Compartir:

Cuestiones clave para reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos
Revisar periódicamente los alimentos de la despensa, frigorífico y congelador. Seguir el sistema FIFO para los perecederos (“Primero en entrar, primero en salir”) y el sistema LIFO para los no perecederos (“Último en entrar, primero en salir”).

Planificar el menú semanal.
Llevar la lista de la compra a la tienda.
Acudir a la tienda con mayor frecuencia y disminuir el volumen de compra.

En la tienda, no descartar productos en buenas condiciones por ser más “imperfectos” (color, calibre, tamaño, envase defectuoso…). Además, ser conscientes de que pedir que las estanterías estén siempre llenas puede dar lugar a que se tengan que tirar más alimentos, especialmente los frescos y perecederos.
Apostar por los productos de proximidad y de temporada y por los canales cortos de comercialización (compra directa al productor o con menor número de intermediarios).

Los canales cortos de comercialización reducen el número de intermediarios entre la producción y el consumidor (la Estrategia considera un máximo de un intermediario). Al acortarse la cadena de distribución, se contribuye a reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos al ser necesaria una menor manipulación de los alimentos, por disminuir el tiempo que deben mantenerse en condiciones controladas y por conservarse durante más tiempo una vez llegan a los hogares. Se trata de un modelo de comercialización en alza que debe adaptarse a las necesidades y exigencias cambiantes de nuestra sociedad, contribuyendo a un consumo responsable y respetuoso con el medio ambiente.

Conservar adecuadamente los alimentos.
Leer la información de las etiquetas y aprender a interpretarlas si es necesario.
Recordar: la fecha de caducidad indica la fecha a partir de la cual no se puede consumir un alimento, mientras que a partir de la fecha de consumo preferente puede disminuir su calidad pero sigue siendo comestible.
Ajustar las raciones a la hora de cocinar y servir.
Aprovechar las sobras con recetas de cocina imaginativas.
En el restaurante, pedir un recipiente para llevar las sobras.

Aprovechar las nuevas tecnologías: existen muchas apps para dispositivos móviles que ayudan a controlar las existencias, hacer la lista de la compra o preparar recetas con los ingredientes disponibles.
Reciclar los alimentos que no se pueden aprovechar: generación de compost.
Trucos y consejos de conservación de los alimentos.

Aprender a usar bien los distintos envases y sistemas para almacenar los alimentos te ayudará a conservarlos mejor, manteniendo por más tiempo su frescura y reduciendo el riesgo de intoxicaciones alimentarias.

¡Qué no se te olvide fijarte en la información de los envases originales!

Tuppers y botes de cristal con tapa herméticos: ideales para el almacenamiento de alimentos en la despensa, así como para guardar en la nevera líquidos sobrantes o alimentos semisólidos.

Envases de frutas y verduras: están diseñados para mantener la frescura del producto durante más tiempo, por lo que no es recomendable abrirlos hasta que vayan a ser consumidos.

Envasado al vacío: la extracción de aire de los envases favorece que los alimentos se mantengan durante más tiempo sin alterar sus características. Puedes probar con carnes, hortalizas, embutidos…

Bolsas de plástico: muy útiles para conservar los alimentos, aprovechando al máximo el espacio. También son muy adecuadas para mantener frescas las frutas y verduras, como zanahorias, pimientos y manzanas, siendo especialmente cómodas si disponen de sistema de apertura y cierre.

Film transparente: protege de la humedad y los olores. Es apto para la congelación y algunos son también aptos para el microondas.

Papel de aluminio: se recomienda que sea resistente a la congelación, y que es menos probable que se desgarre. ¡Recuerda que no se debe introducir en el microondas!

Otros consejos de interés.
Cuando llegues a casa, coloca el pescado ya limpio, lavado y sin vísceras encima de un plato o fuente con un trapo ligeramente humedecido. De esta manera evitarás su posible alteración por contacto con el oxígeno, y su contaminación bacteriana con otros alimentos.

Ciertas frutas (manzanas, plátanos, melocotones, fresas…) y verduras, como los tomates, producen etileno, sustancia natural que acelera el proceso de maduración de numerosas verduras (espinacas, coles, brócoli, judías verdes…) y algunas frutas (como kiwi verde o sandía). Por tanto, se deben almacenar separados del resto de productos salvo que se quiera favorecer su maduración.

