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Un cultivo pasa por varias etapas de crecimiento, donde el resultado final es la cosecha y recogida de frutos. Sin embargo, para obtener un rendimiento adecuado y una calidad óptima de dicha cosecha, hace falta algunas cosas que todo agricultor debe saber. Una de ellas es el aporte de potasio que, como vamos a ver ahora, se puede hacer con sulfato de potasio.

Una práctica habitual de uso del potasio (y en este caso concreto, del sulfato de potasio) es utilizarlo para madurar y mejorar la calidad de los frutos.

El potasio lo encontramos en el suelo a partir de silicatos, cuyo origen lo tenemos que asignar a las rocas y minerales magmáticas como micas y feldespatos. Sin embargo, para no entrar en todo este tema que realmente no interesa tanto, básicamente mencionamos cómo encontramos el potasio en el suelo, desde el punto de vista de rendimiento.

Potasio directamente asimilable: va fijado en la superficie de las arcillas y en el complejo arcillo-húmico, que más de una vez hemos comentado en Agromática.
Potasio interlaminar: esta forma se encuentra entre las distintas láminas de la arcilla y le cuesta mucho a la raíz asimilar el potasio que se puede encontrar en ella. Sin embargo, está ahí.
Potasio en fracción mineral: es una fracción del total que podemos encontrar en el suelo no disponible para la planta. A partir de fenómenos como la meteorización o la acción degradativa de bacterías, se puede liberar muy lentamente y ser absorbido por la planta.
Decir, todo cabe, que el potasio directamente asimilable sólo forma el 0,1 o 0,15% del total de este elemento que podemos encontrar en el suelo.

sulfato de potasio en el suelo
La función del potasio en la planta
La función que ejerce el potasio sobre los cultivos es, por ser genérico, de tipo fisico-químico.

Se encarga de estimular el contenido en agua de las células, por lo que este hecho está muy relacionado con el engorde y calidad del fruto. También ejerce un efecto de control sobre la permeabilidad de dichas membranas celulares. Menor pérdida de agua se traduce en mayor conservación de frutas y hortalizas.

También contribuye a aportar resistencia a las plantas frente al frío, pues regula la concentración salina de los jugos celulares.

El potasio y el nitrógeno son buenos amigos, por lo que un plan de abonado rico en potasio favorecerá la absorción de nitrógeno.

Potasio efectivo = nitrógeno efectivo

Igualmente, con la sequía ocurre lo mismo. Como el potasio se encarga de reducir la velocidad de transpiración de la planta, en momentos de sequía tendrá más resistencia y será capaz de aguantar estoicamente en situaciones de estrés ambiental.

Y, por supuesto, el potasio ejerce un papel importantísimo en la elaboración de azúcares. Eso que hacen que las chirimoyas del chirimoyo estén tan dulces o la sandía tan jugosa. Por cierto, si después de lo que hemos dicho te apetece plantar sandías, no tienes más que seguir las recomendaciones de su cultivo. 🙂

Niña comiendo sandía con sulfato de potasio
Abonado de maduración en melón y sandía
Cuando llega la época de maduración en melón y sandía, una táctica común que utilizan muchos agricultores es utilizar el sulfato potásico para aumentar la conductividad y conseguir una mayor producción de azúcares.

El sulfato potásico aporta casi 900 mS/cm por cada medio gramo solubilizado en 1 litro de agua. O lo que es lo mismo, medio kilo por cada 1000 litros de agua.

[alert style=»red»]1 gramo/litro de de sulfato potásico aporta 1,8 mS/cm de conductividad [/alert]
Al elevar la conductividad con este fertilizante, también se incrementa la resistencia a absorber agua por parte de la planta, por lo que se reduce la probabilidad de que los frutos se rajen.

Aunque este rajado no está directamente ligado con la capacidad de absorber agua (puesto que en condiciones normales las paredes de los frutos pueden soportarlo), depende de las condiciones de sobremaduración de los frutos, que muchas veces ocurre esperando un buen resultado económico en su venta.

Estudios científicos han avalado que introducir un poco de amonio (fosfato monoamónico o sulfato amónico) reduce la capacidad de absorción de agua, por lo que también puede ayudar a estimular los procesos de maduración y reducir el agrietado.

Sin embargo, puede ser contraproducente introducir nitrógeno en esta fase, por lo que si tuviésemos que elegir entre estos dos fertilizantes, tenderíamos más por el fosfato monoamónico (12-61-0), que contiene menos nitrógeno (12%) y aporta fósforo que activa la maduración.

El hecho de estresar a la planta aumentando la conductividad hace que se incremente la producción de azúcares y aumenten los º Brix. Esto último, reduciendo la entrada de agua hacia la planta, también se puede conseguir recortando los riegos. Sin embargo, puede resultar peligroso en momentos de alta temperatura y gran insolación.

Jugar con riegos moderados, la aplicación de sufalto potásico y un poco de amonio es la combinación perfecta para conseguir frutos de gran dulzor.

Características del sulfato potásico
Es importante conocer las características que nos ofrece este abono, sobre todo a la hora de establecer un plan de abonado y una fertilización potásica.

Normalmente, la riqueza del sulfato de potasio es del 50%, y esto está relacionado con las unidades fertilizantes. Como puedes ver en el anterior enlace, para establecer la cantidad de abono potásico que se aporta a un cultivo (según las U.F.) y el sulfato de potasio, se hace mediante la siguiente relación.

100 U.F. de potasio para un cultivo = 200 kg de sulfato de potasio soluble en agua, K2O (50%).

En cuanto al azufre (en forma de SO3), se aporta entre un 18% y un 18,5%.

Beneficios de su aplicación
El azufre que contiene el sulfato de potasio juega un papel importante en la fisiología de las plantas, activando la producción de proteínas, enzimas y vitaminas.
Al reducir el pH del entorno radicular, en suelos alcalinos mejora la disponibilidad de fósforo e hierro, sobre todo, aunque también influye en la asimilación de otros micronutrientes.
Es interesante gestionar un producto altamente concentrado en potasio sin necesidad de aportar nitrógeno (como sí lo haría el nitrato potásico)
Puede ser utilizado para agricultura ecológica.
[alert style=»red»]No todos los sulfatos potásicos del mercado tienen registro ecológico, pero hay algunos que sí lo tienen.[/alert]
sulfato de potasio y fotosintatos hoja
¿Cuándo abonar con sulfato potásico?
Primero, partimos de la base de que se ha elegido sulfato de potasio porque nuestra intención, aparte de aportar potasio al suelo (y a la planta), también queremos reducir el pH de un suelo alcalino.

Si también tenemos un suelo con moderado contenido en sales y tenemos que aportar algún fertilizante a base de este elemento, usaríamos el sulfato de potasio.

Hay cultivos que responden muy bien a este abono, por la mezcla del potasio (del 47 al 52%, normalmente 50%) y el azufre (17%), como cítricos, frutales, brassicas, leguminosas, vid, platanera, etc.

En riego por aspersión, se puede aportar entre 1 y 2,5 g/l de agua, o 2-9 kg/100 L en goteo.

Algunas recomendaciones, según podemos extraer de algunos productos a base de sulfato de potasio:

Cítricos: 6 kg/ha y día.
Frutales: 250-500 kg/ha y año.
Hortícolas: 300-1.000 kg/ha.
Pimiento: 7 kg/ha y día, en la fase de engorde y maduración (durante las últimas 2-3 semanas).
Olivo: 0,75-2 kg/árbol y día
Piña: 8-9 kg/ha y día, durante la floración de los retoños.
Platanera: 5 kg/ha y día.
Eso sí, todo esto es a modo de recomendación. Lo ideal es establecer un plan de abonado adecuado según un análisis de suelo.

Fertilización y abonado con sulfato de potasio
La fertilización potásica
También hay que tener en cuenta los niveles de potasio que, de forma natural o por aportaciones anteriores, tiene el suelo donde vamos a cultivar.

Si los niveles de potasio en el suelo son normales o adecuados, simplemente tenemos que aportar potasio según la absorción que realice la planta de este elemento. Es decir, mantener la fertilidad del suelo en los niveles naturales y adecuados.

