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La revolución de la lechuga es mundial, como la crisis. Quizá sean estos 2 ingredientes los que han colocado a los huertos urbanos justo donde se encuentran ahora, en sus máximos históricos. La comodidad del supermercado se está viendo sustituida poco a poco por el lento y cuidadoso mantenimiento de un huerto casero. Siempre estarán los urbanitas que no han oído nunca hablar de esto pero cada vez más se está acercando más el campo a la ciudad y no al revés, como ha pasado este último siglo.

¿Cuál pueden ser las razones de esta «revolución»?
Un huerto te aporta muchas cosas como vimos en artículos anteriores, pero si concretamos, en esta revolución verde lo que predomina es la ecología y el ahorro de dinero. Sin embargo, este concepto es mucho más profundo que la simplicidad del ecologismo y el dinero, y va un poco más allá. Tal y como se cuenta en el artículo del diario El Mundo,
es una apuesta por un nuevo modelo económico y social, un gesto revolucionario y una forma de valorar las cosas.

Cuando compramos un kilo de tomates en un supermercado no sabemos el valor que tiene a parte del monetario, pagamos y nos vamos. Cuando se cultiva el equivalente a ese kilo de tomates en un huerto urbano, vemos crecer la planta día a día, la regamos, la abonamos, la protegemos de plagas y enfermedades y la recolectamos. Finalmente cuando nos llevamos un trozo de tomate a la boca, lo disfrutamos y saboreamos y, en resumen, nos lo comemos con gusto. El por qué está claro. Porque estamos conociendo el valor exacto de las cosas.

El alcance de los huertos urbanos
Día a día vemos propuestas de huertos urbanos que no sólo se limitan a aprovechar un trozo de tierra de una parcela. Por ejemplo, en Central Park cada vez más se pueden ver huertos que aprovechan las azoteas para cubrirlas de cultivos, balcones llenos de macetas con hortalizas (lo que se conoce como maceto huertos), mesas de cultivo, huertos verticales, etc.

Por otra parte, son muchas las empresas que se están iniciando en el mundo de los huertos, y casi podemos ver como cada ciudad tiene su agrupación de huertos, donde se alquilan terrenos para cultivar en ellos. También tenemos la red social que comunica a personas que tienen tierra para alquilar con gente que está dispuesta a cultivar en ella, a cambio de un porcentaje de la cosecha, como el caso de huertos compartidos.

Nosotros queremos aportar nuestro granito de arena, con la pequeña ayuda que aportamos al dar a conocer información relacionada con el tema de los huertos urbanos, y llevamos a nuestras espaldas bastantes artículos dedicados a este concepto.

El huerto en 1 metro cuadrado
5 preguntas antes de tener un huerto
Los primeros pasos al iniciarte en el huerto
Los 5 errores que cometemos en el huerto
Los diferentes métodos para el huerto en casa
Consejos para el huerto en casa

Fuente: agromatica

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Una científica turca ha conseguido eliminar las placas que provocan la enfermedad ELA con extracto de apio. Neslihan Taşlı, investigadora del Departamento de Genética y Bioingeniería de la Universidad de Yeditepe, ha realizado estudios sobre el uso del extracto de apio en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como la ELA, el páarkinson y el alzhéimer.

Taşlı: “Lo que estamos produciendo es un sistema que permite a la célula tirar su propia basura, y lo hemos conseguido con el apio”.

Aunque al principio trabajó en sistemas de tejidos e ingeniería tisular, en los últimos cuatro años se ha centrado sobre todo en el “exosoma”, que describió como las “redes sociales de las células”, pequeñas vesículas que proporcionan mensajería entre células. Partiendo de la idea de que las plantas tienen la capacidad de percibir estos mensajes, Taşlı y su equipo analizaron algunas verduras y frutas en el laboratorio.

“Uno de mis estudiantes trabajaba entonces en enfermedades neurodegenerativas, así que partimos de ese punto. Primero empezamos con la ELA”, señala Taşlı. “En la enfermedad de ELA, realizamos estudios con verduras y frutas para destruir las placas acumuladas en el interior de la célula mediante el uso de exosomas. De las muchas frutas y verduras que revisamos, encontramos que el apio era la más eficaz”.

“Iniciamos un proyecto al respecto y lo solicitamos a la Academia Turca de Ciencias [TÜBA]”, añade.

Sin embargo, estas enfermedades no pueden curarse solo consumiendo apio, explica Taşlı. “Es importante filtrar el extracto de apio y administrarlo en la dosis adecuada, de forma que quede desprovisto de otras sustancias. El apio es una verdura saludable, pero por mucho que se coma, no puede mostrar el efecto que obtenemos en el laboratorio con solo consumirlo”.

Fuente: hurriyetdailynews.com

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Los cuidados de la menta en tu jardín

Aquí tenemos otra nueva planta aromática para incorporar a nuestro jardín o huerto de plantas aromáticas. Esta seguro que la conocéis, pero quizá aún no os habéis atrevido a cultivarla. Os lo recomendamos encarecídamente, incluso para combinarla con hortícolas en tu huerto ecológico, debido a sus propiedades repelentes de plagas. Hoy, en Agromática, hablamos de los cuidados de la menta.

El cultivo de la menta
Las propiedades de la menta se conocen desde hace mucho tiempo y lleva ya 4 siglos de cultivo intensivo en Europa. La menta es utilizada como componente activo para aceites esenciales, analgésicos y como ayuda para aliviar los síntomas de resfriados. Todo esto lo podemos conseguir a tiro de piedra si salimos a nuestro jardín y recogemos las hojas de nuestra menta.

Plantar menta en el huerto
Clima y suelo idóneo para los cuidados de la menta
El clima donde se desarrolla la menta es propio de un clima templado y condiciones de semi sombra o zonas sombrías, ya que el sol directo, quema las hojas y reduce la humedad, un requisito importante en el cultivo de la menta.

La mayoría de plantas aromáticas, como la menta, se adaptan a gran variedad de suelos. Sin embargo, para los perfectos cuidados de la menta se elige o transforma un suelo con buen drenaje y buen contenido en materia orgánica.

De esta manera el suelo tendrá un buen contenido en humedad, que también forma parte de un requisito de esta planta aromática. Si tuviéramos que elegir una estructura de suelo diríamos que el suelo arcilloso es el más indicado para este cultivo.

El abonado. Un requisito importante en los cuidados de la menta
Si definiéramos dos conceptos clave en el cultivo de la menta, uno sería el abono que se le añade y el contenido de humedad, relacionado con la frecuencia y la cantidad de riego que se le aplique (y que veremos más adelante).

Es una planta especialmente exigente en abonado orgánico o mineral. Se prepara el suelo donde se vaya a cultivar con una mezcla de la tierra y compost o estíercol. Generalmente con estas dos formas de abonar es suficiente.