Congelar purés o compotas de frutas, por ejemplo de manzanas, en lugar de congelarlos en su estado original, te permitirá ahorrar espacio en tu congelador y guardarlos en las porciones adecuadas.

¡Todas las verduras se pueden congelar! En su mayor parte necesitan ser “blanquedas” antes: sumérgelas en agua hirviendo durante varios minutos y después pásalas por agua fría. Sécalas bien con un paño o papel absorbente y para terminar, guárdalas en una bolsa para congelados. ¡Además, no es necesario que las descongeles antes de cocinarlas!

¿Te animas a deshidratar las verduras? Los alimentos no perderán su sabor ni su valor nutricional. Para ello necesitarás un deshidratador o simplemente usar tu horno: seca las verduras muy lentamente entre 30 y 40°C después de haber sido blanqueadas. Esta opción te permitirá disfrutar de verduras de temporada durante todo el año si las guardas en frascos en un lugar seco, fresco y oscuro.

Las hierbas aromáticas y algunas verduras como la albahaca o el apio, se pueden mantener frescas por más tiempo si se cortan las puntas y se ponen en un vaso con un poco de agua en posición vertical.
Sigue una dieta nutritiva y saludable
Conoce y anímate a seguir la Dieta Mediterránea, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cuya base son los alimentos de origen vegetal, sin olvidar el consumo de agua y el ejercicio diario.

En la página web de la Fundación Dieta Mediterránea encontrarás una propuesta de menú semanal.

Consumo ocasional: Bollos, refrescos, aperitivos salados o chucherias.
Varias raciones por semana: Huevos, carnes, frutos secos, pescados blancos y azules, legumbres, embutidos.
A diario: Frutas, verduras, hortalizas, pan, y cereales, productos lácteos, aceite de oliva, arroz y pasta.
Bebe entre 1 y 2 litros de agua al día.
Practica algún deporte habitualmente.

Sensibilizar y concienciar a los hijos
Los niños toman como ejemplo a su familia y, por eso, es imprescindible que aprendan a valorar los alimentos que forman parte de su alimentación y las consecuencias que tiene sobre el medio ambiente que esos alimentos acaben en la basura.

Fuente: ecoinventos

Compartir:
Compartir:

En el mercado podemos encontrar una gran cartera de abonos y fertilizantes para aplicar mediante riego o por vía foliar. Sin embargo, no nos debemos olvidar que estamos «jugando» con productos químicos y, por tanto, existen ciertas incompatibilidades.

fertilizantes

Cogemos un poco de ácido nítrico, lo mezclamos con urea, algo de calcio que le va bien a las plantas y, cómo no, un poquito de ácido fosfórico que también le irá bien. Lo mezclamos y nos encontramos con una precipitación de los líquidos que nos costará siglos quitar. Y, también, con una obstrucción de nuestros goteros que tendremos que solucionar manualmente o con estos métodos.

La importancia de saber qué fertilizantes añadimos al suelo

Aunque ya es un tema trillado en Agromática, no está de más volver a recordarlo. En los sacos de los abonos y fertilizantes que podemos comprar en almacenes agrícolas podemos ver números que no todo el mundo sabe interpretar.

Además, en el mercado podemos encontrar muchas formas de llegar al mismo sitio, pero por distintos caminos.

Pongamos por ejemplo que necesitamos aportar 100 U.F. (unidades fertilizantes) de nitrógeno a un cultivo, con lo cuál, podemos hacerlo de varias formas:

– Nitrato amónico

– N-32

– Sulfato amónico

– Ácido nítrico

Todas estas formas, con su distinta composición, son formas de aportar nitrógeno. Y eso que hemos puesto este ejemplo concreto, pues también lo podríamos haber realizado con fósforo y potasio, por ser los macronutrientes principales.

fertilizantes
Ahora bien, ¿qué diferencias puede existir entre uno y otro?
Con el nitrato amónico (33,5% – 34,5%), aportamos una parte como nitrógeno amoniacal y otra parte como nitrógeno nítrico. Es decir, el nítrico es la forma más simple y asimilable, y la que más rápido efecto va a hacer en el cultivo. El amoniacal necesita nitrificarse, es decir, oxidar el amonio a nitrito.