Si el suelo tiene pobres niveles de potasio, el objetivo es saturar los espacios interlaminaes de las arcillas (lo que hemos comentado antes) y las zonas superficiales. Si tenemos un suelo arenoso, las aportaciones de sulfato de potasio serán mayores con respecto a otra textura, puesto que habrá un mayor lavado.

Si tenemos un suelo con mucho contenido en potasio, hay que evaluar, mediante análisis de suelo, posibles problemas relacionados con acumulación de sales y carencias de magnesio en la planta.

Esto no quiere decir que no haya magnesio en el suelo, sino que la planta no es capaz de asimilarlo por el antagonismo K/Mg.

Dentro de la aplicación de sulfato potásico, tendremos distintas formas de presentación, adaptadas a fertirrigación (abono rapidamente soluble en agua) y en gránulo, para abonado de fondo, lentamente soluble.

Sulfato potásico en polvo

Rápidamentre soluble en tanques de fertirrigación, para aplicación en aspersión, goteo e inyectado en las tuberías de riego.

Sulfato potásico granulado

La bola de sulfato potásico puede ir sin protección o con protección (capa cerosa) para controlar la solubilidad. Generalmente se aplica directamente al suelo como abonado de fondo o alrededor de los árboles, y va diluyéndose lentamente por la humedad ambiental o la lluvia.

Necesidades de potasio de las hortalizas
Aunque según el técnico que recomiende el plan de abonado y todas las variables que pueden influir en la cantidad con la que se abona un suelo (sobre todo, medido en el análisis del suelo), un ejemplo de las unidades fertilizantes de potasio que necesitan algunas hortalizas y verduras sería el siguiente: (Extraído de la guía práctica de fertilización racional de los cultivos).

Cultivos al aire libre

Alcachofa (15-20 t/ha): 300-380 kg/ha

Apio (60-80 t/ha): 380-600 kg/ha

Berenjena (50-70 t/ha): 320-400 kg/ha

Brócoli (15-20 t/ha): 370-450 kg/ha

Calabacín (20-30 t/ha): 110-160 kg/ha

Cebolla (60-70 t/ha): 200-250 kg/ha

Col (45-55 t/ha): 290-320 kg/ha

Coliflor (25-35 t/ha): 300-360 kg/ha

Espinaca (22-28 t/ha): 180-220 kg/ha

Guisante (3-5 t/ha): 90-140 kg/ha

Judía verde (12-16 t/ha): 130-160 kg/ha

Lechuga (30-40 t/ha): 180-230 kg/ha

Melón (30-40 t/ha): 250-330 kg/ha

Pepino (25-35 t/ha): 120-160 kg/ha

Pimiento ( 55-65 t/ha): 300-340 kg/ha

Puerro (25-35 t/ha): 130-200 kg/ha

Rábano (22-28 t/ha): 90-110 kg/ha

Sandía (45-55 t/ha): 180-220 kg/ha

Tomate (55-65 kg/ha): 300-330 kg/ha

Zanahoria (60-70 t/ha): 300-450 kg/ha

Incompatibilidades del sulfato potásico
Para todos aquellos que tengan abonadora, decir que no todo vale ni se puede mezclar todo con todo. En una tabla básica de incompatibilidades entre elementos nutricionales (fertilizantes), podemos encontrar la siguiente relación:

COMPATIBILIDADES: nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, nitrato de magnesio, sulfato de magnesio.

INCOMPATIBILIDADES: nitrato de calcio.

Su fgr en agua:

Solubilidad en agua 111 g/L (20 °C)
120 g/L (25 °C)
240 g/L (100 °C)
Diferencias del sulfato potásico con respecto al cloruro potásico
Estas dos fórmulas de fertilizantes de potasio se caracterizan, sobre todo, por no aportar nitrógeno al cultivo. Es decir, es una alternativa al conocido nitrato potásico que aporta, un 13% de nitrógeno y un 46% de potasio.

En cuanto a riquezas, hay pocas diferentes, ya que el sulfato potásico aporta entre un 50 y 52% de potasio (y 46-47% de SO3) y el cloruro potásico tiene una riqueza en potasio del 60%, algo más que el anterior.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que hay cultivos que son sensibles a la aportación de cloros, pero teniendo un cálculo del aporte de cloro al suelo y lo que van a absorber los cultivos, es un fertilizante bastante recomendable y no hay que tenerle miedo.

¿Qué potasio debe tener un suelo?
Independientemente de que aportemos al suelo (y posteriormente a la planta) sulfato de potasio, nitrato de potasio, cloruro potásico o materia orgánica (que suele tener entre 4 y 6% de este elemento), debemos mantener unos niveles mínimos de este elemento para garantizar una producción adecuada.

Esto lo podemos saber si conocemos los valores de referencia en un análisis de suelo.

En el complejo de cambio, el potasio debe estar entre el 2 y 6% del total, quedando un suelo en buenas condiciones de la siguiente manera:

Cationes de cambio (meq/100 gr):

Sodio: 0,5-3,0%
Potasio:2,0-6,0%
Calcio:40,0-80,0%
Magnesio:10,0-30,0%
Como se ve, en este caso los grandes protagonistas son el calcio y magnesio.

Extracto saturado

Un valor aceptable de potasio en el suelo, para no tener problemas de suministro de este elemento a las plantas y, al contrario, para no perjudicar la absorción de otros elementos si está en exceso, sería el siguiente:

Potasio: 1,0-5,0 meq/L
En el caso de que el valor esté cercano a 1 y dependiendo del cultivo, habrá que aplicar materia orgánica (M.O.) que puede enriquecerse con cloruro de potasio o sulfato de potasio, en caso de que se quiera limitar la aplicación de cloruros.

Si tenemos un suelo de pH alto y con evidentes problemas de clorosis férrica a mitad de campaña, acidificar el suelo con sulfato de potasio mejorará enormemente la respuesta futura del cultivo.

Por contra, si tenemos un suelo ya de por sí ácido, tendremos que buscar alternativas al sulfato de potasio y elegir fertilizantes o compuestos que no reduzcan el pH. En este caso, el aporte de materia orgánica (compost, purín líquido, estiércol, etc.) aportará muchos beneficios (mejora de la CIC del suelo, textura, esponjosidad, etc.) y aportará potasio.

Aumentar 200 UF/ha de potasio en suelo con bajo contenido en este elemento

Suele hacerse en cultivos exigentes en este elemento, aportar abonado de fondo rico en potasio. Por ejemplo, en tomate de industria, patata, cebolla, etc.

para ello, si aplicamos 400 kg/ha de sulfato de potasio, aportamos 200 kg puros de potasio y alrededor de 75 kg de azufre

Si contamos con una materia orgánica al 4% de potasio, necesitamos aplicar 5000 kg/ha de este elemento. Quizá, la mezcla ideal sea utilizar mezclar ambos componentes para aprovechar todo su potencial.

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Identificar y saber cómo es un pulgón, a qué partes ataca y cómo lo hace se hace necesario para combatir con éxito esta plaga tan común en nuestras plantas de interior. En esta entrada hablamos del pulgón, su forma de actuación en la planta, simbiosis con otros organismos y tratamientos a seguir para eliminarlo.

Conoce un poco mejor este diminuto áfido
Por todos es conocido el pulgón, pero no es sólo uno. Hay multitud de especies (más de 4.000) que invadirán y acabarán con nuestras plantas si les dejamos. Aunque el pulgón sea su nombre común lo cierto es que es toda una familia en la que se encuadran multitud de especies. Dicha familia es Aphididae (áfidos en castellano). Miden unos pocos milímetros y se les identifica visualmente de forma sencilla. Son piriformes y de diversos colores, siendo los más frecuentes los verdes, negros y amarillos. Hay diferencias pero en lo que todos coinciden es en el daño que nos causan en nuestras plantas de interior que tanto cuidamos.

¿Qué le hace el pulgón a la planta?
El pulgón, suele encontrarse en las partes más nuevas de la planta, los brotes y tallos nuevos que se encuentran con la máxima actividad por su pleno desarrollo, serán el objetivo más inmediato de estos pequeños insectos por la búsqueda del nitrógeno que es un elemento muy móvil que se encuentra sobre todo en estas partes nuevas de las plantas. . Por ello, las primeras apariciones suelen ser a partir de la primavera cuando la planta empieza en su actividad de desarrollo. Debemos vigilar las partes jóvenes de las plantas lo primero porque será ahí donde detectaremos pequeñas agrupaciones al principio. El pulgón se dedica literalmente a succionar la savia de los tejidos de la planta empezando por las hojas. Posee un órgano succionador que extrae la savia dejando a la planta sin transporte de nutrientes lo que desemboca en una pérdida seria del vigor y malformaciones severas.

