sea de los más lentos a la hora de implantar estos sistemas. Y la gran pregunta es: ¿Merece la pena? El tiempo lo dirá. De momento hagamos una breve introducción.

La precisión llega (al fin) a la agricultura
Todos los sectores productivos llevan años a la vanguardia de las nuevas tecnologías. El sector de la automoción, la industria alimentaria, la medicina, hace uso de las famosas TIC (tecnología de la información y la comunicación) para sacar mejores rendimientos, mejorar sus productos, ahorrar costes, reducir emisiones, salvar vidas (medicina)… Sin embargo, la agricultura, desde el salto a la maquinaria agrícola autopropulsada por motor de combustión, no había vivido una revolución tecnológica hasta el S.XXI con la agricultura de precisión.

¿Qué es agricultura de precisión?
Una definición extensa que se me ocurre sobre agricultura de precisión sería: Agricultura que hace uso de las TIC para la gestión de los cultivos obteniendo una gran cantidad de variables agronómicas que permitan un análisis más preciso de la situación del cultivo con el fin de optimizar al máximo los recursos, ahorrar costes, dosificar con gran precisión las aplicaciones de insumos (agua, fertilizantes, fitosanitarios…), sacar el máximo rendimiento y contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.

Quizá las haya más cortas, precisas y más o menos acertadas, pero así es como la entendemos en este blog. En resumen: es poner la tecnología de la información al servicio de agricultura para mejorarla, punto final.

¿Dónde está la barrera entre agricultura «convencional» y la llamada agricultura de precisión?
No resulta muy complicado hacer esta distinción. Como se ha mencionado un par de párrafos más arriba, una de las revoluciones tecnológicas del S.XX en este sector fue la maquinaria autopropulsada por el motor de combustión. Desde el primigenio tractor hasta las máquinas recolectoras más vanguardistas de hoy en día, no ha habido muchos más cambios —entiéndase cambios como algo de calado global; hablamos de revolución, no de evolución.

¿Podríamos decir que agricultura de precisión es tener una estación meteorológica en un cultivo, o usar la información de las ya existentes para analizar patrones de clima en nuestra parcela y actuar en consecuencia? En cierta manera sí, solo en cierta manera, y aunque esto se lleva haciendo mucho tiempo, nunca se llamó agricultura de precisión. El término ha cobrado más sentido cuando se han ido añadiendo una gran cantidad de capas de información, obtenidas de diversas fuentes. Además, haciendo uso de esas capas, se consigue que «el laboreo» se haga en consecuencia a esa información. Me explico:

Si mediante una imagen de satélite, sacando algún índice agronómico de su cámara multiespectral, conseguimos saber las necesidades de fertilización de un cultivo, ya no solo a nivel global, sino a nivel mucho más concreto, podremos aplicar una dosis de fertilizante variable según esos datos y ahorrar muuuuucho dinero en algo tan caro como un fertilizante. Esto sería una primera fase de la agricultura de precisión: La toma de datos, su análisis y la interpretación de los mismos.

Índice NDVI de un cultivo
Resulta evidente que estos resultados en forma de mapa de necesidades de fertilización deben ser interpretados por un software que lleve nuestra dosificadora para saber en cada momento, cuánto fertilizante echar según ese mapa. Todo ello guiado por GPS. Ahí ya, estamos consiguiendo la cuadratura del círculo y eso ya es agricultura de precisión seria. Esta fase sería una segunda fase: Toma de decisiones y ejecución en función de la primera fase .

Hay muchos más ejemplos pero hoy no es el día de entrar en ellos. Queremos dar una breve pincelada de todo esto para, en un futuro no muy lejano, meternos más en materia. A continuación comentaremos algunas de las técnicas que se aplican. En otros artículos posteriores nos meteremos a fondo en cada una de ellas.

¿Qué tecnologías hay?
Maquinaria de conducción autónoma guiada por GPS
En el ejemplo anterior es una de las tecnologías aplicadas al servicio de la agricultura, maquinaria que es capaz de cubrir una parcela según un plan preestablecido por el agricultor. El conductor, una vez en la parcela, sólo tiene que vigilar la telemetría del proceso para que todo vaya según el plan establecido. Y sí, hablo de telemetría, como en la Fórmula 1, la agricultura también tiene de eso hoy en día.

Imágenes de satélite y de drones
Las imágenes de satélite y de drones, son imágenes captadas por cámaras un poco especiales que sacan fotografías aéreas de los cultivos en espectros no visibles para el ojo humano, como el infrarrojo. Con los datos obtenidos de estas cámaras podemos conocer, por ejemplo, el estrés hídrico o el vigor de un cultivo y a partir de ahí tomar las decisiones pertinentes.

agricultura de precisiónLos hay de iniciativa pública como Landsat (NASA), los actuales Sentinel (ESA) y privados (Quickbird, Deimos, Wordlview…). Actualmente los de mayor resolución son privados y la adquisición de imágenes es cara. De todas formas, la Agencia Espacial Europea (ESA) ha lanzado este año 2 satélites multiespectrales de bastante resolución, con bastante aplicación en la agricultura de precisión, pudiendo llegar a una resolución de 10m/pixel que resulta más que suficiente para analizar ciertos cultivos, cereales por ejemplo. La adquisición de imágenes de Sentinel es totalmente gratuita.

Una curiosidad al margen de la agricultura de precisión

Nos creemos que tenemos unos pocos satélites volando alrededor del globo (el METEOSAT, los del GPS, los de Google Earth y pocos más verdad?) Aquí te dejo un enlace a una web para que veas la cantidad de satélites y restos de cohete y basura espacial orbitando alrededor del globo que está acumulando la humanidad. ¡Es impresionante!

El mundo del drone está despertando y va cogiendo fuerza. Son muy útiles para un montón de disciplinas y la agricultura no se queda corta. Drones con cámaras multiespectrales, térmicas, LiDAR… que nos permiten una precisión que por ahora es imposible que un satélite nos pueda dar. Además no tenemos el efecto de las nubes ni hay que hacer tantas correcciones como en la foto de satélite (por la distancia y las interferencias de la atmósfera en la imagen). A misma resolución son más baratos que un satélite privado y nos aseguramos siempre la máxima calidad de imagen. Los últimos drones son capaces de cubrir más de un centenar de hectáreas en un solo vuelo.

Sensorización en parcela
en realidad son estaciones meteorológicas (algo menos precisas que las que se utilizan para climatología) pero más baratas y específicas según nuestras necesidades. Sensores de humedad ambiental, temperatura ambiental, humedad y temperatura a distintos niveles de profundidad del suelo, pluviometría, dirección y velocidad del viento, radiación solar, humectación foliar, dendrómetros… un sin fin de parámetros que se pueden medir y almacenar en memorias que se vuelcan y sirven para estudiar estados del cultivo y su relación con variables agronómicas del cultivo, plagas, etc. Este tipo de información es muy útil para hacer predicciones de aparición de plagas, predicciones de estados fenológicos… ¿os acordáis del artículo de la integral térmica?; pues tiene mucho que ver.

Mapeo de suelo
Otra de las capas de información que podemos conseguir mediante una maquinaria específica. Este dispositivo se pasea por nuestra parcela y nos dice una gran cantidad de parámetros del suelo. El análisis de un suelo agrícola en laboratorio es caro y además son datos extraídos de un muestreo puntual en distintos puntos de parcela. Pero un suelo es mucho más complejo y cambiante de lo que parece y podemos tener mucha diferencia a 20 metros de distancia. Con estos mapas de suelo, tenemos información continua de toda la parcela con parámetros como pH, conductividad eléctrica, textura, macronutrientes principales (NPK).

agricultura de precisión sonda de suelo
Big Data
La computación en la nube, el análisis de Gigabytes e incluso Terabytes de datos. Todos estos datos que recogemos de los diferentes sensores, imágenes, cuadernos de campo. Toda, absolutamente toda la información es útil, y sobre todo si es mucha la cantidad, ya que algoritmos estadísitcos más y menos complejos son capaces de sacar patrones de comportamiento que nos ayudan a tomar decisiones acertadas en cuanto a: momento y dosis de aplicación de fertilizantes y fitosanitarios, predicciones de cosecha, predicción de heladas, necesidades de riego en tiempo real e incluso accionamiento del riego automático en función de todos estos análisis… todo un mundo.