Puede ser que presente algunas carencias minerales como clorosis (observa las hojas) si el suelo es muy pobre. En ese caso tendrás que aportar algún abono mineral de los muchos que mencionamos.

Si tienes a mano fertilizantes convencionales, puedes optar por el equilibrio 1-1-1 que proporciona el triple 15 o el triple 20.

Las cantidad a aportar, a nivel de huerto, las podemos hacer repartiendo un poco de abono alrededor de cada planta. El agua que aportemos con el riego o la propia lluvia conseguirá solubilizar y liberar el fertilizante, aportando nitrógeno, fósforo y potasio a la menta.

De esta forma, aumentará la producción de hojas, se incrementará la acumulación de aceites esenciales y mejorará el color de la planta.

Características de la menta
Cómo regar de forma ideal
Este es el quid de la cuestión en los cuidados de la menta. Necesita riego en abundancia, humedad constante. Con estas condiciones se asegura un crecimiento continuado de la planta y un desarrollo y expansión del cultivo de forma veloz (la menta crece muy rápido).

Si bien, antes hemos mencionado la elección del suelo con buen drenaje para evitar, entre tanto riego, el encharcamiento y la formación de hongos. En verano, el riego ha de ser muy continuado, aunque también puedes utilizar algunos trucos como el acolchado para acumular de forma más eficiente la humedad en el suelo.

Si efectúas el riego como hemos comentado, la menta ampliará su espacio hasta el punto de que puede llegar a ser invasiva. Esto lo controlamos a través de la poda, limitando el espacio donde queremos que se desarrolle.

Cuando sucede esto, es que por supuesto estás haciendo muy bien las cosas. Una planta con mal desarrollo se preocupará por sobrevivir dentro de las malas condiciones en las que crece, antes de querer expandirse y «conquistar» terreno.

Una forma de comprobar cuanta cantidad de agua es suficiente, es conseguir que se humedezca toda la zona del bulbo húmedo, como en la fotografía anterior. Después, la frecuencia de riego estará determinada por el tiempo que pasa hasta que dicha humedad se disipe y no tengamos tierra pegada al introducir el dedo.
Multiplicación de la menta
La menta se reproduce exitósamente por esquejes o estolones. Si se hace por esquejes tienes un periodo desde finales de invierno (cuidado con las heladas) hasta principios de privamera. Y por estolones en otoño o primavera.

¿Y por semillas? Sí, también se puede hacer. Es un proceso más lento que requiere cerca de 1 mes de germinación en condiciones de semillero o interior. El inconveniente es que por semillas ya no se obtiene la genética de la planta madre y se pueden dar hibridaciones de plantas no adecuadas.

Otros tipos mentas
No todo el monte es… menta. Dentro del género Mentha hay otras entre las cuales tenemos dos muy famosas:

Fuente: agromatica

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Cuando hablamos de las condiciones necesrias para un cultivo determinado nos fijamos mucho en el clima. Si soportará o no los fríos del invierno o por el contrario el calor excesivo del verano. El suelo es un factor que se deja en segundo plano y es igual o más importante que las condiciones climáticas. Cuando hablamos de suelos arcillosos, arenosos, francos… hablamos de textura del suelo.

Qué compone la textura del suelo
Así como otras variables pueden suponer conceptos algo complicados de explicar, la textura es un concepto muy sencillo. Un suelo está compuesto por partículas, cuya clasificación por tamaño se divide principalmente en tres: Arenas, limos y arcillas. Las diferentes proporciones de cada una de estas fases constituye la textura de un suelo.

Qué importancia tiene la textura del suelo
Tanto en agricultura a gran escala como en el suelo de nuestro huerto, la textura tiene implicaciones directas en multitud de procesos y eso condiciona el buen desarrollo de los cultivos.

A la hora de trabajar el suelo, la textura será la que defina la dificultad de trabajo. Suelos arcillosos y muy pesados son muy difíciles de trabajar. En un huerto lo notaremos más o menos, pero en las grandes producciones, los costes en horas de trabajo y combustible de maquinaria, se disparan si el suelo es demasiado pesado.
La fase gaseosa del suelo. El suelo, debe contener una parte importante de oxígeno retenido entre las partículas que lo componen. Suelos de partículas muy pequeñas (arcillosos), la fase gaseosa es mínima, las partículas tan pequeñas no dejan espacios entre ellas donde se pueda retener el oxígeno. Suelos más arenosos tendrán una fase gaseosa mucho mayor.
El agua del suelo. La capacidad de retención de agua también depende del tamaño de partículas del suelo y por tanto de su textura.
Fases líquida y gaseosa de un suelo

Estos tres factores enumerados, a parte de depender del tamaño de partículas, hemos de mencionar que también son consecuencia del nivel de agregados del suelo, de los cuales hablaremos en futuras entradas.

Cómo medir la textura de nuestro suelo
Para medir la textura de un suelo existen varios métodos. La gran mayoría de ellos consisten en pruebas físicas «caseras» de cohesión entre partículas para hacernos una idea aproximada sin cuantificar qué porcentaje de cada fase (arena, limo y arcilla) tiene la muestra.

En cualquier método de medición de textura del suelo se hace un tamizado previo con luz de 2 mm. Se considera que partículas de más de 2 mm son los elementos gruesos de un suelo y no se consideran en la textura.

Método de campo
Partiendo de una muestra de suelo con un previo tamizado con luz de 2 mm, se humedece con unas gotas de agua hasta formar una pasta con cierta plasticidad.

A continuación, en una superficie lisa o una mano con la otra, intenta hacer un cilindro o «churro» muy fino de unos 3 mm de diámetro:

Si no puedes conformar dicho cilindro y la muestra se deshace, claramente estamos ante un suelo arenoso.
Si consigues hacer el cilindro, intenta hacer un anillo. Si lo consigues y el tacto es suave y fino, estamos ante un suelo arcilloso.
Si haces el cilindro pero al hacer el anillo, este se rompe, estamos ante un suelo franco-arcilloso.
Si haces el cilindro y el anillo, pero este último tiene una textura no muy suave, entonces el suelo será franco.
Como se puede ver, esta es una forma rápida con una clasificación máxima de 4 clases texturales. Si queremos hacer una medición más precisa tendremos que recurrir a instrumental de laboratorio, no muy complejo, pero no es algo que se pueda hacer en campo.

La medición de las clases texturales se mide con método de Bouyoucos, basado en la ley de Stokes que podréis encontrar navegando por la web sin dificultad.

Una vez calculados los porcentajes de cada una de las tres fases de partículas, el método más extendido es de la clasificación del triángulo textural, del departamento de agricultura de los EEUU (USDA).

Es un triángulo equilátero en el que se representan en cada uno de los lados, el porcentaje de cada una de las fases (arena, limo, arcilla) con una escala de 10 en 10.