Sin título
Pulgones alimentándose
Fuente: thenerdygardener.hubpages.com
Además hay que recordar que el pulgón suele venir acompañado de otros insectos y enfermedades. Un ejemplo son las hormigas que colaboran con ellos en una delicada simbiosis en la que la hormiga, en vez de comerse al pulgón, lo limpia, lo cuida y lo protege de depredadores, incluso la hormiga transporta al pulgón a otros brotes cuando este ya ha terminado de secar literalmente la parte que estaba succionando. A cambio, la hormiga se beneficia de la melaza que segrega el pulgón. Si detectas un ataque severo de pulgón y te encuentras hormigas pajareando por la planta, estarás ante toda una maquinaria natural de asociación de especies que acabarán con tu planta sin remedio. Por ello debemos poner fin y salvar nuestra planta de semejante maravilla simbiótica, cruel con nuestra planta, pero siendo objetivos, es impresionante, las cotas perfección que alcanzan estas asociaciones.

El hongo negrilla es otro «amigo» del que ya hablaremos pero que se hace presente muy frecuentemente con la invasión de pulgón. Además los pulgones son vectores de cientos más de cien virus que afectan a las plantas y difíciles de erradicar, pero en plantas de interior, esto último suele ser menos común.

negrilla
Hongo Negrilla asociado a pulgón o cochinilla
Fuente: comunidadvillor.es
Actuación frente al pulgón en plantas de interior
Si la detección es temprana suele valer con desbrotar las partes afectadas y retirar con agua tibia a presión pulverizada los pulgones presentes. Además conseguiremos una poda suave que mejorará la forma de la planta. No suele ser común que con quitar las partes afectadas eliminemos el problema. Seguramente tendremos que tratar.

Tratamientos
Entre los tratamientos naturales existen diferentes soluciones tanto preventivas como correctivas. Ya hemos comentado algunos hace un par de días con los extractos de plantas:

Infusión de Ajenjo (100 g/L en dilución al 20%), para evitar la entrada de insectos en el cultivo.
Maceración 500 g de hojas de ruibarbo en 3 Litros y hacer 3 tratamientos, uno por día para evitar la plaga.
100 g de ajos picados y macerados con 2 cucharadas de aceite de oliva y 1 Litro de agua reposando 1 semana diluyendo el caldo al 5 %. Remedio insecticida.
Infusión de hojas frescas de ortiga (100 g/L). Aunque esto suele ser más preventivo.
Otra forma de combatir el pulgón en plantas de interior suele ser la solución potásica. Para ello hay que diluir en agua jabón potásico líquido. Las concentraciones varían dependiendo de la pureza del jabón potásico que se compre y del formato (sólido o líquido). Suelen ser concentraciones de entre el 1 y el 5% (entre 10 y 50 ml/litro de agua).

La opción fácil es simplemente ir a nuestro centro de jardinería, floristería o similar y pedir una solución específica para el pulgón.

Depredadores naturales del pulgón
Teniendo en cuenta que estamos tratando del pulgón para plantas de interior, este último apartado es más por curiosidad que por solución. La conocida mariquita o el sírfido son auténticas bestias voraces de pulgones como si de bocadillos de chorizo se tratase, aunque no creo que queramos tener decenas de mariquitas revoloteando por el salón así que esta lucha biológica la dejamos para el huerto ;-).

Fuente: agromatica

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Hoy nos vamos a un concepto algo más técnico. Puede sonar complicado por eso de que lleva el nombre «integral» delante pero ya veremos como resulta sencillísimo aplicar este método. La integral térmica es un concepto utilizado en la agricultura para establecer un patrón de cómo se van a comportar ciertos organismos y plantas según las temperaturas ambientales a las que están sometidos.

El ciclo de las plantas y la temperatura

Desde hace siglos, la humanidad ha observado cómo los mismos cultivos sometidos a climas más benévolos y cálidos, completaban sus ciclos vitales antes que en zonas de clima frío.

Esta observación inmediatamente nos lleva a pensar que la temperatura ambiente a la que está sometido el cultivo tiene una influencia directa sobre la velocidad de crecimiento. Es decir, deducimos que existe una relación entre estas dos variables.

Lo interesante de esta idea, es poder cuanitificar de alguna forma esta relación, con la gran ventaja de que si responde a un patrón más o menos constante, se pueden hacer grandes avances en el control de los cultivos y sus interacciones con el medio. Para ello se construyó el término integral térmica.

Los estados fenológicos de las plantas y la integral térmica
Las plantas responden a un ciclo vital año tras año definido por unos estados muy bien marcados (estados fenológicos) que todos conocemos, como pueden ser: germinación, estado vegetativo, floración, fructificación, reposo invernal (en el caso de perennes o árboles)… Todos estos estados fenológicos se completan cuando la planta ha acumulado una temperatura más o menos concreta.

Cuanto antes acumule esa temperatura, antes completará cada uno de los estados y por tanto su ciclo vital se acorta. Es cuando entra en juego la forma de cuantificar esta acumulación térmica.

Integral Térmica

¿Qué es exactamente la integral térmica?
Aunque parezca que su nombre nos va a remitir a una fórmula matemática incomprensible, lo cierto es que es lo más sencillo del mundo. Es una simple y llana suma, una suma de grados. De hecho, también se conoce como grados día o unidades de calor. Grados-día se llaman en el caso de que se tomen temperaturas medias diarias (que suele ser lo más común).

Esto se expresa como grados acumlados necesarios para completar un estado fenológico o el ciclo completo, que podemos calcular sumando las temperaturas efectivas de desarrollo día tras día hasta llegar al número indicado para el cultivo. Pongamos un ejemplo:

El trigo necesita acumular aproximadamente 2000ºC, con cierto margen de variación, para conseguir la madurez desde el momento en que se siembra. Para saber cuando va a alcanzar la madurez deberíamos ir sumando las unidades de calor día tras día hasta llegar a esos 2000ºC.

Desde que se siembra, las temperaturas efectivas de crecimiento para el trigo día a día han sido: 10, 12, 8, 14, 16, 25…. Se van sumando hasta llegar a la denominada integral térmica de 2000ºC. Será entonces cuando el cultivo habrá llegado a su madurez y sabremos los días que ha tardado en llegar a ese número.

Es evidente entonces, que cuanto más calor haga día tras día, antes se llegará a dicha integral.

Algunos conceptos a tener en cuenta
En primer lugar, antes de saber cómo calcular la integral térmica de un cultivo hemos de tener algunos conceptos claros como son los umbrales térmicos superior e inferior.

Toda planta se desarrolla en un rango de temperaturas en función de su adaptación a las condiciones climáticas. Cada familia, género, especie o subespecie hasta variedad, tienen diferencias en cuanto al rango térmico de desarrollo.

Umbral inferior o temperatura base
Se considera umbral térmico inferior, temperatura base o temperatura cero de crecimiento a la temperatura por debajo de la cual la planta detiene su crecimiento por completo. Por tanto, cuando se haga la integral térmica de un cultivo, toda temperatura por debajo de este umbral mínimo no contabilizará en el desarrollo del cultivo.

Umbral superior o temperatura máxima de crecimiento

Al igual que hay una temperatura base de crecimiento, existe un máximo. Se considera que el umbral superior es aquel por encima del cual, la planta detiene su desarrollo o este es muy muy lento. Las temperaturas que estén por encima de este umbral, tampoco contabilizarán en el cálculo de la integral térmica.

En la siguiente gráfica se puede ver cómo la zona sombreada amarilla corresponde a la temperatura efectiva de crecimiento.

Integral Térmica

La velocidad de crecimiento no es constante
Una vez tenemos los conceptos anteriores claros podemos establecer que entre los umbrales máximo y mínimo, la planta crece. ¿Pero a qué velocidad? ¿Crece de igual de rápido para 8ºC que para 26ºC de media? Sería lo ideal para establecer nuestros cálculos pero entonces no serían plantas, serían máquinas.