¿Es una panacea tal y como nos la están vendiendo?
Pues como todo, tiene su aplicación a muchos niveles. Cada tipo de tecnología (mapeo de suelo, drones, sensores…) dan diferentes capas de información que pueden sernos más o menos útiles dependiendo de nuestro objetivo, tamaño y tipo de cultivo y necesidades de optimización. Es una nueva agricultura mucho más tecnificada y desde luego traerá mejoras, ahorros al agricultor y un beneficio global que es una agricultura más sotenible. Esta agricultura está pensada para medianas y grandes superficies, donde la optimización de recursos tiene un papel más que fundamental.

¿Podemos aplicar la agricultura de precisión a nuestro huerto o jardín?
Ajá! Como sabemos que muchos de nuestros lectores tienen pequeños huertos de autoconsumo, esta es una gran pregunta que tiene una ambigua respuesta. La primera es NO. No vamos a pasar un vuelo de drone por nuestra huerta, ni haremos un mapeo de suelo de una parcela de unos pocos cientos de metros cuadrados.

agricultura de precisión sensor de lluviaLa otra respuesta es SI!, por supesto podemos sensorizar ligeramente un jardín o un huerto y eso sí podría ser introducir un poco de precisión en el manejo de nuestros cultivos o plantas ornamentales. Os ponemos un pequeño ejemplo:

Riego con aspersores en jardín y goteo en el huerto, gobernado por un programador de riego que lleva una sonda de humedad o sensor de lluvia y sólo regará días después de haber llovido o cuando la humedad del suelo caiga por debajo de un límite. ¡Ahí tienes agricultura de precisión en tu pequeño jardín!

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Un cultivo pasa por varias etapas de crecimiento, donde el resultado final es la cosecha y recogida de frutos. Sin embargo, para obtener un rendimiento adecuado y una calidad óptima de dicha cosecha, hace falta algunas cosas que todo agricultor debe saber. Una de ellas es el aporte de potasio que, como vamos a ver ahora, se puede hacer con sulfato de potasio.

Una práctica habitual de uso del potasio (y en este caso concreto, del sulfato de potasio) es utilizarlo para madurar y mejorar la calidad de los frutos.

El potasio lo encontramos en el suelo a partir de silicatos, cuyo origen lo tenemos que asignar a las rocas y minerales magmáticas como micas y feldespatos. Sin embargo, para no entrar en todo este tema que realmente no interesa tanto, básicamente mencionamos cómo encontramos el potasio en el suelo, desde el punto de vista de rendimiento.

Potasio directamente asimilable: va fijado en la superficie de las arcillas y en el complejo arcillo-húmico, que más de una vez hemos comentado en Agromática.
Potasio interlaminar: esta forma se encuentra entre las distintas láminas de la arcilla y le cuesta mucho a la raíz asimilar el potasio que se puede encontrar en ella. Sin embargo, está ahí.
Potasio en fracción mineral: es una fracción del total que podemos encontrar en el suelo no disponible para la planta. A partir de fenómenos como la meteorización o la acción degradativa de bacterías, se puede liberar muy lentamente y ser absorbido por la planta.
Decir, todo cabe, que el potasio directamente asimilable sólo forma el 0,1 o 0,15% del total de este elemento que podemos encontrar en el suelo.

sulfato de potasio en el suelo
La función del potasio en la planta
La función que ejerce el potasio sobre los cultivos es, por ser genérico, de tipo fisico-químico.

Se encarga de estimular el contenido en agua de las células, por lo que este hecho está muy relacionado con el engorde y calidad del fruto. También ejerce un efecto de control sobre la permeabilidad de dichas membranas celulares. Menor pérdida de agua se traduce en mayor conservación de frutas y hortalizas.

También contribuye a aportar resistencia a las plantas frente al frío, pues regula la concentración salina de los jugos celulares.

El potasio y el nitrógeno son buenos amigos, por lo que un plan de abonado rico en potasio favorecerá la absorción de nitrógeno.

Potasio efectivo = nitrógeno efectivo

Igualmente, con la sequía ocurre lo mismo. Como el potasio se encarga de reducir la velocidad de transpiración de la planta, en momentos de sequía tendrá más resistencia y será capaz de aguantar estoicamente en situaciones de estrés ambiental.

Y, por supuesto, el potasio ejerce un papel importantísimo en la elaboración de azúcares. Eso que hacen que las chirimoyas del chirimoyo estén tan dulces o la sandía tan jugosa. Por cierto, si después de lo que hemos dicho te apetece plantar sandías, no tienes más que seguir las recomendaciones de su cultivo. 🙂

Niña comiendo sandía con sulfato de potasio
Abonado de maduración en melón y sandía
Cuando llega la época de maduración en melón y sandía, una táctica común que utilizan muchos agricultores es utilizar el sulfato potásico para aumentar la conductividad y conseguir una mayor producción de azúcares.

El sulfato potásico aporta casi 900 mS/cm por cada medio gramo solubilizado en 1 litro de agua. O lo que es lo mismo, medio kilo por cada 1000 litros de agua.

[alert style=»red»]1 gramo/litro de de sulfato potásico aporta 1,8 mS/cm de conductividad [/alert]
Al elevar la conductividad con este fertilizante, también se incrementa la resistencia a absorber agua por parte de la planta, por lo que se reduce la probabilidad de que los frutos se rajen.

Aunque este rajado no está directamente ligado con la capacidad de absorber agua (puesto que en condiciones normales las paredes de los frutos pueden soportarlo), depende de las condiciones de sobremaduración de los frutos, que muchas veces ocurre esperando un buen resultado económico en su venta.

Estudios científicos han avalado que introducir un poco de amonio (fosfato monoamónico o sulfato amónico) reduce la capacidad de absorción de agua, por lo que también puede ayudar a estimular los procesos de maduración y reducir el agrietado.

Sin embargo, puede ser contraproducente introducir nitrógeno en esta fase, por lo que si tuviésemos que elegir entre estos dos fertilizantes, tenderíamos más por el fosfato monoamónico (12-61-0), que contiene menos nitrógeno (12%) y aporta fósforo que activa la maduración.

El hecho de estresar a la planta aumentando la conductividad hace que se incremente la producción de azúcares y aumenten los º Brix. Esto último, reduciendo la entrada de agua hacia la planta, también se puede conseguir recortando los riegos. Sin embargo, puede resultar peligroso en momentos de alta temperatura y gran insolación.

Jugar con riegos moderados, la aplicación de sufalto potásico y un poco de amonio es la combinación perfecta para conseguir frutos de gran dulzor.

Características del sulfato potásico
Es importante conocer las características que nos ofrece este abono, sobre todo a la hora de establecer un plan de abonado y una fertilización potásica.

Normalmente, la riqueza del sulfato de potasio es del 50%, y esto está relacionado con las unidades fertilizantes. Como puedes ver en el anterior enlace, para establecer la cantidad de abono potásico que se aporta a un cultivo (según las U.F.) y el sulfato de potasio, se hace mediante la siguiente relación.

100 U.F. de potasio para un cultivo = 200 kg de sulfato de potasio soluble en agua, K2O (50%).

En cuanto al azufre (en forma de SO3), se aporta entre un 18% y un 18,5%.