Se trazan 3 líneas perpendiculares a los 3 lados del triángulo y donde confluyan en un punto podremos establecer el tipo de suelo que tenemos en función de los porcentajes obtenidos.

Aquí os dejamos el triángulo.

Existen más métodos para determinar la textura de un suelo y en la FAO podemos encontrar algunos de ellos con ilustraciones. Aquí os dejamos el enlace de textura del suelo

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Con la poda se persiguen distintos objetivos en el árbol, cuyos resultados se mostrarán tanto a corto como a medio-largo plazo. En el naranjo, la poda es importante, debido al crecimiento desordenado de muchas de sus variedades, consiguiendo una estructura equilibrada. Vamos a tratar los tipos, frecuencia de poda y sobre todo cuándo y cómo podar.

Poda del naranjo. Interesante práctica para que tus cítricos rindan
Con la poda de naranjos vamos a conseguir una serie de ventajas:

Mayor luz, insolación y aireación en el interior del área foliar.
Los nutrientes se distribuirán y aprovecharán de manera más eficaz.
Y con este mayor aprovechamiento, un aumento del tamaño y calidad del fruto

Menor susceptibilidad al ataque de plagas y enfermedades, al presentar mayor vigorosidad y mayor aireación en el árbol.

Reducción del gasto en fitosanitarios, al existir menor follaje o ramaje, y por lo tanto menor necesidad de nutrientes.

¿Cuándo podar?
La acción de la poda dependerá de la edad del árbol. Naranjos jóvenes, la poda se puede realizar en cualquier época del año, evitándolo siempre en épocas de frío, por riesgo a heladas. En el caso de poda de ramas importantes, se ha de realizar cuando menor actividad vegetativa presente

En el caso de naranjos adultos, la poda se realiza después de la época de helada (puesto que después de una tala, el árbol es más susceptible al descenso de temperaturas.

¿Con qué frecuencia podar?
La frecuencia de poda no está establecida y puede variar. Se puede realizar la poda entre varios años de diferencia (con lo cuál, las ramas serán mas vigorosas) o se puede realizar una poda anual (con ramas más finas).

La elección de poda es tuya. Personalmente opino que una poda anual reduce el daño al cítrico, las heridas serán más pequeñas y la poda al siguiente año será menos intensa.

¿Cuánto podar?
La poda se gradúa según el objetivo de crecimiento marcado para el naranjo. Existen varias intensidad es de poda:

Poda ligera: se elimina un 10% del material vegetal.
Poda normal o genérica: se elimina un 20% del material vegetal.
Poda fuerte o intensa: se elimina el 30% de l material vegetal.
Poda muy fuerte o muy intensa: se elimina el 50% del material vegetal.
Estas podas se harán según los siguientes objetivos

En el caso de la poda ligera, se regula la producción, se sanea el árbol y se renueva el material vegetal. Recomendable realizar todos los años.

En la poda normal o genérica, se mantiene el árbol equilibrado renovando material vegetal.

En la poda de naranjos fuerte o intensa, se facilita la entrada de luz en el interior del área foliar, se renueva fuertemente el material vegetal y se regula la producción en años de abundante floración.

En el caso de la poda muy fuerte o muy intensa, se renueva la copa (con cambio o no de variedad).

Poda de formación
La poda de formación, al ejecutarse en épocas juveniles, presenta gran diversidad de actuación. Vamos a comentar algunas podas de formación en la poda de naranjos:

Sistema de formación a tres ramas: consiste en dejar 3 ramas (separadas en ángulo de 120º) 3 ramas, las más vigorosas, por las que se formará el resto de árbol. Se trata de la estructura o esqueleto principal del futuro árbol adulto.

Sistema dicotómico: con la poda dicotómica se persigue el objetivo de dejar el tronco lo más enano posible, para facilitar las operaciones futuras del árbol (poda, recogida de frutos, tratamientos fitosanitarios foliares, etc.).

Sistema de formación libre: únicamente se controla las ramas que en un futura vayan a dificultuar la aireación del árbol por su follaje, ramas cruzadas, etc.

Podas de regeneración
Si tus cítricos son de edad avanzada, con ramas vigorosas y de gran longitud, y se encuentra agotado, se puede realizar una poda de regeneración, consistente en la eliminación mediante una poda fuerte o intensa de ramas, acortándolas y alterando la disposición del ramaje en el árbol. La poda de regeneración se hará más profunda cuanto más agotado se encuentre el árbol.

Fuente: agromatica.es

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Identificación de problemas y soluciones en el riego por goteo

¿Tu instalación de riego por goteo ya no es lo que era? ¿Tienes sectores en el huerto o jardín a los que les llega menos agua que antes? Es muy posible que después de un tiempo tengas goteros obstruidos. Suele ser un problema bastante frecuente en nuestro huerto y de vez en cuando debemos realizar inspecciones para evaluar la instalación. Te ayudamos a identificar esos problemas y darte soluciones.

Es muy posible que al cabo de un tiempo, tu instalación de riego por goteo sufra obturaciones que descompensan tanto la presión de los diferentes puntos del circuito como la cantidad de agua emitida y merman el buen funcionamiento general.

Se riegan unas zonas más que otras y puede que tengamos sectores de nuestro jardín o huerto, sin la hidratación adecuada. Veamos los problemas más comunes de obturación y sus posibles soluciones:

Problemas y soluciones en el riego por goteo
1. Obturación por partículas sólidas
Las mangueras así como los emisores, pueden llegar a acumular una cantidad importante de partículas sólidas al cabo de un tiempo. Debemos quitar las abrazaderas de los finales y dejar correr el agua para que la suciedad salga de las mangueras.

Si en los goteros persiste la obturación debemos quitarlos y lavarlos con agua o aire a presión.

2. Obturación por arena
Si la obturación por arena es frecuente deberás instalar un filtro de arena a la entrada de la instalación. Evitarás problemas y quebraderos de cabeza futuros.

3. Precipitaciones de sales de Fe
Esto no suele ocurrir en instalaciones de riego pequeñas. Si es muy severo habría que tratar con soluciones de ácido nítrico o cambiar el sistema de riego entero. En pequeñas instalaciones a veces es más cara la solución que uno nuevo.

4. Presencia de algas y bacterias
Tampoco va a ocurrir muy a menudo pero si pasara, lo mejor es tener instalado un filtro específico. La otra opción es usar alguicidas, aunque mejor prevenir que curar ¿no?

5. Barro pegado y seco en el emisor
Puede ocurrir que después de una lluvia quede taponado por fuera, por salpicaduras de barro. Con un poco de agua lo solucionaremos. Si la instalación es muy grande podemos hacer un pequeño riego después de la lluvia para eliminarlo antes de que se seque.