La velocidad de crecimiento además está influenciada por otros factores como la nutrición del suelo, la humedad, las lluvias, la radiación… Aún así, habiendo muchos factores influyentes, la temperatura tiene un peso muy grande y por ello podemos echar mano de ella considerando que crece de forma lineal.

De todas formas, cada día existen modelos agroclimáticos más complejos, que se acercan cada vez más a la realidad.

Una forma de cálculo lineal sencilla
Pongamos un ejemplo. La lechuga por ejemplo, tiene aproximadamente un umbral inferior de 6ºC y un umbral superior en torno a unos 30ºC. Para saber la temperatura efectiva de crecimiento tendríamos que restar a la temperatura media diaria el umbral mínimo de 6ºC. Vamos a hacer un sencillo cálculo para una semana.

– Temperaturas medias diarias de una semana: 8, 5, 7, 10, 11, 12 , 16.

– Restamos a cada temperatura los 6ºC del umbral inferior, por tanto:

– Temperaturas efectivas de crecimiento (Tª media – umbral mínimo): 2, -1, 4, 5, 6, 10.

– Vemos que en el segundo día da un registro negativo. Cuando esto ocurre no se tiene en cuenta en las suma de grados, por tanto el resultado total sería: 2 + 4 + 5 + 6 + 10 = 27 ºC grados día acumulados. Así de sencillo.

En este método de cálculo con las temperaturas medias diarias únicamente se utiliza el umbral inferior. En otros más complejos, se utilizan los dos umbrales para conseguir mayor precisión de cálculo.

Aunque parezca sencillo, este método se utiliza mucho en muchos cultivos herbáceos, hortícolas, frutales… para intentar prever la fecha de maduración entre otras cosas.

¿Qué usos prácticos tiene el cálculo de la integral térmica?
Tomemos el ejemplo de la lechuga. Si la lechuga tiene una integral térmica aproximada de 700ºC podríamos ir viendo las semanas que va a necesitar para llegar a ese número y saber de forma aproximada cuándo estará lista. Por lo tanto se pueden predecir diversas variables:

– Se puede predecir de forma aproximada la fecha de plantación y recolección de un cultivo.

– En frutales podemos saber cuánto le falta al árbol para florecer, sabiendo los grados día que necesita para pasar al estado fenológico de floración. De esta forma podemos ir observando la acumulación de grados y calcular el riesgo de heladas que puede sufrir el árbol después de la floración.

– La integral térmica también es utilizada para calcular los ritmos vitales de plagas y enfermedades. Insectos, hongos y bacterias también responden y se desarrollan en función de una integral térmica. De esta forma, según las previsiones meteorológicas podemos anticiparnos a la aparición de una plaga o enfermedad y hacer el tratamiento oportuno de forma preventiva.

La Universidad de California UC-Davis tiene una calculadora de grados día para poder calcular ciertos modelos agroclimáticos y modelos de predicción de plagas y enfermedades. Sólo sirve para los EEUU pero por lo menos da una idea de lo que se puede hacer con la integral térmica.

Como ven, algo tan sencillo como calcular una suma de grados, puede tener una gran repercusión en la toma de decisiones del manejo de un cultivo agrícola.

Fuente: agromatica.es

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Identificación de problemas y soluciones en el riego por goteo

¿Tu instalación de riego por goteo ya no es lo que era? ¿Tienes sectores en el huerto o jardín a los que les llega menos agua que antes? Es muy posible que después de un tiempo tengas goteros obstruidos. Suele ser un problema bastante frecuente en nuestro huerto y de vez en cuando debemos realizar inspecciones para evaluar la instalación. Te ayudamos a identificar esos problemas y darte soluciones.

Es muy posible que al cabo de un tiempo, tu instalación de riego por goteo sufra obturaciones que descompensan tanto la presión de los diferentes puntos del circuito como la cantidad de agua emitida y merman el buen funcionamiento general.

Se riegan unas zonas más que otras y puede que tengamos sectores de nuestro jardín o huerto, sin la hidratación adecuada. Veamos los problemas más comunes de obturación y sus posibles soluciones:

Problemas y soluciones en el riego por goteo
1. Obturación por partículas sólidas
Las mangueras así como los emisores, pueden llegar a acumular una cantidad importante de partículas sólidas al cabo de un tiempo. Debemos quitar las abrazaderas de los finales y dejar correr el agua para que la suciedad salga de las mangueras.

Si en los goteros persiste la obturación debemos quitarlos y lavarlos con agua o aire a presión.

2. Obturación por arena
Si la obturación por arena es frecuente deberás instalar un filtro de arena a la entrada de la instalación. Evitarás problemas y quebraderos de cabeza futuros.

3. Precipitaciones de sales de Fe
Esto no suele ocurrir en instalaciones de riego pequeñas. Si es muy severo habría que tratar con soluciones de ácido nítrico o cambiar el sistema de riego entero. En pequeñas instalaciones a veces es más cara la solución que uno nuevo.

4. Presencia de algas y bacterias
Tampoco va a ocurrir muy a menudo pero si pasara, lo mejor es tener instalado un filtro específico. La otra opción es usar alguicidas, aunque mejor prevenir que curar ¿no?

5. Barro pegado y seco en el emisor
Puede ocurrir que después de una lluvia quede taponado por fuera, por salpicaduras de barro. Con un poco de agua lo solucionaremos. Si la instalación es muy grande podemos hacer un pequeño riego después de la lluvia para eliminarlo antes de que se seque.

6. Sales de calcio
La temida cal. Es sin duda el problema más común en la obturación de sistemas de riego localizado.

Si vives en una zona donde las aguas son muy calizas, es muy posible que sufras este problema.

Hay diversas opciones en el mercado, desde los caros descalcificadores (no recomendable para instalaciones pequeñas y medianas) hasta los imanes a la entrada del circuito que cambian momentáneamente la polaridad de las sales evitando su cristalización en cierta medida.

Un consejo que te damos en Agromática es que si las mangueras las tienes protegidas del Sol con el acolchado, la cristalización de la cal repentina en el gotero por efecto del calor será mucho menor.

Si el agua que tomamos para el riego por goteo no es de muy buena calidad o está embalsada (mayor riesgo de algas y bacterias), la instalación de filtros de malla, arena o anillas aumentará la vida útil del sistema de riego considerablemente.

También hay que valorar el tamaño y los metros de manguera de la instalación, porque el mantenimiento de los filtros, en ocasiones no resulta barato y habrá que sopesar si cambiar las mangueras y goteros cada 4 o 5 años o invertir en un sistema de filtrado. Tendréis que valorarlo.

En cualquier caso, nosotros recomendaremos siempre que se pueda instalar manguera de riego por exudación. En una pequeña instalación de huerto o jardín e incluso en cultivos de mayor escala, los problemas derivados de la obturación en este tipo de sistema de riego son muy pocos o casi nulos.

Además, los abonos como tal son sales, por lo que también hay que tener especial cuidado con la cantidad que añadimos por riego (para evitar quemaduras y fitotoxicidades), su solubilidad, y su incompatibilidad con otros fertilizantes solubles.

7. Materia orgánica en suspensión
Tanto si se añade por abonadora (ojo, no el compost típico al que estamos acostumbrados, sino aquel que es soluble), como si regamos de pozo o embalse, podemos encontrar todo tipo de materia orgánica. Algas, hongos, bacterias, restos vegetales diminutos. Todo aquello que no ha limpiado el filtro.

¿Cómo evitar las obturaciones en tu sistema de goteo?
En el mercado hay distintos productos, la mayoría de naturaleza ácida, para lograr limpiar todo nuestro sistema. Básicamente podríamos diferenciar entre limpiezas de mantenimiento (aquellas que se hace, por ejemplo, una vez al mes) y limpiezas profundas, donde se aumenta la cantidad de materia ácida y se cierran todos los goteros.

Para eliminar carbonatos, un producto muy usado (y no es caro) suele ser el ácido nítrico. Tiene un pH muy ácido, por lo que viene bien para aquellos terrenos de naturaleza básica.