Beneficios de su aplicación
El azufre que contiene el sulfato de potasio juega un papel importante en la fisiología de las plantas, activando la producción de proteínas, enzimas y vitaminas.
Al reducir el pH del entorno radicular, en suelos alcalinos mejora la disponibilidad de fósforo e hierro, sobre todo, aunque también influye en la asimilación de otros micronutrientes.
Es interesante gestionar un producto altamente concentrado en potasio sin necesidad de aportar nitrógeno (como sí lo haría el nitrato potásico)
Puede ser utilizado para agricultura ecológica.
[alert style=»red»]No todos los sulfatos potásicos del mercado tienen registro ecológico, pero hay algunos que sí lo tienen.[/alert]
sulfato de potasio y fotosintatos hoja
¿Cuándo abonar con sulfato potásico?
Primero, partimos de la base de que se ha elegido sulfato de potasio porque nuestra intención, aparte de aportar potasio al suelo (y a la planta), también queremos reducir el pH de un suelo alcalino.

Si también tenemos un suelo con moderado contenido en sales y tenemos que aportar algún fertilizante a base de este elemento, usaríamos el sulfato de potasio.

Hay cultivos que responden muy bien a este abono, por la mezcla del potasio (del 47 al 52%, normalmente 50%) y el azufre (17%), como cítricos, frutales, brassicas, leguminosas, vid, platanera, etc.

En riego por aspersión, se puede aportar entre 1 y 2,5 g/l de agua, o 2-9 kg/100 L en goteo.

Algunas recomendaciones, según podemos extraer de algunos productos a base de sulfato de potasio:

Cítricos: 6 kg/ha y día.
Frutales: 250-500 kg/ha y año.
Hortícolas: 300-1.000 kg/ha.
Pimiento: 7 kg/ha y día, en la fase de engorde y maduración (durante las últimas 2-3 semanas).
Olivo: 0,75-2 kg/árbol y día
Piña: 8-9 kg/ha y día, durante la floración de los retoños.
Platanera: 5 kg/ha y día.
Eso sí, todo esto es a modo de recomendación. Lo ideal es establecer un plan de abonado adecuado según un análisis de suelo.

Fertilización y abonado con sulfato de potasio
La fertilización potásica
También hay que tener en cuenta los niveles de potasio que, de forma natural o por aportaciones anteriores, tiene el suelo donde vamos a cultivar.

Si los niveles de potasio en el suelo son normales o adecuados, simplemente tenemos que aportar potasio según la absorción que realice la planta de este elemento. Es decir, mantener la fertilidad del suelo en los niveles naturales y adecuados.

Si el suelo tiene pobres niveles de potasio, el objetivo es saturar los espacios interlaminaes de las arcillas (lo que hemos comentado antes) y las zonas superficiales. Si tenemos un suelo arenoso, las aportaciones de sulfato de potasio serán mayores con respecto a otra textura, puesto que habrá un mayor lavado.

Si tenemos un suelo con mucho contenido en potasio, hay que evaluar, mediante análisis de suelo, posibles problemas relacionados con acumulación de sales y carencias de magnesio en la planta.

Esto no quiere decir que no haya magnesio en el suelo, sino que la planta no es capaz de asimilarlo por el antagonismo K/Mg.

Dentro de la aplicación de sulfato potásico, tendremos distintas formas de presentación, adaptadas a fertirrigación (abono rapidamente soluble en agua) y en gránulo, para abonado de fondo, lentamente soluble.

Sulfato potásico en polvo

Rápidamentre soluble en tanques de fertirrigación, para aplicación en aspersión, goteo e inyectado en las tuberías de riego.

Sulfato potásico granulado

La bola de sulfato potásico puede ir sin protección o con protección (capa cerosa) para controlar la solubilidad. Generalmente se aplica directamente al suelo como abonado de fondo o alrededor de los árboles, y va diluyéndose lentamente por la humedad ambiental o la lluvia.

Necesidades de potasio de las hortalizas
Aunque según el técnico que recomiende el plan de abonado y todas las variables que pueden influir en la cantidad con la que se abona un suelo (sobre todo, medido en el análisis del suelo), un ejemplo de las unidades fertilizantes de potasio que necesitan algunas hortalizas y verduras sería el siguiente: (Extraído de la guía práctica de fertilización racional de los cultivos).

Cultivos al aire libre

Alcachofa (15-20 t/ha): 300-380 kg/ha

Apio (60-80 t/ha): 380-600 kg/ha

Berenjena (50-70 t/ha): 320-400 kg/ha

Brócoli (15-20 t/ha): 370-450 kg/ha

Calabacín (20-30 t/ha): 110-160 kg/ha

Cebolla (60-70 t/ha): 200-250 kg/ha

Col (45-55 t/ha): 290-320 kg/ha

Coliflor (25-35 t/ha): 300-360 kg/ha

Espinaca (22-28 t/ha): 180-220 kg/ha

Guisante (3-5 t/ha): 90-140 kg/ha

Judía verde (12-16 t/ha): 130-160 kg/ha

Lechuga (30-40 t/ha): 180-230 kg/ha

Melón (30-40 t/ha): 250-330 kg/ha

Pepino (25-35 t/ha): 120-160 kg/ha

Pimiento ( 55-65 t/ha): 300-340 kg/ha

Puerro (25-35 t/ha): 130-200 kg/ha

Rábano (22-28 t/ha): 90-110 kg/ha

Sandía (45-55 t/ha): 180-220 kg/ha

Tomate (55-65 kg/ha): 300-330 kg/ha

Zanahoria (60-70 t/ha): 300-450 kg/ha

Incompatibilidades del sulfato potásico
Para todos aquellos que tengan abonadora, decir que no todo vale ni se puede mezclar todo con todo. En una tabla básica de incompatibilidades entre elementos nutricionales (fertilizantes), podemos encontrar la siguiente relación:

COMPATIBILIDADES: nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, nitrato de magnesio, sulfato de magnesio.

INCOMPATIBILIDADES: nitrato de calcio.

Su fgr en agua:

Solubilidad en agua 111 g/L (20 °C)
120 g/L (25 °C)
240 g/L (100 °C)
Diferencias del sulfato potásico con respecto al cloruro potásico
Estas dos fórmulas de fertilizantes de potasio se caracterizan, sobre todo, por no aportar nitrógeno al cultivo. Es decir, es una alternativa al conocido nitrato potásico que aporta, un 13% de nitrógeno y un 46% de potasio.

En cuanto a riquezas, hay pocas diferentes, ya que el sulfato potásico aporta entre un 50 y 52% de potasio (y 46-47% de SO3) y el cloruro potásico tiene una riqueza en potasio del 60%, algo más que el anterior.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay cultivos que son sensibles a la aportación de cloros, pero teniendo un cálculo del aporte de cloro al suelo y lo que van a absorber los cultivos, es un fertilizante bastante recomendable y no hay que tenerle miedo.

¿Qué potasio debe tener un suelo?
Independientemente de que aportemos al suelo (y posteriormente a la planta) sulfato de potasio, nitrato de potasio, cloruro potásico o materia orgánica (que suele tener entre 4 y 6% de este elemento), debemos mantener unos niveles mínimos de este elemento para garantizar una producción adecuada.

Esto lo podemos saber si conocemos los valores de referencia en un análisis de suelo.

En el complejo de cambio, el potasio debe estar entre el 2 y 6% del total, quedando un suelo en buenas condiciones de la siguiente manera:

Cationes de cambio (meq/100 gr):

Sodio: 0,5-3,0%
Potasio:2,0-6,0%
Calcio:40,0-80,0%
Magnesio:10,0-30,0%
Como se ve, en este caso los grandes protagonistas son el calcio y magnesio.

Extracto saturado

Un valor aceptable de potasio en el suelo, para no tener problemas de suministro de este elemento a las plantas y, al contrario, para no perjudicar la absorción de otros elementos si está en exceso, sería el siguiente:

Potasio: 1,0-5,0 meq/L
En el caso de que el valor esté cercano a 1 y dependiendo del cultivo, habrá que aplicar materia orgánica (M.O.) que puede enriquecerse con cloruro de potasio o sulfato de potasio, en caso de que se quiera limitar la aplicación de cloruros.