6. Sales de calcio
La temida cal. Es sin duda el problema más común en la obturación de sistemas de riego localizado.

Si vives en una zona donde las aguas son muy calizas, es muy posible que sufras este problema.

Hay diversas opciones en el mercado, desde los caros descalcificadores (no recomendable para instalaciones pequeñas y medianas) hasta los imanes a la entrada del circuito que cambian momentáneamente la polaridad de las sales evitando su cristalización en cierta medida.

Un consejo que te damos en Agromática es que si las mangueras las tienes protegidas del Sol con el acolchado, la cristalización de la cal repentina en el gotero por efecto del calor será mucho menor.

Si el agua que tomamos para el riego por goteo no es de muy buena calidad o está embalsada (mayor riesgo de algas y bacterias), la instalación de filtros de malla, arena o anillas aumentará la vida útil del sistema de riego considerablemente.

También hay que valorar el tamaño y los metros de manguera de la instalación, porque el mantenimiento de los filtros, en ocasiones no resulta barato y habrá que sopesar si cambiar las mangueras y goteros cada 4 o 5 años o invertir en un sistema de filtrado. Tendréis que valorarlo.

En cualquier caso, nosotros recomendaremos siempre que se pueda instalar manguera de riego por exudación. En una pequeña instalación de huerto o jardín e incluso en cultivos de mayor escala, los problemas derivados de la obturación en este tipo de sistema de riego son muy pocos o casi nulos.

Además, los abonos como tal son sales, por lo que también hay que tener especial cuidado con la cantidad que añadimos por riego (para evitar quemaduras y fitotoxicidades), su solubilidad, y su incompatibilidad con otros fertilizantes solubles.

7. Materia orgánica en suspensión
Tanto si se añade por abonadora (ojo, no el compost típico al que estamos acostumbrados, sino aquel que es soluble), como si regamos de pozo o embalse, podemos encontrar todo tipo de materia orgánica. Algas, hongos, bacterias, restos vegetales diminutos. Todo aquello que no ha limpiado el filtro.

¿Cómo evitar las obturaciones en tu sistema de goteo?
En el mercado hay distintos productos, la mayoría de naturaleza ácida, para lograr limpiar todo nuestro sistema. Básicamente podríamos diferenciar entre limpiezas de mantenimiento (aquellas que se hace, por ejemplo, una vez al mes) y limpiezas profundas, donde se aumenta la cantidad de materia ácida y se cierran todos los goteros.

Para eliminar carbonatos, un producto muy usado (y no es caro) suele ser el ácido nítrico. Tiene un pH muy ácido, por lo que viene bien para aquellos terrenos de naturaleza básica.

¿Qué cantidad de ácido nítrico se suele añadir?
Aunque es variable y dependerá de cómo de obturado se tenga la instalación, nos mojamos a recomendar una cantidad de entre 3 y 6 litros por cada metro cúbico y hora de riego.

¡Un momento! ¿Y como sé cuanto es un metro cúbico de agua que pasa por mi tubería?

Muy fácil. Cuenta el número de goteros de tu instalación y su caudal. Si por ejemplo dispones de 250 goteros de 4 L/h, estaríamos hablando de 1 metro cúbico cada hora de riego. Por lo cuál, tendrías que añadir al inyector entre 3 y 6 L.

Limpieza de materia orgánica
Aunque con el ácido nítrico se consigue mucha mejoría en el sistema de riego, también hay otros productos específicos, según la naturaleza del atasco. Por ejemplo, para obturaciones procedentes de cúmulos de materia orgánica se puede añadir hipoclorito sódico, lo que todo el mundo conocemos como lejía. Eso sí, habrá que tener mucho cuidado con la concentración y la cantidad para evitar fitotoxicidades en los cultivos.

Además, el hipoclorito sódico se puede emplear, a mayores dosis, para combatir un problema emergente de nematodos. Se suele aplicar a razón de 1 litro por cada 1.000 metros cuadrados, teniendo en cuenta siempre el número de goteros que disponemos para evitar fitotoxicidades.

Precauciones a tener en cuenta
Por último, debéis tener en cuenta las muchas precauciones que hay que tener cuando se manejan productos de esta naturaleza. Tanto el ácido nítrico como el hipoclorito resultan peligrosos y corrosivos, y desprenden gases tóxicos. Para su manipulación es obligatorio el uso de guantes protectores, trajes impermeables, botas, gafas, etc.

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Por:Laura Caorsi

Los ingredientes compuestos son muy habituales en la industria alimentaria. Te explicamos cómo leerlos (y entenderlos) en las etiquetas de los productos que compras

La información nutricional es indispensable en la comida procesada. Cuando compramos cualquier producto elaborado, la lista de ingredientes que figura en el envase nos permite saber de qué está hecho ese alimento, qué nos aporta y en qué cantidad. En esas listas encontramos distintos tipos de ingredientes. Algunos son básicos y fácilmente reconocibles, como la harina, el azúcar o el huevo. Otros desempeñan funciones concretas, como los colorantes o los conservantes. Y otros están hechos, a su vez, de varios componentes. Son los ingredientes compuestos y a veces nos pueden confundir.

¿Qué es un ingrediente compuesto?
Un ingrediente es cualquier sustancia que se emplee en la fabricación o preparación de un alimento y que esté presente en el producto final, incluidos los aditivos alimentarios. Así lo define el Codex Alimentario de la FAO, un documento de base que explica cómo han de llamarse las cosas y cómo deben expresarse en las etiquetas.

Un ingrediente compuesto, como sugiere su nombre, es el que está hecho de dos o más ingredientes. Por ejemplo, el ingrediente “grasas vegetales”, que a su vez puede estar compuesto de aceite de palma y aceite de girasol.

Ejemplos de ingredientes compuestos
Los ingredientes compuestos son muy habituales en la industria alimentaria. Si exploramos el etiquetado de los productos envasados, encontraremos infinidad de ejemplos. Estos son solo algunos:

“Finas hierbas”, un ingrediente que puede contener, por ejemplo, tomillo, hojilla, champiñón, tomate, romero, cebolla, ajo, pimiento, orégano y albahaca.
“Chocolate con leche”, un ingrediente que puede estar hecho de azúcar, manteca de cacao, pasta de cacao, leche desnatada en polvo y mantequilla concentrada.
“Gasificantes”, un ingrediente puede estar compuesto por carbonato ácido de potasio, carbonato ácido de amonio y carbonato ácido de sodio.
Cómo se deben presentar en la etiqueta
Los ingredientes compuestos deben detallar de qué están hechos, pero este desglose añade elementos a la lista general y, por tanto, cierta complejidad a las etiquetas. Hace que sea más difícil leerlas. Para organizar la información, hay algunas herramientas básicas:

✅ Van acompañados de paréntesis
El ingrediente compuesto debe ir acompañado inmediatamente de la lista de sus ingredientes entre paréntesis. De esta forma sabremos que los elementos que aparecen entre paréntesis forman parte del principal. Un ejemplo:

Patatas deshidratadas, aceites vegetales (girasol, maíz), harina de arroz…
Hay que tener en cuenta que, en ocasiones, esto no se cumple, ya que algunos fabricantes optan por utilizar los dos puntos (:), y no los paréntesis.