¿Qué cantidad de ácido nítrico se suele añadir?
Aunque es variable y dependerá de cómo de obturado se tenga la instalación, nos mojamos a recomendar una cantidad de entre 3 y 6 litros por cada metro cúbico y hora de riego.

¡Un momento! ¿Y como sé cuanto es un metro cúbico de agua que pasa por mi tubería?

Muy fácil. Cuenta el número de goteros de tu instalación y su caudal. Si por ejemplo dispones de 250 goteros de 4 L/h, estaríamos hablando de 1 metro cúbico cada hora de riego. Por lo cuál, tendrías que añadir al inyector entre 3 y 6 L.

Limpieza de materia orgánica
Aunque con el ácido nítrico se consigue mucha mejoría en el sistema de riego, también hay otros productos específicos, según la naturaleza del atasco. Por ejemplo, para obturaciones procedentes de cúmulos de materia orgánica se puede añadir hipoclorito sódico, lo que todo el mundo conocemos como lejía. Eso sí, habrá que tener mucho cuidado con la concentración y la cantidad para evitar fitotoxicidades en los cultivos.

Además, el hipoclorito sódico se puede emplear, a mayores dosis, para combatir un problema emergente de nematodos. Se suele aplicar a razón de 1 litro por cada 1.000 metros cuadrados, teniendo en cuenta siempre el número de goteros que disponemos para evitar fitotoxicidades.

Precauciones a tener en cuenta
Por último, debéis tener en cuenta las muchas precauciones que hay que tener cuando se manejan productos de esta naturaleza. Tanto el ácido nítrico como el hipoclorito resultan peligrosos y corrosivos, y desprenden gases tóxicos. Para su manipulación es obligatorio el uso de guantes protectores, trajes impermeables, botas, gafas, etc.

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Damos paso hoy a incrementar nuestra lista de cultivos con una gran protagonista del huerto, las berenjenas. Vamos a contaros las características del cultivo de la forma que solemos hacerla, mencionando las técnicas de abonado, riego, variedades, etc. Vamos a intentar sacar el máximo rendimiento de las berenjenas que plantemos en nuestro huerto.

Nuestra pequeña introducción para el cultivo de berenjenas
La berenjena es del género Solanum y de la familia de las Solanáceas. Eso traducido a la jerga común significa sol, sol y más sol. Se conoce la Solanum melongena L. desde el 2.000 a. C. y sitúan su origen en el sudeste asiático, donde coincide hoy en día con los países que más producen.

Si las características culinarias ya las conocemos lo mejor es que pasemos a la parte agronómica para poder desarrollarlas.

En España, las zonas de mayor producción se concentran en la parte mediterránea, representado por orden de importancia en Almería, Murcia, Alicante y Valencia.

Exigencias climáticas en el cultivo de berenjenas
Temperatura ideal del cultivo
Las exigencias en cuanto a clima son muy parecidas a las del pimiento (otra Solanácea), lo que se traduce en un clima muy soleado con temperaturas altas. Podemos decir que es la hortaliza con mayores requerimientos de temperatura, llegando a soportar niveles de hasta 45º C.

Esto sin duda no es lo mejor, y el desarrollo óptimo de la berenjena se produce con una media de temperaturas entre 20 y 25º C.

Vamos a conocer cual es la temperatura ideal de la berenjena según el momento fisiológico.

Temperatura mínima

Muerte celular: 0-4 ºC
Daño: 8-10 ºC
Temperatura óptima

Día: 22-26 ºC
Noche: 15-18ºC
Temperatura de germinación

Mínima: 13-15 ºC

Óptima: 25-30 ºC

Temperatura máxima

Temperatura máxima: 40-42 ºC

Humedad relativa: 65-70 ºC

Cuando las temperaturas en el cultivo de la berenjena están cercanas a la mínima biológica (8-10ºC) o a la máxima biológica 40-45ºC hay pérdida de los procesos fisiológicos básicos, retraso del crecimiento, caída y aborto floral, reducción de la producción, etc.

Con humedad alta y temperatura alta el cultivo de berenjena tendrá una floración deficiente, caída de flores, frutos deformados y retraso en el crecimiento.

Luminosidad
Por ser un cultivo de verano, requiere grandes dosis de luz y exposición solar que esa estación te podrá otorgar.

Los días cortos o de poca luz provocan sobre la berenjena malformación de frutos que desembocan en frutos deformados, ahilamiento (clorosis por falta de clorofila).

Exigencias de suelo de la berenjena
Debido a que su sistema radicular es vigoroso, su requerimiento de suelo es amplio y es bastante tolerante a cualquier tipo. Un suelo profundo, de tipo franco albergará las condiciones óptimas para el desarrollo del cultivo de berenjenas.

Las berenjenas son poco exigentes en suelo, debido al desarrollo potente de raíces, que profundizan con facilidad.

Pueden existir inconvenientes en suelos arcillosos por asfixia radicular, por lo que tendremos que cuidar la cantidad de riego a aportar para evitar este problema.

En cuanto al pH no hay problema siempre que esté cercano al neutro (6 a 8). El cultivo de la berenjena está más indicado para suelos con pH ligeramente alcalino que ácido, ya que puede presentar problemas de crecimiento y productividad.

El papel del abonado en el cultivo de berenjenas
ultivo de berenjenas en invernadero
La producción de frutos grandes en el cultivo de berenjenas requiere la compensación nutricional mediante compost, al principio con la preparación del terreno, repitiendo un par de veces más a lo largo de su crecimiento y floración.

Solución fertilizante ideal para el cultivo de berenjenas (mmoles/L)
Nitrógeno (NO3-): 12 mmoles/L
Fósforo (H2PO4-): 1,5 mmoles/L
Potasio (K+): 7 mmoles/L
Calcio (Ca2+): 5 mmoles/L
Magnesio (Mg2+): 2,5 mmoles/L
Estos valores son optativos y generales, teniendo en cuenta que se debe consultar el análisis de agua de tu finca y un análisis de suelo.

Cantidad de micronutrientes a aportar
Hierro (Fe): 2 ppm
Manganeso (Mn): 1 ppm
Cobre (Cu): 0,1 ppm
Zinc (Zn): 0,2 ppm
Boro (B): 0,5 ppm
El riego
Debido a las condiciones calurosas en las que se cultiva la berenjena, requiere un gran contenido de agua, a pesar de que tienen un sistema radicular potente. Sobre todo, en la formación de frutos se deberá tener consideración en el riego.

Ese riego tiene un valor en Litros y lo comentamos hace tiempo por lo que nos toca rescatar la entrada:

Necesidades de riego del pimiento, tomate, berenjena y calabacín.

De forma aproximada, la cantidad de riego que necesita la bernejena es de 1,5 L/m2 y día, recién plantado en época de calor, hasta 5 L/m2 cuando la planta alcanza su máxima producción y tamaño.

Ciclo de cultivo, según la época del año los consumos varían, oscilando de 1,5
L/m2 y día, recién plantado en agosto hasta 6 L/m2 y día en el mes de junio.

Calendario de riegos
Antes de la plantación se dará un riego inicial de plantación, con una cantidad de agua entre 10 y 15 L/m2.
Con el cultivo plantado, las primeras semanas (final de primavera, inicio de verano) se riega diariamente de 1,5 a 2 L/m2.
Una vez la planta ya está instalada y enraizada, se regará la bernejena cada 2-3 días, de 4 a 5 L/m2, hasta la aparición de los primeros frutos.
Con los frutos en formación, la cantidad de riego se aumentará hasta los 6 L/m2, cada 2 o 3 días.

Cuándo cultivar la berenjena
El cultivo de berenjenas se inicia en marzo, a partir de plántulas que puedes obtener en cualquier mercado, viveros, fruterías (es una planta tan común que pueden incluso venderlas).

Al principio las tendremos en macetas en condiciones de interior con buena temperatura, y luego, a principios de mayo se pueden plantar en tu huerto con un marco de plantación de 50 cm x 50 cm.

Época de la recolección
Si cumplimos las fechas de plantación anteriormente mencionadas, en julio, ya podremos obtener nuestros primeros frutos.

Se suelen recolectar cuando la berenjena adquiere un brillo satinado, o bien presionas el dedo y se queda la marca durante un tiempo.