Si tenemos un suelo de pH alto y con evidentes problemas de clorosis férrica a mitad de campaña, acidificar el suelo con sulfato de potasio mejorará enormemente la respuesta futura del cultivo.

Por contra, si tenemos un suelo ya de por sí ácido, tendremos que buscar alternativas al sulfato de potasio y elegir fertilizantes o compuestos que no reduzcan el pH. En este caso, el aporte de materia orgánica (compost, purín líquido, estiércol, etc.) aportará muchos beneficios (mejora de la CIC del suelo, textura, esponjosidad, etc.) y aportará potasio.

Aumentar 200 UF/ha de potasio en suelo con bajo contenido en este elemento

Suele hacerse en cultivos exigentes en este elemento, aportar abonado de fondo rico en potasio. Por ejemplo, en tomate de industria, patata, cebolla, etc.

para ello, si aplicamos 400 kg/ha de sulfato de potasio, aportamos 200 kg puros de potasio y alrededor de 75 kg de azufre

Si contamos con una materia orgánica al 4% de potasio, necesitamos aplicar 5000 kg/ha de este elemento. Quizá, la mezcla ideal sea utilizar mezclar ambos componentes para aprovechar todo su potencial.

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Identificar y saber cómo es un pulgón, a qué partes ataca y cómo lo hace se hace necesario para combatir con éxito esta plaga tan común en nuestras plantas de interior. En esta entrada hablamos del pulgón, su forma de actuación en la planta, simbiosis con otros organismos y tratamientos a seguir para eliminarlo.

Conoce un poco mejor este diminuto áfido
Por todos es conocido el pulgón, pero no es sólo uno. Hay multitud de especies (más de 4.000) que invadirán y acabarán con nuestras plantas si les dejamos. Aunque el pulgón sea su nombre común lo cierto es que es toda una familia en la que se encuadran multitud de especies. Dicha familia es Aphididae (áfidos en castellano). Miden unos pocos milímetros y se les identifica visualmente de forma sencilla. Son piriformes y de diversos colores, siendo los más frecuentes los verdes, negros y amarillos. Hay diferencias pero en lo que todos coinciden es en el daño que nos causan en nuestras plantas de interior que tanto cuidamos.

¿Qué le hace el pulgón a la planta?
El pulgón, suele encontrarse en las partes más nuevas de la planta, los brotes y tallos nuevos que se encuentran con la máxima actividad por su pleno desarrollo, serán el objetivo más inmediato de estos pequeños insectos por la búsqueda del nitrógeno que es un elemento muy móvil que se encuentra sobre todo en estas partes nuevas de las plantas. . Por ello, las primeras apariciones suelen ser a partir de la primavera cuando la planta empieza en su actividad de desarrollo. Debemos vigilar las partes jóvenes de las plantas lo primero porque será ahí donde detectaremos pequeñas agrupaciones al principio. El pulgón se dedica literalmente a succionar la savia de los tejidos de la planta empezando por las hojas. Posee un órgano succionador que extrae la savia dejando a la planta sin transporte de nutrientes lo que desemboca en una pérdida seria del vigor y malformaciones severas.

Sin título
Pulgones alimentándose
Fuente: thenerdygardener.hubpages.com
Además hay que recordar que el pulgón suele venir acompañado de otros insectos y enfermedades. Un ejemplo son las hormigas que colaboran con ellos en una delicada simbiosis en la que la hormiga, en vez de comerse al pulgón, lo limpia, lo cuida y lo protege de depredadores, incluso la hormiga transporta al pulgón a otros brotes cuando este ya ha terminado de secar literalmente la parte que estaba succionando. A cambio, la hormiga se beneficia de la melaza que segrega el pulgón. Si detectas un ataque severo de pulgón y te encuentras hormigas pajareando por la planta, estarás ante toda una maquinaria natural de asociación de especies que acabarán con tu planta sin remedio. Por ello debemos poner fin y salvar nuestra planta de semejante maravilla simbiótica, cruel con nuestra planta, pero siendo objetivos, es impresionante, las cotas perfección que alcanzan estas asociaciones.

El hongo negrilla es otro «amigo» del que ya hablaremos pero que se hace presente muy frecuentemente con la invasión de pulgón. Además los pulgones son vectores de cientos más de cien virus que afectan a las plantas y difíciles de erradicar, pero en plantas de interior, esto último suele ser menos común.

negrilla
Hongo Negrilla asociado a pulgón o cochinilla
Fuente: comunidadvillor.es
Actuación frente al pulgón en plantas de interior
Si la detección es temprana suele valer con desbrotar las partes afectadas y retirar con agua tibia a presión pulverizada los pulgones presentes. Además conseguiremos una poda suave que mejorará la forma de la planta. No suele ser común que con quitar las partes afectadas eliminemos el problema. Seguramente tendremos que tratar.

Tratamientos
Entre los tratamientos naturales existen diferentes soluciones tanto preventivas como correctivas. Ya hemos comentado algunos hace un par de días con los extractos de plantas:

Infusión de Ajenjo (100 g/L en dilución al 20%), para evitar la entrada de insectos en el cultivo.
Maceración 500 g de hojas de ruibarbo en 3 Litros y hacer 3 tratamientos, uno por día para evitar la plaga.
100 g de ajos picados y macerados con 2 cucharadas de aceite de oliva y 1 Litro de agua reposando 1 semana diluyendo el caldo al 5 %. Remedio insecticida.
Infusión de hojas frescas de ortiga (100 g/L). Aunque esto suele ser más preventivo.
Otra forma de combatir el pulgón en plantas de interior suele ser la solución potásica. Para ello hay que diluir en agua jabón potásico líquido. Las concentraciones varían dependiendo de la pureza del jabón potásico que se compre y del formato (sólido o líquido). Suelen ser concentraciones de entre el 1 y el 5% (entre 10 y 50 ml/litro de agua).

La opción fácil es simplemente ir a nuestro centro de jardinería, floristería o similar y pedir una solución específica para el pulgón.

Depredadores naturales del pulgón
Teniendo en cuenta que estamos tratando del pulgón para plantas de interior, este último apartado es más por curiosidad que por solución. La conocida mariquita o el sírfido son auténticas bestias voraces de pulgones como si de bocadillos de chorizo se tratase, aunque no creo que queramos tener decenas de mariquitas revoloteando por el salón así que esta lucha biológica la dejamos para el huerto ;-).

Fuente: agromatica

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Hoy nos vamos a un concepto algo más técnico. Puede sonar complicado por eso de que lleva el nombre «integral» delante pero ya veremos como resulta sencillísimo aplicar este método. La integral térmica es un concepto utilizado en la agricultura para establecer un patrón de cómo se van a comportar ciertos organismos y plantas según las temperaturas ambientales a las que están sometidos.

El ciclo de las plantas y la temperatura

Desde hace siglos, la humanidad ha observado cómo los mismos cultivos sometidos a climas más benévolos y cálidos, completaban sus ciclos vitales antes que en zonas de clima frío.

Esta observación inmediatamente nos lleva a pensar que la temperatura ambiente a la que está sometido el cultivo tiene una influencia directa sobre la velocidad de crecimiento. Es decir, deducimos que existe una relación entre estas dos variables.

Lo interesante de esta idea, es poder cuanitificar de alguna forma esta relación, con la gran ventaja de que si responde a un patrón más o menos constante, se pueden hacer grandes avances en el control de los cultivos y sus interacciones con el medio. Para ello se construyó el término integral térmica.

Los estados fenológicos de las plantas y la integral térmica
Las plantas responden a un ciclo vital año tras año definido por unos estados muy bien marcados (estados fenológicos) que todos conocemos, como pueden ser: germinación, estado vegetativo, floración, fructificación, reposo invernal (en el caso de perennes o árboles)… Todos estos estados fenológicos se completan cuando la planta ha acumulado una temperatura más o menos concreta.