✅ Pueden ir acompañados de corchetes, llaves y otros signos
A veces ocurre que un ingrediente compuesto está hecho, a su vez, de otro ingrediente compuesto. Una especie de matrioska alimentaria. ¿Qué se hace en estos casos? Se utilizan más signos, como los corchetes y las llaves, para agrupar la información. Un ejemplo:

Harina de arroz, harina de maíz, condimento a base de nata acidificada y cebolla (almidón de trigo, potenciadores del sabor [glutamato de monosodio, guanilato disódico, inosinato disódico], cebolla en polvo, maltodextrina, sal, dextrosa, azúcar, suero de leche dulce en polvo, almidón de patata, almidón de maíz modificado, acidulantes [ácido cítrico, ácido láctico, ácido málico], nata acidificada en polvo, aromas, extracto de levadura, jarabe de glucosa, proteínas de la leche, harina de arroz)…
En este caso, el ingrediente compuesto principal —“condimento a base de nata acidificada y cebolla”— está hecho de 17 ingredientes, y dos de ellos, a su vez, también son compuestos: los potenciadores del sabor y los acidulantes.

✅ Se ordenan de mayor a menor
Los ingredientes no se pueden listar de cualquier modo. Siempre deben ordenarse de mayor a menor. Es decir, cuando leemos una lista de ingredientes, el primero que aparece es el que más peso tiene en el alimento, mientras que el último es el que menos presente está. Si cogemos, por ejemplo, un bote de tomate frito y leemos lo siguiente: “Tomate, aceite de girasol, almidón modificado de maíz, azúcar, sal, hortalizas (cebolla y ajo) y ácido cítrico”, sabremos que el tomate es el ingrediente principal, que el aceite de girasol es el segundo más importante o que la receta tiene más azúcar que sal, puesto que el azúcar aparece primero.

Esta lógica de mayor a menor se aplica también al detalle de los ingredientes compuestos. Así, cuando leemos lo que hay entre paréntesis, sabremos de qué hay más y de qué hay menos, según el orden de esos ingredientes. Por utilizar el mismo ejemplo del bote de tomate frito, sabemos que en el ingrediente compuesto “hortalizas” hay más cebolla que ajo porque la cebolla encabeza la lista.

¿Cuándo se debe detallar la cantidad de un ingrediente?
ingredientes compuestos
Imagen: Anna Kovtun

Los fabricantes no están obligados a detallar la cantidad de todos los ingredientes, pero sí de aquellos que hayan destacado de algún modo en el envase, sea con palabras o con imágenes. Así, si en el envase de unos picos de pan se destaca que están hechos “con aceite de oliva”, la lista de ingredientes deberá mostrar qué cantidad de aceite contienen esos picos de pan. Estas cantidades se expresan en porcentajes. Por ejemplo:

En los picos de pan “con aceite de oliva”, leeremos algo como: “Harina de trigo, aceite de oliva virgen extra (8 %), sal y levadura”.
En un mousse de queso “con nueces”, leeremos algo como: “Queso de leche pasteurizada, proteínas de leche, trozos de nueces (3 %), sal, aroma natural y concentrado de zumo de limón”.
En un pan “con orégano”, leeremos algo como: “Harina de trigo, aceite de girasol, aceite de oliva, sal, levadura y orégano (0,7 %)”.
En estos ejemplos, las cantidades están claras. Al consultar la lista de ingredientes sabremos con rapidez que el 8 % de los picos de pan es aceite de oliva, que el 3 % del mousse es nuez y que el 0,7 % del pan es orégano.

Sin embargo, hay otros casos donde no resulta tan fácil hacerse una idea de las cantidades. La comprensión de los porcentajes se complica cuando el ingrediente destacado (por ejemplo, el orégano) forma parte, a su vez, de un ingrediente compuesto (por ejemplo, «hierbas aromáticas»).

¿Cómo se debe expresar el porcentaje de un ingrediente compuesto?
En este caso, ¿hay que tomar como referencia al producto general (el pan) o al ingrediente compuesto del que forman parte (las hierbas)? Si miramos las etiquetas de distintos productos, hallamos que hay ejemplos de ambas soluciones. Es decir, algunos toman como referencia al producto global para expresar los porcentajes mientras que otros lo hacen basándose en el ingrediente compuesto. Dos ejemplos para ilustrarlo:

1. Porcentaje vinculado al producto total
Fideos “con carne”. En esta lista de ingredientes, la carne forma parte de un ingrediente compuesto llamado “guarnición deshidratada”, que representa el 4 % del producto general. Lo encontramos expresado así: “…guarnición deshidratada (4 %): verduras 3,3 % (zanahoria, col, puerro) y carne de vacuno 0,7 %”.
En este caso, la carne representa el 0,7 % del producto total. Podemos deducirlo fácilmente porque también está detallado el porcentaje de las verduras (3,3 %) y la suma de ambos nos da la cantidad del ingrediente compuesto, 4 %, que está expresado sobre el global del alimento.

2. Porcentaje vinculado al ingrediente compuesto
Galletas “con frutos rojos”. En esta lista de ingredientes, los frutos rojos son un ingrediente compuesto (hecho de fresa, grosella y frambuesa) que a su vez forma parte de otro ingrediente compuesto, llamado “preparado de frutas”. Lo hallamos expresado así: “…preparado de frutas rojas 5 % [fruta 29 % (fresa, grosella negra y frambuesa), jarabe de fructosa y glucosa, jarabe de glucosa…”.
Aquí, el porcentaje de fruta (29 %) no está puesto en relación al producto total (la galleta), sino que toma como referencia al ingrediente compuesto, que es un 5 % de la galleta. Esto significa que los frutos rojos son el 29 % del 5 %; en otras palabras, un 1,45 % del producto total. Para conocer la cifra, el consumidor tiene que hacer una regla de tres, algo que no parece muy práctico mientras se hace la compra en un supermercado.

El hecho de que nos encontremos con ambos modelos dificulta interpretar correctamente el etiquetado. Sobre todo, porque hay ocasiones en las que no es tan fácil darse cuenta ante cuál de los dos estamos. Por ejemplo, si el fabricante de los fideos con carne no hubiera detallado que las verduras son un 3,3 %, no tendríamos cómo saber si el 0,7 % de carne está expresado sobre el total del producto o sobre el ingrediente compuesto. Más allá de cuál sea la manera más práctica o más rigurosa de dar esta información, lo idóneo sería optar por una, establecerla como la norma general para todos los fabricantes y dejárselo claro al cliente para que pueda valorar el producto que tiene en sus manos antes de comprarlo.