Algunas recomendaciones adicionales
Acolchado: debido a las grandes necesidades de agua y al calor que hace en verano, evitamos la evaporación y aumentamos el contenido de humedad alrededor de la planta.

Tutorado: cuando aumenta el tamaño de los frutos, su propio peso hace que en algunas ocasiones la rama ceda o se curva, y el fruto toca el suelo. Así es muy fácil que se pudra. Utilizando un sistema de cañas o una red aseguramos el éxito de nuestras hortalizas.

Eliminación de hojas y poda: cuanto más ventilada esté la planta mejor crecerá y menores problemas con respecto a plagas o enfermedades. Es preciso quitar hojas muertas o secas, y seguiremos el mismo proceso con las ramas de la misma condición.

A la hora de realizar la eliminación de las hojas, es mejor realizarlo después del corte de frutos y con humedad ambiental baja.

Para conseguir dos ciclos de cultivo con la misma planta se cortan los cuatro tallos principales, dejando tres o cuatro yemas a cada tallo.

Una vez que los tallos vuelvan a brotar, únicamente se dejará un brote por cada tallo principal.

Marco de plantación:

2 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,75 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a tres o cuatro tallos.
1,5 x 0,75 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,5 x 0,5 m, formando la planta a tres tallos.
1 x 0,5 m, formando la planta a dos tallos.
berenjenas tipo morada
Características de las semillas de berenjena
Nº de semillas por grano: 200-250

Profundidad de siembra: 0,5-1 cm

% Germinación: 80-95%

Nº Plantas/ha: 5000-7500

Asociación de cultivos con la berenjena
Asociaciones favorables: judía, garbanzos, habas, guisantes
Asociaciones desfavorables: patata
Variedades de berenjena
Podemos clasificar las variedades de berenjena en 3 tipos:

Variedades tempranas: Black beauty, Moneymaker, Black barbentane, Black prince, Thai long green.
Variedades semi tempranas: Listada de Gandía, Rotonda bianca sfumata di rosa.
Variedades tardías: Bonica, Diamond eggplant.

Fuente: agromatica.es

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El mundo de los fitosanitarios para control de plagas y enfermedades está cada vez más limitado. El control de los límites de residuos y las materias activas hace que hoy en día reluzcan las soluciones clásicas y efectivas contra diversas plagas.

Es el caso del jabón potásico, una sustancia activa basada en el uso del jabón que todos conocemos para limpiar las hojas de residuos y afectar de forma directa a la actividad de numerosos insectos de cuerpo blando. Este es un producto muy popular en los ámbito de la jardinería y la horticultura, del que ya muchos, como el blog de huertosdomesticos, se han hecho eco.»

En esta guía queremos ensalzar el uso que podemos darle al jabón potásico y sus variaciones para el control de mosca blanca, pulgón, cochinillas y un gran número de ácaros. Su aplicación actualmente está recogida como producto ecológico, con formulaciones que tienen entre el 40% y el 50% de concentración en ácidos grasos.

Te contaremos cómo utilizarlo, qué dosis de aplicación y cuál es la manera más efectiva de reducir la presencia de plagas en tus cultivos mediante este producto.

¿Qué es el jabón potásico?
El jabón potásico nace de la combinación de grasas de origen vegetal mezclado con un alcalí (producto con pH muy alto) para conseguir solubilizarlo. Como grasavegetal se pueden utilizar distintas alternativas de uso común, como el aceite oliva, coco, soja, girasol, maíz, palma, canola, etc.

Como este tipo de grasas son extremadamente untuosas y pegajosas, al mezclarlo con una sustancia solubilizante, como es el hidróxido de potasio, se obtiene un producto final totalmente líquido y adecuado para aplicación foliar. Esta reacción de mezcla se conoce como saponificación.

Como ya sabes, cualquier tipo de jabón tiene la capacidad de limpiar cualquier tipo de grasa cuando se encuentra en presencia de agua, debido a la peculiar estructura de sus moléculas. Éstas, por un lado tiene un parte liposoluble y por otra una parte hidrosoluble. La paret liposoluble hace que el jabón se mezcle con la grasa, disolviéndola, y el componente hidrosoluble hace que el jabón se disuelva a su vez en el agua.

Por tanto, el jabón potásico es un compuesto muy interesante para lavar superficies manchadas, como las hojas de una planta cuando hay producción de melaza y azúcares por la presencia de insectos chupadores.

Plagas jabón potásico
Acción insecticida del jabón de potasio
Si concentramos el jabón potásico en grandes concentraciones y con suficiente caldo foliar, puede tener un efecto de ablandamiento de la cutícula en insectos de cuerpo blando, provocando también asfixia por obstaculizar las vías aéreas de la plaga.

Este producto, aplicado varias veces sobre un cultivo con una alternancia de 3 a 5 días, es capaz de limpiar por completo plagas de difícil eliminación como pulgón, trips, mosca blanca, ácaros (araña roja) o cochinillas.

Sin embargo, la única herramienta que necesitamos es la paciencia, ya que es muy complicado conseguir éxito en el tratamiento con una sola aplicación. En la horticultura intensiva de Almería, muy limitada por el uso de fitosanitarios y con un valor máximo de residuos, se utiliza mucho el uso de distintos tipos de jabones, en tratamientos intensivos máximo cada 5 días para conseguir reducir o controlar el avance de la mosca blanca.

Un producto muy conocido es el famoso Fairy o jabón de platos. Este detergente también es muy utilizado y es perfectamente válido para utilizarlo en nuestro jardín. Sin embargo, en nuestra opinión solo debe utilizarse en plantas ornamentales, debido a que puede contener amonios cuaternarios en cantidades suficientes como para originar una alerta alimentaria.

Esto, sin embargo, no sucede con el jabón potásico, al menos si la procedencia o el fabricante está garantizada de manera profesional.

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Uso de jabón potásico contra pulgón
Uno de los usos más famosos del jabón potásico o jabón fosfórico es contra todo tipo de pulgones. Sin embargo, hay tantas clases y morfología que no funciona igual de bien para todas las especies. Para el pulgón verde, la aplicación de este producto a base de ácidos grasos reduce su movilidad y provoca la muerte a las pocas horas, siempre y cuando se le haya aplicado suficiente cantidad de jabón.

Por tanto, es importante realizar el tratamiento foliar con suficiente presión y apuntando directamente al foco de la plaga. Además, se deben realizar repeticiones del tratamiento para garantizar que se reduce el número de huevos, estadios ninfales y adultos que no hayan sido afectados en las aplicaciones anteriores.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón contra mosca blanca
El mayor inconveniente que tiene la mosca blanca es su capacidad para volar cuando detecta cambios en la humedad o movimientos. Por eso, cuando se inicia el tratamiento foliar, la mayor parte de los adultos echan a volar y se posan una vez ha concluido la aplicación.

Por eso, es muy importante luchar de forma constante y programada contra este insectos, de forma que los tratamientos con todo tipo de jabones deben repetirse cada 3-5 días. De esta forma, lentamente vamos reduciendo la población, limpiando las hojas de melaza producida (que provocaría la entrada de hongo fumagina o negrilla) y reduciendo el nivel de puestas de huevos.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón potásico contra araña roja
La araña roja suele afectar a las plantas en condiciones de humedad ambiental reducida y mucho calor, por lo que es común que alguna de nuestras plantas tenga manchas cloróticas en forma de puntos o incluso telarañas con la entrada de la primavera y durante el verano.

Uno de los mayores enemigos de este ácaro es la humedad, por lo que la sola aplicación foliar de agua sobre la planta reduce la actividad de la plaga. Lo mismo sucede con el azufre, que también irrita a la plaga y la ahuyenta.

La movilidad de la araña es reducida, y tanto los adultos como los huevos se encuentran en el envés de la hoja, es decir la parte contraria. Por eso, cuando aplicamos jabón potásico sobre la planta, debemos tratar con suficiente presión y movilidad que garantice que el envés de la hoja también se moja.

El uso de productos en base a azufre también es efectivo, por lo que se pueden combinar ambos productos para conseguir un efecto sinérgico.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón potásico contra cochinilla
La cochinilla y todas las especies que forman los cocinélidos son un verdadero quebradero de cabeza para una gran cantidad de plagas. Son de difícil eliminación ya que algunas tienen un exoesqueleto endurecido (cochinilla acanalada) y otras tienen medios protectores para que no les afecte tanto el tratamiento foliar (cochinilla algodonosa).