Tranquilo, eso no lo haremos nosotros, sino la temperatura, los microorganismos silenciosos, etc.

Con el sulfato amónico aportamos todo el contenido en nitrógeno (21%) en forma amoniacal, por lo que no actuará tan rápidamente en el cultivo. Además, aportaremos azufre (60%) al suelo, interesante para suelos alcalinos (¡pero no para suelos ácidos!).

Ya hemos podido distinguir entre dos abonos que aportan nitrógeno al suelo. Ahora bien, para llegar a las 100 U.F. de nitrógeno habrá que aportar diferentes kilos de estos abonos:

– Nitrato amónico (33,5%): 298 kg

– Sulfato amónico (21%): 476 kg

Las incompatibilidades entre los abonos
Ahora bien, el ejemplo anterior de saber distinguir y elegir entre distintos fertilizantes que aportan el mismo nutriente (nitrógeno en este caso) no termina aquí, pues ahora vamos a lo que queríamos hablar en el artículo: las incompatibilidades.

Pongamos el caso que queremos añadir a nuestra abonadora un NPK con el fin de poder aportar al cultivo los nutrientes principales que necesita.

En este caso, habría que estudiar qué fertilizantes son o no compatibles, para no tener problemas de mezclas.

Veamos la siguiente imagen

fertilizantes
Primero, aclarar una cosa:

I: incompatible.
X: compatibililidad limitada. Eso quiere decir que se pueden mezclar en el momento de abonar, pero no dejar mucho tiempo mezclados.

C: compatibles. ¡Todo Ok!

Si queremos abonar con sulfato amónico porque queremos descomponer la materia orgánica que tenemos y, además, aumentar el pH del suelo para liberar ciertos microelementos, debemos tener en cuenta que no podemos mezclarlo con nitrato cálcico (un abono muy común) ni con fosfato monoamónico. Este último, lo podríamos hacer con el nitrato amónico.

El calcio puede ser un fertilizante complicado
El calcio siempre ha sido muy puñetero. Hay veces que por mucho que aportemos Ca al suelo, nos salen problemas y deficiencias en el cultivo porque la planta no es capaz de movilizarlo. Incluso en los humanos pasa lo mismo y cuesta fijarlo, por lo que a menudo añaden vitaminas para ayudar en su asimilación. En la agricultura pasa lo mismo, solo que añaden elementos quelantes o citoquininas para facilitar su absorción radicular (o foliar).

Con el resto de fertilizantes también da problemas. Es muy puñetero. A menudo, obliga al agricultor a tener una segunda abonadora o bien, a abonar primero con una mezcla y luego otra sola para el calcio.

Como ves en la tabla, es incompatible casi con todo, exceptuando el ácido nítrico, el sulfato potásico y la urea, donde estos dos últimos hay que hacerlo en el momento de abonar.

Imagínate que mezclamos sulfato amónico con nitrato cálcico. ¿Qué obtenemos en nuestra cuba? ¡Yeso!

¡Y nada más! Sólo queríamos ofrecer esta tabla interesante que debe estar impresa en todo cabezal de riego.

Fuente: agromatica

Compartir:
Compartir:

El proyecto, que comenzó su fase de diseño y conceptualización en 2020, cuenta con el apoyo y financiación del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) y el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Durante dos años se ha llevado a cabo el estudio y desarrollo de este nuevo modelo arquitectónico denominado Vertical Sunning, con un diseño solar pasivo que utiliza estrategias inteligentes de luz y agua para maximizar la eficiencia del sistema.

“Para concebir la estructura, hemos utilizado novedosas tecnologías de Ray Tracing que buscan optimizar la captación de radiación PAR, y homogeneicen la distribución de la luz a los cultivos que estarán situados en su interior”, afirma Juan Pardo, responsable de Innovación en Novagric y manager del proyecto.

El cultivo de alimentos indoor ha ido evolucionando, pero la inversión en las instalaciones sigue siendo elevada, hasta el punto de que numerosas investigaciones ponen de relieve la necesidad de reducir los gastos de explotación para aumentar su rentabilidad. El proyecto I+D+i Vertical Sunning pretende resolver este punto crítico de los módulos de Vertical Farming actuales: el elevado coste energético.