Fuente: consumereroski.com

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Damos paso hoy a incrementar nuestra lista de cultivos con una gran protagonista del huerto, las berenjenas. Vamos a contaros las características del cultivo de la forma que solemos hacerla, mencionando las técnicas de abonado, riego, variedades, etc. Vamos a intentar sacar el máximo rendimiento de las berenjenas que plantemos en nuestro huerto.

Nuestra pequeña introducción para el cultivo de berenjenas
La berenjena es del género Solanum y de la familia de las Solanáceas. Eso traducido a la jerga común significa sol, sol y más sol. Se conoce la Solanum melongena L. desde el 2.000 a. C. y sitúan su origen en el sudeste asiático, donde coincide hoy en día con los países que más producen.

Si las características culinarias ya las conocemos lo mejor es que pasemos a la parte agronómica para poder desarrollarlas.

En España, las zonas de mayor producción se concentran en la parte mediterránea, representado por orden de importancia en Almería, Murcia, Alicante y Valencia.

Exigencias climáticas en el cultivo de berenjenas
Temperatura ideal del cultivo
Las exigencias en cuanto a clima son muy parecidas a las del pimiento (otra Solanácea), lo que se traduce en un clima muy soleado con temperaturas altas. Podemos decir que es la hortaliza con mayores requerimientos de temperatura, llegando a soportar niveles de hasta 45º C.

Esto sin duda no es lo mejor, y el desarrollo óptimo de la berenjena se produce con una media de temperaturas entre 20 y 25º C.

Vamos a conocer cual es la temperatura ideal de la berenjena según el momento fisiológico.

Temperatura mínima

Muerte celular: 0-4 ºC
Daño: 8-10 ºC
Temperatura óptima

Día: 22-26 ºC
Noche: 15-18ºC
Temperatura de germinación

Mínima: 13-15 ºC

Óptima: 25-30 ºC

Temperatura máxima

Temperatura máxima: 40-42 ºC

Humedad relativa: 65-70 ºC

Cuando las temperaturas en el cultivo de la berenjena están cercanas a la mínima biológica (8-10ºC) o a la máxima biológica 40-45ºC hay pérdida de los procesos fisiológicos básicos, retraso del crecimiento, caída y aborto floral, reducción de la producción, etc.

Con humedad alta y temperatura alta el cultivo de berenjena tendrá una floración deficiente, caída de flores, frutos deformados y retraso en el crecimiento.

Luminosidad
Por ser un cultivo de verano, requiere grandes dosis de luz y exposición solar que esa estación te podrá otorgar.

Los días cortos o de poca luz provocan sobre la berenjena malformación de frutos que desembocan en frutos deformados, ahilamiento (clorosis por falta de clorofila).

Exigencias de suelo de la berenjena
Debido a que su sistema radicular es vigoroso, su requerimiento de suelo es amplio y es bastante tolerante a cualquier tipo. Un suelo profundo, de tipo franco albergará las condiciones óptimas para el desarrollo del cultivo de berenjenas.

Las berenjenas son poco exigentes en suelo, debido al desarrollo potente de raíces, que profundizan con facilidad.

Pueden existir inconvenientes en suelos arcillosos por asfixia radicular, por lo que tendremos que cuidar la cantidad de riego a aportar para evitar este problema.

En cuanto al pH no hay problema siempre que esté cercano al neutro (6 a 8). El cultivo de la berenjena está más indicado para suelos con pH ligeramente alcalino que ácido, ya que puede presentar problemas de crecimiento y productividad.

El papel del abonado en el cultivo de berenjenas
ultivo de berenjenas en invernadero
La producción de frutos grandes en el cultivo de berenjenas requiere la compensación nutricional mediante compost, al principio con la preparación del terreno, repitiendo un par de veces más a lo largo de su crecimiento y floración.

Solución fertilizante ideal para el cultivo de berenjenas (mmoles/L)
Nitrógeno (NO3-): 12 mmoles/L
Fósforo (H2PO4-): 1,5 mmoles/L
Potasio (K+): 7 mmoles/L
Calcio (Ca2+): 5 mmoles/L
Magnesio (Mg2+): 2,5 mmoles/L
Estos valores son optativos y generales, teniendo en cuenta que se debe consultar el análisis de agua de tu finca y un análisis de suelo.

Cantidad de micronutrientes a aportar
Hierro (Fe): 2 ppm
Manganeso (Mn): 1 ppm
Cobre (Cu): 0,1 ppm
Zinc (Zn): 0,2 ppm
Boro (B): 0,5 ppm
El riego
Debido a las condiciones calurosas en las que se cultiva la berenjena, requiere un gran contenido de agua, a pesar de que tienen un sistema radicular potente. Sobre todo, en la formación de frutos se deberá tener consideración en el riego.

Ese riego tiene un valor en Litros y lo comentamos hace tiempo por lo que nos toca rescatar la entrada:

Necesidades de riego del pimiento, tomate, berenjena y calabacín.

De forma aproximada, la cantidad de riego que necesita la bernejena es de 1,5 L/m2 y día, recién plantado en época de calor, hasta 5 L/m2 cuando la planta alcanza su máxima producción y tamaño.

Ciclo de cultivo, según la época del año los consumos varían, oscilando de 1,5
L/m2 y día, recién plantado en agosto hasta 6 L/m2 y día en el mes de junio.

Calendario de riegos
Antes de la plantación se dará un riego inicial de plantación, con una cantidad de agua entre 10 y 15 L/m2.
Con el cultivo plantado, las primeras semanas (final de primavera, inicio de verano) se riega diariamente de 1,5 a 2 L/m2.
Una vez la planta ya está instalada y enraizada, se regará la bernejena cada 2-3 días, de 4 a 5 L/m2, hasta la aparición de los primeros frutos.
Con los frutos en formación, la cantidad de riego se aumentará hasta los 6 L/m2, cada 2 o 3 días.

Cuándo cultivar la berenjena
El cultivo de berenjenas se inicia en marzo, a partir de plántulas que puedes obtener en cualquier mercado, viveros, fruterías (es una planta tan común que pueden incluso venderlas).

Al principio las tendremos en macetas en condiciones de interior con buena temperatura, y luego, a principios de mayo se pueden plantar en tu huerto con un marco de plantación de 50 cm x 50 cm.

Época de la recolección
Si cumplimos las fechas de plantación anteriormente mencionadas, en julio, ya podremos obtener nuestros primeros frutos.

Se suelen recolectar cuando la berenjena adquiere un brillo satinado, o bien presionas el dedo y se queda la marca durante un tiempo.