Por tanto, la aplicación del jabón potásico va a ayudarnos a limpiar de melaza y residuos azucarados la planta, aumentando su capacidad para realizar la fotosíntesis y reduciendo el avance de la enfermedad.

Frente a la cochinilla, además del uso del jabón potásico, es interesante utilizar un volumen de presión suficientemente alto para conseguir desprender la plaga de los tallos, ya que se encuentran en constante succión de savia y causan el debilitamiento generalizado de la planta.

Para esta plaga, resulta interesante utilizar el principio activo azadiractina, conocido como aceite de neem. Es una mezcla de varios ácidos y aceites como el palmítico, linoleico, esteárico, etc.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Frente a la cochinilla, utilizar suficiente volumen de caldo hasta que goteen las hojas.

Fuente: agromatica

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La línea de fertilizantes Fertihouse nace de la mano del ingeniero agrónomo Carlos Rodríguez Orta como fruto de años de experiencia en el cultivo de hortícolas de alto rendimiento. Experto en nutrición vegetal en sustratos inertes, estos productos se diferencian en la tecnología que usan para la protección y transporte de los iones minerales de los cuales se nutre la planta.

Podéis encontrar Fertihouse en más de 20 tiendas de la provincia de Murcia y Alicante y por supuesto en su tienda web.

Características de la tecnología Fertihouse
La tecnología propia de Fertihouse está basada en moléculas de carbono de bajo peso molecular fácilmente asimilables por la planta, transformadas a partir de ácidos fúlvicos de roca natural mediante un proceso físico exclusivo.

Estudios sobre el comportamiento microbiano en el suelo han demostrado que los compuestos de carbono y azúcares de estructura sencilla las sustancias fúlvicas de determinado tamaño de molécula producen un mayor estímulo de esta microbiota en comparación con estructuras orgánicas más complejas.

«Tus plantas más sanas, más grandes y durarán más años en plenitud.

El efecto de los productos Fertihouse es una mejor asimilación de agua y nutrientes y esto se traduce en plantas más sanas, vigorosas y de mayor longevidad.

Sus productos, son fertilizantes completos que aportan todos los macronutrientes primarios, los macronutrientes secundarios y los micronutrientes. Están libres de cloruros, sulfatos y metales pesados.

Línea de productos Fertihouse
Fertihouse tiene un tipo determinado de fertilizante para cada momento del ciclo de cualquier tipo de planta teniendo cada uno un estudiado equilibrio entre cationes y aniones. Los productos Fertihouse son fertilizantes completos que aportan todos los macronutrientes primarios, los macronutrientes secundarios y los micronutrientes. Están libres de cloruros, sulfatos y metales pesados.

Fertihouse Universal
FertiHouse Universal Fertilizante
Solución fertilizante completa para los que no quieren complicaciones. Se puede usar en cualquier tipo de planta tanto de interior como de exterior y en cualquier fase vegetativa.

Fertihouse Crecimiento Vegetativo
Fertihouse Vegetativo fertilizante
Una solución fertilizante completa para favorecer un potente crecimiento de la planta en los primeros estados de desarrollo. La relación de nitrógeno/potasio es de tres.

Fertihouse Floración
Fertihouse Floración fertilizante
Una solución fertilizante completa para inducir en la planta el inicio de la fase de floración. La relación nitrógeno/potasio es de 1.

Fertihouse engorde y maduración
Es una solución fertilizante de fósforo, potasio y microelementos indicada en la última fase de aquellas plantas con fruto para favorecer su llenado y maduración.

Fertihouse Cobre
Es una solución fertilizante de cobre complejado con ácido glucónico para asegurar la máxima absorción por parte de la planta.

Hasta aquí hemos visto parte de la línea de abonos minerales, pero Fertihouse también tiene una línea de abonos orgánicos.

Fertilizantes de origen orgánico Fertihouse
Fertihouse Kelp
Extracto de Eklonia Maxima procedente del atlántico sur con un gran efecto bioestimulante.

Fertihouse Organium
Aminoácidos de origen vegetal al 8% y extractos de microalgas de agua dulce.

Fertihouse Huma Power

Extracto húmico de gran calidad procedente de leonardita canadiense, de pequeño tamaño de molécula, gran cantidad de grupos funcionales, excelente estado de oxigenación y gran reactividad. Posee un 21,5 % de extracto húmico (14% de ácidos fúlvicos y 7,5% de ácidos húmicos), un 12% de carbono orgánico y un 5% de K2O.

Fertihouse Plus
Aminoácidos libres al 6% de origen vegetal de alta calidad y fácilmente asimilables por la planta con un 14% de materia orgánica y un 8% de carbono orgánico. Es una fuente de carbono orgánico lo que hace que la planta aproveche más eficientemente el abono a la vez que aumenta la eficiencia del uso del agua.

Fuente: agromatica

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Las propiedades repelentes de las plantas

La lucha contra las plagas y enfermedades es una guerra constante año tras año y cultivo tras cultivo. No saberla controlar supone un desastre a la hora de recolectar nuestra cosecha. Resulta frustrante ver cómo has tardado tanto tiempo en cultivar una planta desde la semilla para que en pocos días una plaga acabe con ella. Vamos a intentar poner remedio de forma ecológica.

La ecología es el futuro. Esta frase es irremediablemente veraz, pero hoy en día parece insuficiente dado el ritmo de crecimiento de la población. Quizá sea por la incompatibilidad que pueda haber entre un cultivo intensivo con un uso desproporcionado de fitosanitarios, cada vez menos eficaces, y bajo una búsqueda constante de nuevas materias que a su vez sean capaces de atacar un problema en el cultivo con rapidez, y por otro lado que sea aceptado por el gobierno, dada la favorable retirada del mercado de productos fitosanitarios contaminantes. Con todo esto nos referimos a que la política que se ha llevado (acertada o no) es intentar superar la barrera crítica entre la propia resistencia de la plaga y el cultivo. Créeme que en esto tiene las de ganar la naturaleza (como una infección mal tratada con antibiótico), y llegará un momento en el que se generen (ya hay algunas) razas de plagas y hongos resistentes a cualquier materia activa, con más aptitudes gregarias (la unión hace la fuerza)y mayor voracidad.

Nosotros, si bien no renunciamos al uso ético de productos sanitarios, apostamos firmemente por la combinación entre estas materias y los remedios ecológicos. Por eso, os añadimos una tabla donde se os ofrece el uso de plantas aromáticas como repelentes de plagas y enfermedades, para ayudaros a obtener una cosecha ecológica.

¿Es altamente efectivo el uso de plantas repelentes?
Esta es la gran pregunta que mucha gente se hace. Seamos sinceros. No. Actualmente sólo los productos químicos (y no todos) pueden ofrecer una garantía completa de la eliminación de la plaga. Pero nosotros no buscamos eliminarla si no repelerla. ¿Qué quiere decir esto? Que si tu huerto es el único en varios kilómetros a la redonda y la plaga está ahí y tiene hambre, por muchos repelentes de los que dispongas, no vas a conseguir nada. Por otro lado, si existireran 2 huertos contiguos, uno combinado con plantas aromáticas repelentes y el otro sin ningún tipo de repelente. ¿Apostarías a saber cuál de los 2 huertos se verá más afectado? Aquí está el quid de la cuestión. Al igual que la electricidad tiende a desplazarse por el camino más cómodo, también tiene esa actitud un insecto. Si le resulta más fácil efectuar su ciclo biológico en una planta sin que nada le incomode, allí se quedará y de ella se alimentará.

Bueno, no nos liemos más, quizá sólo hayas venido a ver de qué plantas aromáticas te estamos hablando. ¡Aquí las tienes! 😉

Plantas con efecto repelente para cultivar en el huerto
plantas con efecto repelente para el huerto

Si lo deseas, compártelo con las redes sociales. ¡Expandamos los huertos repelentes de plagas y enfermedades!:)

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Nos podemos imaginas la cara que has puesto cuando has leído el título de este artículo. Seguramente habrás pensado: «definitivamente se les ha ido la cabeza a estos«, sin embargo es un proyecto real que se está estudiando en Estados Unidos. Cómo no, es la Nasa la que lo está llevando a cabo. Vamos a explicarte con todo detalle este proyecto conocido como Lunar Plant Growth Habitat (LPX)

Lunar Plant Growth Habitat (LPX)
Un poco relacionado con la influencia de la Luna en las plantas, tal y como vimos en un artículo anterior, hemos querido investigar un poco más acerca de los proyectos actuales en relación al cultivo de plantas en otros espacios que no se encuentren en nuestro planeta.