Cuanto antes acumule esa temperatura, antes completará cada uno de los estados y por tanto su ciclo vital se acorta. Es cuando entra en juego la forma de cuantificar esta acumulación térmica.

Integral Térmica

¿Qué es exactamente la integral térmica?
Aunque parezca que su nombre nos va a remitir a una fórmula matemática incomprensible, lo cierto es que es lo más sencillo del mundo. Es una simple y llana suma, una suma de grados. De hecho, también se conoce como grados día o unidades de calor. Grados-día se llaman en el caso de que se tomen temperaturas medias diarias (que suele ser lo más común).

Esto se expresa como grados acumlados necesarios para completar un estado fenológico o el ciclo completo, que podemos calcular sumando las temperaturas efectivas de desarrollo día tras día hasta llegar al número indicado para el cultivo. Pongamos un ejemplo:

El trigo necesita acumular aproximadamente 2000ºC, con cierto margen de variación, para conseguir la madurez desde el momento en que se siembra. Para saber cuando va a alcanzar la madurez deberíamos ir sumando las unidades de calor día tras día hasta llegar a esos 2000ºC.

Desde que se siembra, las temperaturas efectivas de crecimiento para el trigo día a día han sido: 10, 12, 8, 14, 16, 25…. Se van sumando hasta llegar a la denominada integral térmica de 2000ºC. Será entonces cuando el cultivo habrá llegado a su madurez y sabremos los días que ha tardado en llegar a ese número.

Es evidente entonces, que cuanto más calor haga día tras día, antes se llegará a dicha integral.

Algunos conceptos a tener en cuenta
En primer lugar, antes de saber cómo calcular la integral térmica de un cultivo hemos de tener algunos conceptos claros como son los umbrales térmicos superior e inferior.

Toda planta se desarrolla en un rango de temperaturas en función de su adaptación a las condiciones climáticas. Cada familia, género, especie o subespecie hasta variedad, tienen diferencias en cuanto al rango térmico de desarrollo.

Umbral inferior o temperatura base
Se considera umbral térmico inferior, temperatura base o temperatura cero de crecimiento a la temperatura por debajo de la cual la planta detiene su crecimiento por completo. Por tanto, cuando se haga la integral térmica de un cultivo, toda temperatura por debajo de este umbral mínimo no contabilizará en el desarrollo del cultivo.

Umbral superior o temperatura máxima de crecimiento

Al igual que hay una temperatura base de crecimiento, existe un máximo. Se considera que el umbral superior es aquel por encima del cual, la planta detiene su desarrollo o este es muy muy lento. Las temperaturas que estén por encima de este umbral, tampoco contabilizarán en el cálculo de la integral térmica.

En la siguiente gráfica se puede ver cómo la zona sombreada amarilla corresponde a la temperatura efectiva de crecimiento.

Integral Térmica

La velocidad de crecimiento no es constante
Una vez tenemos los conceptos anteriores claros podemos establecer que entre los umbrales máximo y mínimo, la planta crece. ¿Pero a qué velocidad? ¿Crece de igual de rápido para 8ºC que para 26ºC de media? Sería lo ideal para establecer nuestros cálculos pero entonces no serían plantas, serían máquinas.

La velocidad de crecimiento además está influenciada por otros factores como la nutrición del suelo, la humedad, las lluvias, la radiación… Aún así, habiendo muchos factores influyentes, la temperatura tiene un peso muy grande y por ello podemos echar mano de ella considerando que crece de forma lineal.

De todas formas, cada día existen modelos agroclimáticos más complejos, que se acercan cada vez más a la realidad.

Una forma de cálculo lineal sencilla
Pongamos un ejemplo. La lechuga por ejemplo, tiene aproximadamente un umbral inferior de 6ºC y un umbral superior en torno a unos 30ºC. Para saber la temperatura efectiva de crecimiento tendríamos que restar a la temperatura media diaria el umbral mínimo de 6ºC. Vamos a hacer un sencillo cálculo para una semana.

– Temperaturas medias diarias de una semana: 8, 5, 7, 10, 11, 12 , 16.

– Restamos a cada temperatura los 6ºC del umbral inferior, por tanto:

– Temperaturas efectivas de crecimiento (Tª media – umbral mínimo): 2, -1, 4, 5, 6, 10.

– Vemos que en el segundo día da un registro negativo. Cuando esto ocurre no se tiene en cuenta en las suma de grados, por tanto el resultado total sería: 2 + 4 + 5 + 6 + 10 = 27 ºC grados día acumulados. Así de sencillo.

En este método de cálculo con las temperaturas medias diarias únicamente se utiliza el umbral inferior. En otros más complejos, se utilizan los dos umbrales para conseguir mayor precisión de cálculo.

Aunque parezca sencillo, este método se utiliza mucho en muchos cultivos herbáceos, hortícolas, frutales… para intentar prever la fecha de maduración entre otras cosas.

¿Qué usos prácticos tiene el cálculo de la integral térmica?
Tomemos el ejemplo de la lechuga. Si la lechuga tiene una integral térmica aproximada de 700ºC podríamos ir viendo las semanas que va a necesitar para llegar a ese número y saber de forma aproximada cuándo estará lista. Por lo tanto se pueden predecir diversas variables:

– Se puede predecir de forma aproximada la fecha de plantación y recolección de un cultivo.

– En frutales podemos saber cuánto le falta al árbol para florecer, sabiendo los grados día que necesita para pasar al estado fenológico de floración. De esta forma podemos ir observando la acumulación de grados y calcular el riesgo de heladas que puede sufrir el árbol después de la floración.

– La integral térmica también es utilizada para calcular los ritmos vitales de plagas y enfermedades. Insectos, hongos y bacterias también responden y se desarrollan en función de una integral térmica. De esta forma, según las previsiones meteorológicas podemos anticiparnos a la aparición de una plaga o enfermedad y hacer el tratamiento oportuno de forma preventiva.

La Universidad de California UC-Davis tiene una calculadora de grados día para poder calcular ciertos modelos agroclimáticos y modelos de predicción de plagas y enfermedades. Sólo sirve para los EEUU pero por lo menos da una idea de lo que se puede hacer con la integral térmica.

Como ven, algo tan sencillo como calcular una suma de grados, puede tener una gran repercusión en la toma de decisiones del manejo de un cultivo agrícola.

Fuente: agromatica.es

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La revolución de la lechuga es mundial, como la crisis. Quizá sean estos 2 ingredientes los que han colocado a los huertos urbanos justo donde se encuentran ahora, en sus máximos históricos. La comodidad del supermercado se está viendo sustituida poco a poco por el lento y cuidadoso mantenimiento de un huerto casero. Siempre estarán los urbanitas que no han oído nunca hablar de esto pero cada vez más se está acercando más el campo a la ciudad y no al revés, como ha pasado este último siglo.

¿Cuál pueden ser las razones de esta «revolución»?
Un huerto te aporta muchas cosas como vimos en artículos anteriores, pero si concretamos, en esta revolución verde lo que predomina es la ecología y el ahorro de dinero. Sin embargo, este concepto es mucho más profundo que la simplicidad del ecologismo y el dinero, y va un poco más allá. Tal y como se cuenta en el artículo del diario El Mundo,
es una apuesta por un nuevo modelo económico y social, un gesto revolucionario y una forma de valorar las cosas.

Cuando compramos un kilo de tomates en un supermercado no sabemos el valor que tiene a parte del monetario, pagamos y nos vamos. Cuando se cultiva el equivalente a ese kilo de tomates en un huerto urbano, vemos crecer la planta día a día, la regamos, la abonamos, la protegemos de plagas y enfermedades y la recolectamos. Finalmente cuando nos llevamos un trozo de tomate a la boca, lo disfrutamos y saboreamos y, en resumen, nos lo comemos con gusto. El por qué está claro. Porque estamos conociendo el valor exacto de las cosas.