Algunas recomendaciones adicionales
Acolchado: debido a las grandes necesidades de agua y al calor que hace en verano, evitamos la evaporación y aumentamos el contenido de humedad alrededor de la planta.

Tutorado: cuando aumenta el tamaño de los frutos, su propio peso hace que en algunas ocasiones la rama ceda o se curva, y el fruto toca el suelo. Así es muy fácil que se pudra. Utilizando un sistema de cañas o una red aseguramos el éxito de nuestras hortalizas.

Eliminación de hojas y poda: cuanto más ventilada esté la planta mejor crecerá y menores problemas con respecto a plagas o enfermedades. Es preciso quitar hojas muertas o secas, y seguiremos el mismo proceso con las ramas de la misma condición.

A la hora de realizar la eliminación de las hojas, es mejor realizarlo después del corte de frutos y con humedad ambiental baja.

Para conseguir dos ciclos de cultivo con la misma planta se cortan los cuatro tallos principales, dejando tres o cuatro yemas a cada tallo.

Una vez que los tallos vuelvan a brotar, únicamente se dejará un brote por cada tallo principal.

Marco de plantación:

2 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,75 x 0,5 m, formando la planta de berenjena a tres o cuatro tallos.
1,5 x 0,75 m, formando la planta de berenjena a cuatro tallos.
1,5 x 0,5 m, formando la planta a tres tallos.
1 x 0,5 m, formando la planta a dos tallos.
berenjenas tipo morada
Características de las semillas de berenjena
Nº de semillas por grano: 200-250

Profundidad de siembra: 0,5-1 cm

% Germinación: 80-95%

Nº Plantas/ha: 5000-7500

Asociación de cultivos con la berenjena
Asociaciones favorables: judía, garbanzos, habas, guisantes
Asociaciones desfavorables: patata
Variedades de berenjena
Podemos clasificar las variedades de berenjena en 3 tipos:

Variedades tempranas: Black beauty, Moneymaker, Black barbentane, Black prince, Thai long green.
Variedades semi tempranas: Listada de Gandía, Rotonda bianca sfumata di rosa.
Variedades tardías: Bonica, Diamond eggplant.

Fuente: agromatica.es

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El mundo de los fitosanitarios para control de plagas y enfermedades está cada vez más limitado. El control de los límites de residuos y las materias activas hace que hoy en día reluzcan las soluciones clásicas y efectivas contra diversas plagas.

Es el caso del jabón potásico, una sustancia activa basada en el uso del jabón que todos conocemos para limpiar las hojas de residuos y afectar de forma directa a la actividad de numerosos insectos de cuerpo blando. Este es un producto muy popular en los ámbito de la jardinería y la horticultura, del que ya muchos, como el blog de huertosdomesticos, se han hecho eco.»

En esta guía queremos ensalzar el uso que podemos darle al jabón potásico y sus variaciones para el control de mosca blanca, pulgón, cochinillas y un gran número de ácaros. Su aplicación actualmente está recogida como producto ecológico, con formulaciones que tienen entre el 40% y el 50% de concentración en ácidos grasos.

Te contaremos cómo utilizarlo, qué dosis de aplicación y cuál es la manera más efectiva de reducir la presencia de plagas en tus cultivos mediante este producto.

¿Qué es el jabón potásico?
El jabón potásico nace de la combinación de grasas de origen vegetal mezclado con un alcalí (producto con pH muy alto) para conseguir solubilizarlo. Como grasavegetal se pueden utilizar distintas alternativas de uso común, como el aceite oliva, coco, soja, girasol, maíz, palma, canola, etc.

Como este tipo de grasas son extremadamente untuosas y pegajosas, al mezclarlo con una sustancia solubilizante, como es el hidróxido de potasio, se obtiene un producto final totalmente líquido y adecuado para aplicación foliar. Esta reacción de mezcla se conoce como saponificación.

Como ya sabes, cualquier tipo de jabón tiene la capacidad de limpiar cualquier tipo de grasa cuando se encuentra en presencia de agua, debido a la peculiar estructura de sus moléculas. Éstas, por un lado tiene un parte liposoluble y por otra una parte hidrosoluble. La paret liposoluble hace que el jabón se mezcle con la grasa, disolviéndola, y el componente hidrosoluble hace que el jabón se disuelva a su vez en el agua.

Por tanto, el jabón potásico es un compuesto muy interesante para lavar superficies manchadas, como las hojas de una planta cuando hay producción de melaza y azúcares por la presencia de insectos chupadores.

Plagas jabón potásico
Acción insecticida del jabón de potasio
Si concentramos el jabón potásico en grandes concentraciones y con suficiente caldo foliar, puede tener un efecto de ablandamiento de la cutícula en insectos de cuerpo blando, provocando también asfixia por obstaculizar las vías aéreas de la plaga.

Este producto, aplicado varias veces sobre un cultivo con una alternancia de 3 a 5 días, es capaz de limpiar por completo plagas de difícil eliminación como pulgón, trips, mosca blanca, ácaros (araña roja) o cochinillas.

Sin embargo, la única herramienta que necesitamos es la paciencia, ya que es muy complicado conseguir éxito en el tratamiento con una sola aplicación. En la horticultura intensiva de Almería, muy limitada por el uso de fitosanitarios y con un valor máximo de residuos, se utiliza mucho el uso de distintos tipos de jabones, en tratamientos intensivos máximo cada 5 días para conseguir reducir o controlar el avance de la mosca blanca.

Un producto muy conocido es el famoso Fairy o jabón de platos. Este detergente también es muy utilizado y es perfectamente válido para utilizarlo en nuestro jardín. Sin embargo, en nuestra opinión solo debe utilizarse en plantas ornamentales, debido a que puede contener amonios cuaternarios en cantidades suficientes como para originar una alerta alimentaria.

Esto, sin embargo, no sucede con el jabón potásico, al menos si la procedencia o el fabricante está garantizada de manera profesional.

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Uso de jabón potásico contra pulgón
Uno de los usos más famosos del jabón potásico o jabón fosfórico es contra todo tipo de pulgones. Sin embargo, hay tantas clases y morfología que no funciona igual de bien para todas las especies. Para el pulgón verde, la aplicación de este producto a base de ácidos grasos reduce su movilidad y provoca la muerte a las pocas horas, siempre y cuando se le haya aplicado suficiente cantidad de jabón.

Por tanto, es importante realizar el tratamiento foliar con suficiente presión y apuntando directamente al foco de la plaga. Además, se deben realizar repeticiones del tratamiento para garantizar que se reduce el número de huevos, estadios ninfales y adultos que no hayan sido afectados en las aplicaciones anteriores.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón contra mosca blanca
El mayor inconveniente que tiene la mosca blanca es su capacidad para volar cuando detecta cambios en la humedad o movimientos. Por eso, cuando se inicia el tratamiento foliar, la mayor parte de los adultos echan a volar y se posan una vez ha concluido la aplicación.