El hombre siempre ha soñado con colonizar otros planeta o satélites, y desde hace muchos años hemos visto imágenes fantasiosas de módulos en los que existían pequeños invernaderos. Algo así es lo que tienen pensando hacer en Marte con el proyecto Mars One, para dentro de muy poco (a partir de 2.015). Aunque el asunto tiene muchas aguas y dudamos de su realización, vamos a comentar qué experimentos hay actualmente relacionados con el cultivo de plantas en atmósferas modificadas.

El proyecto Lunar Plant Growth Habitat (LPX)
No, realmente no es nada parecido a lo de la foto de arriba, puesto que sería imposible que una planta pudiese realizar la fotosíntesis sin oxígeno. El proyecto consiste en estudiar la viabilidad de germinación de semillas y la respuesta de las plantas ante condiciones de menor gravedad y mayor radiación.

En el hombre y en algunos animales ya se han hecho estudios en relación a la respuesta de determinadas exposiciones (radiaciones, diferencia de gravedad, etc.), pero no con plantas. El primer paso para una futura colonización (si la hay) es ver si la planta no puede germinar cuando las condiciones no son las de nuestra planeta o bien pasa todo lo contrario, se estimula su crecimiento.

El módulo de los huertos lunares
La idea es depositar en la Luna como mucho antes del 2.015 (que poco queda ya…) un módulo que contenga todos los elementos necesarios para permitir la germinación de las plantas. Luz, agua, buena temperatura y un caldo de cultivo (un sustrato, por ejemplo). Tendrá una capacidad de oxígeno suficiente para permitir su germinación y se evaluará, en comparación con el mismo experimento realizado en la tierra, el porcentaje de crecimiento de las plantas y su evolución. De esta forma se comprobará si el resultado es el mismo que se produciría aquí, si es peor, o bien si la baja gravedad le sienta bien a las plantas. Quien sabe, puede ser el primer paso para los huertos lunares.

De esta forma permitirá realizar futuros estudios para evaluar la viabilidad de colonizar futuros satélites o planetas (como el Mars One que hemos comentado antes), en el cual deben haber módulos de invernadero para permitir crecer plantas que generen frutas, verduras y hortalizas frescas y garantizar la supervivencia de los exploradores espaciales.

El sistema VEGGIE de la Estación Espacial Internacional

sistema veggie huertos lunares
Actualmente ya se están utilizando algunos sistemas para mantener alimentados a los astronautas, como el VEGGIE, un Sistema de Producción Vegetal patentado por la NASA que se lanzará a bordo de la cápsula Dragón SpaceX con un sistema muy estudiado de nutrición vegetal que permitirá acelerar el proceso de cosecha de las plantas. Consiste en una especie de microondas de 15 kg de peso que permitirá cultivar especies simples como rábanos, repollo, lechuga, etc. Se está investigando con plantas de porte más alto, como el tomate o la judía, aunque presentan problemas de espacio.

En fin, en cualquier caso os comentaremos las futuras novedades de los huertos lunares.

Fuente: agromatica.es

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Tener un suelo o muy básico o muy ácido en nuestro jardín es un grave problema. Si no lo corregimos veremos secarse la mayoría de las plantas sin razón alguna (o sí) y tendremos quebraderos de cabeza donde al final nos tendremos que ajustar a la gama de plantas que sí soporten los valores de pH del suelo.

¿Se puede corregir? Vamos a verlo.

Guía para corregir el pH del suelo en el huerto, ácido o básico
Un suelo básico o alcalino tiene el pH elevado. Recordemos que mayor de 7 en el valor de pH se consideraría suelo básico.

Esta estructura de pH elevado (por encima de 8,5) otorga al suelo una baja capacidad de infiltración, una estructura pobre y una lenta permeabilidad, que se resumirá en suelos encharcados.

En este tipo de terrenos se suelen presentar las siguientes deficiencias:

Hierro
Zinc
Cobre
Manganeso
Características del suelo ácido
Un suelo ácido será aquel cuyo pH presente valores inferiores a 7. Cuando la naturaleza de nuestro terreno es ácida se pueden presentar las siguientes deficiencias minerales:

Fósforo
Calcio
Magnesio
Molibdeno
Boro
¿Cómo podemos corregir el pH del suelo?
La capacidad tampón del suelo es impresionante. Esto quiere decir que se necesitan cantidades ingentes de compuestos minerales para corregir un poco el valor. Esto se reduce a costes económicos importantes, dependiendo de la superficie de nuestro jardín. Sólo se recomienda realizar estas actuaciones cuando se tienen valores de pH del suelo insostenibles, muy básicos o muy ácidos, donde se dificulta enormemente el desarrollo de las plantas.

Corregir la acidez del suelo
Podemos utilizar 2 elementos para realizar una corrección de pH. Por un lado, estaría la cal viva y por otro, la caliza. Según el producto se utilizan distintas cantidades por lo que vamos a ponerlo de forma separada.

Kg/ha cal viva para corregir el pH
Suelo arcilloso: 2000 kg/ha (ph 4,5 a 5,5) y 2.400 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo limoso: 1.600 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 2.100 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo franco: 1.100 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 1.700 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo arenoso: 850 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 1.250 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Kg/ha de caliza para corregir el pH
Suelo arcilloso: 3.500 kg/ha (ph 4,5 a 5,5) y 4.250 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo limoso: 2.750 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 3.750 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo franco: 2.000 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 3.000 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Suelo arenoso: 1.500 kg/ha (pH 4,5 a 5,5) y 2.250 kg/ha (pH 5,5 a 6,5)
Estos valores son el resultado de elevar el pH a los valores aportados, para una profundidad de suelo de 15 cm y en una hectárea de cultivo. Se recomienda no subir por encima de 6,5 y hacerlo escalonádamente:

Si se cultiva patata, el valor más aconsejable es un pH de 6.
Si el suelo es pobre, se recomienda subir de 0,5 en 0,5.
Si el suelo es fértil, es posible aumentar este valor hasta 7 y llevarlo a la neutralidad.
Para realizar estas aplicaciones tendremos que aprovechar que el suelo no tenga cultivos. En general, hay dos épocas bien definidas: otoño y primavera.

En el caso de que se decida añadir cal a la tierra en primavera se deberá dejar un margen de 1 mes como mínimo entre la cal y la siembra de los cultivos.

Cambiar el pH del suelo en jardín
Claves para corregir un suelo alcalino
Veamos los elementos acidificantes así como las cantidades a añadir en nuestro terreno:

Uso de azufre
Cuando añadimos azufre al suelo, éste se oxida de forma lenta a ácido sulfúrico. Se suele utilizar mucho debido a su reducido precio.

Cantidades de 0,5-1 kg de azufre por metro cuadrado consigue reducir el pH, que se irá midiendo con medidores de pH hasta obtener el valor deseado.

Su efecto es lento, así que cada medio año iremos comprobando la acidez del suelo para comprobar si tenemos que añadir azufre de nuevo.

Sulfato de hierro
Este compuesto consigue acidificar el suelo de forma más rápida que el azufre. Se aplica mediante agua de riego y en cantidades de 2-4 gramos de sulfato de hierro por litro de agua.

La dosis concreta para bajar el pH 1 grado es de 4 gramos por L de agua, aunque lo recomendable es aplicarlo en cantidades regulables, para bajar poco a poco el pH del suelo.

Materia orgánica ácida
La materia orgánica es rica en componentes que acidifican el suelo. En el caso de la tierra rubia, por ejemplo, tiene un pH de 3,5 (muy ácido).

Normalmente por el precio se usa estiércol común, en cantidades de 10.000-30.000 kg/ha. Cantidades muy grandes pero que también aportarán nutrientes a tus cultivos.

Fuente: ecoinventos.com

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