“Nuestro objetivo era el desarrollo de un nuevo modelo de producción de alimentos en vertical sin iluminación artificial, que priorice el acceso y distribución de la radiación solar, con sistemas de climatización de bajo consumo energético y utilizando el agua y la luz solar como base para reducir la huella de carbono”, explica Juan Pardo.

El prototipo construido se encuentra en las instalaciones tecnológicas de Novagric, en Alhama de Murcia, y está en plena producción.

El modelo constructivo utiliza materiales modulares y ligeros en forma de racks móviles que se desplazan para aprovechar el espacio, variando la disposición de los cultivos siguiendo la trayectoria de la luz del sol.

Para minimizar el consumo energético de refrigeración, se utiliza el agua que aprovecha su capacidad de filtro óptico para absorber la radiación infrarroja y permitir el acceso de la PAR, a la vez que se reduce el calentamiento de la envolvente y se distribuye el calor al interior.

El sistema de riego es mediante hidroponía, reduciendo hasta un 50% el consumo de agua frente a otros sistemas de riego en cultivos en sustrato.

Actualmente se encuentran en fase de estudio técnico-agronómico, donde se validará el diseño en entorno de cultivo real. Gracias al gran volumen de cultivo disponible, además de especies de hoja y aromáticas, se han introducido también nuevas variedades más complejas y poco habituales en sistemas de cultivo vertical para resolver el reto de la productividad en estos entornos.

Con esto, se cumplirían los tres objetivos de Novagric para el desarrollo de nuevas tecnologías y estrategias competitivas para producción de cultivos: utilización del sol como fuente de energía, reducción del consumo energético y la introducción de nuevas especies de cultivo para ampliar la gama de vegetales disponibles en este sistema productivo, concluye Pardo.

Fuente: novagric.com

Compartir:
Compartir:

El gobierno dominicano levantó la restricción de la exportación de huevos que se había establecido a principios del mes de enero para evitar el aumento en el precio del producto en el pais.

Así lo informó el ministro de la Presidencia, Joel Santos Echevarría, quien recordó que la medida fue dispuesta mediante la resolución número 01-2023, emitida por el Consejo Nacional para la Soberanía Alimentaria (CONASSAN), que dispuso la suspensión de las exportacionnes realizadas desde la República Dominicana, por un período de 15 días.

Compartir:
Compartir:

Hoy vamos a conocer las necesidades exactas que tiene un suelo independientemente de la planta que cultivemos (eso ya dependerá del abonado de mantenimiento). Imagina que tenemos un suelo al que nunca hemos abonado.

¿Cómo lo preparamos? Vamos a conocerlo.

Básicamente, de lo que nosotros estamos hablando es del abonado de fondo o la forma en la que previamente preparamos el suelo, pero también sirve para mejorar las condiciones de nuestro jardín. Imagínate que tienes que preparar un bancal profundo. Estamos echando la misma cantidad de abono orgánico (compost o estiércol) en un suelo pobre que en un suelo rico, y en principio no debería ser así. Bueno, puestos a no ser quisquillosos, total, para un huerto pequeño tampoco hay que andar tonteando, ¿no?

¿Pero y si lo hacemos a gran escala o tenemos un huerto grande? Aquí ya, cada kilogramo de abono cuenta y podemos optimizarlo enormemente con unas simples fórmulas. ¿Probamos?

Lo primero de todo, conocer cómo es nuestro suelo
Para hacerlo bien necesitamos conocer una serie de parámetros. Uno de ellos es saber qué textura tiene nuestro suelo. Lo podemos hacer a través de un análisis de suelo o bien de forma casera como ya comentamos.

A partir de esto ya podemos disponer de gran información en nuestro suelo, y conoceremos el drenaje, la forma en la que tenemos que regar y, también muy importante, la calidad del agua (siempre que podamos escoger).

abonado de fondo
La importancia del abonado de fondo
El abonado de fondo es una enmienda que realizamos 1 mes o 2 antes de plantar cualquier cultivo. Lo que buscamos es aumentar las propiedades de nuestro suelo, mejorar la textura, el drenaje, y en definitiva, hacer una cama mucho más agradable para nuestras plantas. Saber cuánto hay que añadir es sencillo.