El alcance de los huertos urbanos
Día a día vemos propuestas de huertos urbanos que no sólo se limitan a aprovechar un trozo de tierra de una parcela. Por ejemplo, en Central Park cada vez más se pueden ver huertos que aprovechan las azoteas para cubrirlas de cultivos, balcones llenos de macetas con hortalizas (lo que se conoce como maceto huertos), mesas de cultivo, huertos verticales, etc.

Por otra parte, son muchas las empresas que se están iniciando en el mundo de los huertos, y casi podemos ver como cada ciudad tiene su agrupación de huertos, donde se alquilan terrenos para cultivar en ellos. También tenemos la red social que comunica a personas que tienen tierra para alquilar con gente que está dispuesta a cultivar en ella, a cambio de un porcentaje de la cosecha, como el caso de huertos compartidos.

Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena, con la pequeña ayuda que aportamos al dar a conocer información relacionada con el tema de los huertos urbanos, y llevamos a nuestras espaldas bastantes artículos dedicados a este concepto.

El huerto en 1 metro cuadrado
5 preguntas antes de tener un huerto
Los primeros pasos al iniciarte en el huerto
Los 5 errores que cometemos en el huerto
Los diferentes métodos para el huerto en casa
Consejos para el huerto en casa

Fuente: agromatica

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Damos paso hoy a incrementar nuestra lista de cultivos con una gran protagonista del huerto, las berenjenas. Vamos a contaros las características del cultivo de la forma que solemos hacerla, mencionando las técnicas de abonado, riego, variedades, etc. Vamos a intentar sacar el máximo rendimiento de las berenjenas que plantemos en nuestro huerto.

Nuestra pequeña introducción para el cultivo de berenjenas
La berenjena es del género Solanum y de la familia de las Solanáceas. Eso traducido a la jerga común significa sol, sol y más sol. Se conoce la Solanum melongena L. desde el 2.000 a. C. y sitúan su origen en el sudeste asiático, donde coincide hoy en día con los países que más producen.

Si las características culinarias ya las conocemos lo mejor es que pasemos a la parte agronómica para poder desarrollarlas.

En España, las zonas de mayor producción se concentran en la parte mediterránea, representado por orden de importancia en Almería, Murcia, Alicante y Valencia.

Exigencias climáticas en el cultivo de berenjenas
Temperatura ideal del cultivo
Las exigencias en cuanto a clima son muy parecidas a las del pimiento (otra Solanácea), lo que se traduce en un clima muy soleado con temperaturas altas. Podemos decir que es la hortaliza con mayores requerimientos de temperatura, llegando a soportar niveles de hasta 45º C.

Esto sin duda no es lo mejor, y el desarrollo óptimo de la berenjena se produce con una media de temperaturas entre 20 y 25º C.

Vamos a conocer cual es la temperatura ideal de la berenjena según el momento fisiológico.

Temperatura mínima

Muerte celular: 0-4 ºC
Daño: 8-10 ºC
Temperatura óptima

Día: 22-26 ºC
Noche: 15-18ºC
Temperatura de germinación

Mínima: 13-15 ºC

Óptima: 25-30 ºC

Temperatura máxima

Temperatura máxima: 40-42 ºC

Humedad relativa: 65-70 ºC

Cuando las temperaturas en el cultivo de la berenjena están cercanas a la mínima biológica (8-10ºC) o a la máxima biológica 40-45ºC hay pérdida de los procesos fisiológicos básicos, retraso del crecimiento, caída y aborto floral, reducción de la producción, etc.

Con humedad alta y temperatura alta el cultivo de berenjena tendrá una floración deficiente, caída de flores, frutos deformados y retraso en el crecimiento.

Luminosidad
Por ser un cultivo de verano, requiere grandes dosis de luz y exposición solar que esa estación te podrá otorgar.

Los días cortos o de poca luz provocan sobre la berenjena malformación de frutos que desembocan en frutos deformados, ahilamiento (clorosis por falta de clorofila).

Exigencias de suelo de la berenjena
Debido a que su sistema radicular es vigoroso, su requerimiento de suelo es amplio y es bastante tolerante a cualquier tipo. Un suelo profundo, de tipo franco albergará las condiciones óptimas para el desarrollo del cultivo de berenjenas.

Las berenjenas son poco exigentes en suelo, debido al desarrollo potente de raíces, que profundizan con facilidad.

Pueden existir inconvenientes en suelos arcillosos por asfixia radicular, por lo que tendremos que cuidar la cantidad de riego a aportar para evitar este problema.

En cuanto al pH no hay problema siempre que esté cercano al neutro (6 a 8). El cultivo de la berenjena está más indicado para suelos con pH ligeramente alcalino que ácido, ya que puede presentar problemas de crecimiento y productividad.

El papel del abonado en el cultivo de berenjenas
ultivo de berenjenas en invernadero
La producción de frutos grandes en el cultivo de berenjenas requiere la compensación nutricional mediante compost, al principio con la preparación del terreno, repitiendo un par de veces más a lo largo de su crecimiento y floración.

Solución fertilizante ideal para el cultivo de berenjenas (mmoles/L)
Nitrógeno (NO3-): 12 mmoles/L
Fósforo (H2PO4-): 1,5 mmoles/L
Potasio (K+): 7 mmoles/L
Calcio (Ca2+): 5 mmoles/L
Magnesio (Mg2+): 2,5 mmoles/L
Estos valores son optativos y generales, teniendo en cuenta que se debe consultar el análisis de agua de tu finca y un análisis de suelo.

Cantidad de micronutrientes a aportar
Hierro (Fe): 2 ppm
Manganeso (Mn): 1 ppm
Cobre (Cu): 0,1 ppm
Zinc (Zn): 0,2 ppm
Boro (B): 0,5 ppm
El riego
Debido a las condiciones calurosas en las que se cultiva la berenjena, requiere un gran contenido de agua, a pesar de que tienen un sistema radicular potente. Sobre todo, en la formación de frutos se deberá tener consideración en el riego.

Ese riego tiene un valor en Litros y lo comentamos hace tiempo por lo que nos toca rescatar la entrada:

Necesidades de riego del pimiento, tomate, berenjena y calabacín.

De forma aproximada, la cantidad de riego que necesita la bernejena es de 1,5 L/m2 y día, recién plantado en época de calor, hasta 5 L/m2 cuando la planta alcanza su máxima producción y tamaño.

Ciclo de cultivo, según la época del año los consumos varían, oscilando de 1,5
L/m2 y día, recién plantado en agosto hasta 6 L/m2 y día en el mes de junio.

Calendario de riegos
Antes de la plantación se dará un riego inicial de plantación, con una cantidad de agua entre 10 y 15 L/m2.
Con el cultivo plantado, las primeras semanas (final de primavera, inicio de verano) se riega diariamente de 1,5 a 2 L/m2.
Una vez la planta ya está instalada y enraizada, se regará la bernejena cada 2-3 días, de 4 a 5 L/m2, hasta la aparición de los primeros frutos.
Con los frutos en formación, la cantidad de riego se aumentará hasta los 6 L/m2, cada 2 o 3 días.

Cuándo cultivar la berenjena
El cultivo de berenjenas se inicia en marzo, a partir de plántulas que puedes obtener en cualquier mercado, viveros, fruterías (es una planta tan común que pueden incluso venderlas).

Al principio las tendremos en macetas en condiciones de interior con buena temperatura, y luego, a principios de mayo se pueden plantar en tu huerto con un marco de plantación de 50 cm x 50 cm.

Época de la recolección
Si cumplimos las fechas de plantación anteriormente mencionadas, en julio, ya podremos obtener nuestros primeros frutos.

Se suelen recolectar cuando la berenjena adquiere un brillo satinado, o bien presionas el dedo y se queda la marca durante un tiempo.