Por eso, es muy importante luchar de forma constante y programada contra este insectos, de forma que los tratamientos con todo tipo de jabones deben repetirse cada 3-5 días. De esta forma, lentamente vamos reduciendo la población, limpiando las hojas de melaza producida (que provocaría la entrada de hongo fumagina o negrilla) y reduciendo el nivel de puestas de huevos.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón potásico contra araña roja
La araña roja suele afectar a las plantas en condiciones de humedad ambiental reducida y mucho calor, por lo que es común que alguna de nuestras plantas tenga manchas cloróticas en forma de puntos o incluso telarañas con la entrada de la primavera y durante el verano.

Uno de los mayores enemigos de este ácaro es la humedad, por lo que la sola aplicación foliar de agua sobre la planta reduce la actividad de la plaga. Lo mismo sucede con el azufre, que también irrita a la plaga y la ahuyenta.

La movilidad de la araña es reducida, y tanto los adultos como los huevos se encuentran en el envés de la hoja, es decir la parte contraria. Por eso, cuando aplicamos jabón potásico sobre la planta, debemos tratar con suficiente presión y movilidad que garantice que el envés de la hoja también se moja.

El uso de productos en base a azufre también es efectivo, por lo que se pueden combinar ambos productos para conseguir un efecto sinérgico.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Uso del jabón potásico contra cochinilla
La cochinilla y todas las especies que forman los cocinélidos son un verdadero quebradero de cabeza para una gran cantidad de plagas. Son de difícil eliminación ya que algunas tienen un exoesqueleto endurecido (cochinilla acanalada) y otras tienen medios protectores para que no les afecte tanto el tratamiento foliar (cochinilla algodonosa).

Por tanto, la aplicación del jabón potásico va a ayudarnos a limpiar de melaza y residuos azucarados la planta, aumentando su capacidad para realizar la fotosíntesis y reduciendo el avance de la enfermedad.

Frente a la cochinilla, además del uso del jabón potásico, es interesante utilizar un volumen de presión suficientemente alto para conseguir desprender la plaga de los tallos, ya que se encuentran en constante succión de savia y causan el debilitamiento generalizado de la planta.

Para esta plaga, resulta interesante utilizar el principio activo azadiractina, conocido como aceite de neem. Es una mezcla de varios ácidos y aceites como el palmítico, linoleico, esteárico, etc.

Jabón potásico 50%: 250-500 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Jabón potásico 20%: 1000-2000 ml/hl (cada 100 litros de agua).
Frente a la cochinilla, utilizar suficiente volumen de caldo hasta que goteen las hojas.

Fuente: agromatica

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La línea de fertilizantes Fertihouse nace de la mano del ingeniero agrónomo Carlos Rodríguez Orta como fruto de años de experiencia en el cultivo de hortícolas de alto rendimiento. Experto en nutrición vegetal en sustratos inertes, estos productos se diferencian en la tecnología que usan para la protección y transporte de los iones minerales de los cuales se nutre la planta.

Podéis encontrar Fertihouse en más de 20 tiendas de la provincia de Murcia y Alicante y por supuesto en su tienda web.

Características de la tecnología Fertihouse
La tecnología propia de Fertihouse está basada en moléculas de carbono de bajo peso molecular fácilmente asimilables por la planta, transformadas a partir de ácidos fúlvicos de roca natural mediante un proceso físico exclusivo.

Estudios sobre el comportamiento microbiano en el suelo han demostrado que los compuestos de carbono y azúcares de estructura sencilla las sustancias fúlvicas de determinado tamaño de molécula producen un mayor estímulo de esta microbiota en comparación con estructuras orgánicas más complejas.

«Tus plantas más sanas, más grandes y durarán más años en plenitud.

El efecto de los productos Fertihouse es una mejor asimilación de agua y nutrientes y esto se traduce en plantas más sanas, vigorosas y de mayor longevidad.

Sus productos, son fertilizantes completos que aportan todos los macronutrientes primarios, los macronutrientes secundarios y los micronutrientes. Están libres de cloruros, sulfatos y metales pesados.

Línea de productos Fertihouse
Fertihouse tiene un tipo determinado de fertilizante para cada momento del ciclo de cualquier tipo de planta teniendo cada uno un estudiado equilibrio entre cationes y aniones. Los productos Fertihouse son fertilizantes completos que aportan todos los macronutrientes primarios, los macronutrientes secundarios y los micronutrientes. Están libres de cloruros, sulfatos y metales pesados.

Fertihouse Universal
FertiHouse Universal Fertilizante
Solución fertilizante completa para los que no quieren complicaciones. Se puede usar en cualquier tipo de planta tanto de interior como de exterior y en cualquier fase vegetativa.

Fertihouse Crecimiento Vegetativo
Fertihouse Vegetativo fertilizante
Una solución fertilizante completa para favorecer un potente crecimiento de la planta en los primeros estados de desarrollo. La relación de nitrógeno/potasio es de tres.

Fertihouse Floración
Fertihouse Floración fertilizante
Una solución fertilizante completa para inducir en la planta el inicio de la fase de floración. La relación nitrógeno/potasio es de 1.

Fertihouse engorde y maduración
Es una solución fertilizante de fósforo, potasio y microelementos indicada en la última fase de aquellas plantas con fruto para favorecer su llenado y maduración.

Fertihouse Cobre
Es una solución fertilizante de cobre complejado con ácido glucónico para asegurar la máxima absorción por parte de la planta.

Hasta aquí hemos visto parte de la línea de abonos minerales, pero Fertihouse también tiene una línea de abonos orgánicos.

Fertilizantes de origen orgánico Fertihouse
Fertihouse Kelp
Extracto de Eklonia Maxima procedente del atlántico sur con un gran efecto bioestimulante.

Fertihouse Organium
Aminoácidos de origen vegetal al 8% y extractos de microalgas de agua dulce.

Fertihouse Huma Power

Extracto húmico de gran calidad procedente de leonardita canadiense, de pequeño tamaño de molécula, gran cantidad de grupos funcionales, excelente estado de oxigenación y gran reactividad. Posee un 21,5 % de extracto húmico (14% de ácidos fúlvicos y 7,5% de ácidos húmicos), un 12% de carbono orgánico y un 5% de K2O.

Fertihouse Plus
Aminoácidos libres al 6% de origen vegetal de alta calidad y fácilmente asimilables por la planta con un 14% de materia orgánica y un 8% de carbono orgánico. Es una fuente de carbono orgánico lo que hace que la planta aproveche más eficientemente el abono a la vez que aumenta la eficiencia del uso del agua.

Fuente: agromatica

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