Imagínate que sabemos (a través de un análisis de suelo) que nuestra parcela donde queremos cultivar tiene un 1,6 % de materia orgánica. Es un porcentaje bastante bajo donde periódicamente tendremos que abonar en profundidad nuestras plantas.

Algunos autores prestigiosos establecen entre un 2 y un 3% de materia orgánica como óptimo para un suelo. Hay quién pide más, pero nosotros, que tenemos una mentalidad ahorradora, consideramos que un 2 % es más que suficiente para mantener nuestro jardín. Si tienes pretensiones económicas, quizá puedas subir un poco más. 😉

Bien… empecemos con los cálculos…

DATOS PREVIOS:

Densidad del suelo: 1,74 gr/cm3
Porcentaje de materia orgánica de nuestro suelo: 1,6
Profundidad de mejora del suelo: 0,3 m
¿Qué cantidad de materia orgánica tiene actualmente nuestro suelo?
Cantidad de M.O. [2%]: 10.000 (m2) · 0,3 (m) · 1,74 (gr/cm3)· (2/100) = 104.400 [kg/ha] = 104,4 [t M.O./ha]

Pero nosotros tenemos 500 metros cuadrados de jardín, por lo que tendría que ser 5.220 kg.

Es mucha cantidad de materia orgánica, ¡y es lo que queremos! Ahora vamos a ver cuanta tiene actualmente nuestro suelo…

Cantidad de M.O. [1,6%]: 10.000 (m2) · 0,3 (m) · 1,74 (gr/cm3)· (1,6/100) = 83.520 [kg/ha] = 83,52 [t M.O./ha]

Y para la superficie de nuestro jardín: 4.176 kg

Ahora simplemente tendremos que restar la cantidad ideal con la nuestra:

Cantidad de M.O. que necesitamos: 5.220 – 4.176 = 1.044 kg

Fíjate, para mejorar enórmemente nuestro suelo tan sólo necesitamos 1.044 kg (poco más de una tonelada) de materia orgánica.

pila de estiércol
Vale… ¿Y cuánto cuesta eso?
Como siempre, tenemos que ver si es factible económicamente aportar dicha cantidad de materia orgánica. Para ello nos vamos a las bases de precios de jardinería y vemos lo que cuesta 1 metro cúbico (luego lo convertiremos a kg) de estiércol tratado.

1 metro cúbico de estiércol tratado = 27,29 €

Parece barato ¿no? Bueno, a fin de cuentas son desechos de animal… 😉

¿Cuántos kg tiene un metro cúbico?
Para saber esto necesitamos conocer la densidad del estiércol. Hay dos autores (Boussignault, Keyser) que coinciden en que la media de densidad del estiércol es de 400-500 kg/metro cúbico. Nosotros, que buscamos el término medio, lo vamos a dejar en 450 kg. Ahora ya sabemos que 450 kg de estiércol tratado vale 27,29 €.

Como nosotros necesitábamos 1.044 kg, dicha cantidad de estiércol tratado nos costará 63 €.

¡Tan sólo 63 € te separan de una gran mejora de tu suelo!

Esto ha sido un ejemplo claro que fácilmente puedes adaptar a tus condiciones de trabajo. Lo único difícil de conseguir es conocer el porcentaje actual de materia orgánica de tu suelo. Sabiéndolo el resto es fácil. Sólo la superficie de suelo, la profundidad a la que querrías mejorarlo y la densidad, y ¡listo!

Si quieres, puedes ir empezando a generar dicha cantidad de forma totalmente casera.

Fuente: aromatica.es

Compartir:
Compartir:

Las propiedades repelentes de las plantas

La lucha contra las plagas y enfermedades es una guerra constante año tras año y cultivo tras cultivo. No saberla controlar supone un desastre a la hora de recolectar nuestra cosecha. Resulta frustrante ver cómo has tardado tanto tiempo en cultivar una planta desde la semilla para que en pocos días una plaga acabe con ella. Vamos a intentar poner remedio de forma ecológica.