Algunas recomendaciones adicionales
Acolchado: debido a las grandes necesidades de agua y al calor que hace en verano, evitamos la evaporación y aumentamos el contenido de humedad alrededor de la planta.

Tutorado: cuando aumenta el tamaño de los frutos, su propio peso hace que en algunas ocasiones la rama ceda o se curva, y el fruto toca el suelo. Así es muy fácil que se pudra. Utilizando un sistema de cañas o una red aseguramos el éxito de nuestras hortalizas.

Eliminación de hojas y poda: cuanto más ventilada esté la planta mejor crecerá y menores problemas con respecto a plagas o enfermedades. Es preciso quitar hojas muertas o secas, y seguiremos el mismo proceso con las ramas de la misma condición.

A la hora de realizar la eliminación de las hojas, es mejor realizarlo después del corte de frutos y con humedad ambiental baja.

Para conseguir dos ciclos de cultivo con la misma planta se cortan los cuatro tallos principales, dejando tres o cuatro yemas a cada tallo.

Una vez que los tallos vuelvan a brotar, únicamente se dejará un brote por cada tallo principal.

Marco de plantación:

2 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,75 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a tres o cuatro tallos.
1,5 x 0,75 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,5 x 0,5 m, formando la planta a tres tallos.
1 x 0,5 m, formando la planta a dos tallos.
berenjenas tipo morada
Características de las semillas de berenjena
Nº de semillas por grano: 200-250

Profundidad de siembra: 0,5-1 cm

% Germinación: 80-95%

Nº Plantas/ha: 5000-7500

Asociación de cultivos con la berenjena
Asociaciones favorables: judía, garbanzos, habas, guisantes
Asociaciones desfavorables: patata
Variedades de berenjena
Podemos clasificar las variedades de berenjena en 3 tipos:

Variedades tempranas: Black beauty, Moneymaker, Black barbentane, Black prince, Thai long green.
Variedades semi tempranas: Listada de Gandía, Rotonda bianca sfumata di rosa.
Variedades tardías: Bonica, Diamond eggplant.

Fuente: agromatica.es

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La acelga es una verdura con alto contenido en vitamina A, por lo que cederle un espacio en tu huerto ecológico significará óptimos niveles de esta vitamina para vuestro sistema inmune.

Su cultivo es muy sencillo, da buenos resultados y grandes producciones. Así que si tienes alguna pequeña duda sobre su cultivo, con lo que te comentamos esperemos que te ayude a dar el paso en el cultivo de acelgas.

El cultivo de acelgas en tu huerto ecológico
La acelga pertenece a la familia de las Quenopodiáceas, junto con la remolacha o las espinacas, por ejemplo. Su origen es Europeo pero ya está más que extendida por todo el mundo, siempre por las zonas templadas. Es una planta de ciclo bianual y ciclo largo.

A continuación conoceremos un poco más la parte agronómica del cultivo de acelgas.

Características climáticas
La acelga es un cultivo resistente. de clima templado, es decir que crece bien con temperaturas medias.

La resistencia que os hemos comentado la traducimos a que aguanta temperaturas de -5 ºC, si bien con estas temperaturas no se produce desarrollo y sufren daños, que no llegan a ser permanentes.

El rango de crecimiento se sitúa en valores amplios de entre 5 y 30 ºC.

Necesidades de luz
Aunque es bastante rústica en cuanto a los lugares de crecimiento, prefiere situaciones de semi sombra, en vez de sol directo, sobre todo si éste es cuando las temperaturas son muy altas.

Cultivo de acelgas
¿Qué suelo requieren las acelgas?
Se adaptan bien a cualquier tipo de suelo, pero prefiere aquellos de tipo arcilloso

Leer más: ¿sabes qué tipo de suelo tienes en tu jardín?

Al tener un sistema radicular profundo es favorable tener un suelo profundo y con buen contenido en materia orgánica, aunque de eso hablaremos en el apartado de abonado. El cultivo de acelgas se puede hacer con suelos salinos.

De hecho uno de los problemas de las acelgas a la hora de comer son la cantidad de oxalatos (formación de piedras de riñón) que contienen, aunque sus beneficios superan con creces a sus perjuicios.

Por tanto, al tener contenidos de sales y oxalatos, se suele plantar en suelos alcalinos, con pH superior a 7, aunque nunca más de 8.

Abonado de las acelgas
Sus exigencias en cuanto a abonado las podemos calificar como medias. Como es un cultivo a largo plazo conviene realizar una aplicación de abono, como compost, cada 40-50 días. Intenta que esté descompuesto, es decir, que pase mínimo 1 o 2 meses desde el desarrollo completo del compost.

Necesidades de riego
Es un cultivo que requiere grandes dosis de humedad, para mantener las hojas frescas. El suelo siempre deberá estar húmedo, ya que la acelga acusa problemas cuando el contenido de agua disminuye y no soporta muy bien las condiciones de sequía.

Acelgas en macetas
Algunos cuidados adicionales de las acelgas
Haremos el cultivo más duradero si arrancamos las hojas que estén desarrolladas, para comerlas, dejando sitio a la formación de nuevas hojas rebrotadas.

El cultivo requiere bastante humedad, puedes utilizar la técnica del mulching para evitar la evaporación de agua de riego.

Es importante quitar las hierbas que se formen alrededor del cultivo de acelgas, evitando el robo de nutrientes. Puedes utilizar una azada pequeña para ello.

Fechas importantes en el cultivo de acelgas
En general, las acelgas suelen cultivarse en otoño e invierno, en condiciones de frío. Sin embargo, al igual que sucede con la lechuga, puede plantarse durante casi todo el año.

En cuanto a fechas, aunque dependerá de la zona donde vivamos, se reparte de la siguiente manera:

Siembra: marzo, abril, mayo, agosto y septiembre.
Trasplante: abril, mayo, junio, septiembre y octubre.
Recolección: todo el año.
Variedades más conocidas de acelgas
Podemos distinguir entre acelgas de pencas gruesas y color rojizo, y acelgas de pencas blancas y hojas rugosas.

Pencas gruesas y rojizas: Ginebra, Rey de invierno.
Pencas blancas y hojas gruesas: Ruby, Borgoña, Arco iris.

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La startup japonesa de tecnología agrícola Agrist ha presentado su robot cosechador inteligente en la 2023 Consumer Electronics Show (CES) en Las Vegas. El nuevo robot L recolecta los pimientos que están listos para la cosecha con una precisión milimétrica entre las capas de hojas, según el equipo.

“Queremos resolver los problemas de la escasez de mano de obra agrícola mediante la automatización de la cosecha con robots dotados de capacidades de IA”, afirma Junichi Saito, CEO de Agrist. “Nuestro robot L es un sistema de cosecha automática de pimientos morrones. Nuestro algoritmo de IA patentado, que utiliza una combinación de diferentes tipos de cámaras, permite que el robot identifique y coseche los pimientos que están listos para la recolección con una precisión milimétrica entre las capas de hojas”.

L incluye un efector terminal en un brazo que tira de los tallos hasta que llega al pimiento objetivo; a continuación, lo corta y es capaz de depositar el pimiento en una caja de recolección.

El robot patrulla las plantaciones a diario para controlar el crecimiento de los cultivos, con lo que asesora a los agricultores sobre una gestión óptima de la finca. Está pendiente la patente del robot suspendido que se mueve a lo largo de los cables, con lo que no sufre el estrés de los movimientos en el suelo.

“L hace que la agricultura sea más efectiva y eficiente, al mismo tiempo que reduce el capital humano y las necesidades de mano de obra. L trabaja con la distribución anterior de la finca sin modificaciones. Esto, unido a la computación periférica de bajo peso que mantiene bajo el precio del sistema, hace que la cosecha con IA sea más accesible para los agricultores”.

En su página web, Agrist comparte su idea de alquilar los robots a los productores. “Los gastos iniciales de instalar un robot recolector en una explotación agrícola rondan los 1,5 millones de yenes, y al agricultor se le cobrará el 10% del total de las ventas de los productos agrícolas cosechados por el robot”.

Con este modelo de negocio, quieren ayudar a los agricultores japoneses con una edad media de 67 años y que se encuentran con una insuficiencia de mano de obra para la cosecha. “Los agricultores pasan más de la mitad de su tiempo haciendo labores de recolección. Como resultado de los bajos rendimientos, existe presión operativa, y las plagas se han extendido debido a una gestión inadecuada del ambiente. Los agricultores están atrapados en un círculo vicioso en el que están expuestos a la ansiedad de la falta de mano de obra y al riesgo de plagas, pues son incapaces de conseguir el personal requerido para la gestión de la producción, lo que, a su vez, deriva en la incapacidad de ampliar su escala de producción”. Con su robot de cosecha automatizada, quieren mejorar los rendimientos de cosecha en más de un 20%, además de gestionar el ambiente dentro de la instalación de cultivo y detectar enfermedades de forma precoz.

Sus planes de futuro incluyen el desarrollo de instalaciones hortícolas hechas especialmente a la medida de los robots, además de las ventas de producto envasado a China y la India, entre otros países. “Se aprovechará la energía solar para alimentar estas instalaciones, con el fin de practicar una horticultura respetuosa con el medio ambiente. Los datos obtenidos mediante los robots de cosecha serán analizados por la IA y utilizados para abordar los desafíos agrícolas existentes”.

Fuente: www.agrist.com

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Es un equilibrio sin fin: ¿cuándo se puede aprovechar la energía del sol y cuándo proteger los cultivos del exceso de luz solar? Los agricultores de Arabia Saudí hacen ambas cosas. En su pantalla retráctil se instalan paneles solares plegables. Gracias a la recién estrenada tecnología fotovoltaica flexible, la luz solar bloqueada se convierte en electricidad. El desarrollador Mirai Solar ofrece la pantalla como sustituto de las pantallas de sombra convencionales.

Plegable, flexible y modular
La pantalla Mirai Screen ha sido desarrollada por Mirai Solar, una empresa emergente de la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología de Arabia Saudí. Su tecnología patentada (un panel solar plegable, flexible y modular) se desarrolló específicamente para invernaderos. Una característica distintiva de la pantalla fotovoltaica Mirai es que es retráctil, similar a una pantalla de sombra convencional, gracias a su diseño ligero y plegable. Mirai Solar ha recibido recientemente el premio Solar Prize del Departamento de Energía de EE. UU. y tiene previsto lanzar la Mirai Screen en el cuarto trimestre de 2023.

Su director general, Michael Salvador, señala que la pantalla fotovoltaica para sombra se basa en tecnología fotovoltaica de última generación. “Mirai Screen es una pantalla solar fotovoltaica con sombra y potencia de salida variables. Una fracción de la luz se absorbe en el módulo, generando electricidad, mientras que el resto se transmite. De este modo, mitiga el problema del aumento del coste operativo de la agricultura en ambiente controlado (CEA) asociado al rápido incremento de los precios de la electricidad”.

Instalaciones piloto
Mirai Solar ha puesto en marcha varias instalaciones piloto en Arabia Saudí, entre ellas las de Estidamah, Al-Rasheed y Red Sea Farms, demostrando que sus pantallas fotovoltaicas pueden cubrir hasta el 90% del consumo energético de un invernadero de tecnología media sin afectar al rendimiento de los cultivos. “La generación de electricidad depende principalmente del nivel de sombra de la zona fotovoltaica de la pantalla, que puede adaptarse a las necesidades del cultivo en cuestión”, afirma Michael. La empresa está preparando una instalación en California para principios de 2023.

Sustitución inmediata
Mirai Solar ofrece la Mirai Screen como sustituto de las pantallas de sombra convencionales. Las pantallas son totalmente compatibles con los sistemas estándar de retracción motorizada. Por tanto, pueden instalarse en invernaderos ya existentes o integrarse en la construcción de nuevos invernaderos. La parte mecánica del sistema es una versión modificada del sistema retráctil HS2, una solución de eficacia probada desarrollada por Novavert, empresa especializada en soluciones de sombreado. Por decirlo de forma un poco provocativa, buscábamos una solución que pudiera hacer algo más que crear sombra”, explica Niclas Heescher, de Novavert. “A diferencia de las soluciones convencionales de sombreado pasivo, Mirai Screen aprovecha la luz solar bloqueada y la convierte en electricidad útil”.

“El sistema también funciona perfectamente como pantalla lateral desplegable. Especialmente en invierno en nuestra latitud, la luz solar se capta mejor con una pantalla vertical. Hemos estado probando esta configuración en el exterior durante medio año con más de 25.000 ciclos”.

Apoyar las necesidades energéticas
La electricidad se introduce en el cuadro de distribución eléctrica local para cubrir las necesidades energéticas del invernadero. Michael: “A diferencia de las soluciones agrivoltaicas convencionales, no hay impacto visual en el paisaje dado que las pantallas son parte integral de la envolvente del invernadero”. Niclas añade que no es necesario cubrir el terreno con módulos fotovoltaicos si podemos convertir más invernaderos como este. “Se pueden realizar diferentes porcentajes de sombra y, a diferencia de las tecnologías fotovoltaicas emergentes, este sistema se basa en una tecnología de silicio potente y duradera”.

“La necesidad de sombra en CEA representa una enorme oportunidad para generar energía renovable barata y descarbonizar así el sector de la agricultura de invernadero”, concluye Michael. “Nuestra misión principal es hacer posible una agricultura sostenible a gran escala e inducir el ahorro de agua dulce, potenciando instalaciones de producción de alimentos de energía neta cero con costes operativos inferiores a las alternativas actuales, incluso en zonas áridas. Por eso las pantallas están diseñadas para su despliegue en CEA a fin de permitir el cultivo durante todo el año con un ahorro significativo de agua en comparación con la agricultura en campo abierto”.

Fuente:

www.miraisolar.com
www.novavert.com

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Cuando pensamos en robots agrícolas, tendemos a imaginarnos cosas que recogen productos o aplican productos químicos. Pero el SentiV es diferente: está diseñado para detectar problemas en los cultivos, malas hierbas, plagas o enfermedades, mientras recorre los campos de forma autónoma.

Diseñado por la francesa Meropy, el SentiV prescinde de las tradicionales orugas de goma o ruedas con neumáticos que utilizan la mayoría de los robots agrícolas. Cómo alternativa, se mueve sobre ruedas de radios abiertos sin llanta. El objetivo de este sistema es ayudarle a sortear terrenos accidentados e irregulares y minimizar los daños a los cultivos cuando se desplaza por los campos.

SentiV: el robot autónomo que vigila e inspecciona los cultivos rodando por los campos
Los agricultores comienzan marcando las coordenadas del perímetro de su campo en un sistema informático. Cuando el SentiV está sobre el terreno, usa un módulo GNSS (sistema mundial de navegación por satélite) para determinar su posición con respecto a esos límites propuestos. Entonces, avanza y retrocede por el campo de un extremo a otro.

Mientras se desplaza por el campo, usa dos cámaras para obtener imágenes de las plantas desde dos puntos de vista: desde arriba, mirando hacia el follaje, y desde abajo, mirando hacia el envés de las hojas. La altura del robot puede ajustarse según las necesidades, simplemente intercambiando ruedas de diferentes tamaños.

Las imágenes se procesan prácticamente en tiempo real mediante algoritmos específicos basados en IA. Entre otras muchas especificaciones, alerta de la presencia y localización de problemas como malas hierbas, enfermedades y daños por plagas. También es capaz de detectar y avisar de si necesitan más fertilizante o agua, y monitoriza el crecimiento de las plantas.

Fuente: ecoinventos.com

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