La ecología es el futuro. Esta frase es irremediablemente veraz, pero hoy en día parece insuficiente dado el ritmo de crecimiento de la población. Quizá sea por la incompatibilidad que pueda haber entre un cultivo intensivo con un uso desproporcionado de fitosanitarios, cada vez menos eficaces, y bajo una búsqueda constante de nuevas materias que a su vez sean capaces de atacar un problema en el cultivo con rapidez, y por otro lado que sea aceptado por el gobierno, dada la favorable retirada del mercado de productos fitosanitarios contaminantes. Con todo esto nos referimos a que la política que se ha llevado (acertada o no) es intentar superar la barrera crítica entre la propia resistencia de la plaga y el cultivo. Créeme que en esto tiene las de ganar la naturaleza (como una infección mal tratada con antibiótico), y llegará un momento en el que se generen (ya hay algunas) razas de plagas y hongos resistentes a cualquier materia activa, con más aptitudes gregarias (la unión hace la fuerza)y mayor voracidad.

Nosotros, si bien no renunciamos al uso ético de productos sanitarios, apostamos firmemente por la combinación entre estas materias y los remedios ecológicos. Por eso, os añadimos una tabla donde se os ofrece el uso de plantas aromáticas como repelentes de plagas y enfermedades, para ayudaros a obtener una cosecha ecológica.

¿Es altamente efectivo el uso de plantas repelentes?
Esta es la gran pregunta que mucha gente se hace. Seamos sinceros. No. Actualmente sólo los productos químicos (y no todos) pueden ofrecer una garantía completa de la eliminación de la plaga. Pero nosotros no buscamos eliminarla si no repelerla. ¿Qué quiere decir esto? Que si tu huerto es el único en varios kilómetros a la redonda y la plaga está ahí y tiene hambre, por muchos repelentes de los que dispongas, no vas a conseguir nada. Por otro lado, si existireran 2 huertos contiguos, uno combinado con plantas aromáticas repelentes y el otro sin ningún tipo de repelente. ¿Apostarías a saber cuál de los 2 huertos se verá más afectado? Aquí está el quid de la cuestión. Al igual que la electricidad tiende a desplazarse por el camino más cómodo, también tiene esa actitud un insecto. Si le resulta más fácil efectuar su ciclo biológico en una planta sin que nada le incomode, allí se quedará y de ella se alimentará.

Bueno, no nos liemos más, quizá sólo hayas venido a ver de qué plantas aromáticas te estamos hablando. ¡Aquí las tienes! 😉

Plantas con efecto repelente para cultivar en el huerto
plantas con efecto repelente para el huerto

Si lo deseas, compártelo con las redes sociales. ¡Expandamos los huertos repelentes de plagas y enfermedades!:)

Compartir:
Compartir:

Este artículo no trata de huertos comunes tal y como los conocemos, si no de una nueva moda que está surgiendo sobre todo en las grandes urbes (algo así como el Brooklyn Grange) y que se basa en el aprovechamiento de los espacios sin usar de las terrazas para la producción de cultivos ecológicos. Las posibilidades que te ofrece el cultivo en azoteas son muchísimas, asi qué… ¿Por qué no aprovecharlas? Aquí os decimos cómo.

¿Necesito contar con una terraza o azotea especial para montar mi huerto?
Para nada, cualquier terraza vale para realizar el cultivo en azoteas, sea de la forma que sea y tenga el tamaño que tenga. Únicamente tienes que adaptarte a tus posibilidades. Una mesa de cultivo (ideal para el cultivo en azoteas) o un conjunto de macetas (macetohuerto) con cultivos de hortalizas y verduras puede ser una primera base sobre la que crecer y evolucionar (hasta magnitudes como las que se pueden ver en los cultivos en azoteas de Nueva York).

El peso máximo que soporta el forjado es muy importante, ya que un sustrato mojado puede llegar a pesar muchísimo y suponer un calvario tu idea del cultivo en azoteas. En cuanto a esto tenemos que decir que hemos visto grandes barbaridades a lo largo de nuestra (corta) vida, como grandes piscinas de plástico de más de medio metro de altura (500 kg por metro cuadrado) sobre terrazas de edificios. Tienes que informarte bien de cuanta carga soporta tu terraza dependiendo de si es un edificio o casa antigua o es de reciente construcción. En cualquier caso y ante la duda, nuestro consejo es que no te excedas de los 300 kg/m2.

cultivo en azoteas
Cultivo en azoteas
Fuente: treehugger
¿Qué recipientes necesito para el cultivo en azoteas?
En este punto tienes muchas opciones donde elegir. Por ejemplo, si crees que tu huerto va a durar muchos años y te vas a convertir en el pionero del cultivo en azoteas de tu ciudad, puedes disponer una especie de bancal elevado, directamente sobre la terraza. Eso sí, con su capa de protección de la humedad y con materiales que eviten que las raíces puedan hacer un destrozo del suelo.

Otro sistema es utilizar mesas de cultivo, compradas o caseras. Por ejemplo, una mesa de cultivo casera puede ser una caja de plástico de las de guardar ropa apoyada sobre una mesa, y haciendo los pertinentes agujeros de drenaje. Seguro que encuentras algo útil y reutilizable en tu trastero, en el caso de que no quieras comprar una en la tienda.

¿Cómo se incorpora el sustrato al recipiente en el cultivo en azoteas?
Sustratos hay muchos, y aquí tienes una gran base sobre la que partir. Es importante que justo en la capa inferior, donde tienes los agujeros para que el agua no quede retenida en el recipiente, dispongas de grava o fragmentos de roca de diámetro superior al de los agujeros. En la segunda capa le puedes incorporar cualquiera de los sustratos mencionados en el enlace de este párrafo o lo que creas conveniente, y en la tercera capa puedes disponer de algún tipo de materia orgánica que tengas, como compost o lombricompost, etc.

Con respecto a esta última capa, o bien la puedes hacer así y que fluya a niveles inferiores con el agua de riego, o bien mezclarlo con la segunda capa. Cualquiera de los dos casos es válido y dará grandes resultados.

recipiente cultivo en azoteas
Fuente: ecologistas en acción de las Palmas de Gran Canaria
El compost, por ejemplo, tiene una porosidad del 90 %, con una retención del agua del 50 %, un pH en torno al ácido y una densidad aparente de 200-500 gr/l.

Si lo comparamos con la tierra normal y corriente, tiene una densidad aparente mucho mayor (1.500 gr/l), una retención de agua del 10%, una porosidad del 30%, y un Ph que varía dependiendo de donde nos encontremos, como bien sabréis.

Viene muy bien conocer estos parámetros según el sustrato que elija, ya que como has visto, el peso es muy importante en el cultivo en azoteas.

Para empezar, lo recomendable es seleccionar plantas sencillas y de crecimiento rápido. Conforme vayamos evolucionando y ganemos experiencia, después podremos probar otras plantas.

Por tanto, la selección de semillas de aromáticas es lo más factible. Igualmente, luego podrás combinarlas con uan buena asociación de plantas junto con hortícolas y verduras de hoja.

Y aquí viene el quid de la cuestión
Poco a poco hemos ido aprendiendo técnicas y formas de cultivar y sacar el máximo rendimiento a nuestro huerto de hortalizas, frutas y verduras. Lo mejor es que hagamos un compendio, como algunas veces hemos realizado, sobre lo básico para gestionar y mantener tu huerto en la azotea a partir de lo que te hemos comentando antes.

«Qué, cómo, cuándo, quién, dónde y por qué»

¿Qué plantar?
Cualquier cosa que sea de temporada. Frutas, verduras, hortalizas, etc. Aunque para responder a esta cuestión tendrás que hacerte la pregunta a ti mismo/a. ¿Qué es lo que más te gusta de todas las opciones que hay? Lo mismo solo cultivas plantas aromáticas (y muy bien que harías :)).

¿Cómo plantar?
En nuestra categoría de cultivos tienes un gran abanico de plantas (y hongos) donde elegir, con algunos consejos sobre cada uno. Aunque si te falta alguno, sólo tienes que pedírnoslo y lo haremos.

¿Cuándo?
La respuesta a esta pregunta no la puedes elegir tú, si no que te tienes que basar en un calendario de cultivo. Nosotros tenemos este calendario que quizá te pueda servir. Échale un vistazo y nos cuentas.

¿Quién?
Tu sólo, tu con tu familia, con amigos, con un grupo de agricultores, con los vecinos. Todo depende. Por ejemplo si estás en la azotea de un edificio, puedes ponerte de acuerdo con tus vecinos a la hora de mantener los huertos, de forma que os repartís el trabajo y luego, llegado la cosecha lo hacéis equitativamente. Así te aseguras que todos los vecinos participan activamente.

¿Dónde?
Azotea, terraza, balcón. El caso es que aproveches los espacios vacíos o que no utilizas y conviertas tu urbe en una mismísima Brooklyn grange.

¿Por qué?
Porque es sano y ecológico, porque fomenta la cooperación, porque es entretenido, porque al final ahorras dinero, etc. En fin, hay muchas cosas que te puede aportar un huerto.

¿Te animas a convertir tu ciudad en una urbe verde y ecológica?

Fuente: agromatica.es

Compartir:
Compartir:

Nos podemos imaginas la cara que has puesto cuando has leído el título de este artículo. Seguramente habrás pensado: «definitivamente se les ha ido la cabeza a estos«, sin embargo es un proyecto real que se está estudiando en Estados Unidos. Cómo no, es la Nasa la que lo está llevando a cabo. Vamos a explicarte con todo detalle este proyecto conocido como Lunar Plant Growth Habitat (LPX)

Lunar Plant Growth Habitat (LPX)
Un poco relacionado con la influencia de la Luna en las plantas, tal y como vimos en un artículo anterior, hemos querido investigar un poco más acerca de los proyectos actuales en relación al cultivo de plantas en otros espacios que no se encuentren en nuestro planeta.

El hombre siempre ha soñado con colonizar otros planeta o satélites, y desde hace muchos años hemos visto imágenes fantasiosas de módulos en los que existían pequeños invernaderos. Algo así es lo que tienen pensando hacer en Marte con el proyecto Mars One, para dentro de muy poco (a partir de 2.015). Aunque el asunto tiene muchas aguas y dudamos de su realización, vamos a comentar qué experimentos hay actualmente relacionados con el cultivo de plantas en atmósferas modificadas.

El proyecto Lunar Plant Growth Habitat (LPX)
No, realmente no es nada parecido a lo de la foto de arriba, puesto que sería imposible que una planta pudiese realizar la fotosíntesis sin oxígeno. El proyecto consiste en estudiar la viabilidad de germinación de semillas y la respuesta de las plantas ante condiciones de menor gravedad y mayor radiación.

En el hombre y en algunos animales ya se han hecho estudios en relación a la respuesta de determinadas exposiciones (radiaciones, diferencia de gravedad, etc.), pero no con plantas. El primer paso para una futura colonización (si la hay) es ver si la planta no puede germinar cuando las condiciones no son las de nuestra planeta o bien pasa todo lo contrario, se estimula su crecimiento.

El módulo de los huertos lunares
La idea es depositar en la Luna como mucho antes del 2.015 (que poco queda ya…) un módulo que contenga todos los elementos necesarios para permitir la germinación de las plantas. Luz, agua, buena temperatura y un caldo de cultivo (un sustrato, por ejemplo). Tendrá una capacidad de oxígeno suficiente para permitir su germinación y se evaluará, en comparación con el mismo experimento realizado en la tierra, el porcentaje de crecimiento de las plantas y su evolución. De esta forma se comprobará si el resultado es el mismo que se produciría aquí, si es peor, o bien si la baja gravedad le sienta bien a las plantas. Quien sabe, puede ser el primer paso para los huertos lunares.

De esta forma permitirá realizar futuros estudios para evaluar la viabilidad de colonizar futuros satélites o planetas (como el Mars One que hemos comentado antes), en el cual deben haber módulos de invernadero para permitir crecer plantas que generen frutas, verduras y hortalizas frescas y garantizar la supervivencia de los exploradores espaciales.

El sistema VEGGIE de la Estación Espacial Internacional

sistema veggie huertos lunares
Actualmente ya se están utilizando algunos sistemas para mantener alimentados a los astronautas, como el VEGGIE, un Sistema de Producción Vegetal patentado por la NASA que se lanzará a bordo de la cápsula Dragón SpaceX con un sistema muy estudiado de nutrición vegetal que permitirá acelerar el proceso de cosecha de las plantas. Consiste en una especie de microondas de 15 kg de peso que permitirá cultivar especies simples como rábanos, repollo, lechuga, etc. Se está investigando con plantas de porte más alto, como el tomate o la judía, aunque presentan problemas de espacio.

En fin, en cualquier caso os comentaremos las futuras novedades de los huertos lunares.

Fuente: agromatica.es

Compartir: